31 de Octubre.
Eslovaquia, Bratislava, algún lugar de los montes Carpatos.
Micaela había saboreado el miedo en la sangre de María, a su más leal le había sido encomendada la tarea de estudiar al joven mago, al masacrador de su aquelarre, Harry Potter. Solo unas gotas del preciado líquido rojo le bastaron para ver el poder que este tenía. Y no solo eso, el había dicho en términos bastantes vulgares que los cazaría. La vieja vampiresa estaba aterrada por el posible destino que descendería sobre su gente.
¿Cómo era posible? Un muchacho no podía tener tanto poder, un niño no debería poder guiar a un pueblo entero. Sin embargo Harry podía hacerlo. – ¿Dónde esta Mischa?
-Mi compañero, se quedo vigilando al muchacho. Bastaba con que solo uno de nosotros volviera, es importante seguir observando al chico. Es vital para nuestra sobrevivencia. –Respondió con preocupación la mano derecha de la líder.
La inmortal noto la preocupación de su amiga, si María estaba preocupada el tema era realmente peligroso. Cuando se vive durante cuatro siglos, estar preocupado no significa solo eso, significa tener miedo. –No podremos detenerlo, no sin ayuda. –Parte de eso era culpa suya, ella no debería haber sido tan arrogante cuando lo enfrento. –Yo le dije nuestra proveniencia, debemos irnos o pedir ayuda.
-Ninguna de esas opciones es viable, este ha sido nuestro hogar durante casi trescientos años. En cuanto a la ayuda que podríamos obtener, los clanes y aquelarres no se han ayudado desde la derrota de nuestro señor Grindelwald, ojala él estuviera aquí en este momento de peligro. –María hablaba con tono conciso, pensando como un estratega, pero sus comentarios la hacían parecer solo una soñadora.
Una sonrisa triste asomo en las facciones de Micaela, su antiguo amo le hubiera demostrado a ese mocoso su lugar, y de la forma más humillante posible. Ahora eso no serviría, el conde Vlad dominaba gran parte de los Carpatos, solo habían cinco clanes que no le debían obediencia, seis con el suyo incluido. El antiguo conde no se había molestado en reclamar la obediencia de los vampiros eslovacos, era una suerte porque el poderoso vampiro reinaba con un puño de hierro. Maldito usurpador, Drácula, había aprovechado la derrota del todopoderoso mago alemán para tomar el control. Si solo él estuviera…
Micaela se regaño de inmediato por sus estupidos pensamientos, no servía de nada soñar ahora. Ella había metido a su gente en un problema, y ella tendría que sacarlos. –No sirve de nada soñar despierto, María. Es solo perder el tiempo, El señor oscuro, Lord Grindelwald, ya no puede ayudarnos.
-¿Qué no puedo, mi querida Micaela?
La dama de la noche quedo estupefacta, sus pupilas se dilataron por la sorpresa y luego de un segundo sus rodillas cedieron, haciéndola caer sobre ellas. –Mi señor, esto es…imposible. El mago oscuro inglés lo mato, o eso oímos.
-No tengo tiempo para discutir rumores, dile a los otros que deben ayudarte cuando Harry Potter venga a buscar su venganza. Bajo ningún motivo hables con discípulos del conde, todavía no somos lo suficientemente fuertes para enfrentarlo. Ahora debo llegar a Francia tengo asuntos que atender allí.
Y con eso el responsable de uno de los más grandes genocidios de población mágica desapareció, dejando a dos sorprendidas vampiresas.
__________________________________________
Todavía recuerdo las palabras que Sirius me dijo, cuando estuve en su casa durante la navidad de mi quinto año. “Todas las mujeres son criaturas raras Harry, hermosas y perfectas, pero raras al fin y al cabo, y sus gemidos femeninos son lo mas sexy que puede haber en el mundo. Pero lo raro es que ellas pueden volverse sicópatas asesinas frente al menor problema; dejar la ropa en el suelo, patear a su gato, robarse su ropa interior como trofeo, no responder sus lechuzas después de tener relaciones con ellas, vomitar algún experimento culinario (Hecho con amor según ellas), tratar de averiguar si su mejor amiga (o aún mejor su hermana, o en el mejor de los casos su hermana gemela) quiere participar en un trío, la lista es interminable pequeño saltamontes. Tu salvación esta en la negación, negar, negar, negar.” Mi padrino estaba equivocado, no todas son así. Pansy y Su son perfectas. Además los gemidos femeninos vienen más de mi parte que de ellas, no puedo evitar soltar pequeños y poco masculinos grititos cuando una de ellas esta empalada en mini mi.
Sirius trato de enseñarme todo lo que sabía acerca del sexo opuesto, para según él, evitar que la mala suerte de James con las mujeres pasara a mí. Simplemente no le parecía inteligente, asentarse con una mujer antes de los noventa y cinco o cien, obviamente con una chica que podría ser su bisnieta. Lo único malo de la ecuación era que yo carecía del talento de ellos dos, si hubiera seguido ese camino habría terminado virgen a los setenta, en vez de casado a esa edad. Lo más inteligente que he hecho en mi vida fue tomar a Pansy, hacerla mía en cuerpo y alma. Mejor aún, es de lo único que no me arrepiento.
Ella solo me observa con Su a su lado, ambas son hermosas. Ambas se adaptan a mi cuerpo cuando me acerco a abrazarlas, Pansy besa mi boca mientras que Su trabaja en mi cuello y quijada. Ellas son lo único que me mantiene cuerdo en este momento, si no las hubiera dañado como lo he hecho, en este momento estaría solo. No hay culpa por eso que hice, he pasado el noventa y nueve por ciento de mi vida siendo desprendido, arriesgando todo lo que he tenido por salvar a otros, esta es la única oportunidad que he tenido para ser egoísta. Y no me importa saber que me satisfizo el hecho de serlo, si al fin y al cabo, ser bueno apesta.
-Dense un besito. –Les digo con entusiasmo, ellas me miran como si estuviera loco. –No sean tímidas.
Ellas se miran de forma evaluadora, Pansy actúa primero y le da un beso en la mejilla. –No me vengan con esa mierda, acaso quieren matarme. –Ellas tratan otra vez, pero se nota la falta de entusiasmo. Eso mata mi erección más rápido de lo que hubiera pensado posible. Como un niño taimado voy a acostarme, dejándolas a ambas ahí paradas. Me tapo hasta el cuello y me pongo en posición fetal.
Mis juguetes se acercan y comienzan a masajear mi espalda y mis piernas, yo solo me hago una bolita usando la popular técnica del armadillo. –No estoy de humor. –Se que sueno como una jodida mujer casada, o al menos eso me dijo Sirius que las mujeres casadas decían cuando están enojadas. Ellas siguen insistiendo. –No quiero, ustedes dañaron mi sensibilidad masculina. –Si solo mi padrino pudiera oírme, le daría una apoplejía al ver como rechazo a las dos chicas, estoy seguro que me desheredaría de inmediato si me viera actuar así.
Me quedo acostado tres minuto, o tres siglos según me parecen a mí, cuando escucho el sonido de besos. Mierda, creí que la etapa de escuchar cosas que no existen ya había pasado. Desvió mi cabeza lentamente para ver que están haciendo las muchachas, OHHH Merlín, realmente están besándose, Holly shit acción de lenguas.
Se nota a la legua que Pansy lleva la batuta en la ‘interacción’ ¡Pansy le acaba de tocar una teta! ¡Pansy le acaba de tocar una teta a Su!
Lentamente me levanto, no quiero interrumpirlas. Cuidadosamente me pongo tras Su y mi mano baja a su entrepierna, el calor que emana de su coño es impresionante y produce que mi erección se vuelva dolorosa. Con solo apretar su botón de placer ella hecha el trasero hacia atrás, presionando mi endurecido miembro, eso casi me hace morder mi lengua. Mi chinita corta el beso y comienza a respirar entrecortadamente apoyando su boca contra el cuello de Pansy, esta fija sus ojos en los míos mientras masturbo a Su. La intensidad de nuestras miradas, nos da una especie de conexión, que va más allá del sexo, mucho más allá. Es como si sintiéramos placer en nuestras mentes, nuestras auras se tocan y la mía, siendo mucho más grande que la de mi Slytherin favorita, subyuga y envuelve a la suya.
Después de provocar un orgasmo en mi juguete asiático, mi otro juguete prácticamente me asalta sexualmente, obligándome a tenderme en la cama. Pansy; lame, besa, muerde y succiona la piel de mi estomago y pecho. Su mano se dirige a mi pene y comienza a hacerme una paja, eso me saca un par de siseos y me hace agarrar las sabanas con fuerza, tanta fuerza que mis nudillos se ponen blancos. Una Su reenergizada se nos une y entre ambas comienzan a darme la mejor mamada de mi vida. –Me da gusto, que AAAAAAh…prendieran a compartir. SSSSSSSSSi oh Siiiiiiiiiiii, soy un maldito suertudo.
La astuta Slytherin se ocupa de la cabeza y el tallo, mientras la inteligente Ravenclaw trabaja en mi escroto. Pansy toma aire, preparándose para meterme entero en su boca. Mi respiración se vuelve mucho más agitada cuando su nariz toca mi pelvis, cuando su lengua sale por un lado de su boca y comienza a lamer mis bolas, tengo que tomar una almohada y ponérmela en la cara. –Para, para, ya casi no aguanto. –Digo con una voz ahogada por el cojín.
Una sonrisa gatuna se asienta en el rostro de Parkinson, si algo se en esta vida, es que esta noche va a ser muy larga y voy a disfrutar cada hora, cada minuto y hasta los más míseros segundos de ella.
Me doy un minuto para descansar, pero el show que tengo frente a mí me hace llevar la mano a mi pito. Últimamente he descuidado a mi amante más antigua, manuela palma. Ni siquiera duro tres minutos cuando estoy manchando mis manos con una sustancia similar al concentrado de jugo de piña. Una pena realmente, mi primer orgasmo podría haber sido mucho más interesante, pero la noche esta recién comenzando.
(N/A: Sé que este trío no esta resultando tan excitante, es muy difícil escribir este tipo de escenas. Hay seis manos, tres bocas, dos culos, dos vaginas, etc. Nunca he jodido con dos personas al mismo tiempo, así que si alguien lo ha hecho y tiene una buena narrativa, por favor ofrézcase como voluntario a escribir alguna escena posterior.)
_________________________________________
Narrador: cuatro horas, dos eyaculaciones normales y dos eyaculaciones precoces desp-
Harry: ¡Eyaculación precoz! ¡¿Eyaculación precoz?!
Narrador: Claro que eyaculación precoz, hombre minuto. Ya veo los titulares de corazón de bruja ‘Harry Potter, el mago más rápido del hemisferio norte’.
Harry: CALLATE, veremos que dices cuando te muela a golpes.
Narrador: No en las bolas ni en la cara. No en las bolas o en la ca… AAAAYYYYYY
Narrador asistente: Cuatro minutos, una nariz rota, dos costillas rotas, dos resentidas, un ojo de mapache y repetidas patadas a las bolas. Harry Potter, el mejor mago del mundo, un semental solo comparado con actores pornográficos con ascendencia nigeriana, un hombre que debiera recibir el titulo del mejor amante del mundo, del universo mejor dicho, deja de golpear a nuestro narrador principal.
Harry: Debería ser mi agente, señor narrador asistente. Mi reputación nunca ha sido la misma desde que este tipo Radcliffe, se puso a joder con caballos, el estar desnudo en una obra de teatro lo puedo tolerar, la zoofilia no. Quizá te mande una lechuza un día de estos.
Narrador asistente: ¿Tienes seguro dental?
Harry: Seguro dental, convenio con las mejores clínicas, un automóvil de la Warner, una membresía a la revista Play boy, te puedes tirar a Ema Watson y lo mejor de todo es que puedes trabajar borracho.
Narrador asistente: Si tú pagas los tragos está bien.
Harry Potter: No presiones mi bondad, estaremos en contacto.
Narrador asistente: Y con eso, Harry Magno, el mejor de todos, se retira.
Narrador: ¿Por qué… ¿Por qué no… ¿Por qué no me… ayudaste?
Narrador asistente: Acaso estás loco, el tipo tiene a Su ‘Jackie chan’ Li de guardaespaldas, no me voy a arriesgar a ser golpeado también.
Narrador: Estás casado con mi hermana y yo te la presente, creí que eso valía de algo.
Narrador asistente: Tu hermana es bastante fea, tengo que tirármela estilo perrito por que si la jodo cara a cara es como verte a ti con pelo largo, así que no me hiciste un favor.
Narrador: Est… Est… Estás despedido.
Narrador asistente: Yo renuncio, y dile a tu hermana que quiero el divorcio. Ahora tengo un mejor trabajo. Adiós.
Narrador: ¿Por qué a mí? Me vestí de sacerdote mientras me tiraba a mi novia, pero eso no es gran pecado ¿Por qué me castigas dios?
Narrador asistente: Nuestro narrador principal se soba sus adoloridas bolas mientras piensa su siguiente movida.
Narrador: Ya vete maldito traidor. Ahora mis queridos lectores, seguiremos con la perspectiva en primera persona, no puedo narrar así. Espero comentarios de protesta por este pobre trato a mi persona, saque bastantes puntos en mi PSU, debí haber sido doctor como mi mamita querida quería. Debí haberme quedado narrando las historias eróticas de caperucita roja y blanca nieves, los siete enanitos eran bastante simpáticos.
__________________________________________
Estoy enterrado hasta las bolas en el ojete de Pansy y con la cara entre las piernas de Su cuando la premonición o lo que sea pasa ante mis ojos, un caleidoscopio de imágenes invade mi mente. Mi vista se detiene en una imagen en particular, la del hombre de ojos rasgados echando un pedazo de papel en el cáliz de fuego. De alguna manera se lo que el papel contiene, mi nombre. De inmediato saco la jugosa concha de Su de mi rostro y con movimientos rápidos pongo a Pansy en un misionero anal. La posición me incomoda un poco, así que desenfundo de su puerta trasera y entro por la puerta principal.
Alguien puede estar poniendo mi nombre en el cáliz en este mismo instante, pero no sería sabio enfrentarlo con bolas azules. Mi sentido común, ya saben ese lugar en tu cerebro que usualmente esta suprimido por lo que tu otra cabeza piensa, debería haberme gritado que saliera de inmediato a detener al bastardo que planea poner mi nombre en el cáliz, pero el maldito sentido común no lo hizo. Debe haber estado ocupado, masturbándose en algún baño de una carretera.
Acelero el paso de forma casi inhumana, haciendo que Pansy gima con aun más fuerza y que mi aura brille con fuerza a su alrededor, acariciando su piel suavemente. Casi termino, falta poco, ya casi anoto, solo cinco segundos más, ya termine.
De inmediato hecho a correr, en ningún momento me detengo a pensar en el hecho de que estoy desnudo, bueno, si pienso en ello pero no me importa. Mi magia me mantiene calido e impide que mi pene semi-flácido se encoja por el frío, y me haga pasar una vergüenza. Pansy no presta atención, quizá sea por el gigantesco orgasmo que acabo de darle, no que se espere algo más del amo sexual Potter. Por el rabillo del ojo, veo a Su poniéndose una túnica por sobre la cabeza. Bajo las escaleras de dos en dos, sin imprimir mucha velocidad a mis zancadas. Lo más seguro es que Madam Máxime haya puesto defensas en el cáliz para evitar que alguien ponga el nombre de otra persona en el artefacto. No creo que sea tan estupida, no después de lo que paso en Hogwarts hace cuatro años. Entro al palacio por la puerta lateral que lo une con la torre, el contraste se hace notorio de inmediato. Mis pies desnudos ya no pisan en ásperas piedras, ya desgastadas por el tiempo, sino que se apoyan en un mármol pulido y con un brillo que refleja la luz de algunos candelabros. Su va a unos cuantos pasos tras de mí, las escaleras no se mueven como las de Hogwarts, eso juega a mi favor.
El conserje de la escuela me ve cuando estoy en uno de los pasillos laterales del Gran Salón, el viejo grita una sarta de palabras en francés, que no entiendo, antes de correr tras de mí también. Un reducto súper cargado hace un buen trabajo con la puerta oeste del salón, arrancándola de sus bisagras, madera imbuida de magia mi trasero.
Veo al hombre de ojos rasgados arrojar mi nombre a la gigantesca copa de madera, sus vestimentas lo hacen parecer un jodido ninja. Mi mente esta en el proceso de lanzar un accio, cuando alguien me golpea, impacto me alcanza en el hombro derecho, lanzándome por los suelos. Mis reflejos me hacen girar, para evitar dar mi espalda o desproteger mi flanco derecho. De inmediato lo veo, el tipo está prácticamente sobre mí, apuntándome con su varita. Siento los tentáculos de oscuridad arremolinándose en su varita, formando la maldición asesina. Mala suerte que Su haya llegado en el momento justo, mala suerte para él claro esta.
Un aturdidor lo alcanza en la cabeza, de inmediato tres maldiciones se dirigen hacía mí y dos hacia mi bella Ravenclaw. “Glisseo!” pienso con fuerza, haciendo que el suelo a sus pies se ponga resbaloso para hacerla caer. Ni siquiera una décima de segundo después grito con todas mis fuerzas. - ¡Aegis Contego!
Un domo plateado me protege de las maldiciones, el chino que arrojo mi nombre al cáliz lanza un dardo, mis reflejos me hacen lanzarme al suelo. El objetivo no era yo, el mago que Su aturdió comienza a derretirse. Los seis ninjas restantes comienzan a correr hacia la puerta principal, -No lo harán, no huirán. –Aulló al comenzar a perseguirlos. Su trata de levantarse, pero vuelve a resbalarse, un movimiento de mi varita regresa el suelo bajo ella a la normalidad.
Mis enemigos ya salieron del salón, comienzo a correr con rapidez pero no es suficiente. Apunto al suelo y lanzo un depulso, hay reglas de la física que no puedes violar en todos los escenarios; cuando ejerces una fuerza contra un cuerpo, este ejerce una fuerza de reacción contra ti. Quizá pueda ser despreciable en la mayoría de los casos en los que usas magia, pero cuando lo haces con un objeto tan grande como la tierra esta regla se cumple. De un solo salto recorro veinte metros, un hechizo me hace caer livianamente para evitar lastimar mis tobillos. Lo hago una vez más y en menos de dos segundos he recorrido una buena distancia. Una suerte que no hayan habido mesas y sillas, sino me habría partido la espalda.
-¡Atrum chain levitas!- Grito apuntando a una de las estatuas de hielo que adornan la gigantesca recepción del colegio, la recepcionista esta tendida sobre una mesa, dormida de alguna forma, lo suficientemente lejos de la explosión que provoqué para estar a salvo. Franceses locos, tener una recepcionista las veinticuatro horas del día.
Pedazos de agua congelada saltan en todas direcciones, alcanzando a dos de los individuos. Los cuatro que quedan se cubren con un escudo plateado, similar al que acabo de usar hace menos de un minuto atrás y siguen corriendo. Miro hacia atrás y veo a un grupo de profesores corriendo hacia aquí desde el Gran Salón. Cuando paso por sobre los dos ninjas alcanzados por el hielo, veo que están comenzando a derretirse.
Salgo al aire libre, y veo algo impresionante. Creí que algo así solo se veía en las películas chinas de la tele, los chinos van saltando por las copas de los grandes arbustos que conforman el laberinto que hay en los jardines de Beauxbatons, parece como si flotaran. Veo que ya hay luces encendidas por todo el palacio e incluso en la torre de Hogwarts, Pansy debe haber despertado a toda la torre, mientras el conserje de la academia alerto a todos los profesores franceses.
Comienzo a correr, cuando llevo bastante velocidad concentro gran poder en la punta de mi varita, voy a lanzar el depulso más poderoso que pueda, estoy curioso por saber cual será la distancia que salte. La magia esta empezando a ser expulsada de mi varita, cuando una muralla de fuego se alza delante mí. El salto que doy me hace pasar la barrera, pero un muro de fuego negro mucho más alto se me presenta más adelante. Lo que estoy apunto de hacer parecerá loco, pero no hay nada más que pueda hacer. Aplico Accio sobre la tierra, igual que en el hechizo anterior la tierra ejerce una contra fuerza al tratar de hacer el hechizo convocador. Solo un potente encantamiento amortiguador me salva de quebrarme hasta las uñas de los pies.
-Harry Potter, al fin nos conocemos. –De inmediato me giro hacia mi izquierda, una figura encapuchada esta aplaudiéndome suavemente. –Una movida bastante inteligente.
-¿Quién diablos eres? –Ahora si que estoy furioso, el tipo casi me fríe como si fuera una maldita patata. –Te lo preguntare solo una vez más ¿Quién eres?
El desconocido tiene la desfachatez de hacerme esperar unos segundos antes de contestar. –Tú sabes quien soy, mi muchacho.
-¡YO NO SOY TU MUCHACHO! –Mi boilingballs-meter (Hinchapelotametro) esta alcanzando el nivel de lunático.
-Cierto. Solo Vernon, puede llamarte así ‘su muchacho’. –El sarcasmo gotea de su voz, esto me da mala espina.
-¿Qué quieres decir? ¿Qué demonios quieres conmigo? –Necesito saber más, hay algo importante, algo sobre mí.
-Solo que te me unas Harry Potter, podríamos cambiar el mundo juntos. Podemos hacerlo un mundo mejor. –El bastardo evito responder la primera pregunta, cuando hago una pregunta espero una respuesta.
-Así que te gusta jugar con fuego, juguemos.
La columna de fuego esta comenzando a formarse en mi varita, cuando mi magia explota en mi mano, haciéndome caer de espaldas en el césped. – Tienes bastante potencial, Harry. Podrías ser grandioso, el más grande en siglos. Únete a mí y aprenderás lo suficiente como para alcanzar tu verdadero potencial. –Su voz esta llena de carisma, y me ofrece justo lo que yo quiero. Ser él más grande de todos.
-Acaso tienes un maldito grupo de estudio, o algo así. Harry Potter no se une a nadie, otros se unen a mí. -Este viejo esta loco, que vaya a algún nerd Ravenclaw con ese cuento de aprender cosas de él.
El extraño suelta una risita elegante, casi femenina. –Que sentido del humor señor Potter, pero hablemos en serio.
-Primero respóndeme ¿Qué quisiste decir cuando dijiste que era ‘el muchacho de Vernon’?
-¿Acaso no lo recuerdas? ¿No recuerdas lo que él te hizo cuando tenías siete años?
Por primera vez en mucho tiempo siento algo frío recorriendo mi espalda, miedo. Vernon no puede haber hecho algo así, no puede haberme hecho cosas. Cosas que ningún adulto debería hacerle a un niño de siete años. -¡MENTIROSO!
Es mejor refugiarse en la ira, esta me da una frialdad increíble. Hago la finta de convocar un trueno, apenas siento la magia en la punta de mi varita siendo aplastada doy un giro a la derecha y lanzo un cortador de fuego. -Flamma lacero.
El encapuchado se sorprende, pero alcanza a levantar un pedazo del suelo para protegerse. -¡VERCUNDUS! –Grito con todas mis fuerzas, nuevamente siento algo presionando en la punta de mi varita, pero solo sigo adelante y le agrego más poder. Se oye un BOOM y el hechizo sale catapultado hacia mi enemigo, lo único malo es que parte del hechizo reacciona contra mí. Siento una presión en la mano y creo que me trisé un hueso del dedo anular, pero mi varita sigue firme en mi mano derecha.
Una nube de polvo se levanta cuando el hechizo hace contacto con la barrera de roca.
-¡BASTA! – Grita el lamepollas de la capucha. El polvo se asienta en un mero momento y un segundo después, una masa de magia se dirige hacia mí. Pongo todo mi poder en un escudo, pero no sirve de nada.
De inmediato hay flashes en mi cabeza, pero estos no predicen el futuro próximo, sino que un lejano pasado.
-No tío Vernon ¡Por favor!
Los pantalones del pequeño están mojados, el pobre se ha orinado, su miedo es terrible.
-Los pequeños fenómenos, merecen ser castigados. Ahora muchacho, serás mío. Serás mi muchacho bueno después de esto.
La escena se acelera en mi mente, el pequeño vomita y comienza a entrar en convulsiones mientras el hombre, mi tío, lo viola.
Después todo queda borroso, hasta que aparece un hombre de rostro triste. Jamás he visto a alguien tan triste, ni siquiera la visión del unicornio muerto que vi en mi primer año se compara con la tristeza que veo en sus facciones. Yo conozco a este hombre, él fue mi mentor, Albus Dumbledore. –Lo siento Harry, esto es por el bien mayor. Jamás llegara a estos extremos otra vez, te lo prometo.
Después solo hay una luz.
Estoy en el suelo, algo me impide respirar. Desesperadamente manoteo mi cara, sacando el vomito que cubre mi nariz.
Y finalmente lo pierdo, veo todo tañido de rojo, siento cada vena en mi cuerpo dilatada por la furia. Así es como trata el destino a sus héroes, entonces no quiero creer en el destino nunca más.
________________________________________
-Podrás perdonarme Harry, nunca quise causarte tanto dolor.
Tu expresión es indiferente, todavía no ha llegado el momento en que puedes sentir otra vez, pero aun así algo te dice que no puedes perdonarla. –Lo siento, no puedo perdonarte. Tú que eres la parca que hila mi vida, la antorcha que enciende mi camino, podrías haberlo evitado. Podrías haberlo evitado todo.
Ella solo te mira con amor, curioso como ha expresado tu amor, pero ahora vives fuera del tiempo y solo la vez una vez cada mil años o al menos lo sientes así, puede ser un parpadeo, o un millón de años en el mundo de los mortales. Pero no lo crees así, quizá algún día puedas volver. –Lo siento amor mío.
No puedes evitar verte a ti mismo como un masoquista, no puedes sentirte como uno, pero sabes que lo eres. –Lo sé. Si no lo hubieras hecho, no habría recibido el regalo que me diste hace tanto tiempo. Aunque no pude disfrutarlo más que meros segundos, es lo mejor que he tenido. Pocos días antes de eso me hiciste pelear con cabeza de calabaza, podrías haberme dado unos pocos días más, deberías haberme dejado descansar.
Ella solo te mira triste antes de marcharse. –No vale la pena pensar en lo que hubiera pasado. -sabes lo que pasara, dejaras de pensar como un humano por quien sabe cuanto tiempo, pero solo así puedes sobrevivir aquí. Solo así puedes mantenerte con vida en un mundo lleno de demonios y criaturas oscuras.
___________________________________________
-¿Qué me hiciste? –Por curioso que sea el hecho, no estoy gritando. -¿Qué mentiras pusiste en mi cabeza?
La figura se inclina un poco y por la luz del fuego puedo ver sus ojos, brillando como si fueran dos zafiros. –Sabes que no es una mentira Harry Potter.
-Mentiroso. Estás mintiendo. –Quizá no grite para hablar, pero a la hora de usar magia uso mis pulmones a toda potencia. Un chorro de fuego sale disparado desde mi varita ¿Por qué siempre uso fuego? Solo por el simple hecho de que me encanta ver quemarse a los bastardos que me enojan, burn baby, burn. Cuando la llamarada impacta contra su escudo sale expulsada en tres direcciones distintas.
Las estatuas de dos fuentes cercanas cobran vida, las figuras de un material cristalino, son el testimonio de una raza extinta hace milenios, los elfos. De inmediato recuerdo la batalla que presencie en el ministerio, una suerte que sea legal disparar un AK contra algo no-humano.
Al cancelar el fuego, lanzo un AK contra la estatua que se acerca por mi derecha, ni siquiera quedan pedazos, solo polvo. De inmediato siento asco, me dan arcadas y tengo que llevarme las manos al estomago, pero ya no hay nada que vomitar. Quizá usar la maldición asesina no fue muy buena idea.
Tengo los ojos cerrados cuando recibo un golpe en mi flanco, de inmediato salgo expulsado contra la barrera de fuego tras de mí. El azote que doy en el suelo hace que mi espalda duela como si hubiera recibido la cruciatus por unos segundos, de inmediato dos profesores se acercan a levantarme, pero no acepto su ayuda, no la necesito.
A mi derecha Slughorne y Madame Máxime y los otros directores están atacando la barrera sin ningún tipo de éxito. Sacudo mi cabeza para desvanecer las estrellas que llenan mi mirada, después saco la varita de mi mano derecha y aplico un encantamiento sanador en mi dedo anular.
Mi bella Ravenclaw me abraza, sin duda contenta de que este bien, pero siento rechazo. – ¡No me toques! –Digo antes de empujarla, siento nauseas de mi mismo, no quiero que nadie me toque.
-Harry, cálmate. Todo estará bien. –Ella trata de tocar mi hombro, pero mi única respuesta es una bofetada que la manda por tierra.
-¡TE DIJE QUE NO ME TOQUES! –La barrera sigue ahí, este come mierda aún no se ha ido. Haciendo eses me dirijo hacia el muro de fuego.
Slughorne me ve de inmediato. – ¿Qué estas haciendo Harry? –Ni siquiera lo miro. –Señor Potter, deténgase.
No siento ningún dolor cuando cruzo las llamas, ni siquiera un cosquilleo en la piel. –Tan valiente, después de todo lo que te ha pasado creí que perderías las ganas de vivir. Sobretodo ahora que sabes lo que Vernon te hizo.
No debo creerlo, mientras no lo crea, no será verdad. No es verdad, no es verdad. –Mentira, Dumbledore nunca hubiera permitido que algo así pasara. El debe haber puesto algo en la casa para advertirle si algo así pasaba. El me amaba, Dumbledore nunca lo habría permitido, él habría detenido a Vernon.
Mi enemigo me responde con una carcajada. –Claro que puso algo en la casa, puso runas para influenciar a Vernon. Esas runas hicieron que Vernon te golpeara durante todos esos años, esa magia hizo que Vernon te violara.
Esta vez ni siquiera siento nauseas. –Mitómano de mierda, -Solo susurro las palabras. – Avada kedavra.
Él solo vuelve a levantar un parte del suelo, y luego se para sobre el montón de escombros que queda como resultado de mi maldición asesina. –Tirando maldiciones asesinas como si fueran confeti ¿Qué paso con el niño héroe?
-Tú lo mataste, tú haz hecho que se muriera lo poco que quedaba de él. –Mis rodillas ceden y dejo de luchar. Llevo mis manos a mis hombros, para abrazarme a mí mismo, pero incluso eso me produce asco y rechazo. Ni siquiera puedo tocarme yo mismo.
De inmediato me vuelvo consiente de mi desnudez y me avergüenzo, conjuro una sabana con un agujero para la cabeza y me la pongo de manera torpe. Todo esto solo genera risas burlescas en mi enemigo. –Oh Harry, este no es momento para ser tímido. He visto fotos tuyas de cuando eras un bebe, y créeme que no se veía como si tu pene fuera a ser impresionante, así que no te preocupes, nunca diste grandes expectativas con respecto a eso.
– ¿Fotos mías? ¿De cuando era bebe? –Ni siquiera me importan los insultos hacia mi pene.
-Albus me las mostró, hace años.
Dumbledore tenía fotos mías, quizá me quería realmente. – ¿Él me amaba? –Ya no lo estoy afirmando, estoy empezando a dudar y me duele el pecho. Debo haberme golpeado muy fuerte en alguna de las caídas, esa es seguramente la razón de ese dolor.
-¿Quién?
-Dumbledore.
Eso solo desencadena otra sarta de carcajadas y mi cabeza se hunde entre mis hombros. –Esperaba encontrarme con un guerrero, pero solo eres un niño débil ¿Si acaso té quería? Creo que sus acciones hablan por si mismas, nadie puede amar a alguien y hacer lo él hizo. Solo eras un arma para él, su experimento, un héroe perfecto. Distas mucho se ser un héroe perfecto, no podrías ser más imperfecto, no eres más que un proyecto fallido.
Varios hechizos impactan la muralla de fuego negro y esta se debilita, los aurores están aquí. No que me interese mucho, quizá sean la elite de los departamentos de reforzamiento de la ley mágica, pero para mí o para este hombre solo son insectos. Aun así, sus números pueden hacer la fuerza.
Mi cabeza se hunde aun más entre mis hombros, y mi espalda se encorva como si estuviera esperando el golpe de gracia. Es realmente sorprendente como una persona se queda sin hacer nada cuando has tocado un tópico realmente doloroso, solo se queda ahí esperando a ser golpeado, no de manera física sino que con palabras.
Le tengo miedo a este hombre, él sabe mi secreto. La figura encapuchada se acerca a mí, cuando estira su mano para tocarme cierro los ojos y comienzo a temblar. –Me has decepcionado Harry Potter. –Desearía dejar de sentir, pero hay una especie de viento, un viento que sopla desde lo alto. La brisa me dice que siga sintiendo, que todavía no es momento de rendirse.
____________________________________
El hombre se llevo las rodillas al pecho y se abrazo las pantorrillas con fuerza. –Por su puesto que él te quería Harry, con toda su alma. Si solo el destino no hubiera puesto el peso del mundo sobre sus hombros, quizá Albus hubiera podido evitarte tanto dolor.
Grindelwald observo las murallas de su nuevo hogar, el castillo de Rheinfels durante largo rato. Recordando las ordenes que Albus Dumbledore le dio, ‘Fue terrible ver la forma quebrada del pequeño, tu deberás liberar el bloqueo que puse en su mente.’ Eso le había parecido raro al antiguo señor oscuro ¿Qué objeto tenía torturar, más de lo necesario, la mente del futuro salvador del mundo mágico? Sus hombres habían violado a decenas de miles durante la segunda guerra mundial; hombres, mujeres, niños, ancianos y incluso bebes habían sido las victimas. Claro que él nunca había tomado parte en un acto así, pero aún así lo había tolerado. Al fin y al cabo muchos de sus hombres se habían unido a sus filas por la promesa de las violaciones, la tortura y el robo. Muchos hombres pueden volverse bestias cuando tienen a un ser humano a su merced, en especial al ser influenciados por la sed de sangre que los demonios daban a sus fieles.
No se arrepentía de todo lo que sus hombres habían hecho, si bien al principio quería dominar al mundo muggle para asegurar el futuro de los magos, todo eso había desaparecido cuando hizo contacto con los demonios. La legión del fuego, le había hecho cambiar la perspectiva que tenía de todo. Cuando un mundo se vuelve corrupto debe ser destruido para que otro pueda ser creado, y solo algunos elegidos podrían vivir en ese nuevo mundo. Él no se hacia ilusiones de vivir en ese nuevo mundo, Gellert era un monstruo, y como tal debía morir cuando el resto de este mundo fuera destruido. Su tarea había sido debilitar a las fuerzas que podían oponerse a los demonios, Archimonde Había sido muy claro al respecto. Albus lo había detenido, pero todavía estaba ligado por su juramento, tarde o temprano tenía que ayudar a los demonios a cruzar, aunque fuera de forma involuntaria.
Gellert recordó aun con más fuerza, la respuesta que Dumbledore le había dado al preguntarle el porque de la tortura del niño. ‘El ser oscuro no es el hacer cosas malas, llegara el momento en que el amor no le servirá a Harry, y cuando eso pase él debe dejar de sentir. Un héroe perfecto no siente, el guerrero ideal es solo una maquina sin sentimientos, solo hay oscuridad en su alma, el será el mártir de la humanidad. No, no la oscuridad para realizar actos crueles, sino que la nada, esa es la verdadera oscuridad.
La gente lo necesitara, ellos siempre creerán que hay un verdadero salvador, incorruptible frente a la maldad que se esconde en el alma de todos los hombres ¿Por qué creer que todos, sin excepción, estamos corruptos por esta? Es mucho más fácil creer que hay otros, que son puros…inocentes.
Gellert ya había cumplido su parte del trato, la tierra debía tener una oportunidad para salvarse, al menos el le debía eso. Eso fue lo que el cuervo le dijo en sus sueños, si este mundo resistía un poco más, el mundo del extraño también podría hacerlo.
Grindelwald obligo a su viejo esqueleto a levantarse, todavía quedaba una reunión más.
La vieja cabaña le parecía más horrorosa que nunca, quien iba a pensar que una mujer que gozó del amor del mago más poderoso de la historia iba a terminar en una pocilga como esta. Para él, hasta los cerdos se sentirían indignados de vivir en un lugar como este.
La poderosa y antigua Veela no estaba dentro de su casa, estaba en un costado realizando ritos antiguos e imperdonables. Un respetable montón de cenizas yacía a sus pies, rodeado por un gigantesco circulo ceremonial. Habían varios cuervos muertos en la cima de la pila de despojos. -Mi querido Gellert ya estás aquí, creí que tu tarea te tomaría más tiempo.
El mago alemán saco un amuleto de su cuello, un diente de megalodon, de su cuello y se lo lanzó a la vieja. –Tú amuleto hizo su trabajo, la fuerza del antiguo tiburón me hizo sentir tan poderoso como lo era antes.
-Me alegra que te sintieras bien, -Dijo la Veela, dándole una grotesca sonrisa con sus asquerosas facciones. -¿El muchacho te dio muchos problemas?
-Su poder es considerable, mayor que el mío, pero carece de la habilidad para ser realmente peligroso. Ahora ya no importa, su espíritu esta quebrado. Solo falta que des el golpe final.
-Mi querido cabeza de calabaza fallo en su tarea.
-Si mal no recuerdo, ella salió lastimada en la cabeza. Lo vi con mis propios ojos.
La vieja veela hizo un ruido de rabia antes de contestar. –Harry Potter la lastimo para evitar que mi demonio hiciera lo mismo.
Gellert no pudo evitar la risita ciútica que le salió de los labios. –No fue tan fácil como pensabas ¿No? Supongo que pasar más de mil años sentada sobre tu trasero te volvió incompetente.
-Ya llegara el momento de mi libertad mi viejo amante, y cuando eso pase, voy a castigarte por tus burlas y castigare a Potter por ponerme en ridículo.
-Blablabla.
Poco sabían ambos de lo que él destino deparaba, la vieja Veela no sabía que Harry era más peligrosos que nunca en ese momento. Y Gellert no sabía que su proyecto conjunto con Dumbledore, Harry Potter, nunca podría ser el héroe perfecto por mucho tiempo, el destino se encargaría de meter sus manos.
________________________________________
Todos le habían dado la espalda, el emperador lo regaño por haber causado un accidente internacional con el gobierno ingles. Sobretodo por los involucrados en el asunto, Harry Potter era famoso incluso en China. El niño héroe había derrotado a Lord Voldemort, antes llamado Tom Riddle, este había sido aprendiz de la Dama de Jade, una peligrosa señora oscura que sembró el terror durante los cincuenta. Riddle era culpable del asesinato de al menos veintidos personas, cinco caballos y un rarísimo dragón chino. Eso había sido lo peor, el bola de fuego chino era bastante común, pero un verdadero dragón chino era casi imposible de encontrar en ese momento. Los antiguos dragones chinos eran seres inteligentes, protegidos por mandato imperial, un ataque contra uno de ellos era como un ataque al emperador mismo.
El ex embajador estaba sentado en el despacho de su casa cuando una serie de sombras entraron por la ventana, los mercenarios no podían haber fallado, él no podía permitírselo porque si fallaban, Grindelwald lo mataría.
Han observo con orgullo a su hijo, el mejor de los mercenarios oscuros de China. Desde pequeño su hijo había demostrado cualidades excepcionales para las artes marciales. -¿Como fue la tarea que te asigne hijo mió? –Dijo antes de poner una mano en el hombre de su hijo favorito, sus tres hijos habían tomado caminos diferentes; el mayor eligió el camino del trabajador al hacerse cargo de las propiedades de la familia, el del medio siguió el camino del político y tenía un cargo superior al que ocupaba su padre a esa edad gracias a los contactos de Han, el último había seguido el camino del guerrero y era uno de los mercenarios más costosos de toda Asia.
-La tarea fue lograda, pero perdí a tres de mis mejores hombres. Hombres que entrenan conmigo hace años. Sino hubiera sido porque un mago misterioso intervino, es probable que todavía estaríamos siendo perseguidos. –Su hijo estaba en una posición firme, con las manos en la espalda, el mentón alzado y las piernas juntas. – ¿Alguna otra orden, padre?
-No hijo mío. –El guerrero camino hacia la ventana y cuando estaba apunto de marcharse el diplomático lo detuvo con una palabra. –Ryu.
-Si padre, -Dijo el ninja sin darse vuelta.
-Me alegro que estés bien.
El hombre se sentó en su escritorio cuando su hijo abandono el pequeño estudio, la perdida de tres hombres había sido catastrófica. Costaba mucho dinero entrenar a un ninja, crianza, alimentación, equipamiento y maestros. Han se sirvió un generosos vaso de licor de Arroz y se sentó a disfrutarlo mientras pensaba.
El amante de su adultera hija le estaba trayendo muchos problemas, no solo le había hecho perder un importante cargo, sino que le había hecho perder bastante dinero. Él tendría que compensar a la organización en la que su hijo trabajaba, le costaría al menos diez mil galleons por cabeza. La rabia le hizo lanzar el vaso contra la pared y patear su escritorio, cuando se levanto comenzó a arrancar los cajones de los archivadores y a lanzarlos por la ventana. Un hechizo suyo alcanzo a su soldado de terracota en la entrepierna y la cabeza.
Su silla también describió una parábola en el aire antes de salir por la ventana. Su jarrón Ming recibió una patada y Han se puso a saltar sobre los pedazos de antigua porcelana.
Cuando por fin se detuvo, lo que quedo recordaba muy poco a su ahora ‘antiguo’ estudio. La mujer que más había codiciado, la que le había reportado la mayor cantidad de bienes y prestigio era la que le había causado más dolores al final. Su cachorra, sí, la cria de la perra había sido terrible para sus ulceras. Años de cuidado estaban yéndose a la basura, los dolores de estomago que le producía el estrés eran terribles.
________________________________________
Últimamente nada ha podido asustarme, y ahora estoy realmente asustada. Cuando los muros de fuego cayeron vi algo que jamás creí que vería, Harry Potter derrotado. La expresión de su rostro no es asustada o enojada, sino que no hay una expresión. Sin embargo eso no lo hace parecer frío, lo hace parecer inocente y a mí pesar, más hermoso que nunca.
Cuando me acerco no sigo las instrucciones de Su, según ella mi señor no quiere ser tocado, pero no puedo evitarlo. Cuando pongo mis manos en su cabeza no obtengo ninguna reacción, no hay rechazo o ira. Con delicadeza apoyo su cabeza en mi estomago y comienzo a acariciar su cuero cabelludo, lentamente sus manos comienzan a subir hacia mi trasero, pero no lo toca de manera sexual. Cuando me abraza no lo hace con la fuerza que tanto me gusta, sino que con suavidad como si yo fuera una especie de madre en vez de la puta de mierda que soy.
Me siento totalmente incomoda en esta posición; la concubina, mujerzuela, pedazo de carne, puta insaciable, agujero dispuesto, boca succionadora y cualquier termino similar, puedo aceptarlo muy bien, en especial cuando mi amo esta en la ecuación. Protectora y proveedora de consuelo, no puedo manejarlo bien. Es cierto que lo cuide cuando estuvo recuperándose de la paliza que le dieron esos vampiros, pero era solo una especie de juego, el no me necesitaba realmente. Ahora siento que me necesita, que me necesita de verdad, durante semanas he rogado para que algo así pasara y ahora que ha pasado no sé que hacer.
-Señog Potteg ¿Qué ha pasado aquí? –La directora anfitriona es la primera en hablar. –Necesito una explicación, ahora.
-Madame Máxime, Harry acaba de pasar por una situación traumática, no creo que sea sabio presionarlo. –Slughorne se apresura a defender a su golden boy. Aunque recula un poco cuando algunos aurores se acercan.
-Mi jardín esta destruido y si alguien no me dice que paso, voy a estar muy furiosa. –La voz de la directora francesa es tan forzada que ni siquiera comete errores de pronunciación con las erres.
Aamori Yavar, la directora de Salem también se une a la conversación. –Esto es inaceptable, sabía que algo así pasaría si veníamos a este lugar. Europa siempre ha sido una casa de locas y aún más cuando este alumno Potter este metido en el asunto.
Comparto una mirada de preocupación con Su, nuestro amo no esta en condiciones de luchar ahora. Si estuviera en sus cinco sentidos, la jodida semi-giganta y esta directora de la débil Salem estarían temblando. Sin embargo la explicación no viene de mí o mi compañera oriental, sino de la niñata que esta ligada a mi señor. La conversación pasa al francés, por un segundo me inclino a readucir para mi señor, pero no le importara ya que esta fuera de sí.
-La explicación, Madam Máxime, es que usted ha fallado de manera estrepitosa. –Los directores y los aurores se vuelven a mirar a la pequeña veela. –Las defensas de esta escuela no se han mejorado desde mil novecientos ochenta y uno, por eso fue tan fácil para esos individuos entrar e ingresar el nombre de mi señor al cáliz de fuego.
Brunner es él siguiente en opinar. Su uniforme de guardia suizo lo hace ver ridículo, aunque aún así se ve imponente. – ¿Por qué debemos asumir que este chico será elegido campeón? Por lo que he visto hasta ahora, las palabras de esa mujer Skeeter son ciertas, no es más que un egocéntrico busca atención.
Mi mejilla comienza a sufrir contracciones extrañas, como si estuviera bajo la acción de un tic nervioso. -¿Por qué no te callas, relojero lame culos? –Brunner saca su varita y me apunta.
-Le sugiero señor Slughorne, que se lleve a su estudiante, antes de que decida encerrarla en una de las celdas monacales del carromato papal y la tenga dos semanas a pan y agua.
Slughorne solo tartamudea, tratando de decir algo. Dos semanas a pan y agua, Ja, castigo de mierda. Prefiero destripar perros muertos y comerme sus vísceras. –No.
-Solo los ingleses pueden tener estudiantes tan indisciplinados. Esto no pasaría en Durmstrang. –Ahora es Kassin quien esta atacándome. Mis piernas tiemblan un poco, rogándome que salga corriendo ante los cuatro directores que me son hostiles.
-Si yo fuera usted no diría cosas contra mi país. –Dice una voz que proviene de mi sector medio. Se me sale un suspiro de alivio al ver que mi amo ha reaccionado al fin. –Si no fuera poco correcto, ya sea por su edad o por su posición, le lavaría la boca con jabón por insultar a mi patria y a mi escuela.
Sin embargo no es la directora alemana la que contesta, es la francesa.
-Esta cruzando la línea ‘Señog’ Potteg.
– No maldita hibrida, eres tú quien esta cruzando la línea. Me pregunto de que parte vendrá tu estupidez, de la parte gigante o la parte humana. –Lo único que me incomoda es la falta de ira en la voz de mi salvador, habla como si ni siquiera la importaran las ofensivas palabras que suelta.
Uno de los aurores saca de inmediato la varita. Y suelta insultos y órdenes en un rápido francés hacia Harry, una mirada suya me hace traducir. –Discúlpate perro Ingles, o enfréntame en un duelo.
Él se pone en posición de inmediato, cada vez llegan más estudiantes al destrozado patio. Muchos se sorprenden por el panorama pero más aun al ver a mi amo y al auror listos para pelear, no les presto atención. –Tal vez con una placa y esa túnica roja seas alguien para tus compatriotas, franchute, pero para mí no eres nada. Baja tu varita ahora mismo, insultar a alguien no es un delito.
-Eso es porque no has viajado a Italia. –Brunner también apunta su varita hacia mi maestro.
Su y yo nos ponemos al lado de nuestro señor y también levantamos nuestras varitas. Lo que me sorprende es que algunos de los estudiantes de Hogwarts que han llegado también se ponen a nuestro lado. Neville, Susan, Weasley, Baker y Greengrass.
– ¡¿Qué estas haciendo, Harry?! –Lo único que faltaba, la sabelotodo sangre sucia tenía que intervenir. La entrometida muchacha se pone entre ambos grupos. Brunner, Weasley y el auror bajan su varita, pero nosotros no lo hacemos. -¡Harry baja tu varita, ahora!
-Hermione sal del camino, solo eres una ignorante en este asunto. No sabes lo que ha pasado aquí.
-¡Destruiste el jardín de Beauxbatons! eso es lo que paso. –La maldita está empezando a irritarme, como se atreve a cuestionar a mi amo. -¿Quién eres?
-Señorita Granger, no suelte acusaciones sin saber los hechos. Alumnos de Hogwarts, bajen sus varitas. Este asunto quedara hasta aquí, todos nos iremos a dormir y los aurores se quedaran guardando el colegio. –El cerdo asqueroso que llamamos director saca su voz por fin.
Kassin se ve indignada, creo que va explotar. –Esto es inaceptable, exijo un castigo para el alumno que me falto el respeto. Mis alumnos no se iran a dormir, nos marcharemos ahora.
Greengrass le da una sonrisa tarantiniana y le dice en un perfecto alemán. –Acaso no sabes la historia del torneo mujer, la mitad de tus estudiantes ya echaron sus nombres al cáliz, por lo que están obligados a esperar el veredicto del artefacto. Creí que Karkaroff dejo una notita, o que tal vez tus superiores te lo advirtieron.
-No me importa una reliquia sin importancia. Nos iremos de todos modos.
La reacción menos esperada de todas es la de Brunner. – ¡RELIQUIA SIN IMPORTANCIA! ¡RELIQUIA SIN IMPORTANCIA! –Su voz baja de volumen, pero sigue siendo muy forzada. –Ese objeto es el cáliz en el cual nuestro señor Jesucristo vertió su poderosa sangre. Solo aceptamos unirnos por eso, para por lo menos usar la reliquia que fue robada de Roma por el bárbaro Atila. Esta quedo en Hungría, donde fue usurpada por los avaros. Luego el santísimo Charlemagne la recupero, pero fue el único objeto que no estaba dispuesto a regalarle a nuestro Papa y como excusa instauro este torneo. –Después de su aburrida cátedra de Historia el hombre queda respirando aceleradamente, como si hubiera corrido millas, sino fuera por que es un católico santurrón diría que se tiró a al menos diez mujeres. –Además no creo que tus estudiantes estén dispuestos a andar por la vida marcados en el rostro con la marca hebrea de la deshonra. Esta muchacha inglesa tiene razón.
Me acerco suavemente al oído de mi amado. –Deberíamos irnos, a mí no me importa si usted tiene una marca en la cara.
-No Pansy, la gente no sigue a aquellos que llevan una marca que indica falta de honor. No podemos irnos, estoy obligado a aceptar lo que el cáliz diga. No puedo quedarme tras los otros, al líder que se queda atrás le dan por detrás.
_______________________________________________
No se que esperaba, hice que todos los alumnos de Hogwarts, con excepción de Pansy pusieran su nombre en la copa de madera. No sirvió de nada, mi animo decae más cuando Madame Máxime lee mi nombre.
-Harry Potter.
Mi subconsciente ha tomado casi todo el control, pero aún queda una parte consiente que me hace golpear mi copa y tomar la botella de ‘exquisito’ vino francés, de más esta decir que lo hallo asqueroso, para reventarla en el suelo.
No me uno a los otros campeones; Giovanni Medici, un moreno siciliano de una línea secundaria de la familia que alguna vez escribió la historia de la península itálica, de la Scuola Vaticana; Kirsten Wick, elegante y sofisticada habitante de nuestras colonias, por Salem; Blanka Eskildotter, altísima y poco fina habitante de la antigua tierra de Svealand, de Durmstrang y Marcel Marceau, típico afeminado de esos que habitan las tierras del sur de Francia, de Beauxbatons.
Solo salgo por las elegantes puertas con destinación indeterminada. Recorro las carbonizadas ligutrinas al comienzo del jardín laberíntico. Memoricé la secuencia cuando lo vi desde el aire; derecha, izquierda, izquierda, derecha, izquierda, izquierda, derecha, derecha, derecha.
Camino algunas docenas de metros hasta los portones de la propiedad de la academia, unos cuantos aurores guardan la entrada. Este palacio fue construido para ser hermoso en vez de seguro, quizá por eso Grindelwald lo capturo de manera tan fácil, Voldemort ni siquiera se molesto durante la primera guerra que protagonizo.
Debe haber alguien a quien pueda culpar, una persona que ha manejado mi vida durante diecisiete años. Albus Percival…algo…Dumbledore, Malditos nombres del siglo XIX.
Cuando salgo de los terrenos, pienso en la lapida blanca con todas mis fuerzas, una fuerza gigantesca me impide desaparecer. Con mi mente comienzo a taladrar la barrera, convenciéndome de que es posible encontrar un pequeño agujero por el que pueda entrar. En mi mente imagino que soy hecho una bolita de papel, probablemente todo lo que estoy pensando es un montón de mierda, pero la magia es acerca de intención y determinación.
Comienzo a sentir dolor en todo mi cuerpo, no se siente como si estuviera siendo succionado por un tubo, creo que lo describiría como lanzarse de cabeza en una trituradora.
Aparezco a seis metros de altura sobre el lago, cayendo de cabeza y haciéndolo rápido. Mis oxidados reflejos de buscador todavía funcionan y logro ponerme en posición para hacer una bola de cañón, levanto una respetable cantidad de agua cuando caigo dentro del lago. El frío comienza a invadirme, amenazando con paralizarme, el agua debe estar a cuatro o cinco grados Celsius. Comiendo a brasear hacia la orilla y dejo que mi aura fluya hacia mis poros, siento la misma sensación que se tiene al comer chocolate después de un ataque de dementores. Estoy a unos veinte metros cuando algo tira mi tobillo y me sumerge bajo el agua, no siento miedo, cuando enciendo mi varita veo un ojo gigantesco. Miro sin temor a los ojos del milenario kraken, grandes orbes que han visto pasar los años desde mucho antes de que el imperio romano llegara a esta isla.
Una presencia busca entrar en mi mente, una entidad poderosa e incansable. Trato de luchar con todas mis fuerzas, pero es todo en vano.
-Pequeño humano, no trates de resistirte a mí. Solo eres semen recién exprimido en comparación a un ser como yo, por siglos y siglos he visto las pequeñas guerras que tu idiotizada gente ha tenido. Pugnas por ideologías ridículas, amores robados, riquezas diminutas o solo por placer. Debes desistir, la gloria no debe ser buscada, castigos inimaginables han caído sobre aquellos que la han perseguido ¿Sabes cuantos aventureros, buscando ponerle su nombre a un nuevo país o continente he devorado?
Hijo de puta narcisista. Acerco mi varita a mi cara y aplico el encantamiento burbuja. – ¿Tienes algo que decirme?
-No vuelvas a entrar a esta escuela por este medio, el hombre de la barba blanca no esta aquí para cuidarte ahora.
-¿Él te hablo de mí?
Siento un ruido en mi mente, tan poderoso que me hace encorvar mi espalda por el dolor. –El tonto humano no podía dejar de hablar de su nueva arma. La única conversación que tengo en el año y se trata de un tonto bebe mancha pañales, su sucesor o alguna cosa sin sentido como esa.
-¿Su sucesor? –Mi subconsciente trata de esconder la emoción en mi voz.
Se escucha otro estruendo en mi mente, y esta vez un grito se me escapa. –Eso no significa que él te ama, solo eras su proyecto. Una mascota sin inversión sentimental, al igual que el barba blanca lo era de ese tal Flamel ¿Por qué crees que este nunca compartió su piedra con él? Ser su sucesor no trae más que dolor, ni siquiera a una asquerosa medusa le desearía el ser mi sucesor ¿Hundir embarcaciones, comer náufragos? Vine aquí porque me aburrí de todo eso. Métetelo en la cabeza, Dumbledore no te ama, lo único que te dejo fueron magos oscuros y demonios que matar, memorias dolorosas y nada de ayuda.
-No, no puede ser verdad. –Él dolor en mi pecho vuelve nuevamente, ya no tengo fuerzas para defender el amor de Dumbledore hacia mí.
Luz sale del ojo del calamar gigante y me impacta en la cabeza. Veo con horrible lentitud las escenas de lo que Vernon me hizo, el dolor en mi pecho se eleva a niveles imposibles. La presión al lado izquierdo de mi caja toráxica hace que algo se reviente dentro, -Que pena, creo que se te quebró el corazón.
Ni siquiera siento cuando el calamar me saca del agua, con suavidad soy depositado frente a la tumba del antiguo director.
Con un movimiento de mi varita hago que él suelo se resquebraje, el sarcófago de vidrio esta tal y como lo dejé cuando volví a enterrar.
Yo, el gran héroe de la Inglaterra mágica, observo el cadáver de mí antiguo mentor, el bondadoso Dumbledore, bondadoso para con todos los demás inclusive para con Tom Riddle, mas no conmigo. He cometido el sacrilegio de violar una tumba, pero dentro de mi ira ya no me importa. Mi rabia hace que mis narices exploten en sangre, y esta al escurrirse termina llenándome la boca con el sabor metálico y ligeramente salado que la caracterizaba. – ¡¿POR QUÉ?! –Grito antes de que la ira se acabe y de que mi voluntad sea quebrada. No queda nada, ni un sentimiento.
‘¿Por qué?’ La mayoría de las veces en las que una persona sale lastimada, eso es lo único que la gente atina a decir. Que palabras tan simples ‘¿Por qué?’ Simples pero efectivas. Justo cuando me se sentía inmune a todo, osan golpearme en donde pueden dañarme más, mis memorias de Albus Dumbledore. El venerable director lo logró, me ha convertido en el héroe perfecto, incapaz de sentir, porque para serlo se debe abandonar toda humanidad. Solo así se puede ser incorruptible, no había logrado abandonar toda mi parte humana, aun tenía la lujuria y la ira, pero ahora también eso esta perdido para mí.
Lagrimas comienzan a correr por mis mejillas de adolescente, pero estas han perdido todo significado. Me se llevo las manos a la cara y mis dedos se empapan con el liquido de la tristeza, dolor y alegría, solo que estas lágrimas no corresponden a ninguna de ellas. Eran aquellas lagrimas que debía, esas lágrimas que nunca lloré cuando era golpeado, esas lagrimas que reprimí cuando presencié la muerte otros. Lloro por todo eso, por todo aquello y por mucho más.
-¿Por qué? –Digo otra vez, pero esta vez sin fuerzas. En un último esfuerzo para evitar ser devorado por la indiferencia total, vacío mis pulmones con un poderoso grito, no sirve de nada. Mis sentidos se adormecen y todo el mundo se vuelve algo indiferente.
___________________________________________
(Voy a cambiar a tercera persona de aquí en adelante en lo que respecta al personaje de Harry Potter, ya no hay sensaciones en su cabeza así que se haría muy aburrido ir narrando todo desde una perspectiva indiferente.)
20 de Noviembre.
Harry Potter ya llevaba casi tres semanas en la biblioteca de la CIM, su cuerpo y mente ahora eran sostenidos por su magia casi al cien por ciento, dormía dos horas al día y solo necesitaba una comida. Paginas y paginas eran leídas cada día, teoría mágica, hechizos, encantamientos, transfiguraciones, conjuraciones y la magia elemental para la cual había demostrado preferencia, fuego.
Los vejetes de la institución casi no utilizaban las instalaciones de duelo donde él practicaba. Aunque estas tampoco eran un lujo, probablemente sería porque en una organización como esta, llena de viejos decrépitos se le daba mucha más importancia a los baños. A Través de los años, alguno que otro miembro había solicitado la implementación de dispensadores de pañales en los pasillos. Obviamente estos miembros habían sido retirados después debido a ‘senilidad’, cuando Fudge gestiono la expulsión de Dumbledore durante el verano antes de que Harry fuera a su quinto año, se hizo una solicitud falsa con esa misma petición ¿Cómo consiguió Fudge que la firma de Dumbledore apareciera en el documento? Bueno, eso es algo que él se llevaría a la tumba.
La tercera prueba se realizaría el día cinco de diciembre, aunque a Harry no le importaba. Ya pocas cosas le importaban, parecía más un anciano de cien años que el joven de diecinueve años que realmente era, excepto que dormía con sus dientes puestos y no sufría de incontinencia en sus funciones naturales.
-¿Qué estas estudiando jovencito?
Muchos de los viejos magos y brujas se habían acercado a hablar con él, Harry no podía evitar dar respuestas cortas, al más puro estilo de Snape. Aunque carecía de la expresión diabólica y la nariz intimidante, su cara solo parecía inocente, como si fuera solo un niño de cuatro años. –Los cuatro principios mágicos de la animación de metales.
-¿Algún problema? Siempre me resulto difícil, incluir moderación con respecto a los electrones libres. Estos se excitan cuando se ponen en contacto con cualquier clase de energía, pueden calentar la estructura metálica y fundirla. –La venerable anciana parecía inteligente, aunque solo se notaba bondad en su rostro. Por su acento debía ser australiana o neozelandesa.
-No, ningún problema. –Respondió el joven héroe.
-Elizabeth Irvin. –Se presentó la mujer, ofreciéndole la mano a Harry.
-Harry y no me gusta tocar a la gente, lo siento. –Harry no rehuyo la mano de la bruja, pero tampoco levanto la suya para tomarla.
-No te preocupes querido. Según escuche vas a participar en el nuevo torneo del cáliz de fuego, también oí que tuviste un encuentro con un demonio en Hogsmeade y con un misterioso mago en los jardines de Beauxbatons ¿Es cierto todo eso? –Ahora la señora parecía realmente interesada.
-Si.
-¿Viste algo sospechoso con respecto al demonio?
-Aparte de que medía más de cuatro metros, tenía muchos dientes y una cabeza deformada, no tenía nada de raro. También era de color negro metálico. –A pesar de la burla que podía interpretarse en las palabras, la bruja no se sintió ofendida ya que Harry no había usado un tono sarcástico para decirlo.
-¿Algo sospechoso con respecto al mago que te ataco en Francia?
-No.
-¿Reconociste su tono de voz?
-No
-¿Viste su cara?
-No.
-¿Su varita tenía algún color en especial?
-No
-¿Viste sus ojos?
-No.
-¿Su postura delataba su edad?
-No.
-¿Quieres beber o comer algo?
-No.
-¿Tienes ganas para decir algo que no sea la palabra ‘no’?
-No.
-Está bien, te dejare para que sigas estudiando.
____________________________________________
16 de Noviembre.
Lo bueno de esta gente era su paciencia, nunca parecían enojarse o ponerse nerviosos y al parecer la gran mayoría tenía dulces para lanzarlos por los aires a manos llenas. Harry tuvo que llenarse los bolsillos de golosinas cuando un viejo mago llego a su lugar de prácticas. –Jovencito toma esto, guárdalos en tus bolsillos.
-¿Por qué? –Dijo Harry con su común expresión de inocencia e ignorancia hacia el mundo a su alrededor.
-Porque mi nieto esta persiguiéndome. –Dijo el viejo poniéndose nervioso.
-¿Por qué?
-Porque es un sanador y yo no puedo comer dulces.
-¿Por qué?
-Porque tengo una variedad poco común de diabetes que afecta a los magos.
-¿Por qué?
-No lo sé. Quizá porque comía muchos dulces cuando era joven.
-¿Por qué?
Para toda regla existe una excepción. No todos los ancianos de la confederación eran pacientes y menos Yussuff Kamal, jeque árabe y fundamentalista islámico hasta los años setenta. –Deberías aprender otras palabras aparte de ‘¿Por qué?’
-¿Por qué?
El hombre se lanzo hacia Harry para tratar de pelear o para tirarle las patillas, nunca se sabrá, pero el joven dio un paso hacia atrás para esquivarlo. El viejo jeque trastrabillo y cuando cayo trato de asirse de algo, lastima que fueron los bolsillos de la vieja túnica de Harry. Dulces salieron expulsados en todas direcciones.
La escena que Malik encontró fue la de su abuelo rogando por dulces, de inmediato supo que su padre tenía razón. Su abuelo no era confiable cuando se trataba de dulces, la diabetes lo había obligado a deshacerse de su Harem, su pastelero personal y sus plantaciones de azúcar. –No le des dulces, extranjero.
Harry de inmediato desvió su mirada hacia el recién llegado. -¿Por qué?
-¿Por qué es diabético?
-¿Por qué?
-Por su adicción a los dulces.
-¿Por qué?
-Porque el alto contenido de azúcar que estos contienen.
-¿Por qué?
-Porque si no tuvieran azúcar no le gustarían a la gente.
-¿Por qué?
-Porque sí.
De manera sorprendente la razón más estupida de todas calló a Harry y lo hizo entender una de las verdades fundamentales del mundo, a la gente le gustan los dulces porque tienen azúcar.
Todos los días de Harry eran como este, con interrupciones de viejos locos o preguntas de los pocos cuerdos que se reunían en el edificio. Lo más lógico sería que estos ancianos dieran un paso al lado y dejaran que gente más joven se ocupara de esto.
-¿Por qué esta gente se reúne en vez de quedarse en su casa descansando?
El nieto del anciano iba a responder, pero su abuelo le gano la palabra. –Ustedes los jóvenes tienen fiestas y partidos de Quidditch, nosotros tenemos esto. Aparte no podríamos quedarnos en nuestras casas donde nuestros nietos y bisnietos andan prohibiéndonos hacer cosas. Además jugamos bingo los viernes, a todos les gusta el bingo.
Harry seguía sin entenderlo.
________________________________________
1 de diciembre.
Mis manos se aferran con fuerzan a la taza del baño mientras vomito todo lo que comí al desayuno, últimamente parezco estar enferma de algo raro. He vomitado las últimas tres mañanas y me siento cansada, solo quiero dormir y dormir.
Cuando me dirijo de vuelta a la sala de encantamientos soy interceptada por la pequeña putita de Gabrielle. – ¿Mi señor lo sabe?
Tonta veela. –No se de que hablas.
Ella toma mi mano y la pone en mi estomago. –Estás embarazada, siento la sangre y la magia de mi señor en ti. Bueno, más de lo usual. Creí que lo sabías.
(N/A aquí pensaba ponerme a hablar de que pansy no podía saberlo ya que no tiene un periodo de menstruación ciclic… pero no pude hacerlo. Lo siento, demasiado heterosexual para hablar de eso. Con suerte le pregunte a la madre de mi primo pequeño si habían síntomas para embarazadas, tuve que tomarme un six pack de Báltica (Cerveza asquerosa) para borrar la mayoría de los datos. Lastima que algunos quedaron, había tanta sangre y gritos en ese video, por un segundo creí que estaba viendo esa escena de ‘Rescatando al soldado Ryan’ en donde desembarcan en Normandia.)
-¿Cómo? –Que pregunta más estupida. Solo espero que la chiquilla no se burle de mí.
-Estás embarazada.
-Eso es imposible, no puede ser. Esto no puede estar pasando. –me pregunto cual será la reacción de mi señor ¿Me castigara por haber sido tan estupida? O quizá ni siquiera vuelva, no lo he visto desde que se fue cuando el cáliz expulso su nombre. Mis lechuzas no pueden alcanzarlo y no se puede entrar a la CIM, no puedo pensar, no sé lo que voy a hacer.
O malditos mocos, deberían elegir un mejor momento para comenzar a caerse. Ojos no me traicionen por favor, no goteen, no goteen, traidores.
Delacour me toma de un brazo y me guía a un salón desocupado, en ese momento mi entereza se quiebra y caigo a los brazos de Gabrielle. Ni siquiera la conozco y estoy manchándole sus finas túnicas de mocos y lagrimas, apenas unos meses atrás tenía túnicas como esta, delicadas, bonitas y suaves. Habría estado horrorizada si alguien hubiera soltado el llanto en túnicas que cuestan lo mismo que un empleado de mi padre ganaba en un mes, solía tener docenas. Harry Potter arruinó mi vida, pero en este momento solo quiero que vuelva. –¡EL…TIENE QUE VOLVER! ¡EL NO…PUEDE DEJARME…SOLA! ¡EL…VOLVERA…LO HARA…NO…PUEDE HACERME…ESTO! –Sorbeteó con fuerza pero aún así lleno mi manga de mocos cuando me la paso por la cara. –Si el solo…vuelve…prometo que…no lo desilusionare…seré más amorosa…él no tendrá que pedirme…que bese a Su…haré lo que él quiera sin dudar ¡POR FAVOR DIME QUE VOLVERA! ¡ÉL NO PUEDE HABERSE IDO PARA SIEMPRE, GABY! ¡DILO GABY POR FAVOR! ¡DILO! –Estoy prácticamente gritando en medio de mis lágrimas, mis manos empuñan parte de las vestimentas de Gabrielle. –Por favor… -Ruego por última vez antes de disolverme en lagrimas y gritos incoherentes.
Gabrielle me hace bajar al suelo y me abraza, con manos suaves comienza a acariciar mi cabello y a cantarme una canción en un lenguaje extraño. Su aura veelica comienza a consolar a la mía, un poco de la magia de mí amo reside en ella pero no se siente igual. Además su aura no trata de someterme o aplastarme, sino que trata de hacerlo de forma más pasiva y cuidadosa, prefiero ser dominada, es mucho más fácil dejarse llevar por otros.
Su esta esperándome fuera una hora después, no sé porque estamos juntas, debe ser que no tenemos nada más. Caminamos las tres juntas por entre las mesas, nadie invita a Gabrielle pero ella nos sigue de todas maneras, aunque no nos molesta, parece natural.
-Miren que tierno, las perritas no tienen a nadie que les amarre el collar y andan como cachorritos. –Kirsten Wick es la que dice eso, durante el último tiempo ha sido una gran puta hacia nosotras sin razón aparente. Hoy, todo será vengado, hoy, todo será enderezado.
La relación entre los alumnos ha sido tensa en los últimos días, homologando la actitud entre los directores.
Mi varita sale de inmediato y me concentro en levitar su plato hacia su cara, en solo un segundo todo el lado derecho de su rostro esta manchado con ensalada. –Cállate.
La americana no se preocupa por varitas, – ¡¿Cómo te atreves?! –Me siento afortunada de tener a Su a mí lado, ella usa la misma técnica que vi cuando detuvo al señor Delacour.
Apenas Kirsten toca el suelo, toda la mesa de los americanos se levanta y se viene contra nosotros, los ingleses no decepcionan y saltan por nosotros, Zabini y Greengrass me odian saben que debemos presentar un frente unido. Si mi señor estuviera aquí no les importaría actuar como les da en gana, porque él solo puede protegernos a todos, sin importar si nos odie o no, mal que mal para el somos ingleses y lo demás importa poco. Todos recuerda su enfrentamiento contra los vampiros y su choque con el demonio, pero también recuerdan sus palabras, estas no solo fueron tomadas en serio solo por los habitantes de Hogsmeade, sino que varios entendimos que a veces uno debe pelear sus propias en vez de esperar que otro nos salve.
Un negro grandote trata de empujarme, pero el gigantón colorado de Weasley lo empuja por el lado y lo hace caer por los suelos. Hermione trata de agarrar al pelirrojo mientras le grita, con su voz mandona. -¡RONALD WEASLEY! ¡DETENTE AHORA MISMO! -Pero sus cinco pies y dos pulgadas no son competencia para los mas de seis pies de altura de Weasley.
Gabrielle me guía fuera del tumulto, y me susurra que el bebe puede salir dañado. Es una suerte que nadie este usando magia, pero si nadie interviene pronto pasara. Mi compañera Ravenclaw da un salto y le da un puñetazo a otro chico oriental, Susan esta siendo mechoneada por otra chica en una pelea de gatas bravas, mientras Neville anda por los suelos tratando de asfixiar a un chico rubio con cara de snob. El estadounidense es bastante parecido a Draco, todavía no se lo que vi en el heredero de los Malfoy, no era más que un malcriado. Aunque yo también lo era.
Los alumnos de las otras escuelas observan asombrados el espectáculo, incluso creo ver como uno de los chicos de Durmstrang comienza a colectar dinero de apuestas. La mayoría de los italianos siguen comiendo, pero Los rubios lombardos en esa mesa comienzan a apostar también, solo los Franceses parecen horrorizados ante el espectáculo.
Es Madame Máxime quien detiene la trifulca y la anarquía que reina entre las dos mesas, de una forma similar a como Dumbledore y como mi amo lo han hecho antes. Su rugido puede clasificarse como respetable aunque no igual de poderoso que el de los otros dos magos.
Todos se quedan congelados, menos el alumno de Salem que esta siendo asfixiado por Neville. Es una suerte que están en el suelo y en un ángulo ciego con respecto a los profesores. Una extremadamente despeinada Susan se acerca y hace que Neville lo suelte. –Jamás los salones de Beauxbatons han visto una cosa como esta. Debo conversar la sanción que se tomara junto a los directores de Salem y Hogwarts, esto no quedará impune. Conversare con el ministerio de la republica mágica de Francia acerca de la permanencia del colegio Hogwarts, ya que no tienen campeón ahora.
-Harry volverá, ya lo verán, y cuando esté aquí demostrara cual es la mejor escuela. Todavía faltan varios días para la primera prueba, mucho puede pasar en cuatro días. –Ronald Weasley es él que salta en defensa de Harry, la mirada amurrada de Granger me produce gracia, estará arrugada como una pasa cuando llegue a los cuarenta si es que sigue frunciendo el ceño así.
-Tiene razón en un punto señor Weasley, todavía faltan cuatro días para la competencia y el campeón puede ausentarse por razones de entrenamiento. –Slughorne se apresura a intervenir, no podemos volver a Inglaterra envueltos en la vergüenza de la retirada. –Creó que debemos esperar, Harry no esta rondando por ahí sin hacer nada. Él recibió el privilegio de usar las instalaciones de la CIM como premio por todos sus hechos memorables. Los alumnos de Hogwarts tendrán toque e queda a las ocho de la noche hasta las seis de la mañana, adicional a cualquier castigo que decidamos el resto de los directores.
Yavar no puede quedarse atrás, ojala que no se haga una competencia acerca de que director puede castigar de forma más severa. –Los alumnos de Salem cumplirán el mismo toque de queda y deberán escribir cartas de disculpa.
Cuando llega el toque de queda, me quedo sin hacer nada en la cama, el no hacer nada me hace recordar el problema en el que estoy. Solo quiero que mi señor vuelva, el dijo que yo era suya y necesito sentirme así. Necesito alguien que me cuide en este momento, ese demonio vino por mí, lo sé en el fondo de mi alma y esa cosa volverá. Cuando esa criatura asquerosa regrese a por mí nada podrá detenerlo, excepto Harry Potter.
N/A: en este capitulo quise dar un salto temporal, un mes en trece mil palabras es un intercambio justo, o eso creo al menos. Hay muchos temas que quisiera tocar, pero me faltan dedos y palabras para hacerlo, lo tengo todo en mi cabeza, pero falta tiempo, tiempo y más tiempo.