fics en ingles recomendados

Jaime te voy a dar fics en ingles que puedes leer. todos estan en

fanfiction.net

http://www.fanfiction.net/s/4068153/1/Harry_Potter_and_the_Wastelands_of_Time

excelente historia, con un argumento estremecedor.. leela, te juro que esta en el mismo nivel de las historias de Jbern. Joe6991 _________________________ http://www.fanfiction.net/s/2636963/1/Harry_Potter_and_the_Nightmares_of_Futures_Past Historia de viaje temporal tambien, es excelente. Con sus impresionantes 9000 reviews. Todos diran ”Martin o Jos Black tienen mas reviews, pero en FF.net solo se hacen reviews cuando realmente te gusta la historia. ______________________ con el buscador http://www.fanfiction.net/search.php?type=story&plus_keywords=bluer+than+indigo&minus_keywords=&match=title&categoryid=0&sort=0&genreid=0&subgenreid=0&characterid=0&subcharacterid=0&words=0 busca las siguientes historias: -Potter conspiracy (Darklordmike (autor) ) -Resonance (Greengecko) (la mayoria de sus historias son buenas) -Harry Potter and the world that waits (Dellacouer) (este autor realiza buenos crossover.) Por lo otro, busca historias que tengan mas de 50000 palabras y que tengan parejas alternativas. no la tipica mierda Harry/Ginny o Harry/Hermione. tambien la historia debe tener más de 1000 reviews si es que esta publicada hace mas de un año. Bajo ninguna circunstancia leas basura gay, de Harry/Draco o Harry/Snape. cuando encuentres un autor buenisimo, ve su lista de favoritos y lee algunos de esos fics. en resumen los mejores autores, en vez de estar diciendo historia por historia. nonjon jbern joe6991 roschart’s blot dobbyelf lord.

11.- ¿Por qué?

31 de Octubre.

  Eslovaquia, Bratislava, algún lugar de los montes Carpatos.

  Micaela había saboreado el miedo en la sangre de María, a su más leal le había sido encomendada la tarea de estudiar al joven mago, al masacrador de su aquelarre, Harry Potter. Solo unas gotas del preciado líquido rojo le bastaron para ver el poder que este tenía. Y no solo eso, el había dicho en términos bastantes vulgares que los cazaría. La vieja vampiresa estaba aterrada por el posible destino que descendería sobre su gente.

  ¿Cómo era posible? Un muchacho no podía tener tanto poder, un niño no debería poder guiar a un pueblo entero. Sin embargo Harry podía hacerlo. – ¿Dónde esta Mischa?

  -Mi compañero, se quedo vigilando al muchacho. Bastaba con que solo uno de nosotros volviera, es importante seguir observando al chico. Es vital para nuestra sobrevivencia. –Respondió con preocupación la mano derecha de la líder.

  La inmortal noto la preocupación de su amiga, si María estaba preocupada el tema era realmente peligroso. Cuando se vive durante cuatro siglos, estar preocupado no significa solo eso, significa tener miedo. –No podremos detenerlo, no sin ayuda. –Parte de eso era culpa suya, ella no debería haber sido tan arrogante cuando lo enfrento. –Yo le dije nuestra proveniencia, debemos irnos o pedir ayuda.

  -Ninguna de esas opciones es viable, este ha sido nuestro hogar durante casi trescientos años. En cuanto a la ayuda que podríamos obtener, los clanes y aquelarres no se han ayudado desde la derrota de nuestro señor Grindelwald, ojala él estuviera aquí en este momento de peligro. –María hablaba con tono conciso, pensando como un estratega, pero sus comentarios la hacían parecer solo una soñadora.

  Una sonrisa triste asomo en las facciones de Micaela, su antiguo amo le hubiera demostrado a ese mocoso su lugar, y de la forma más humillante posible. Ahora eso no serviría, el conde Vlad dominaba gran parte de los Carpatos, solo habían cinco clanes que no le debían obediencia, seis con el suyo incluido. El antiguo conde no se había molestado en reclamar la obediencia de los vampiros eslovacos, era una suerte porque el poderoso vampiro reinaba con un puño de hierro. Maldito usurpador, Drácula, había aprovechado la derrota del todopoderoso mago alemán para tomar el control. Si solo él estuviera…

   Micaela se regaño de inmediato por sus estupidos pensamientos, no servía de nada soñar ahora. Ella había metido a su gente en un problema, y ella tendría que sacarlos. –No sirve de nada soñar despierto, María. Es solo perder el tiempo, El señor oscuro, Lord Grindelwald, ya no puede ayudarnos.   

  -¿Qué no puedo, mi querida Micaela?

   La dama de la noche quedo estupefacta, sus pupilas se dilataron por la sorpresa y luego de un segundo sus rodillas cedieron, haciéndola caer sobre ellas. –Mi señor, esto es…imposible. El mago oscuro inglés lo mato, o eso oímos.

  -No tengo tiempo para discutir rumores, dile a los otros que deben ayudarte cuando Harry Potter venga a buscar su venganza. Bajo ningún motivo hables con discípulos del conde, todavía no somos lo suficientemente fuertes para enfrentarlo. Ahora debo llegar a Francia tengo asuntos que atender allí.

   Y con eso el responsable de uno de los más grandes genocidios de población mágica desapareció, dejando a dos sorprendidas vampiresas.

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   Todavía recuerdo las palabras que Sirius me dijo, cuando estuve en su casa durante la navidad de mi quinto año. “Todas las mujeres son criaturas raras Harry, hermosas y perfectas, pero raras al fin y al cabo, y sus gemidos femeninos son lo mas sexy que puede haber en el mundo. Pero lo raro es que ellas pueden volverse sicópatas asesinas frente al menor problema; dejar la ropa en el suelo, patear a su gato, robarse su ropa interior como trofeo, no responder sus lechuzas después de tener relaciones con ellas, vomitar algún experimento culinario (Hecho con amor según ellas), tratar de averiguar si su mejor amiga (o aún mejor su hermana, o en el mejor de los casos su hermana gemela) quiere participar en un trío, la lista es interminable pequeño saltamontes. Tu salvación esta en la negación, negar, negar, negar.” Mi padrino estaba equivocado, no todas son así. Pansy y Su son perfectas. Además los gemidos femeninos vienen más de mi parte que de ellas, no puedo evitar soltar pequeños y poco masculinos grititos cuando una de ellas esta empalada en mini mi.

   Sirius trato de enseñarme todo lo que sabía acerca del sexo opuesto, para según él, evitar que la mala suerte de James con las mujeres pasara a mí. Simplemente no le parecía inteligente, asentarse con una mujer antes de los noventa y cinco o cien, obviamente con una chica que podría ser su bisnieta. Lo único malo de la ecuación era que yo carecía del talento de ellos dos, si hubiera seguido ese camino habría terminado virgen a los setenta, en vez de casado a esa edad. Lo más inteligente que he hecho en mi vida fue tomar a Pansy, hacerla mía en cuerpo y alma. Mejor aún, es de lo único que no me arrepiento.

   Ella solo me observa con Su a su lado, ambas son hermosas. Ambas se adaptan a mi cuerpo cuando me acerco a abrazarlas, Pansy besa mi boca mientras que Su trabaja en mi cuello y quijada. Ellas son lo único que me mantiene cuerdo en este momento, si no las hubiera dañado como lo he hecho, en este momento estaría solo. No hay culpa por eso que hice, he pasado el noventa y nueve por ciento de mi vida siendo desprendido, arriesgando todo lo que he tenido por salvar a otros, esta es la única oportunidad que he tenido para ser egoísta. Y no me importa saber que me satisfizo el hecho de serlo, si al fin y al cabo, ser bueno apesta.

    -Dense un besito. –Les digo con entusiasmo, ellas me miran como si estuviera loco. –No sean tímidas.

   Ellas se miran de forma evaluadora, Pansy actúa primero y le da un beso en la mejilla. –No me vengan con esa mierda, acaso quieren matarme. –Ellas tratan otra vez, pero se nota la falta de entusiasmo. Eso mata mi erección más rápido de lo que hubiera pensado posible. Como un niño taimado voy a acostarme, dejándolas a ambas ahí paradas. Me tapo hasta el cuello y me pongo en posición fetal.

   Mis juguetes se acercan y comienzan a masajear mi espalda y mis piernas, yo solo me hago una bolita usando la popular técnica del armadillo. –No estoy de humor. –Se que sueno como una jodida mujer casada, o al menos eso me dijo Sirius que las mujeres casadas decían cuando están enojadas. Ellas siguen insistiendo. –No quiero, ustedes dañaron mi sensibilidad masculina. –Si solo mi padrino pudiera oírme, le daría una apoplejía al ver como rechazo a las dos chicas, estoy seguro que me desheredaría de inmediato si me viera actuar así.

  Me quedo acostado tres minuto, o tres siglos según me parecen a mí, cuando escucho el sonido de besos. Mierda, creí que la etapa de escuchar cosas que no existen ya había pasado. Desvió mi cabeza lentamente para ver que están haciendo las muchachas, OHHH Merlín, realmente están besándose, Holly shit acción de lenguas.

   Se nota a la legua que Pansy lleva la batuta en la ‘interacción’ ¡Pansy le acaba de tocar una teta! ¡Pansy le acaba de tocar una teta a Su!

  Lentamente me levanto, no quiero interrumpirlas. Cuidadosamente me pongo tras Su y mi mano baja a su entrepierna, el calor que emana de su coño es impresionante y produce que mi erección se vuelva dolorosa. Con solo apretar su botón de placer ella hecha el trasero hacia atrás, presionando mi endurecido miembro, eso casi me hace morder mi lengua. Mi chinita corta el beso y comienza a respirar entrecortadamente apoyando su boca contra el cuello de Pansy, esta fija sus ojos en los míos mientras masturbo a Su. La intensidad de nuestras miradas, nos da una especie de conexión, que va más allá del sexo, mucho más allá. Es como si sintiéramos placer en nuestras mentes, nuestras auras se tocan y la mía, siendo mucho más grande que la de mi Slytherin favorita, subyuga y envuelve a la suya.

   Después de provocar un orgasmo en mi juguete asiático, mi otro juguete prácticamente me asalta sexualmente, obligándome a tenderme en la cama. Pansy; lame, besa, muerde y succiona la piel de mi estomago y pecho. Su mano se dirige a mi pene y comienza a hacerme una paja, eso me saca un par de siseos y me hace agarrar las sabanas con fuerza, tanta fuerza que mis nudillos se ponen blancos. Una Su reenergizada se nos une y entre ambas comienzan a darme la mejor mamada de mi vida. –Me da gusto, que AAAAAAh…prendieran a compartir. SSSSSSSSSi oh Siiiiiiiiiiii, soy un maldito suertudo.

  La astuta Slytherin se ocupa de la cabeza y el tallo, mientras la inteligente Ravenclaw trabaja en mi escroto. Pansy toma aire, preparándose para meterme entero en su boca. Mi respiración se vuelve mucho más agitada cuando su nariz toca mi pelvis, cuando su lengua sale por un lado de su boca y comienza a lamer mis bolas, tengo que tomar una almohada y ponérmela en la cara. –Para, para, ya casi no aguanto. –Digo con una voz ahogada por el cojín.

   Una sonrisa gatuna se asienta en el rostro de Parkinson, si algo se en esta vida, es que esta noche va a ser muy larga y voy a disfrutar cada hora, cada minuto y hasta los más míseros segundos de ella.

   Me doy un minuto para descansar, pero el show que tengo frente a mí me hace llevar la mano a mi pito. Últimamente he descuidado a mi amante más antigua, manuela palma. Ni siquiera duro tres minutos cuando estoy manchando mis manos con una sustancia similar al concentrado de jugo de piña. Una pena realmente, mi primer orgasmo podría haber sido mucho más interesante, pero la noche esta recién comenzando.

 (N/A: Sé que este trío no esta resultando tan excitante, es muy difícil escribir este tipo de escenas. Hay seis manos, tres bocas, dos culos, dos vaginas, etc. Nunca he jodido con dos personas al mismo tiempo, así que si alguien lo ha hecho y tiene una buena narrativa, por favor ofrézcase como voluntario a escribir alguna escena posterior.)

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Narrador: cuatro horas, dos eyaculaciones normales y dos eyaculaciones precoces desp-

Harry: ¡Eyaculación precoz! ¡¿Eyaculación precoz?!

Narrador: Claro que eyaculación precoz, hombre minuto. Ya veo los titulares de corazón de bruja ‘Harry Potter, el mago más rápido del hemisferio norte’.

Harry: CALLATE, veremos que dices cuando te muela a golpes.

Narrador: No en las bolas ni en la cara. No en las bolas o en la ca… AAAAYYYYYY

Narrador asistente: Cuatro minutos, una nariz rota, dos costillas rotas, dos resentidas, un ojo de mapache y repetidas patadas a las bolas. Harry Potter, el mejor mago del mundo, un semental solo comparado con actores pornográficos con ascendencia nigeriana, un hombre que debiera recibir el titulo del mejor amante del mundo, del universo mejor dicho, deja de golpear a nuestro narrador principal.   

Harry: Debería ser mi agente, señor narrador asistente. Mi reputación nunca ha sido la misma desde que este tipo Radcliffe, se puso a joder con caballos, el estar desnudo en una obra de teatro lo puedo tolerar, la zoofilia no. Quizá te mande una lechuza un día de estos.

Narrador asistente: ¿Tienes seguro dental?

Harry: Seguro dental, convenio con las mejores clínicas, un automóvil de la Warner, una membresía a la revista Play boy, te puedes tirar a Ema Watson y lo mejor de todo es que puedes trabajar borracho.

Narrador asistente: Si tú pagas los tragos está bien.

Harry Potter: No presiones mi bondad, estaremos en contacto.

Narrador asistente: Y con eso, Harry Magno, el mejor de todos, se retira.

Narrador: ¿Por qué… ¿Por qué no… ¿Por qué no me… ayudaste?

Narrador asistente: Acaso estás loco, el tipo tiene a Su ‘Jackie chan’ Li de guardaespaldas, no me voy a arriesgar a ser golpeado también.

Narrador: Estás casado con mi hermana y yo te la presente, creí que eso valía de algo.

Narrador asistente: Tu hermana es bastante fea, tengo que tirármela estilo perrito por que si la jodo cara a cara es como verte a ti con pelo largo, así que no me hiciste un favor.

Narrador: Est… Est… Estás despedido.

Narrador asistente: Yo renuncio, y dile a tu hermana que quiero el divorcio. Ahora tengo un mejor trabajo. Adiós.

Narrador: ¿Por qué a mí? Me vestí de sacerdote mientras me tiraba a mi novia, pero eso no es gran pecado ¿Por qué me castigas dios?

Narrador asistente: Nuestro narrador principal se soba sus adoloridas bolas mientras piensa su siguiente movida.

Narrador: Ya vete maldito traidor. Ahora mis queridos lectores, seguiremos con la perspectiva en primera persona, no puedo narrar así. Espero comentarios de protesta por este pobre trato a mi persona, saque bastantes puntos en mi PSU, debí haber sido doctor como mi mamita querida quería. Debí haberme quedado narrando las historias eróticas de caperucita roja y blanca nieves, los siete enanitos eran bastante simpáticos.

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   Estoy enterrado hasta las bolas en el ojete de Pansy y con la cara entre las piernas de Su cuando la premonición o lo que sea pasa ante mis ojos, un caleidoscopio de imágenes invade mi mente. Mi vista se detiene en una imagen en particular, la del hombre de ojos rasgados echando un pedazo de papel en el cáliz de fuego. De alguna manera se lo que el papel contiene, mi nombre. De inmediato saco la jugosa concha de Su de mi rostro y con movimientos rápidos pongo a Pansy en un misionero anal. La posición me incomoda un poco, así que desenfundo de su puerta trasera y entro por la puerta principal.

   Alguien puede estar poniendo mi nombre en el cáliz en este mismo instante, pero no sería sabio enfrentarlo con bolas azules. Mi sentido común, ya saben ese lugar en tu cerebro que usualmente esta suprimido por lo que tu otra cabeza piensa, debería haberme gritado que saliera de inmediato a detener al bastardo que planea poner mi nombre en el cáliz, pero el maldito sentido común no lo hizo. Debe haber estado ocupado, masturbándose en algún baño de una carretera.

 Acelero el paso de forma casi inhumana, haciendo que Pansy gima con aun más fuerza y que mi aura brille con fuerza a su alrededor, acariciando su piel suavemente. Casi termino, falta poco, ya casi anoto, solo cinco segundos más, ya termine.

   De inmediato hecho a correr, en ningún momento me detengo a pensar en el hecho de que estoy desnudo, bueno, si pienso en ello pero no me importa. Mi magia me mantiene calido e impide que mi pene semi-flácido se encoja por el frío, y me haga pasar una vergüenza. Pansy no presta atención, quizá sea por el gigantesco orgasmo que acabo de darle, no que se espere algo más del amo sexual Potter. Por el rabillo del ojo, veo a Su poniéndose una túnica por sobre la cabeza. Bajo las escaleras de dos en dos, sin imprimir mucha velocidad a mis zancadas. Lo más seguro es que Madam Máxime haya puesto defensas en el cáliz para evitar que alguien ponga el nombre de otra persona en el artefacto. No creo que sea tan estupida, no después de lo que paso en Hogwarts hace cuatro años. Entro al palacio por la puerta lateral que lo une con la torre, el contraste se hace notorio de inmediato. Mis pies desnudos ya no pisan en ásperas piedras, ya desgastadas por el tiempo, sino que se apoyan en un mármol pulido y con un brillo que refleja la luz de algunos candelabros. Su va a unos cuantos pasos tras de mí, las escaleras no se mueven como las de Hogwarts, eso juega a mi favor.

   El conserje de la escuela me ve cuando estoy en uno de los pasillos laterales del Gran Salón, el viejo grita una  sarta de palabras en francés, que no entiendo, antes de correr tras de mí también. Un reducto súper cargado hace un buen trabajo con la puerta oeste del salón, arrancándola de sus bisagras, madera imbuida de magia mi trasero.

  Veo al hombre de ojos rasgados arrojar mi nombre a la gigantesca copa de madera, sus vestimentas lo hacen parecer un jodido ninja. Mi mente esta en el proceso de lanzar un accio, cuando alguien me golpea, impacto me alcanza en el hombro derecho, lanzándome por los suelos. Mis reflejos me hacen girar, para evitar dar mi espalda o desproteger mi flanco derecho. De inmediato lo veo, el tipo está prácticamente sobre mí, apuntándome con su varita. Siento los tentáculos de oscuridad arremolinándose en su varita, formando la maldición asesina. Mala suerte que Su haya llegado en el momento justo, mala suerte para él claro esta.

  Un aturdidor lo alcanza en la cabeza, de inmediato tres maldiciones se dirigen hacía mí y dos hacia mi bella Ravenclaw. “Glisseo!” pienso con fuerza, haciendo que el suelo a sus pies se ponga resbaloso para hacerla caer. Ni siquiera una décima de segundo después grito con todas mis fuerzas. - ¡Aegis Contego!

   Un domo plateado me protege de las maldiciones, el chino que arrojo mi nombre al cáliz lanza un dardo, mis reflejos me hacen lanzarme al suelo. El objetivo no era yo, el mago que Su aturdió comienza a derretirse. Los seis ninjas restantes comienzan a correr hacia la puerta principal, -No lo harán, no huirán. –Aulló al comenzar a perseguirlos. Su trata de levantarse, pero vuelve a resbalarse, un movimiento de mi varita regresa el suelo bajo ella a la normalidad.

  Mis enemigos ya salieron del salón, comienzo a correr con rapidez pero no es suficiente. Apunto al suelo y lanzo un depulso, hay reglas de la física que no puedes violar en todos los escenarios; cuando ejerces una fuerza contra un cuerpo, este ejerce una fuerza de reacción contra ti. Quizá pueda ser despreciable en la mayoría de los casos en los que usas magia, pero cuando lo haces con un objeto tan grande como la tierra esta regla se cumple. De un solo salto recorro veinte metros, un hechizo me hace caer livianamente para evitar lastimar mis tobillos. Lo hago una vez más y en menos de dos segundos he recorrido una buena distancia. Una suerte que no hayan habido mesas y sillas, sino me habría partido la espalda.

  -¡Atrum chain levitas!- Grito apuntando a una de las estatuas de hielo que adornan la gigantesca recepción del colegio, la recepcionista esta tendida sobre una mesa, dormida de alguna forma, lo suficientemente lejos de la explosión que provoqué para estar a salvo. Franceses locos, tener una recepcionista las veinticuatro horas del día.

  Pedazos de agua congelada saltan en todas direcciones, alcanzando a dos de los individuos. Los cuatro que quedan se cubren con un escudo plateado, similar al que acabo de usar hace menos de un minuto atrás y siguen corriendo. Miro hacia atrás y veo a un grupo de profesores corriendo hacia aquí desde el Gran Salón. Cuando paso por sobre los dos ninjas alcanzados por el hielo, veo que están comenzando a derretirse.

   Salgo al aire libre, y veo algo impresionante. Creí que algo así solo se veía en las películas chinas de la tele, los chinos van saltando por las copas de los grandes arbustos que conforman el laberinto que hay en los jardines de Beauxbatons, parece como si flotaran. Veo que ya hay luces encendidas por todo el palacio e incluso en la torre de Hogwarts, Pansy debe haber despertado a toda la torre, mientras el conserje de la academia alerto a todos los profesores franceses.

   Comienzo a correr, cuando llevo bastante velocidad concentro gran poder en la punta de mi varita, voy a lanzar el depulso más poderoso que pueda, estoy curioso por saber cual será la distancia que salte. La magia esta empezando a ser expulsada de mi varita, cuando una muralla de fuego se alza delante mí. El salto que doy me hace pasar la barrera, pero un muro de fuego negro mucho más alto se me presenta más adelante. Lo que estoy apunto de hacer parecerá loco, pero no hay nada más que pueda hacer. Aplico Accio sobre la tierra, igual que en el hechizo anterior la tierra ejerce una contra fuerza al tratar de hacer  el hechizo convocador. Solo un potente encantamiento amortiguador me salva de quebrarme hasta las uñas de los pies.

  -Harry Potter, al fin nos conocemos. –De inmediato me giro hacia mi izquierda, una figura encapuchada esta aplaudiéndome suavemente. –Una movida bastante inteligente.

  -¿Quién diablos eres? –Ahora si que estoy furioso, el tipo casi me fríe como si fuera una maldita patata. –Te lo preguntare solo una vez más ¿Quién eres?

  El desconocido tiene la desfachatez de hacerme esperar unos segundos antes de contestar. –Tú sabes quien soy, mi muchacho.

  -¡YO NO SOY TU MUCHACHO! –Mi boilingballs-meter (Hinchapelotametro) esta alcanzando el nivel de lunático.

  -Cierto. Solo Vernon, puede llamarte así ‘su muchacho’. –El sarcasmo gotea de su voz, esto me da mala espina.

  -¿Qué quieres decir? ¿Qué demonios quieres conmigo? –Necesito saber más, hay algo importante, algo sobre mí.

  -Solo que te me unas Harry Potter, podríamos cambiar el mundo juntos. Podemos hacerlo un mundo mejor. –El bastardo evito responder la primera pregunta, cuando hago una pregunta espero una respuesta.

  -Así que te gusta jugar con fuego, juguemos.

  La columna de fuego esta comenzando a formarse en mi varita, cuando mi magia explota en mi mano, haciéndome caer de espaldas en el césped. – Tienes bastante potencial, Harry. Podrías ser grandioso, el más grande en siglos. Únete a mí y aprenderás lo suficiente como para alcanzar tu verdadero potencial. –Su voz esta llena de carisma, y me ofrece justo lo que yo quiero. Ser él más grande de todos.

  -Acaso tienes un maldito grupo de estudio, o algo así. Harry Potter no se une a nadie, otros se unen a mí. -Este viejo esta loco, que vaya a algún nerd Ravenclaw con ese cuento de aprender cosas de él.

  El extraño suelta una risita elegante, casi femenina. –Que sentido del humor señor Potter, pero hablemos en serio.

  -Primero respóndeme ¿Qué quisiste decir cuando dijiste que era ‘el muchacho de Vernon’?

  -¿Acaso no lo recuerdas? ¿No recuerdas lo que él te hizo cuando tenías siete años?

  Por primera vez en mucho tiempo siento algo frío recorriendo mi espalda, miedo. Vernon no puede haber hecho algo así, no puede haberme hecho cosas. Cosas que ningún adulto debería hacerle a un niño de siete años. -¡MENTIROSO!

  Es mejor refugiarse en la ira, esta me da una frialdad increíble. Hago la finta de convocar un trueno, apenas siento la magia en la punta de mi varita siendo aplastada doy un giro a la derecha y lanzo un cortador de fuego. -Flamma lacero.

  El encapuchado se sorprende, pero alcanza a levantar un pedazo del suelo para protegerse. -¡VERCUNDUS! –Grito con todas mis fuerzas, nuevamente siento algo presionando en la punta de mi varita, pero solo sigo adelante y le agrego más poder. Se oye un BOOM y el hechizo sale catapultado hacia mi enemigo, lo único malo es que parte del hechizo reacciona contra mí. Siento una presión en la mano y creo que me trisé un hueso del dedo anular, pero mi varita sigue firme en mi mano derecha.

  Una nube de polvo se levanta cuando el hechizo hace contacto con la barrera de roca.

  -¡BASTA! – Grita el lamepollas de la capucha. El polvo se asienta en un mero momento y un segundo después, una masa de magia se dirige hacia mí. Pongo todo mi poder en un escudo, pero no sirve de nada.

  De inmediato hay flashes en mi cabeza, pero estos no predicen el futuro próximo, sino que un lejano pasado.

 -No tío Vernon ¡Por favor!

Los pantalones del pequeño están mojados, el pobre se ha orinado, su miedo es terrible.

-Los pequeños fenómenos, merecen ser castigados. Ahora muchacho, serás mío. Serás mi muchacho bueno después de esto.

La escena se acelera en mi mente, el pequeño vomita y comienza a entrar en convulsiones mientras el hombre, mi tío, lo viola.

Después todo queda borroso, hasta que aparece un hombre de rostro triste. Jamás he visto a alguien tan triste, ni siquiera la visión del unicornio muerto que vi en mi primer año se compara con la tristeza que veo en sus facciones. Yo conozco a este hombre, él fue mi mentor, Albus Dumbledore. –Lo siento Harry, esto es por el bien mayor. Jamás llegara a estos extremos otra vez, te lo prometo.

 Después solo hay una luz.

  Estoy en el suelo, algo me impide respirar. Desesperadamente manoteo mi cara, sacando el vomito que cubre mi nariz.

  Y finalmente lo pierdo, veo todo tañido de rojo, siento cada vena en mi cuerpo dilatada por la furia. Así es como trata el destino a sus héroes, entonces no quiero creer en el destino nunca más.

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 -Podrás perdonarme Harry, nunca quise causarte tanto dolor.

 Tu expresión es indiferente, todavía no ha llegado el momento en que puedes sentir otra vez, pero aun así algo te dice que no puedes perdonarla. –Lo siento, no puedo perdonarte. Tú que eres la parca que hila mi vida, la antorcha que enciende mi camino, podrías haberlo evitado. Podrías haberlo evitado todo.

 Ella solo te mira con amor, curioso como ha expresado tu amor, pero ahora vives fuera del tiempo y solo la vez una vez cada mil años o al menos lo sientes así, puede ser un parpadeo, o un millón de años en el mundo de los mortales. Pero no lo crees así, quizá algún día puedas volver. –Lo siento amor mío.

  No puedes evitar verte a ti mismo como un masoquista, no puedes sentirte como uno, pero sabes que lo eres. –Lo sé. Si no lo hubieras hecho, no habría recibido el regalo que me diste hace tanto tiempo. Aunque no pude disfrutarlo más que meros segundos, es lo mejor que he tenido. Pocos días antes de eso me hiciste pelear con cabeza de calabaza, podrías haberme dado unos pocos días más, deberías haberme dejado descansar.

  Ella solo te mira triste antes de marcharse. –No vale la pena pensar en lo que hubiera pasado. -sabes lo que pasara, dejaras de pensar como un humano por quien sabe cuanto tiempo, pero solo así puedes sobrevivir aquí. Solo así puedes mantenerte con vida en un mundo lleno de demonios y criaturas oscuras.

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  -¿Qué me hiciste? –Por curioso que sea el hecho, no estoy gritando. -¿Qué mentiras pusiste en mi cabeza?

  La figura se inclina un poco y por la luz del fuego puedo ver sus ojos, brillando como si fueran dos zafiros. –Sabes que no es una mentira Harry Potter.

  -Mentiroso. Estás mintiendo. –Quizá no grite para hablar, pero a la hora de usar magia uso mis pulmones a toda potencia. Un chorro de fuego sale disparado desde mi varita ¿Por qué siempre uso fuego? Solo por el simple hecho de que me encanta ver quemarse a los bastardos que me enojan, burn baby, burn. Cuando la llamarada impacta contra su escudo sale expulsada en tres direcciones distintas.

   Las estatuas de dos fuentes cercanas cobran vida, las figuras de un material cristalino, son el testimonio de una raza extinta hace milenios, los elfos. De inmediato recuerdo la batalla que presencie en el ministerio, una suerte que sea legal disparar un AK contra algo no-humano.       

Al cancelar el fuego, lanzo un AK contra la estatua que se acerca por mi derecha, ni siquiera quedan pedazos, solo polvo. De inmediato siento asco, me dan arcadas y tengo que llevarme las manos al estomago, pero ya no hay nada que vomitar. Quizá usar la maldición asesina no fue muy buena idea.

  Tengo los ojos cerrados cuando recibo un golpe en mi flanco, de inmediato salgo expulsado contra la barrera de fuego tras de mí. El azote que doy en el suelo hace que mi espalda duela como si hubiera recibido la cruciatus por unos segundos, de inmediato dos profesores se acercan a levantarme, pero no acepto su ayuda, no la necesito.

  A mi derecha Slughorne y Madame Máxime y los otros directores están atacando la barrera sin ningún tipo de éxito. Sacudo mi cabeza para desvanecer las estrellas que llenan mi mirada, después saco la varita de mi mano derecha y aplico un encantamiento sanador en mi dedo anular.

  Mi bella Ravenclaw me abraza, sin duda contenta de que este bien, pero siento rechazo. – ¡No me toques! –Digo antes de empujarla, siento nauseas de mi mismo, no quiero que nadie me toque.

  -Harry, cálmate. Todo estará bien. –Ella trata de tocar mi hombro, pero mi única respuesta es una bofetada que la manda por tierra.

  -¡TE DIJE QUE NO ME TOQUES! –La barrera sigue ahí, este come mierda aún no se ha ido. Haciendo eses me dirijo hacia el muro de fuego.

  Slughorne me ve de inmediato. – ¿Qué estas haciendo Harry? –Ni siquiera lo miro. –Señor Potter, deténgase.

  No siento ningún dolor cuando cruzo las llamas, ni siquiera un cosquilleo en la piel. –Tan valiente, después de todo lo que te ha pasado creí que perderías las ganas de vivir. Sobretodo ahora que sabes lo que Vernon te hizo.

  No debo creerlo, mientras no lo crea, no será verdad. No es verdad, no es verdad. –Mentira, Dumbledore nunca hubiera permitido que algo así pasara. El debe haber puesto algo en la casa para advertirle si algo así pasaba. El me amaba, Dumbledore nunca lo habría permitido, él habría detenido a Vernon.

  Mi enemigo me responde con una carcajada. –Claro que puso algo en la casa, puso runas para influenciar a Vernon. Esas runas hicieron que Vernon te golpeara durante todos esos años, esa magia hizo que Vernon te violara.

  Esta vez ni siquiera siento nauseas. –Mitómano de mierda, -Solo susurro las palabras. – Avada kedavra.

  Él solo vuelve a levantar un parte del suelo, y luego se para sobre el montón de escombros que queda como resultado de mi maldición asesina. –Tirando maldiciones asesinas como si fueran confeti ¿Qué paso con el niño héroe?

  -Tú lo mataste, tú haz hecho que se muriera lo poco que quedaba de él. –Mis rodillas ceden y dejo de luchar. Llevo mis manos a mis hombros, para abrazarme a mí mismo, pero incluso eso me produce asco y rechazo. Ni siquiera puedo tocarme yo mismo.

  De inmediato me vuelvo consiente de mi desnudez y me avergüenzo, conjuro una sabana con un agujero para la cabeza y me la pongo de manera torpe. Todo esto solo genera risas burlescas en mi enemigo. –Oh Harry, este no es momento para ser tímido. He visto fotos tuyas de cuando eras un bebe, y créeme que no se veía como si tu pene fuera a ser impresionante, así que no te preocupes, nunca diste grandes expectativas con respecto a eso.

  – ¿Fotos mías? ¿De cuando era bebe? –Ni siquiera me importan los insultos hacia mi pene.

  -Albus me las mostró, hace años.

  Dumbledore tenía fotos mías, quizá me quería realmente. – ¿Él me amaba? –Ya no lo estoy afirmando, estoy empezando a dudar y me duele el pecho. Debo haberme golpeado muy fuerte en alguna de las caídas, esa es seguramente la razón de ese dolor.

  -¿Quién?

  -Dumbledore.

  Eso solo desencadena otra sarta de carcajadas y mi cabeza se hunde entre mis hombros. –Esperaba encontrarme con un guerrero, pero solo eres un niño débil ¿Si acaso té quería? Creo que sus acciones hablan por si mismas, nadie puede amar a alguien y hacer lo él hizo. Solo eras un arma para él, su experimento, un héroe perfecto. Distas mucho se ser un héroe perfecto, no podrías ser más imperfecto, no eres más que un proyecto fallido.

  Varios hechizos impactan la muralla de fuego negro y esta se debilita, los aurores están aquí. No que me interese mucho, quizá sean la elite de los departamentos de reforzamiento de la ley mágica, pero para mí o para este hombre solo son insectos. Aun así, sus números pueden hacer la fuerza.

  Mi cabeza se hunde aun más entre mis hombros, y mi espalda se encorva como si estuviera esperando el golpe de gracia. Es realmente sorprendente como una persona se queda sin hacer nada cuando has tocado un tópico realmente doloroso, solo se queda ahí esperando a ser golpeado, no de manera física sino que con palabras. 

  Le tengo miedo a este hombre, él sabe mi secreto. La figura encapuchada se acerca a mí, cuando estira su mano para tocarme cierro los ojos y comienzo a temblar. –Me has decepcionado Harry Potter. –Desearía dejar de sentir, pero hay una especie de viento, un viento que sopla desde lo alto. La brisa me dice que siga sintiendo, que todavía no es momento de rendirse.

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   El hombre se llevo las rodillas al pecho y se abrazo las pantorrillas con fuerza. –Por su puesto que él te quería Harry, con toda su alma. Si solo el destino no hubiera puesto el peso del mundo sobre sus hombros, quizá Albus hubiera podido evitarte tanto dolor.

  Grindelwald observo las murallas de su nuevo hogar, el castillo de Rheinfels durante largo rato. Recordando las ordenes que Albus Dumbledore le dio, ‘Fue terrible ver la forma quebrada del pequeño, tu deberás liberar el bloqueo que puse en su mente.’ Eso le había parecido raro al antiguo señor oscuro ¿Qué objeto tenía torturar, más de lo necesario, la mente del futuro salvador del mundo mágico? Sus hombres habían violado a decenas de miles durante la segunda guerra mundial; hombres, mujeres, niños, ancianos y incluso bebes habían sido las victimas. Claro que él nunca había tomado parte en un acto así, pero aún así lo había tolerado. Al fin y al cabo muchos de sus hombres se habían unido a sus filas por la promesa de las violaciones, la tortura y el robo. Muchos hombres pueden volverse bestias cuando tienen a un ser humano a su merced, en especial al ser influenciados por la sed de sangre que los demonios daban a sus fieles.

   No se arrepentía de todo lo que sus hombres habían hecho, si bien al principio quería dominar al mundo muggle para asegurar el futuro de los magos, todo eso había desaparecido cuando hizo contacto con los demonios. La legión del fuego, le había hecho cambiar la perspectiva que tenía de todo. Cuando un mundo se vuelve corrupto debe ser destruido para que otro pueda ser creado, y solo algunos elegidos podrían vivir en ese nuevo mundo. Él no se hacia ilusiones de vivir en ese nuevo mundo, Gellert era un monstruo, y como tal debía morir cuando el resto de este mundo fuera destruido. Su tarea había sido debilitar a las fuerzas que podían oponerse a los demonios, Archimonde Había sido muy claro al respecto. Albus lo había detenido, pero todavía estaba ligado por su juramento, tarde o temprano tenía que ayudar a los demonios a cruzar, aunque fuera de forma involuntaria.

  Gellert recordó aun con más fuerza, la respuesta que Dumbledore le había dado al preguntarle el porque de la tortura del niño. ‘El ser oscuro no es el hacer cosas malas, llegara el momento en que el amor no le servirá a Harry, y cuando eso pase él debe dejar de sentir. Un héroe perfecto no siente, el guerrero ideal es solo una maquina sin sentimientos, solo hay oscuridad en su alma, el será el mártir de la humanidad. No, no la oscuridad para realizar actos crueles, sino que la nada, esa es la verdadera oscuridad.

  La gente lo necesitara, ellos siempre creerán que hay un verdadero salvador, incorruptible frente a la maldad que se esconde en el alma de todos los hombres ¿Por qué creer que todos, sin excepción, estamos corruptos por esta? Es mucho más fácil creer que hay otros, que son puros…inocentes.

  Gellert ya había cumplido su parte del trato, la tierra debía tener una oportunidad para salvarse, al menos el le debía eso. Eso fue lo que el cuervo le dijo en sus sueños, si este mundo resistía un poco más, el mundo del extraño también podría hacerlo.

   Grindelwald obligo a su viejo esqueleto a levantarse, todavía quedaba una reunión más.

  La vieja cabaña le parecía más horrorosa que nunca, quien iba a pensar que una mujer que gozó del amor del mago más poderoso de la historia iba a terminar en una pocilga como esta. Para él, hasta los cerdos se sentirían indignados de vivir en un lugar como este.

  La poderosa y antigua Veela no estaba dentro de su casa, estaba en un costado realizando ritos antiguos e imperdonables. Un respetable montón de cenizas yacía a sus pies, rodeado por un gigantesco circulo ceremonial. Habían varios cuervos muertos en la cima de la pila de despojos.  -Mi querido Gellert ya estás aquí, creí que tu tarea te tomaría más tiempo.

  El mago alemán saco un amuleto de su cuello, un diente de megalodon, de su cuello y se lo lanzó a la vieja. –Tú amuleto hizo su trabajo, la fuerza del antiguo tiburón me hizo sentir tan poderoso como lo era antes.

  -Me alegra que te sintieras bien, -Dijo la Veela, dándole una grotesca sonrisa con sus asquerosas facciones. -¿El muchacho te dio muchos problemas?

  -Su poder es considerable, mayor que el mío, pero carece de la habilidad para ser realmente peligroso. Ahora ya no importa, su espíritu esta quebrado. Solo falta que des el golpe final.

  -Mi querido cabeza de calabaza fallo en su tarea.

  -Si mal no recuerdo, ella salió lastimada en la cabeza. Lo vi con mis propios ojos.

  La vieja veela hizo un ruido de rabia antes de contestar. –Harry Potter la lastimo para evitar que mi demonio hiciera lo mismo.

  Gellert no pudo evitar la risita ciútica que le salió de los labios. –No fue tan fácil como pensabas ¿No? Supongo que pasar más de mil años sentada sobre tu trasero te volvió incompetente.

  -Ya llegara el momento de mi libertad mi viejo amante, y cuando eso pase, voy a castigarte por tus burlas y castigare a Potter por ponerme en ridículo.

  -Blablabla.

  Poco sabían ambos de lo que él destino deparaba, la vieja Veela no sabía que Harry era más peligrosos que nunca en ese momento. Y Gellert no sabía que su proyecto conjunto con Dumbledore, Harry Potter,  nunca podría ser el héroe perfecto por mucho tiempo, el destino se encargaría de meter sus manos.

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  Todos le habían dado la espalda, el emperador lo regaño por haber causado un accidente internacional con el gobierno ingles. Sobretodo por los involucrados en el asunto, Harry Potter era famoso incluso en China. El niño héroe había derrotado a Lord Voldemort, antes llamado Tom Riddle, este había sido aprendiz de la Dama de Jade, una peligrosa señora oscura que sembró el terror durante los cincuenta. Riddle era culpable del asesinato de al menos veintidos personas, cinco caballos y un rarísimo dragón chino. Eso había sido lo peor, el bola de fuego chino era bastante común, pero un verdadero dragón chino era casi imposible de encontrar en ese momento. Los antiguos dragones chinos eran seres inteligentes, protegidos por mandato imperial, un ataque contra uno de ellos era como un ataque al emperador mismo.

  El ex embajador estaba sentado en el despacho de su casa cuando una serie de sombras entraron por la ventana, los mercenarios no podían haber fallado, él no podía permitírselo porque si fallaban, Grindelwald lo mataría.

   Han observo con orgullo a su hijo, el mejor de los mercenarios oscuros de China. Desde pequeño su hijo había demostrado cualidades excepcionales para las artes marciales. -¿Como fue la tarea que te asigne hijo mió? –Dijo antes de poner una mano en el hombre de su hijo favorito, sus tres hijos habían tomado caminos diferentes; el mayor eligió el camino del trabajador al hacerse cargo de las propiedades de la familia, el del medio siguió el camino del político y tenía un cargo superior al que ocupaba su padre a esa edad gracias a los contactos de Han, el último había seguido el camino del guerrero y era uno de los mercenarios más costosos de toda Asia.

  -La tarea fue lograda, pero perdí a tres de mis mejores hombres. Hombres que entrenan conmigo hace años. Sino hubiera sido porque un mago misterioso intervino, es probable que todavía estaríamos siendo perseguidos. –Su hijo estaba en una posición firme, con las manos en la espalda, el mentón alzado y las piernas juntas. – ¿Alguna otra orden, padre?

  -No hijo mío. –El guerrero camino hacia la ventana y cuando estaba apunto de marcharse el diplomático lo detuvo con una palabra. –Ryu.

  -Si padre, -Dijo el ninja sin darse vuelta.

  -Me alegro que estés bien.

  El hombre se sentó en su escritorio cuando su hijo abandono el pequeño estudio, la perdida de tres hombres había sido catastrófica. Costaba mucho dinero entrenar a un ninja, crianza, alimentación, equipamiento y maestros. Han se sirvió un generosos vaso de licor de Arroz y se sentó a disfrutarlo mientras pensaba.

   El amante de su adultera hija le estaba trayendo muchos problemas, no solo le había hecho perder un importante cargo, sino que le había hecho perder bastante dinero. Él tendría que compensar a la organización en la que su hijo trabajaba, le costaría al menos diez mil galleons por cabeza. La rabia le hizo lanzar el vaso contra la pared y patear su escritorio, cuando se levanto comenzó a arrancar los cajones de los archivadores y a lanzarlos por la ventana. Un hechizo suyo alcanzo a su soldado de terracota en la entrepierna y la cabeza.

  Su silla también describió una parábola en el aire antes de salir por la ventana. Su jarrón Ming recibió una patada y Han se puso a saltar sobre los pedazos de antigua porcelana.

   Cuando por fin se detuvo, lo que quedo recordaba muy poco a su ahora ‘antiguo’ estudio. La mujer que más había codiciado, la que le había reportado la mayor cantidad de bienes y prestigio era la que le había causado más dolores al final. Su cachorra, sí, la cria de la perra había sido terrible para sus ulceras. Años de cuidado estaban yéndose a la basura, los dolores de estomago que le producía el estrés eran terribles.

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  Últimamente nada ha podido asustarme, y ahora estoy realmente asustada. Cuando los muros de fuego cayeron vi algo que jamás creí que vería, Harry Potter derrotado. La expresión de su rostro no es asustada o enojada, sino que no hay una expresión. Sin embargo eso no lo hace parecer frío, lo hace parecer inocente y a mí pesar, más hermoso que nunca.

   Cuando me acerco no sigo las instrucciones de Su, según ella mi señor no quiere ser tocado, pero no puedo evitarlo. Cuando pongo mis manos en su cabeza no obtengo ninguna reacción, no hay rechazo o ira. Con delicadeza apoyo su cabeza en mi estomago y comienzo a acariciar su cuero cabelludo, lentamente sus manos comienzan a subir hacia mi trasero, pero no lo toca de manera sexual. Cuando me abraza no lo hace con la fuerza que tanto me gusta, sino que con suavidad como si yo fuera una especie de madre en vez de la puta de mierda que soy.

  Me siento totalmente incomoda en esta posición; la concubina, mujerzuela, pedazo de carne, puta insaciable, agujero dispuesto, boca succionadora y  cualquier termino similar, puedo aceptarlo muy bien, en especial cuando mi amo esta en la ecuación. Protectora y proveedora de consuelo, no puedo manejarlo bien. Es cierto que lo cuide cuando estuvo recuperándose de la paliza que le dieron esos vampiros, pero era solo una especie de juego, el no me necesitaba realmente. Ahora siento que me necesita, que me necesita de verdad, durante semanas he rogado para que algo así pasara y ahora que ha pasado no sé que hacer.

   -Señog Potteg ¿Qué ha pasado aquí? –La directora anfitriona es la primera en hablar. –Necesito una explicación, ahora.

  -Madame Máxime, Harry acaba de pasar por una situación traumática, no creo que sea sabio presionarlo. –Slughorne se apresura a defender a su golden boy. Aunque recula un poco cuando algunos aurores se acercan.

  -Mi jardín esta destruido y si alguien no me dice que paso, voy a estar muy furiosa. –La voz de la directora francesa es tan forzada que ni siquiera comete errores de pronunciación con las erres.

  Aamori Yavar, la directora de Salem también se une a la conversación. –Esto es inaceptable, sabía que algo así pasaría si veníamos a este lugar. Europa siempre ha sido una casa de locas y aún más cuando este alumno Potter este metido en el asunto.

  Comparto una mirada de preocupación con Su, nuestro amo no esta en condiciones de luchar ahora. Si estuviera en sus cinco sentidos, la jodida semi-giganta y esta directora de la débil Salem estarían temblando. Sin embargo la explicación no viene de mí o mi compañera oriental, sino de la niñata que esta ligada a mi señor. La conversación pasa al francés, por un segundo me inclino a readucir para mi señor, pero no le importara ya que esta fuera de sí.

  -La explicación, Madam Máxime, es que usted ha fallado de manera estrepitosa. –Los directores y los aurores se vuelven a mirar a la pequeña veela. –Las defensas de esta escuela no se han mejorado desde mil novecientos ochenta y uno, por eso fue tan fácil para esos individuos entrar e ingresar el nombre de mi señor al cáliz de fuego.

  Brunner es él siguiente en opinar. Su uniforme de guardia suizo lo hace ver ridículo, aunque aún así se ve imponente. – ¿Por qué debemos asumir que este chico será elegido campeón? Por lo que he visto hasta ahora, las palabras de esa mujer Skeeter son ciertas, no es más que un egocéntrico busca atención.

  Mi mejilla comienza a sufrir contracciones extrañas, como si estuviera bajo la acción de un tic nervioso. -¿Por qué no te callas, relojero lame culos? –Brunner saca su varita y me apunta.

  -Le sugiero señor Slughorne, que se lleve a su estudiante, antes de que decida encerrarla en una de las celdas monacales del carromato papal y la tenga dos semanas a pan y agua.

  Slughorne solo tartamudea, tratando de decir algo. Dos semanas a pan y agua, Ja, castigo de mierda. Prefiero destripar perros muertos y comerme sus vísceras. –No.

  -Solo los ingleses pueden tener estudiantes tan indisciplinados. Esto no pasaría en Durmstrang. –Ahora es Kassin quien esta atacándome. Mis piernas tiemblan un poco, rogándome que salga corriendo ante los cuatro directores que me son hostiles.

  -Si yo fuera usted no diría cosas contra mi país. –Dice una voz que proviene de mi sector medio. Se me sale un suspiro de alivio al ver que mi amo ha reaccionado al fin. –Si no fuera poco correcto, ya sea por su edad o por su posición, le lavaría la boca con jabón por insultar a mi patria y a mi escuela.

  Sin embargo no es la directora alemana la que contesta, es la francesa.

-Esta cruzando la línea ‘Señog’ Potteg.

  – No maldita hibrida, eres tú quien esta cruzando la línea. Me pregunto de que parte vendrá tu estupidez, de la parte gigante o la parte humana. –Lo único que me incomoda es la falta de ira en la voz de mi salvador, habla como si ni siquiera la importaran las ofensivas palabras que suelta.

  Uno de los aurores saca de inmediato la varita. Y suelta insultos y órdenes en un rápido francés hacia Harry, una mirada suya me hace traducir. –Discúlpate perro Ingles, o enfréntame en un duelo.

  Él se pone en posición de inmediato, cada vez llegan más estudiantes al destrozado patio. Muchos se sorprenden por el panorama pero más aun al ver a mi amo y al auror listos para pelear, no les presto atención. –Tal vez con una placa y esa túnica roja seas alguien para tus compatriotas, franchute, pero para mí no eres nada. Baja tu varita ahora mismo, insultar a alguien no es un delito.

  -Eso es porque no has viajado a Italia. –Brunner también apunta su varita hacia mi maestro.

  Su y yo nos ponemos al lado de nuestro señor y también levantamos nuestras varitas. Lo que me sorprende es que algunos de los estudiantes de Hogwarts que han llegado también se ponen a nuestro lado. Neville, Susan, Weasley, Baker y Greengrass.

  – ¡¿Qué estas haciendo, Harry?! –Lo único que faltaba, la sabelotodo sangre sucia tenía que intervenir. La entrometida muchacha se pone entre ambos grupos. Brunner, Weasley y el auror bajan su varita, pero nosotros no lo hacemos. -¡Harry baja tu varita, ahora!

  -Hermione sal del camino, solo eres una ignorante en este asunto. No sabes lo que ha pasado aquí.

 -¡Destruiste el jardín de Beauxbatons! eso es lo que paso. –La maldita está empezando a irritarme, como se atreve a cuestionar a mi amo. -¿Quién eres?

 -Señorita Granger, no suelte acusaciones sin saber los hechos. Alumnos de Hogwarts, bajen sus varitas. Este asunto quedara hasta aquí, todos nos iremos a dormir y los aurores se quedaran guardando el colegio. –El cerdo asqueroso que llamamos director saca su voz por fin.

  Kassin se ve indignada, creo que va explotar. –Esto es inaceptable, exijo un castigo para el alumno que me falto el respeto. Mis alumnos no se iran a dormir, nos marcharemos ahora.

  Greengrass le da una sonrisa tarantiniana y le dice en un perfecto alemán. –Acaso no sabes la historia del torneo mujer, la mitad de tus estudiantes ya echaron sus nombres al cáliz, por lo que están obligados a esperar el veredicto del artefacto. Creí que Karkaroff dejo una notita, o que tal vez tus superiores te lo advirtieron.

  -No me importa una reliquia sin importancia. Nos iremos de todos modos.

  La reacción menos esperada de todas es la de Brunner. – ¡RELIQUIA SIN IMPORTANCIA! ¡RELIQUIA SIN IMPORTANCIA! –Su voz baja de volumen, pero sigue siendo muy forzada. –Ese objeto es el cáliz en el cual nuestro señor Jesucristo vertió su poderosa sangre. Solo aceptamos unirnos por eso, para por lo menos usar la reliquia que fue robada de Roma por el bárbaro Atila. Esta quedo en Hungría, donde fue usurpada por los avaros. Luego el santísimo Charlemagne la recupero, pero fue el único objeto que no estaba dispuesto a regalarle a nuestro Papa y como excusa instauro este torneo. –Después de su aburrida cátedra de Historia el hombre queda respirando aceleradamente, como si hubiera corrido millas, sino fuera por que es un católico santurrón diría que se tiró a al menos diez mujeres. –Además no creo que tus estudiantes estén dispuestos a andar por la vida marcados en el rostro con la marca hebrea de la deshonra. Esta muchacha inglesa tiene razón.

   Me acerco suavemente al oído de mi amado. –Deberíamos irnos, a mí no me importa si usted tiene una marca en la cara.

  -No Pansy, la gente no sigue a aquellos que llevan una marca que indica falta de honor. No podemos irnos, estoy obligado a aceptar lo que el cáliz diga. No puedo quedarme tras los otros, al líder que se queda atrás le dan por detrás.

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    No se que esperaba, hice que todos los alumnos de Hogwarts, con excepción de Pansy pusieran su nombre en la copa de madera. No sirvió de nada, mi animo decae más cuando Madame Máxime lee mi nombre.

  -Harry Potter.

  Mi subconsciente ha tomado casi todo el control, pero aún queda una parte consiente que me hace golpear mi copa y tomar la botella de ‘exquisito’ vino francés, de más esta decir que lo hallo asqueroso, para reventarla en el suelo.

  No me uno a los otros campeones; Giovanni Medici, un moreno siciliano de una línea secundaria de la familia que alguna vez escribió la historia de la península itálica, de la Scuola Vaticana; Kirsten Wick, elegante y sofisticada habitante de nuestras colonias, por Salem; Blanka Eskildotter, altísima y poco fina habitante de la antigua tierra de Svealand, de Durmstrang y Marcel Marceau, típico afeminado de esos que habitan las tierras del sur de Francia, de Beauxbatons.

   Solo salgo por las elegantes puertas con destinación indeterminada. Recorro las carbonizadas ligutrinas al comienzo del jardín laberíntico. Memoricé la secuencia cuando lo vi desde el aire; derecha, izquierda, izquierda, derecha, izquierda, izquierda, derecha, derecha, derecha.

  Camino algunas docenas de metros hasta los portones de la propiedad de la academia, unos cuantos aurores guardan la entrada. Este palacio fue construido para ser hermoso en vez de seguro, quizá por eso Grindelwald lo capturo de manera tan fácil, Voldemort ni siquiera se molesto durante la primera guerra que protagonizo.

  Debe haber alguien a quien pueda culpar, una persona que ha manejado mi vida durante diecisiete años. Albus Percival…algo…Dumbledore, Malditos nombres del siglo XIX.

  Cuando salgo de los terrenos, pienso en la lapida blanca con todas mis fuerzas, una fuerza gigantesca me impide desaparecer. Con mi mente comienzo a taladrar la barrera, convenciéndome de que es posible encontrar un pequeño agujero por el que pueda entrar. En mi mente imagino que soy hecho una bolita de papel, probablemente todo lo que estoy pensando es un montón de mierda, pero la magia es acerca de intención y determinación.

   Comienzo a sentir dolor en todo mi cuerpo, no se siente como si estuviera siendo succionado por un tubo, creo que lo describiría como lanzarse de cabeza en una trituradora.

   Aparezco a seis metros de altura sobre el lago, cayendo de cabeza y haciéndolo rápido. Mis oxidados reflejos de buscador todavía funcionan y logro ponerme en posición para hacer una bola de cañón, levanto una respetable cantidad de agua cuando caigo dentro del lago. El frío comienza a invadirme, amenazando con paralizarme, el agua debe estar a cuatro o cinco grados Celsius. Comiendo a brasear hacia la orilla y dejo que mi aura fluya hacia mis poros, siento la misma sensación que se tiene al comer chocolate después de un ataque de dementores. Estoy a unos veinte metros cuando algo tira mi tobillo y me sumerge bajo el agua, no siento miedo, cuando enciendo mi varita veo un ojo gigantesco. Miro sin temor a los ojos del milenario kraken, grandes orbes que han visto pasar los años desde mucho antes de que el imperio romano llegara a esta isla.

   Una presencia busca entrar en mi mente, una entidad poderosa e incansable. Trato de luchar con todas mis fuerzas, pero es todo en vano.

  -Pequeño humano, no trates de resistirte a mí. Solo eres semen recién exprimido en comparación a un ser como yo, por siglos y siglos he visto las pequeñas guerras que tu idiotizada gente ha tenido. Pugnas por ideologías ridículas, amores robados, riquezas diminutas o solo por placer. Debes desistir, la gloria no debe ser buscada, castigos inimaginables han caído sobre aquellos que la han perseguido ¿Sabes cuantos aventureros, buscando ponerle su nombre a un nuevo país o continente he devorado?

   Hijo de puta narcisista. Acerco mi varita a mi cara y aplico el encantamiento burbuja. – ¿Tienes algo que decirme?

  -No vuelvas a entrar a esta escuela por este medio, el hombre de la barba blanca no esta aquí para cuidarte ahora.

  -¿Él te hablo de mí?

  Siento un ruido en mi mente, tan poderoso que me hace encorvar mi espalda por el dolor. –El tonto humano no podía dejar de hablar de su nueva arma. La única conversación que tengo en el año y se trata de un tonto bebe mancha pañales, su sucesor o alguna cosa sin sentido como esa.

  -¿Su sucesor? –Mi subconsciente trata de esconder la emoción en mi voz.

  Se escucha otro estruendo en mi mente, y esta vez un grito se me escapa. –Eso no significa que él te ama, solo eras su proyecto. Una mascota sin inversión sentimental, al igual que el barba blanca lo era de ese tal Flamel ¿Por qué crees que este nunca compartió su piedra con él? Ser su sucesor no trae más que dolor, ni siquiera a una asquerosa medusa le desearía el ser mi sucesor ¿Hundir embarcaciones, comer náufragos? Vine aquí porque me aburrí de todo eso. Métetelo en la cabeza, Dumbledore no te ama, lo único que te dejo fueron magos oscuros y demonios que matar, memorias dolorosas y nada de ayuda.

  -No, no puede ser verdad. –Él dolor en mi pecho vuelve nuevamente, ya no tengo fuerzas para defender el amor de Dumbledore hacia mí.

  Luz sale del ojo del calamar gigante y me impacta en la cabeza. Veo con horrible lentitud las escenas de lo que Vernon me hizo, el dolor en mi pecho se eleva a niveles imposibles. La presión al lado izquierdo de mi caja toráxica hace que algo se reviente dentro, -Que pena, creo que se te quebró el corazón.

    Ni siquiera siento cuando el calamar me saca del agua, con suavidad soy depositado frente a la tumba del antiguo director.

    Con un movimiento de mi varita hago que él suelo se resquebraje, el sarcófago de vidrio esta tal y como lo dejé cuando volví a enterrar.

Yo, el gran héroe de la Inglaterra mágica, observo el cadáver de mí antiguo mentor, el bondadoso Dumbledore, bondadoso para con todos los demás inclusive para con Tom Riddle, mas no conmigo. He  cometido el sacrilegio de violar una tumba, pero dentro de mi ira ya no me importa. Mi rabia hace que mis narices exploten en sangre, y esta  al escurrirse termina llenándome la boca con el sabor metálico y ligeramente salado que la caracterizaba. – ¡¿POR QUÉ?! –Grito antes de que la ira se acabe y de que mi voluntad sea quebrada. No queda nada, ni un sentimiento.

  ‘¿Por qué?’ La mayoría de las veces en las que una persona sale lastimada, eso es lo único que la gente atina a decir. Que palabras tan simples ‘¿Por qué?’ Simples pero efectivas. Justo cuando me se sentía inmune a todo, osan golpearme en donde pueden dañarme más, mis memorias de Albus Dumbledore. El venerable director lo logró, me ha convertido en el héroe perfecto, incapaz de sentir, porque para serlo se debe abandonar toda humanidad. Solo así se puede ser incorruptible, no había logrado abandonar toda mi parte humana, aun tenía la lujuria y la ira, pero ahora también eso esta perdido para mí.

  Lagrimas comienzan a correr por mis mejillas de adolescente, pero estas han perdido todo significado. Me se llevo las manos a la cara y mis dedos se empapan con el liquido de la tristeza, dolor y alegría, solo que estas lágrimas no corresponden a ninguna de ellas. Eran aquellas lagrimas que debía, esas lágrimas que nunca lloré cuando era golpeado, esas lagrimas que reprimí cuando presencié la muerte otros. Lloro por todo eso, por todo aquello y por mucho más.

  -¿Por qué? –Digo otra vez, pero esta vez sin fuerzas. En un último esfuerzo para evitar ser devorado por la indiferencia total, vacío mis pulmones con un poderoso grito, no sirve de nada. Mis sentidos se adormecen y todo el mundo se vuelve algo indiferente.

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 (Voy a cambiar a tercera persona de aquí en adelante en lo que respecta al personaje de Harry Potter, ya no hay sensaciones en su cabeza así que se haría muy aburrido ir narrando todo desde una perspectiva indiferente.)

  20 de Noviembre.

   Harry Potter ya llevaba casi tres semanas en la biblioteca de la CIM, su cuerpo y mente ahora eran sostenidos por su magia casi al cien por ciento, dormía dos horas al día y solo necesitaba una comida. Paginas y paginas eran leídas cada día, teoría mágica, hechizos, encantamientos, transfiguraciones, conjuraciones y la magia elemental para la cual había demostrado preferencia, fuego.

  Los vejetes de la institución casi no utilizaban las instalaciones de duelo donde él practicaba. Aunque estas tampoco eran un lujo, probablemente sería porque en una organización como esta, llena de viejos decrépitos se le daba mucha más importancia a los baños. A Través de los años, alguno que otro miembro había solicitado la implementación de  dispensadores de pañales en los pasillos. Obviamente estos miembros habían sido retirados después debido a ‘senilidad’, cuando Fudge gestiono la expulsión de Dumbledore durante el verano antes de que Harry fuera a su quinto año, se hizo una solicitud falsa con esa misma petición ¿Cómo consiguió Fudge que la firma de Dumbledore apareciera en el documento? Bueno, eso es algo que él se llevaría a la tumba.

  La tercera prueba se realizaría el día cinco de diciembre, aunque a Harry no le importaba. Ya pocas cosas le importaban, parecía más un anciano de cien años que el joven de diecinueve años que realmente era, excepto que dormía con sus dientes puestos y no sufría de incontinencia en sus funciones naturales.

   -¿Qué estas estudiando jovencito?

   Muchos de los viejos magos y brujas se habían acercado a hablar con él, Harry no podía evitar dar respuestas cortas, al más puro estilo de Snape. Aunque carecía de la expresión diabólica y la nariz intimidante, su cara solo parecía inocente, como si fuera solo un niño de cuatro años. –Los cuatro principios mágicos de la animación de metales.

  -¿Algún problema? Siempre me resulto difícil, incluir moderación con respecto a los electrones libres. Estos se excitan cuando se ponen en contacto con cualquier clase de energía, pueden calentar la estructura metálica y fundirla. –La venerable anciana parecía inteligente, aunque solo se notaba bondad en su rostro. Por su acento debía ser australiana o neozelandesa.

  -No, ningún problema. –Respondió el joven héroe.

  -Elizabeth Irvin. –Se presentó la mujer, ofreciéndole la mano a Harry.

  -Harry y no me gusta tocar a la gente, lo siento. –Harry no rehuyo la mano de la bruja, pero tampoco levanto la suya para tomarla. 

 -No te preocupes querido. Según escuche vas a participar en el nuevo torneo del cáliz de fuego, también oí que tuviste un encuentro con un demonio en Hogsmeade y con un misterioso mago en los jardines de Beauxbatons ¿Es cierto todo eso? –Ahora la señora parecía realmente interesada.

  -Si. 

  -¿Viste algo sospechoso con respecto al demonio?

  -Aparte de que medía más de cuatro metros, tenía muchos dientes y una cabeza deformada, no tenía nada de raro. También era de color negro metálico. –A pesar de la burla que podía interpretarse en las palabras, la bruja no se sintió ofendida ya que Harry no había usado un tono sarcástico para decirlo.

  -¿Algo sospechoso con respecto al mago que te ataco en Francia?

  -No.

  -¿Reconociste su tono de voz?

  -No

  -¿Viste su cara?

  -No.

  -¿Su varita tenía algún color en especial?

  -No

  -¿Viste sus ojos?

  -No.

  -¿Su postura delataba su edad?

  -No.

  -¿Quieres beber o comer algo?

  -No.

  -¿Tienes ganas para decir algo que no sea la palabra ‘no’?

  -No.

  -Está bien, te dejare para que sigas estudiando.

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  16 de Noviembre.

   Lo bueno de esta gente era su paciencia, nunca parecían enojarse o ponerse nerviosos y al parecer la gran mayoría tenía dulces para lanzarlos por los aires a manos llenas. Harry tuvo que llenarse los bolsillos de golosinas cuando un viejo mago llego a su lugar de prácticas. –Jovencito toma esto, guárdalos en tus bolsillos.

  -¿Por qué? –Dijo Harry con su común expresión de inocencia e ignorancia hacia el mundo a su alrededor.

  -Porque mi nieto esta persiguiéndome. –Dijo el viejo poniéndose nervioso.

  -¿Por qué?

  -Porque es un sanador y yo no puedo comer dulces.

  -¿Por qué?

  -Porque tengo una variedad poco común de diabetes que afecta a los magos.

  -¿Por qué?

  -No lo sé. Quizá porque comía muchos dulces cuando era joven.

  -¿Por qué?

   Para toda regla existe una excepción. No todos los ancianos de la confederación eran pacientes y menos Yussuff Kamal, jeque árabe y fundamentalista islámico hasta los años setenta. –Deberías aprender otras palabras aparte de ‘¿Por qué?’

  -¿Por qué?

  El hombre se lanzo hacia Harry para tratar de pelear o para tirarle las patillas, nunca se sabrá, pero el joven dio un paso hacia atrás para esquivarlo. El viejo jeque trastrabillo y cuando cayo trato de asirse de algo, lastima que fueron los bolsillos de la vieja túnica de Harry. Dulces salieron expulsados en todas direcciones.

   La escena que Malik encontró fue la de su abuelo rogando por dulces, de inmediato supo que su padre tenía razón. Su abuelo no era confiable cuando se trataba de dulces, la diabetes lo había obligado a deshacerse de su Harem, su pastelero personal y sus plantaciones de azúcar. –No le des dulces, extranjero.

  Harry de inmediato desvió su mirada hacia el recién llegado. -¿Por qué?

  -¿Por qué es diabético?

  -¿Por qué?

  -Por su adicción a los dulces.

  -¿Por qué?

  -Porque el alto contenido de azúcar que estos contienen.

  -¿Por qué?

  -Porque si no tuvieran azúcar no le gustarían a la gente.

  -¿Por qué?

  -Porque sí.

   De manera sorprendente la razón más estupida de todas calló a Harry y lo hizo entender una de las verdades fundamentales del mundo, a la gente le gustan los dulces porque tienen azúcar.

   Todos los días de Harry eran como este, con interrupciones de viejos locos o preguntas de los pocos cuerdos que se reunían en el edificio. Lo más lógico sería que estos ancianos dieran un paso al lado y dejaran que gente más joven se ocupara de esto.

  -¿Por qué esta gente se reúne en vez de quedarse en su casa descansando?

  El nieto del anciano iba a responder, pero su abuelo le gano la palabra. –Ustedes los jóvenes tienen fiestas y partidos de Quidditch, nosotros tenemos esto. Aparte no podríamos quedarnos en nuestras casas donde nuestros nietos y bisnietos andan prohibiéndonos hacer cosas. Además jugamos bingo los viernes, a todos les gusta el bingo.

 Harry seguía sin entenderlo.

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   1 de diciembre.

   Mis manos se aferran con fuerzan a la taza del baño mientras vomito todo lo que comí al desayuno, últimamente parezco estar enferma de algo raro. He vomitado las últimas tres mañanas y me siento cansada, solo quiero dormir y dormir.  

   Cuando me dirijo de vuelta a la sala de encantamientos soy interceptada por la pequeña putita de Gabrielle. – ¿Mi señor lo sabe?

  Tonta veela. –No se de que hablas.

  Ella toma mi mano y la pone en mi estomago. –Estás embarazada, siento la sangre y la magia de mi señor en ti. Bueno, más de lo usual. Creí que lo sabías.

  (N/A aquí pensaba ponerme a hablar de que pansy no podía saberlo ya que no tiene un periodo de menstruación ciclic… pero no pude hacerlo. Lo siento, demasiado heterosexual para hablar de eso. Con suerte le pregunte a la madre de mi primo pequeño si habían síntomas para embarazadas, tuve que tomarme un six pack de Báltica (Cerveza asquerosa) para borrar la mayoría de los datos. Lastima que algunos quedaron, había tanta sangre y gritos en ese video, por un segundo creí que estaba viendo esa escena de ‘Rescatando al soldado Ryan’ en donde desembarcan en Normandia.)

  -¿Cómo? –Que pregunta más estupida. Solo espero que la chiquilla no se burle de mí.

  -Estás embarazada.

  -Eso es imposible, no puede ser. Esto no puede estar pasando. –me pregunto cual será la reacción de mi señor ¿Me castigara por haber sido tan estupida? O quizá ni siquiera vuelva, no lo he visto desde que se fue cuando el cáliz expulso su nombre. Mis lechuzas no pueden alcanzarlo y no se puede entrar a la CIM, no puedo pensar, no sé lo que voy a hacer.

  O malditos mocos, deberían elegir un mejor momento para comenzar a caerse. Ojos no me traicionen por favor, no goteen, no goteen, traidores.

   Delacour me toma de un brazo y me guía a un salón desocupado, en ese momento mi entereza se quiebra y caigo a los brazos de Gabrielle. Ni siquiera la conozco y estoy manchándole sus finas túnicas de mocos y lagrimas, apenas unos meses atrás tenía túnicas como esta, delicadas, bonitas y suaves. Habría estado horrorizada si alguien hubiera soltado el llanto en túnicas que cuestan lo mismo que un empleado de mi padre ganaba en un mes, solía tener docenas. Harry Potter arruinó mi vida, pero en este momento solo quiero que vuelva. –¡EL…TIENE QUE VOLVER! ¡EL NO…PUEDE DEJARME…SOLA! ¡EL…VOLVERA…LO HARA…NO…PUEDE HACERME…ESTO! –Sorbeteó con fuerza pero aún así lleno mi manga de mocos cuando me la paso por la cara. –Si el solo…vuelve…prometo que…no lo desilusionare…seré más amorosa…él no tendrá que pedirme…que bese a Su…haré lo que él quiera sin dudar ¡POR FAVOR DIME QUE VOLVERA! ¡ÉL NO PUEDE HABERSE IDO PARA SIEMPRE, GABY! ¡DILO GABY POR FAVOR! ¡DILO! –Estoy prácticamente gritando en medio de mis lágrimas, mis manos empuñan parte de las vestimentas de Gabrielle. –Por favor… -Ruego por última vez antes de disolverme en lagrimas y gritos incoherentes.

   Gabrielle me hace bajar al suelo y me abraza, con manos suaves comienza a acariciar mi cabello y a cantarme una canción en un lenguaje extraño. Su aura veelica comienza a consolar a la mía, un poco de la magia de mí amo reside en ella pero no se siente igual. Además su aura no trata de someterme o aplastarme, sino que trata de hacerlo de forma más pasiva y cuidadosa, prefiero ser dominada, es mucho más fácil dejarse llevar por otros.

  Su esta esperándome fuera una hora después, no sé porque estamos juntas, debe ser que no tenemos nada más. Caminamos las tres juntas por entre las mesas, nadie invita a Gabrielle pero ella nos sigue de todas maneras, aunque no nos molesta, parece natural.

  -Miren que tierno, las perritas no tienen  a nadie que les amarre el collar y andan como cachorritos. –Kirsten Wick es la que dice eso, durante el último tiempo ha sido una gran puta hacia nosotras sin razón aparente. Hoy, todo será vengado, hoy, todo será enderezado.

  La relación entre los alumnos ha sido tensa en los últimos días, homologando la actitud entre los directores.

 Mi varita sale de inmediato y  me concentro en levitar su plato hacia su cara, en solo un segundo todo el lado derecho de su rostro esta manchado con ensalada. –Cállate.

  La americana no se preocupa por varitas, – ¡¿Cómo te atreves?! –Me siento afortunada de tener a Su a mí lado, ella usa la misma técnica que vi cuando detuvo al señor Delacour.

  Apenas Kirsten toca el suelo, toda la mesa de los americanos se levanta y se viene contra nosotros, los ingleses no decepcionan y saltan por nosotros, Zabini y Greengrass me odian saben que debemos presentar un frente unido. Si mi señor estuviera aquí no les importaría actuar como les da en gana, porque él solo puede protegernos a todos, sin importar si nos odie o no, mal que mal para el somos ingleses y lo demás importa poco. Todos recuerda su enfrentamiento contra los vampiros y su choque con el demonio, pero también recuerdan sus palabras, estas no solo fueron tomadas en serio solo por los habitantes de Hogsmeade, sino que varios entendimos que a veces uno debe pelear sus propias en vez de esperar que otro nos salve.

  Un negro grandote trata de empujarme, pero el gigantón colorado de Weasley lo empuja por el lado y lo hace caer por los suelos. Hermione trata de agarrar al pelirrojo mientras le grita, con su voz mandona. -¡RONALD WEASLEY! ¡DETENTE AHORA MISMO! -Pero sus cinco pies y dos pulgadas no son competencia para los mas de seis pies de altura de Weasley.

  Gabrielle me guía fuera del tumulto, y me susurra que el bebe puede salir dañado. Es una suerte que nadie este usando magia, pero si nadie interviene pronto pasara. Mi compañera Ravenclaw da un salto y le da un puñetazo a otro chico oriental, Susan esta siendo mechoneada por otra chica en una pelea de gatas bravas, mientras Neville anda por los suelos tratando de asfixiar a un chico rubio con cara de snob. El estadounidense es bastante parecido a Draco, todavía no se lo que vi en el heredero de los Malfoy, no era más que un malcriado. Aunque yo también lo era.

   Los alumnos de las otras escuelas observan asombrados el espectáculo, incluso creo ver como uno de los chicos de Durmstrang comienza a colectar dinero de apuestas. La mayoría de los italianos siguen comiendo, pero Los rubios lombardos en esa mesa comienzan a apostar también, solo los Franceses parecen horrorizados ante el espectáculo.

  Es Madame Máxime quien detiene la trifulca y la anarquía que reina entre las dos mesas, de una forma similar a como Dumbledore y como mi amo lo han hecho antes. Su rugido puede clasificarse como respetable aunque no igual de poderoso que el de los otros dos magos.

   Todos se quedan congelados, menos el alumno de Salem que esta siendo asfixiado por Neville. Es una suerte que están en el suelo y en un ángulo ciego con respecto a los profesores. Una extremadamente despeinada Susan se acerca y hace que Neville lo suelte. –Jamás los salones de Beauxbatons han visto una cosa como esta. Debo conversar la sanción que se tomara junto a los directores de Salem y Hogwarts, esto no quedará impune. Conversare con el ministerio de la republica mágica de Francia acerca de la permanencia del colegio Hogwarts, ya que no tienen campeón ahora.

  -Harry volverá, ya lo verán, y cuando esté aquí demostrara cual es la mejor escuela. Todavía faltan varios días para la primera prueba, mucho puede pasar en cuatro días. –Ronald Weasley es él que salta en defensa de Harry, la mirada amurrada de Granger me produce gracia, estará arrugada como una pasa cuando llegue a los cuarenta si es que sigue frunciendo el ceño así.

  -Tiene razón en un punto señor Weasley, todavía faltan cuatro días para la competencia y el campeón puede ausentarse por razones de entrenamiento. –Slughorne se apresura a intervenir, no podemos volver a Inglaterra envueltos en la vergüenza de la retirada. –Creó que debemos esperar, Harry no esta rondando por ahí sin hacer nada. Él recibió el privilegio de usar las instalaciones de la CIM como premio por todos sus hechos memorables. Los alumnos de Hogwarts tendrán toque e queda a las ocho de la noche hasta las seis de la mañana, adicional a cualquier castigo que decidamos el resto de los directores.

  Yavar no puede quedarse atrás, ojala que no se haga una competencia acerca de que director puede castigar de forma más severa. –Los alumnos de Salem cumplirán el mismo toque de queda y deberán escribir cartas de disculpa.

  Cuando llega el toque de queda, me quedo sin hacer nada en la cama, el no hacer nada me hace recordar el problema en el que estoy. Solo quiero que mi señor vuelva, el dijo que yo era suya y necesito sentirme así. Necesito alguien que me cuide en este momento, ese demonio vino por mí, lo sé en el fondo de mi alma y esa cosa volverá. Cuando esa criatura asquerosa regrese a por mí nada podrá detenerlo, excepto Harry Potter.

 

N/A: en este capitulo quise dar un salto temporal, un mes en trece mil palabras es un intercambio justo, o eso creo al menos. Hay muchos temas que quisiera tocar, pero me faltan dedos y palabras para hacerlo, lo tengo todo en mi cabeza, pero falta tiempo, tiempo y más tiempo.

10.- Lobo o Oveja.

 

Han Li estaba furioso, no solo ese pendejo de Potter lo había humillado, sino que también el jodido ministro interino lo había relegado de sus funciones como intermediario entre el gobierno chino y el gobierno ingles. Tuvo que salir ayudando a su amigo Kwan, ya que este ni siquiera podía caminar después del salvaje ataque de parte de su hija Su.

   Había pensado en dejarla en algún orfanato cuando su madre murió, pero la niña desciende de una de las casas que unificó al Imperio de China. Ella era parte de la razón por la cual Han tenía gran poder político en el imperio del sol naciente.

   Así que mando a sus tres mujeres a la oficina internacional de trasladores para que se adelantaran y prepararan la casa, contactaran a sus amigos y los influenciaran para que estuvieran en su reunión con el emperador, mientras él iba a su casa en York a buscar documentos importantes. Kingsley Shacklebolt y Harry Potter sabrían que nadie se mete con un Li, a menos que quiera pagar grandes consecuencias.

   Menuda sorpresa se encontró al entrar en su casa, un extraño anciano estaba tomándose su vino, comiéndose su comida y sentándose en la silla principal de su mesa. Eso fue la gota que derramo el vaso, puede comer y beber lo que quiera ¡Pero sentarse en su silla! ¡En la silla del señor de la casa!

  La ira acumulada del oriental, aquella ira que no pudo liberar en el chiquillo insolente lo hizo sacar su varita y disparar la primera maldición que se le vino a la mente, pero en el par de décimas de segundo que toma la maldición para formarse esta le exploto en la mano, dejándosela cargada con electricidad y energía mágica. El viejo solo había movido perezosamente su varita, la atmósfera de la habitación se enfrió repentinamente. Pero Han Li no era un hombre de amilanarse frente a alguien que había invadido su casa y que más encima se había sentado en su jodida silla. Forzó su brazo a levantar la varita otra vez, pero el empujador que estaba produciendo volvió a volverse contra él. El diplomático voló por los aires y se estrello contra una de las murallas.

 -No vengo a pelear contigo Han Li, sino a hacer una proposición. Esta conversación es parte del destino, mi señora la predijo hace muchos años. –El rostro del anciano seguía siendo amable, contrastando con el aura que había impuesto en la habitación.

  - ¿Quién es usted? –Se apresuró a decir el señor de la casa Li. Estaba claro que el anciano sabía quien era él, así que debía igualar las cosas en cuanto a información se refería.

 -Tan pronto se ha olvidado el mundo de mí. –Dijo el viejo, dando una risita asombrada. –Solo debo ser un nombre en los libros de historias, creo que al menos me merezco una fotografía junto a mí nombre. Seguramente alguna política estupida acerca de ahorrar papel para salvar a los árboles, que tontería. Todos me conocen por mi apellido, Grindelwald, habría preferido que me llamaran Gellert. Eso suena mucho más elegante que Grindelwald.

  Li se quedo helado, su vejiga quiso descontrolarse, pero no iba a enfrentarse de igual a igual luciendo como alguien que necesita pañales, gracias a su saludable próstata pudo evitar que no saliera ni siquiera una gota. – ¿Qué quiere?

  -Solo quiero ayudarte a vengar tu afrenta con Harry Potter, es todo un rompecorazones según he oído.

  Han tenía bastante experiencia tratando con gente intimidante y sabía que ninguno de ellos hacía un favor sin esperar nada.

 -No necesito ayuda, yo mismo le cortare las gónadas y se las daré a mis tigres.

 -No lo entiendes, Han Li, simplemente no lo entiendes, ni siquiera yo puedo derrotarlo del todo. Si estuviera peleando con él y lo tuviera prácticamente derrotado, cuando levantara la varita para dar el golpe de gracia algo pasaría; me caerá un piano encima, o el muchacho usara algún poder mental que nunca supo que tenía para retorcerme las tetillas y poder huir, o una paloma me cagará en la cabeza y me hará errar el tiro en el momento justo.

  El diplomático estaba algo escéptico, tal vez cincuenta años en encierro le habían aguado el cerebro al viejo este. Todo lo que había leído de Potter indicaba que tenía suerte, pero eso no significaba que fuera invencible. Nadie, ni siquiera el emperador Dragón fue invencible. –Nadie es inderrotable.

  -Mientras tenga esa voluntad de hierro lo será, mi Albus puede haber sufrido de eyaculación precoz los últimos veinte años de su vida, realmente molesto si me lo preguntas, pero nunca se equivocaba.

 ¿Albus Dumbledore? Pensó el chino, -Ese viejo idiota estaba chalado, un día la suerte de Po…

  Un hechizo lo golpeó en el estomago sacándole el aire y dejándolo sin habla. El embajador miro el rostro de Grindelwald y vio que su expresión se había vuelto igual de fría que su aura. –Nunca insultes a Albus en mi presencia, él era muchas cosas, pero no estaba chalado. Basta de dar rodeos, harás lo que yo te diga si es que quieres vivir. Fállame y no podrás esconderte de mí. Entraras a Harry Potter en el nuevo torneo de los cinco magos.

  Han tardo un minuto en recuperar el habla, pero finalmente su diafragma volvió a funcionar con normalidad. Frente a cualquier otro oponente Han reaccionaria con un ira ciega, atacándolo con magia y artes marciales, pero este no era cualquier oponente. Este era el gestor de una guerra que hizo morir millones de muggles y miles de magos. Era culpa de Grindelwald que la cuarta parte de las escuelas de la Europa continental hubieran cerrado por falta de alumnos. Y si él decía que era incapaz de derrotar a Potter eso debía significar que no se podía por ahora. Y mientras Potter viviera, él no podría recuperar a su hija. Una de sus mejores herramientas en el poder político de China. -¿Cómo lo meteré en la competencia? Ni siquiera tengo un papel con su firma.

  Grindelwald procedió a sacar una pequeña hoja blanca con un león torpemente coloreado y después de decir ‘ta-tan’ se lo entregó. –Esto no me sirve de nada.

  -Debí haber comprado ese libro acerca de cómo buscar buenos secuaces, la ayuda inteligente es tan escasa estos días. Mira en la parte inferior de la página.

 El diplomático bajo la mirada y lo vio, ahí estaba la firma de Harry Potter, cada letra de un color diferente. La idea de meter a Potter al torneo usando un dibujo del kinder-garden le parecía totalmente estupida.

  -Servirá, Albus me lo regalo hace trece años. El hecho de que haya dejado que el niño fuera maltratado física y sicológicamente no significa que no lo vigiló, guardaba religiosamente los dibujos y los informes de notas. Ese niño era la joya de la corona para él e hizo un buen trabajo criándolo, cuando la gente recuerde a Dumbledore en las siguientes generaciones no se les vendrán a la mente los once usos de la sangre de dragón (Cualquier idiota sabe que la sangre de dragón no sale de la seda), o mi derrota, sino la creación de lo que es Harry Potter y la nueva luz que este representa.

  ¿Luz? Ironizó en su mente el asiático, él había visto los ojos del niño héroe, solo vio odio puro, frío y seguro. –No hay luz en ese chico, yo vi sus ojos y solo había sombra, no luz.

  Por primera vez en la conversación Gellert dio una carcajada lunática, y Han sintió algo raro, sintió un calorcillo escalofriante en las piernas. –Es por eso que solo eres un peón en este juego Han Li, un peón que obtendrá lo que quiere, pero un peón al fin y al cabo. O sí, sí que esta ahí. En algún rincón de su torturada alma, está esa luz poderosa, infinita y pura. Esa luz que lo hace invencible y vulnerable al mismo tiempo, solo esa luz puede derrotarlo y hacerlo el último héroe. –El poderoso mago abandono su sermón y miro al orgulloso embajador Chino con despreció, antes de decir. –Tanto esfuerzo por no mearse los pantalones y terminaste haciéndolo después de todo. Demonios, realmente debí comprar ese libro.

 Han paso por alto la vergüenza de haber mojado los pantalones, pero aun había algo que lo molestaba. –Te ayudare con una condición.

 El mago alemán volvió a darle su atención. – ¿Qué condición?

 -Sal de mi jodida silla.

 -OK, OK, OK. No hay que molestarse tanto, es que era la más confortable y acolchada. Mis hemorroides me están matando.

  Y con eso el segundo mago más temido del siglo XX desapareció.

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Grindelwald: Te oí bolsa de vomito, yo soy el más temido del siglo XX.

Narrador: No, no lo eres.

Grindelwald: Que si lo soy.

Narrador: Que no. ¡Hey! ¿Qué estas haciendo? Suelta mis calzoncillos.

Grindelwald: ¡SHANGAI!

Narrador: ¡Suéltame! Me vas a hacer machar mis calzoncillos, no me limpie bien el culo cuando fui al baño. Suéltame por favor.

Grindelwald: Di que soy el más temido del siglo XX.

Narrador: ¡No lo diré!

Grindelwald: Veamos si sigues diciendo lo mismo si estiro tu ropa interior hasta tu cabeza.

Narrador: No, no, no… AHUA. Tú eres el más temido. Tú eres el más temido.

Grindelwald: Di, soy la perra de Gellert.

Narrador: Eso no, eso n… AYAYAI. Soy la perra de Gellert, soy la perra de Gellet.

Grindelwald: Así esta mejor.   ¡Plop! (Gellert desaparece)

Narrador: Maldición, ese tipo es cruel.

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   Varias de las asistentes me invitan a bailar, la mayoría son hermosas y jóvenes aunque algunas son más feas que patada en el estomago, probablemente egresadas de Hogwarts o alguna otra escuela mágica de Inglaterra hace unos tres o cuatro años. No me llaman la atención, yo busco chicas especiales como Su y Pansy, no a estas lloronas que probablemente busquen a un tipo sensible que beba vino tinto a sorbitos mientras habla de sus sentimientos y que se vista con un jumper con cuello de tortuga. Nada más lejos de lo que soy ahora, tomando Whisky de fuego indiscriminadamente mientras pienso en matar y cortar cabezas y estoy vestido con puros harapos. No que me importe.

   Lo inevitable llega y un periodista con un vulgar acento americano se acerca a hacerme unas preguntas, se ve como un tipo decente.

 –Peter Wells señor Potter, freelancer ¿Podría contestar algunas preguntas?

  Hasta ahora la prensa inglesa me ha decepcionado, tienden a perder la cabeza conmigo, quizá deba darles una oportunidad a los Yanks. Mataron a Lenon, pero esa no es razón suficiente para odiarlos a todos. –Contestare las que no me hinchen las bolas.

  El hombre saca una pluma mágica de dictados y comienza con su cuestionario. – ¿Qué opina de la incorporación de USA e Italia a la competencia?

  Eso es nuevo, porque ningún imbecil me dijo acerca de ello. No que importe mucho. –No importará, Inglaterra se traerá la copa a casa de todas maneras.

  -Mire que confiado es usted ¿Cree que será seleccionado?

  -Lo he conversado con mi respetado Director y he decidido no entrar a la competencia. Ya he ganado el torneo y me gustaría ir no a competir, sino a mirar las maravillas que la biblioteca de Beauxbatons pueda tener. Aparte de la basura acerca de Arte Mágico o Música en la magia, claro está. –Todavía recuerdo como Fleur hizo dormir a un Dragón usando música mientras yo hacia piruetillas de Ballet en una escoba, pero es diferente enfrentarse con un Dragón que no esta encadenado y sé que aquí y ahora estaría comiendo carne de lagartija a los cinco minutos.

   Algunas personas se arremolinan a nuestro alrededor para escuchar la entrevista, algunos se muestran decepcionados al oírme decir que no competiré y comienzan a conversar en susurros, lo que atrae a más gente.

  El periodista parece sorprendido por eso, pero recupera la compostura. –Que pena, estoy seguro que tendría muchas posibilidades de ganar si compitiera.

  Eso pone en duda mi poder, pero aun así me río en su cara, pero ya llegara el momento de más hechos gloriosos que prueben mi valía frente al mundo. Sin embargo es Pansy quien contesta.

- ¿Posibilidades de ganar? Si mi señor compitiera les patearía el culo de aquí a las puertas de Avalon. Es una competencia escolar por Merlín y nadie en esos colegios sería un digno competidor junto a él.

 - ¿Está diciendo que el resto de los centros de enseñanza mágica son inferiores a Hogwarts? –Le pregunta con entusiasmo.

  Pansy quiere seguir hablando y su boca esta toando aire ávidamente para formular la respuesta, pero esta entrevista es a Harry Potter y no a Pansy Parkinson. –Claro que lo son, Beauxbatons y Salem no han sacado a nadie destacado en el último tiempo así que solo están gastando espacio. Durmstrang tuvo a Grindelwald, pero todos sabemos como Dumbledore le dio por culo y además tuvieron a Karkaroff de director, si hay algo peor que un cobarde es un soplón, eso habla mal de ese Instituto. En cuanto a la escuela de Italia, ni siquiera he escuchado hablar de una escuela en Italia así que no debe ser importante. En cambio Hogwarts produjo a Dumbledore, a Tom Riddle y a mí. –Miro a la gente a alrededor y trato de darles una sonrisa orgullosa. -O eres de Hogwarts, o no eres nada. –Llámenme embajador Potter o emisario de la reconciliación ínter escolar si quieren, pero a pesar de mis palabras poco diplomáticas algunos asienten o aplauden con aprobación.

  -Usted es bastante confiado señor Potter ¿Alguna razón para serlo?

  -Soy Ingles, o acaso necesito otra razón para ser arrogante. –Eso le saca unas pocas risitas a mi público.

  -¿Quién es Tom Riddle? –Pregunta con verdadera curiosidad el periodista.

  -Voldemort por supuesto, el tipo era oscuro como nadie pero muy hábil. Demasiado diría yo, -Citando a Ollivander continuó. –Hizo cosas grandiosas y terribles.

   El tipo no se sobresalta con el nombre, es probable que se deba a que Voldemort no inspiraba el mismo terror en América como lo inspiro en Europa. No tanto en la segunda Guerra, pero en la primera realizo ataques en Francia, Alemania y España. Y según leí en unos tomos qué los Blacks poseían acerca de la historia de las artes oscuras, dejo huellas de cadáveres en China, Brasil, Japón, Turquía y Rusia antes de renacer como Lord Voldemort. Él tenía mucho poder, podría haber sido el siguiente Dumbledore si solo hubiera tenido un poco de sentido común.

  – ¿Qué piensa de los vampiros después de su encuentro con un clan bastante salvaje de ellos?

  Este periodista me gusta, no ha hecho ninguna pregunta incomoda. Aunque aún así tendré que ver el pergamino, no quiero que diga algo acerca de mis ojos llenos de lagrimas al recordar el ataque de los vampiros, o haciendo especulaciones de que tengo sífilis o síndrome de Tourette para explicar mi mal educada actitud con respecto a los otros colegios.

  -Los vampiros son criaturas que deben ser exterminadas, a veces hacemos la vista gorda de algunos porque estos roban sangre de los bancos de sangre muggle, pero ellos atacaran si se quedan sin sangre en alguna oportunidad. Además son adictos a la cacería, por lo que no les complace totalmente eso de robar sangre.

  – ¿Y piensa lo mismo de los hombres lobos?

  -Tenía un buen amigo que era hombre lobo, aunque teníamos que cambiar el salero cuando venia a casa, –Digo en broma-, ya sabe, era un poco saltón con las cosas hechas de plata. Ellos tienen una condición totalmente controlable con pociones y otras medidas. En cambio no hay ninguna forma de controlar la lujuria sangrienta de los vampiros, solo matarlos, –tomo aire y uso mi aura, una brisa suave y fría recorre el atrio, -y juro que matare a la perra que ataco Hogsmeade, también matare a todos lo vampiros que estaban con ella. Ellos serán el ejemplo para aquellos que quieran venir y dañar a Inglaterra.

  El periodista mira mi cambio de ánimo con respeto, pero algo preocupado. –Eso de poner ejemplos puede ser perjudicial para su reputación señor Potter, no creo…

  Le doy una palmeadita condescendiente en la cabeza. –No seas cínico, estuve en una escuela muggle antes de venir aquí y allí se le da bastante importancia a las guerras. Los americanos lanzaron dos bombas atómicas, matando a cientos de miles. Y no les perjudico en nada, hoy son la nación muggle más poderosa del globo. Quizá Inglaterra necesita poner unos cuantos ejemplos para volver a ser indiscutidamente la nación mágica más poderosa del mundo, y me asegurare de que esos vampiros sean los primeros.

  El ministro interino ingles se acerca a mí interrumpiendo la improvisada entrevista y la gente se hace a un lado para dejarle pasar. –Harry necesito hablar contigo, por que no vamos a mi oficina.

   Antes de seguirlo tomo el pergamino que estaba registrando mi entrevista con Peter. No, no hay ninguna referencia a lágrimas o a alguna grave aflicción mental hereditaria.

  Camino al lado de Shacklebolt seguido lealmente por mis protegidas, voy mirando bien por donde piso, no quiero caer por estar ligeramente borracho. Si no fuera porque lo creo Odgen pensaría que el dios muggle lo hizo en un momento de ociosidad durante el séptimo día de la creación.

  La oficina le da un poco de dignidad al cargo de ministro, no hay lujos o cosas superfluas. Los asientos de visitas son cómodas, pero el asiento de retirado auror se ve incomodo y tosco. Cuando lo miro con curiosidad Kingsley lo nota. –Siempre he pensado que el puesto de ministro es una carga, no un privilegio. Ese asiento, me lo recuerda cada día. Porque al igual que tú, yo no soy un político, no guío a la gente con encanto o ingenio, sino con acciones. Me alegra verte bien Harry, y el publico se sintió menos culpable al verte sano y feliz.

  – ¿Por qué deberían sentirse culpables?

  -Porque no hicieron nada, tú los salvaste a todos y ellos no te ayudaron para que lo hicieras. Ellos te aman Harry, ellos piensan en mundo de ti, tú eres el orgullo de nuestra nación. Ni siquiera se fijaron en tu ropa roída, ni en que tengas dos mujeres contigo, podría haber venido desnudo y cubierto en jalea verde y no les habría importado Incluso algunos te alabarían por eso. Aunque no creo que los dignatarios de los otros países concursantes estuvieran muy felices con tus palabras acerca de los otros colegios.

  Pansy esta sentada a mí lado con indiferencia mientras Su se dedica a mirar algunos de los tomos de las estanterías en silencio, al parecer no quiere ni mirar a mi ex compañero de batallas. –Ellos no importan, los ingleses necesitan tener su orgullo de vuelta. Ahora no les importará si perdemos el torneo, porque saben que si yo compitiera ganaría, el resto no es importante.

  Shacklebolt solo asiente pensativamente antes de cambiar de tema.

- ¿Quieres un cigarrillo?

  Siempre me dio curiosidad lo del cigarrillo, Dudley siempre fumaba con sus amigos. Varios anuncios de la tele decían que producía disfunción eréctil y cáncer, la primera puede matar a un hombre dolorosamente, pero realmente no me preocupa. Quien sabe, quizá podría buscar el hechizo que Voldy uso en Colagusano. Tener un pene plateado no estaría mal. Silvermember suena bien, no tan bien como goldmember, pero bien al fin y al cabo. Quizá pueda pintarlo dorado luego de ensamblarlo, nadie notaría la diferencia. –Dame uno.

–Con respecto a los vampiros. Oficialmente el ministerio no apoyara tu cacería, ninguno de mis aurores saldrá en alguna posible expedición.

  Me toca jugar. – ¿Y de manera no oficial?

  -El ministerio esta trabajando en una poción experimental, Timbujagalaga R2D2 viamergra C3PO ademuspa tilea. Su principal ingrediente son los colmillos de vampiro, por lo que pagaremos doscientos galleons por el par de colmillos.

  Una pequeña llama de mi varita enciende el cigarrillo, cuando lo aspiro comienzo a toser y hago todos mis esfuerzos para que no salgan lágrimas de mis ojos. –Aspira el humo y luego inhálalo, luego déjalo salir calmadamente.

  Tomo un trago de whisky y vuelvo a intentarlo, esta vez es más sencillo. Mi cabeza se siente un poco más emborrachada, como si el cigarrillo me mareara. Después de eso, resulta sencillo fumar. Sobretodo con un trago de whisky de fuego en la mano.

  -Kingsley, crees que puedes conseguirme un pase a la biblioteca de la CIM (Confederación internacional de magos). –He querido ver la vieja biblioteca desde que leí acerca de esta, dos mil novecientos años de sabiduría esperando a ser explorada. Sería un gran atajo hacia la grandeza.

  El afro ingles se queda meditativo unos segundos antes de contestar como si fuera un maldito profesor. –Pocas excepciones se han hecho con respecto a esa fuente de conocimiento, normalmente se requiere ser miembro del organismo o tener una barba que puedas meterte en el cinturón.

  Jodidos fósiles usa pañales y sus reglas de cagadero, mi barba parece un maldito partido de básquetbol con cinco pelos por cada lado de mi cara. – He hecho todo lo que se esperaba de mí ¿No es así? Hasta tu lo has dicho ¿Por qué no pueden hacer esto por mí? Estoy cansado de hacer todo para proteger a otros, pero que nadie haga una mierda por mí.

  Veo en los ojos de Kingsley un brillo que indica que hará todo lo posible para darme la oportunidad de entrar a una de las bibliotecas más antiguas del mundo. –Dumbledore te quería mucho, debe de haber hablado muy bien de ti con algunos de sus compañeros en esa organización. Lo más probable es que lo logre, aunque no aseguro nada.

   El cigarrillo va por la mitad cuando se lo ofrezco a mi caliente Slytherin, ella lo toma con manos expertas y ni siquiera se ahoga, demostrándome que ya sabe hacerlo.

  Creo que es hora de sacar la atracción principal de la noche, el elefante del circo, el regalo de la cita, etc. –Con respecto al incidente con el embajador de Chi…

   El ex auror me interrumpe levantando una mano, -Ni una palabra Harry, él te ataco por la espalda con un hechizo que podría haber sido mortal. Nada lo justifica, aunque podrías evitar ponerte en una posición así, –creo que debo dejar de tirarme a las hijas de diplomáticos prepotentes. Mi atención se va a un avioncito de papel que entra por un agujero sobre la puerta y se posa sobre el escritorio de Kingsley. –Creo que es momento de que te vayas Harry, Slughorne esta esperándote en la sala de las chimeneas.

   Antes de salir me doy vuelta y en una voz apenas audible pregunto. – ¿Qué hace la timbuja…, ya sabes lo que quiero decir?

  El me guiña el ojo antes de contestarme. –No lo sé, por eso comenzaremos el proyecto.

   Su ni siquiera me mira a la cara cuando nos dirigimos a la red flu, eso hace que me detenga para ver que es lo que la molesta, -¿Qué tienes que decir Su?

   -Discúlpame por causar problemas. –Cuando levanto su mentón para mirarla a los ojos, como siempre lo hago, ella cierra los ojos tratando de evitarlo.

 –Tú y Pansy son mías ahora y por tanto mi responsabilidad. Nadie toca o le dice que hacer a mis juguetes, solo yo. Espero que lo entiendas Su Jiang. –Quizá no las amo, pero no he dicho nada que no sea verdad, un hombre debe proteger lo que es suyo. Con la vida si fuera necesario, porque si fallo entonces no merezco gloria.

  La mención de su otro apellido la hace abrir los ojos, -Me gusta como suena, mi antepasado fue uno de los que unifico China. Soy la última de la línea sanguínea.

  Me doy vuelta hacia Pansy y la acerco a mi cuerpo, adoro su mirada. Una sonrisa gatuna adorna mi rostro. -¿De aquí a Avalon, eh?

  -Al infinito y más allá.

  El contacto cercano de ellas me da una erección tan masiva, que es posible que no pueda pestañear por la falta de piel. –Vamos, no hagamos esperar al resto.

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  Rosmerta nos ruega tanto para que nos tomemos algo, que Slughorne no tiene el corazón para decirle que no, o probablemente se deba a que la Madam le estaba hablando de forma suave y seductora, y que la regordeta cara de Horace estaba un poco rojiza, evidenciando un ligero estado de ebriedad. La mayoría de nuestro grupo se había marchado con McGonagall y Flitwick cuando llegué a la chimenea, solo Neville, Susan, Baker y Smith estaban junto a Slughorne. Así que solo ocho de nosotros nos sentamos a compartir una cerveza de mantequilla, lo que me hace tragarme mis palabras de que la bebida es para perdedores, no quiero llegar haciendo eses al castillo.

  El grupo de hombres que estaba en el bar más temprano todavía esta presente, deben ser el grupo de bebedores más aburrido que he visto, no juegan cartas o conversan. Sino que se dedican a mirarme como si quisieran decirme algo. Dejo a Neville cuando este está a mitad de una explicación acerca de plantas con propiedades alucinógenas para acercarme al grupo de veteranos, sus rostros se ven calculadores y atentos. -¿Qué pasa?

  Winston indica a un rubio gigantesco a su izquierda, -A Angus le pica su bola izquierda. –Todo el grupo asiente de manera solemne.

 -¿Ah? –Estos tipos están enfermos, he escuchado cosas bizarras en mi vida, pero esta debe estar entre las más bizarras.

 El tipo a la derecha del tuerto se apresura a explicarme. –Su rama es la adivinación, él tiene su ojo interno en su testículo izquierdo. Le indica cuando va a pasar algo peligroso.

  Estoy apunto de contestar cuando un aullido ensordecedor se escucha, la chimenea y las velas se apagan dejándonos cubiertos por la oscuridad. Se oyen varias personas cayendo al suelo y comenzando a gritar como puercos yendo hacia el matadero. Mis extremidades comienzan a entumecerse y siento un frío terrible, peor al causado por un dementor.

  No hay rastros de la voz de mi madre en mi mente, solo la sicopática risa de Tommy, burlándose de mí, insinuando que mi búsqueda de la gloria es algo estupido. Al oírla solo hay ira en mí, nadie se ríe de Harry Potter, ni siquiera una voz en mi retorcida cabeza. Un rugido sale de mi garganta para responder al aullido, un grito de guerra lleno de fuerza. Mi aura carga el aire dentro del bar con electricidad y magia, alejando el frío y volviendo a encender las velas, pero no la chimenea.

  -¡¿QUÉ ESTAN HACIENDO?! –Digo mirando a todos los que están en el suelo, solo Savage logro mantenerse de pie. –DEJEN DE TEMBLAR COMO PERROS ASUSTADOS. -Esta vez no necesito una poción para ponerme sobrio. Mi rostro hace una mueca de asco debido al olor a azufre que ahí en el ambiente. Nadie se atreve a contradecirme, tal vez porque saben que esto es lo que hago, tomar el control en medio del peligro para transformar a un rebaño de ovejas en una manada de lobos.

  Un Slughorne blanco como el papel se levanta y saca una cuerda de su bolsillo, -Rosmerta deberías usar la chimenea, los aurores que guardan el pueblo pueden necesitar ayuda. –La chimenea ni siquiera funciona imbecil. El marrano Estira la cuerda con rapidez sobre la mesa y se dirige a nosotros los estudiantes. –La magia del traslador esta activa, no es necesario que caminemos hasta la escuela.

  -¿Vamos a marcharnos? –Pregunto acusadoramente.

 -Los aurores se encargaran de todo. –Dice automáticamente el respetado y valeroso director de Hogwarts.

 -No si yo estoy aquí. –Digo antes de sacarme la túnica, también decido retirar mi chaleco y la camiseta. Dejando expuesto mi torso flacucho, mi magia me mantiene calido.

   Cuando abro la puerta un olor a azufre aun más fuerte me asalta, pero eso no es nada comparado a la criatura que esta peleando contra tres aurores que están en los tejados. Él hecho de que ese ser este en esta tierra se siente mal, solo hay un lugar para algo así, el infierno. Solo en el infierno una criatura de azufre y sombras podría existir, solo ahí puede ser contenido. El cielo sobre Hogsmeade es un retorcido arco iris con rojo, naranja y negro como su principales colores, truenos llenan parte del firmamento pero estos caen alrededor del pueblo y no dentro de él.

  – ¿Cree en demonios profesor Slughorne? –Grito por sobre mí hombre en una voz llena de locura, mis carcajadas rivalizan con las de Voldemort, aunque la mías tienen sarcasmo además de locura.

  La respuesta es apenas audible. –No lo sé, Harry ¿Po…po…por qué lo… 

  Comienzo a reír de manera más enfermiza, y por sobre los truenos rujó. -¡Porque parece que ellos si creen en nosotros!

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  -No te importa el monstruo ¿Sabes por qué?

 

  -No lo sé, deje de temerles desde que deje de estar aterrado de la oscuridad en mi alacena.

 

  -Sabes que no es por eso Harry Potter, es por que has peleado contra ellos tantas veces que te estas convirtiendo en uno. Has mirado tanto en el abismo, que este ha comenzado a devolverte la mirada.

 

  -¿Y tu punto es?

 

 -O sabes muy bien donde esta mi punto, Harry Potter, estas bastante crecidito como para saber donde esta el punto que puede volver loca a una mujer.

 

  -No tu maldito punto G, sino el punto de tu discurso de mierda.

 

  -Ah, mi punto es que estas jodido, y no en el buen sentido de la palabra.

 

  – ¿Sabes que es lo más gracioso?

 

  -Claro que lo sé. No te importa.

 

  -¿Crees que pueda ganarle a ese vástago de infierno?

 

  -Por supuesto que puedes. Sin importar que tan difícil se ponga, o que tan imposible y monumental la tarea frente a ti se torne, siempre – Siempre debes creer que puedes hacerlo, que lo lograras. Incluso cuando conozcas el sabor de lo que es perder, nunca admitas la derrota. Ese es el mejor consejo que puedo darte, mi apuesto guerrero.

 

  -¿No habría sido ‘Corre y escondete’ un mejor consejo?

 

  -Pero no para ti, mi amado héroe. Tú no huyes con la cola entre las piernas, tú cargas con la cabeza gacha y el pecho descubierto. Es por eso que te amo.  

 

  -Es por eso que soy lo que soy, un héroe y un monstruo.

 

  -No puedes ser uno, si no eres el otro. Ahora ve, ve y hazme orgullosa.

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  Su deforme cabeza se gira hacia mí, solo ignora los ataques de los aurores como si fueran una molestia ínfima, una picada de mosquito o zancudo. El maldito abre sus fauces para gritar otra vez, mis instintos me dicen que cubra mis oídos pero mi gigantesco orgullo prevalece al no permitírmelo. Su grito es infernal, la agonía de miles de muertos en un campo de batalla, el miedo de mil vírgenes sacrificadas en antiguos altares y el llanto de mil bebes siendo lanzados al aire para ser ensartados en las lanzas y espadas de las legiones del mismísimo Lucifer, se traducen en algo que me llena de miedo, un miedo frente al cual me cuesta luchar. Un hombre común se dejaría llevar al abismo por el dolor que anuncia, pero yo no soy un hombre común, ni siquiera se cuanta humanidad aún conservo en mí.

 El frío trata de envolverme otra vez, pero algo dentro de mí vuelve a explotar. Apenas escucho mi segundo rugido, quizá se deba a la sangre que sale de mis oídos, pero nuevamente siento la magia en el aire.

 Evaluó a mi oponente; alguien como Salazar se retiraría y buscaría un lugar donde emboscar a la bestia, los astutos lo seguirían; alguien inteligente como Rowena realizaría una retirada estratégica para estudiar junto a sus eruditos de que infierno salió esta cosa; Helga, la más poderosa de los cuatro fundadores tendría la humildad de convencer al resto para que la ayuden, tendría el amor suficiente para infundir valor en aquellos que son leales; Godric cargaría para hacer lo contrario a Helga, infundir lealtad en los valientes.

 ¿Qué haría el hombre que se niega a morir? ¿Qué haría Harry Potter? Me pregunto a mí mismo. Yo no usaría astucia, inteligencia, lealtad o valor. Usaría un arma más potente que aquellas, la locura ¿Seré capaz de infundir locura en los cuerdos? La respuesta es simple, no lo sé.

   La criatura no ha hecho ningún movimiento. Los aurores en los tejados han dejado de atacar y están mirándome hipnotizados. Uno de mis pies se mueve y se coloca frente al otro, y comienzo a caminar dirigiéndome hacia el centro del pueblo. Recuerdo brevemente el combate con los vampiros, pero lo pongo en el fondo de mi desordenada mente luego de un segundo. Decido por el primer ataque, “Fulminis tangere!” pienso con fuerza y hago un signo como él de mi famosa cicatriz con la punta de mi varita, antes de apuñalar el aire frente a mí.

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  El dolor me despierta y una corriente eléctrica recorre mi cuerpo, provocando temblores en todo mi cuerpo. Visiones nublen mi mente de manera intermitente, veo a mi amado apuntándome con su varita y lanzado su poderosa magia contra mí. Me toma toda la fuerza de voluntad que poseo para sacar la varita de mi almohada y poner un encantamiento silenciador en las cortinas.

 

  Mis únicas palabras antes de comenzar a gritar son. –A él no, no debes hacerle daño a mi Harry.

 

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  La criatura logra poner su zarpa entre el rayo y el resto del cuerpo. Mi magia no parece afectar su ‘mano’ de la misma manera, así que detengo mi ataque. El mal nacido aún titubea, un buen insulto quizá funcione, solía funcionar conmigo. Pienso mi monologo en la cabeza cuando me golpea la memoria, soy un jodido vidente, estoy en la mierda hasta el cuello. Aunque es mejor que tener picazón en la nuez izquierda. Mis pulmones están llenos de aire listo para ser liberado.

 -¡YO SOY POTTER PEQUEÑO PEDAZO DE MIERDA! ¡VEN Y ENFRENTAME HORRIBLE HIJO DE PUTA, YO TE PRESENTARE A TU CREADOR!

 

  De manera rápida corto la palma de mi mano derecha, piso con fuerza y tomo aire profundamente, las tres fuerzas mágicas con bastante poderosas cuando están unidas. Y son extremadamente efectivas para este tipo de magia, el fuego. La sangre es el conducto para liberar la energía que tomo de la tierra y el aire, la poderosa sangre que corre por mis venas me ha salvado innumerables veces antes. Él único regalo útil que me dejo Lily.

 

  Si algo parece imposible de destruir, usa fuego, tarde o temprano todo se quema.

 

 Una columna de fuego sale de mi varita impactando a la bestia, solo hay un problema. El cabeza de calabaza comienza a moverse hacia mí, resistiendo el fuego como si fuera solo una maldita brisa. Su otra garra arranca un pedazo de mármol de una fuente y me la lanza con todas sus fuerzas, a esa velocidad es imposible esquivar. Corto la llamarada para lanzar un reducto al pedazo de mármol y poner un domo de energía a mí alrededor. Mi magia detiene la mayoría de las rocas, pero aun así pequeños pedazos logran pasar para lacerar mi carne. El escudo tampoco logra detener toda la fuerza proveniente de la combinación entre masa y aceleración de las rocas. Siento como si un rinoceronte de varias toneladas me hubiera embestido, nah, quedémonos con que estaba en el camino de una gran roca ¿Quién sabe, quizá en cien años crean que detuve un meteorito?

   El golpe me hace volar por los aires y aterrizar un par de metros más atrás. Duele como cagar vidrios, pero por suerte no se rompió nada dentro de mí. Una carcajada sale de mi boca, en un toco que indica mi locura temporal grito. – ¿ESO ES TODO LUCY? ¿PUEDO LLAMARTE LUCY CIERTO?

   La bestia comienza a cargar nuevamente, su complexión se ve un poco encendida ahora. Eso me da solo unos segundos para mi siguiente ataque, o sí, Sirius tenía razón, los Black eran unos bastardos bastante enfermos. –Kaio. (N/A: Hechizo para encender algo desde el interior)

  Ni siquiera quemarlo por dentro es suficiente, sus deformes ojos están encendidos por el fuego que puse en su interior. El mal nacido trata de golpearme directamente ahora, titubear significa media muerte. Me inclino hacia delante y creo un nuevo escudo para responder a su carga con el mismo ímpetu, esta vez estoy preparado. La fuerza de su golpe me hace retroceder valiosas pulgadas, pero aún así resisto.

   El combate alcanza un punto medio, donde solo el ser que tenga una mayor voluntad puede ganar. El esfuerzo y el calor que emana de su cuerpo me hacen sudar como si estuviera en un maldito sauna. Su fea cabeza esta fija en mí, mientras sus brazos tratan de aplastarme. –Elegiste al tipo equivocado, en el momento y lugar equivocados  Lucy. YO SOY HARRY FUCKING POTTER –Digo en una voz teñida por el esfuerzo, haciéndome parecer como si estuviera haciendo fuerza en la taza del baño. Mis brazos duelen terriblemente, nada puede ser fácil para mí, el destino siempre se encarga de eso.

  Fuego azota la espalda del demonio haciendo que el calor aumente a mi alrededor. Su fuerza supera a la mía y mi escudo se curva como una membrana de hule, la presión del aire me empuja hacia atrás haciendo que mi espalda colisione con un muro y estrellitas llenan mi visión.

  ‘Si señores y señoras, una combinación de brazos y Potter cae a la lona.’

  Recuerdo las palabras de Gabrielle, si tengo que aceptarla, estaré maldito si no obtengo algo de ella. Amor, que cosa tan estupida, pero aun así la gente puede llegar a morir por él. Veamos lo que la menor de las hermanas Delacour hará por amor.

  ‘Tú dolor será mi dolor’

  Envió todo el dolor de mis pobres huesos a la putita estupida que se ligo a mí.

  ‘Tú cansancio será mi cansancio’

  De inmediato me siento rejuvenecer, mis manos se ensamblan en sendos puños volviendo a tener fuerza.

  ‘Mi magia nutrita a la tuya’

  Me siento más poderoso de lo que nunca me he sentido, la varita con la pluma de Fawkes esta quemando mi mano con anticipación.

  ‘Tilín-tilín, Potter esta de vuelta en la pelea’.

  Comienzo a correr hacia mi feo amigo, debe haber comido comida mexicana, porque su complexión esta bastante enrojecida. Lo que Lucy esta apunto de hacer me hace acelerar, su brazo esta apunto de destrozar a Pansy. Las venas de mi cuello y antebrazos se inflan por el esfuerzo, una ráfaga de viento la alcanza en el momento justo lanzándola por los aires. Cuando la abominación hace ademán de dirigirse hacia mi sexy Slytherin, aplico el accio a una casa, arrancando todo el panel de un segundo piso, su trayectoria hacia mí se ve interrumpida por la fea cabeza de la criatura.

   Cuando Lucy se gira hacia mí, levanto mi mano, mostrando dos dedos. –Un round más Lucy ¿Qué es un round más entre amigos?

  Columnas de fuego lo asaltan desde los tejados y desde la puerta de las tres escobas, poniéndolo al rojo vivo, pero el miserable no cae. Agreguemos más aire al fuego, quiero ver a este aborto del infierno arder de verdad. – ¡EOLO! 

 

  La criatura esta rodeada por una burbuja de fuego y sus chillidos de dolor dañan mis tímpanos aún más. No he tenido tiempo para poner un hechizo silenciador a mi alrededor y en caso de que lo hiciera no estoy seguro si funcionaria.

       

  La criatura comienza a salir del infierno que cree para ella, su piel se esta fundiendo dándole el aspecto de estar goteando lava. Detengo mi magia eólica. El maldito trata de volverse para escapar o que se yo, pero mi voz lo detiene. – ¡MIRAME LUCY! ¡MIRAME A LOS OJOS ANTES DE QUE DE MI VEREDICTO! ¡CULPABLE! –Eso es hijo de puta, mira a tu juez a la cara, mira la expresión de tu jurado, pero por sobretodo mira los ojos de tu verdugo.

 

  Me empapo en agua fría y me aplico el encantamiento burbuja en la cabeza antes de correr hacia el demonio, es una suerte que los demás dejaron de freírlo cuando detuve mi magia elemental. Un chorro de agua sale de mi varita, enfriándolo bruscamente. Aunque no lo veo siento como sus articulaciones, sus huesos y su carne comienzan a resquebrajarse por el drástico cambio de temperatura. Una de sus piernas se rompe haciéndole apoyar una rodilla en el suelo. Una nube de vapor sulfuroso me envuelve cuando salto y piso en su pierna, la criatura hace un esfuerzo para golpearme con una de sus garras y mi brazo izquierdo recibe el golpe.

  Eso no me detiene, un poderoso lacero desde esta distancia lo corta desde la clavícula hasta una costilla, arrancándole la cabeza junto a un brazo y un pedazo de torso.

 

  Caigo y giro sobre mi mismo para alejarme de su asquerosa carne, solo tocarlo me hace sentir sucio, más sucio que cuando Voldy me follo la mente y se cago en mi cráneo en el atrio del ministerio. Pero la carne deja de preocuparme al comenzar a disolverse, a arder como el papel lo hace cuando lo enciendes y lo pones al viento.

 

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Flash Forward

 

  -Así que quieres saber acerca de Harry Potter, -dijo el hombre al chico, el hombre aparentaba unos veinticinco o veintiséis años mientras que el chico unos quince. –Huh, él era valiente ¿Sabes? Lucho contra un demonio en este pueblo, nunca he visto nada tan aterrador y glorioso al mismo tiempo. Fuego, relámpagos y poderosos vientos fueron usados por Potter. Yo estaba hipnotizado mirando por la ventana de la primera planta de mi casa mientras el resto de mi familia se revolcaba y gemía en el suelo, cuando una mujer, creo que era la amante de Harry Potter, choco contra nuestro muro. –El hombre se detuvo y tomo un largo trago de hidromiel de su vaso.

 

 -¿Qué hiciste? –Pregunto el chico con impaciencia, quería escuchar el resto de la historia de inmediato.

 

 -Yo salí ayudarla, los aurores estaban ocupados atacando a la bestia junto a Potter. La mujer, Pansy creo que se llamaba, tenía un enorme chichón en la parte posterior de la cabeza. Distraído con la pelea quizá la abofetee muy fuerte, pero logre despertarla. Tenía diez años y no sé porque, algo me decía que debía mantenerla despierta, la pelea solo duro un minuto más, usualmente las peleas buenas duran poco. Cuando Harry decapito a la bestia se acerco a mí, su piel despedía vapor y sus ojos magia pura. –El hombre se detuvo y comenzó a revolver sus bolsillos buscando algo, finalmente lo encontró y saco un paquete de cigarrillos. -¿Te molesta si fumo?

 

  El adolescente solo negó con la cabeza, el hombre tomo unas pocas bocanadas de humo y formo unos pocos aros de humo antes de continuar. -¿Por donde iba?

 

  -Harry Potter se acerco a ti. –Se apresuro a proporcionar el muchacho, ansioso por oír más acerca de Harry Potter.

 

  -Ah si, era intimidante, más intimidante que el demonio para mí. No en el mal sentido de la palabra sino en el buen sentido, el había matado a Voldemort y muchas otras cosas más. Una suerte que yo estuviera visitando a mi abuela en Irlanda cuando mato a unos vampiros en este pueblo. –El hombre tomo más Hidromiel y boto las cenizas que su cigarrillo había acumulado. –Yo me sentía intimidado al estar frente a una leyenda viviente, tenía diez años y en mi casa prácticamente adorábamos a Merlín, Godric, Dumbledore y a Harry Potter por supuesto, como si fueran súper magos o algo así. El miro a la mujer cuya cabeza tenía en mi regazo y me observo calculadoramente, tomándose el tiempo para observar a un chiquillo sin importancia. De lo que yo no me había dado cuenta era de que yo era el único que salio a la calle, en ese entonces no le di importancia.

 

  El hombre volvió a beber de manera insufriblemente lenta antes de continuar. –‘Eres muy valiente, más valiente que el resto de cobardes que se quedaron escondidos debajo de sus camas’, me dijo, pero pareció pensarse esas palabras mejor y dio un nueva veredicto acerca de mí, ‘no más valiente quizá, sino más loco.’  Yo estaba hipnotizado por su presencia, por el poder que despedía. Y solo pude contestar con un humilde ‘Gracias señor’ –El hombre dio una carcajada. –Ni siquiera me importo que me llamara loco, el me regalo su reloj. Estaba roto pero el dijo, ‘Detuvo el zarpazo de un demonio así que no debe ser tan malo después de todo. Te tiraras a muchas chicas chicas cuando cuentes la historia de ese reloj.’ –El hombre mostró su muñeca y ahí estaba el reloj, o al menos lo que quedaba de el. –Harry Potter conjuro un almohadón para su mujer y me dijo que le fuera a conseguir cigarrillos, mi padre siempre fumaba dos o tres paquetes al día. Yo parecía un elfo domestico corriendo para buscar un maldito cigarrillo, era diferente en ese entonces a lo que soy ahora. Era débil, todo este pueblo era débil antes de esa noche.

 

  La mirada del hombre se fijo en la distancia, mirando todo y nada al mismo. Volvió a tomar una bocanada del cigarrillo y a beber un trago de su hidromiel, haciendo una mueca debido a lo desagradable que es tomar algo extremadamente dulce mientras se fuma, pero no parecía molestarlo realmente.

 

  -Cuando encendió el cigarrillo se oyó un fuerte ¡crack! Y varias personas del ministerio aparecieron; Aurores, sanadores, Hitwizards y el mismísimo ministro. La caballería siempre llega tarde dicen. Harry Potter ni siquiera los saludo, se fue a parar al medio de la plaza y comenzó a gritar, a rugir mejor dicho, palabras que nunca olvidare. ‘SALGAN AHORA MALDITAS OVEJAS, AQUEL QUE NO LO HAGA SERA CONSIDERADO UN COBARDE Y SU HONOR VALDRA UNA MIERDA’. Nadie se atrevió a contradecirlo, ni siquiera el ministro. Casi todos salieron, mujeres con bebes en los brazos, ancianos, hombres y niños. De mi familia solo mi padre quedo en la casa, siempre se arrepintió de eso, decía que si tuviera una maquina del tiempo para cambiar cualquier cosa que él quisiera, cambiaría eso.

   Sus palabras nos llegaron, nunca había visto tanta vergüenza en el rostro de una persona antes, no vergüenza por él sino vergüenza por nosotros. Harry Potter se avergonzaba de nosotros. Él no parecía el héroe que realmente era, con su baja estatura, sus hombros escuálidos. Siempre me había imaginado a un héroe como todo lo contrarío. Muchos dicen cosas de malas de él ahora ¿Sabes? –El muchacho asintió, muchos hablaban mal de Harry Potter, incluso algunos libros de historia. –No en este pueblo, si hablas mal de él aquí, te iras machacado. Cuando estaba en la escuela alguien hablo mal de él, me olvide de la magia y me lance sobre él, lo golpee hasta que mis nudillos sangraron. No me importo que él fuera un alumno de sexto y yo solo estuviera en cuarto.

   Esa noche él rehizo este pueblo, unos pocos días después echamos todos los edificios abajo y los reconstruimos. Muros de adobe se transformaron en muros de piedra, pilares de madera se transformaron en vigas de hierro y acero, techos de musgo y paja se transformaron en tejados de pizarreño.

  Nos habíamos vuelto ovejas, justo como él decía. Antes de la primera guerra con Grindelwald había gente poderosa aquí, Hogsmeade era el hogar de grandes y orgullosos guerreros, pero la mayoría se fue a la guerra junto a Dumbledore y murió. Antes de esa noche éramos comerciantes y obreros, él nos devolvió el orgullo y el titulo de guerreros.

   El tono de su voz se elevó hasta convertirse en un trueno, y su mirada parecía formada por centellas de fuego, como si de repente hubiese adquirido la forma de un dios y sus palabras resonaron dentro de mí. ‘YO NO TENGO NADA, Y ESTOY CANSADO DE LUCHAR POR USTEDES QUE LO TIENEN TODO. LA PROXIMA VEZ DEJARE MORIR A LOS ADULTOS COMO SI FUESEN OVEJAS  Y DEJARE QUE SUS HIJOS E HIJAS SEAN DEGOLLADOS COMO PEQUEÑOS CORDEROS. LOS COBARDES NO MERECEN VIVIR COMO PERSONAS, ASÍ QUE MORIRAN COMO AMINALES.’

 

  Esto pareció sorprender al muchacho, las crudas palabras se clavaron como alfileres en su corazón. -¿El dijo eso y nadie hizo nada?

  

  Por algún motivo eso le hizo gracia al hombre y este comenzó a reírse a carcajadas, atrayendo las miradas de otras personas del bar. –Él acababa de matar a un demonio de quince pies de altura (N/A: 4,5 [m], para los ignorantes) eso debe ser razón suficiente para no ponerse en su lado malo.

    Muchos lo observaron sorprendidos, -Dijo continuando su relato. – sorprendidos de que el gran Harry Potter, el puro, noble, bondadoso y gran Harry Potter dijera algo así. Eso solo lo hizo enojar más y sus palabras siguieron lastimando nuestro orgullo, el peso de la vergüenza se hizo casi irresistible. ‘NO ME IMPORTARA UNA MIERDA, HE VISTO AL DESTINO QUITARME TODO LO QUE HE AMADO Y PODRE MIRAR TRANQUILAMENTE COMO LES QUITA TODO A USTEDES. TAL Y COMO LO HIZO CONMIGO. LOS PADRES MORIRAN SIN APENAS PELEAR Y LAS MADRES ROGARAN PARA QUE SUS HIJOS SEAN PERDONADOS ANTES DE MORIR. ESTE SERÁ SU VALLE Y YO SERE LA SOMBRA DE LA MUERTE, LA SOMBRA QUE MIRARA COMO TODO ESTO PASA, LA SOMBRA QUE NO HARA NADA PARA DETENERLO.’ –El hombre levanto su vaso vació y una camarera vino de inmediato a reemplazarlo con un lleno. –Habíamos vivido tanto tiempo protegido por otros, que habíamos olvidado como protegernos a nosotros a mismos. Todavía me sorprende como sus palabras consiguieron despertarnos, como su aura y poder encendió la chispa que nos dio fuerza, una fuerza de la que estamos orgullosos. ‘SERAN LOBOS Y NO OVEJAS QUIENES HARAN VER A LA OSCURIDAD QUE ESTA TIERRA ESTA PROTEGIDA. SERAN LOBOS Y NO OVEJAS LOS QUE LE HARAN SABER A LA OSCURIDAD QUE SU FORMA DE VIDA NO SERA QUEBRADA POR ELLA. SERAN LOBOS Y NO OVEJAS LOS QUE MORIRAN SABIENDO QUE LO HICIERON RODEADOS DE GLORIA Y HONOR, Y NO BAÑADOS POR LA OSCURIDAD Y LA VERGUENZA. SERAN LOBOS Y NO OVEJAS LOS QUE ME AYUDARAN A ENCONTRAR A LOS VAMPIROS QUE ATACARON ESTE PUEBLO, Y CUANDO LO HAGAMOS LES PATEAREMOS EL TRASERO TAN FUERTE, QUE SU MIERDA TENDRA LAS HUELLAS DE NUESTROS ZAPATOS POR UN MES.’ –El hombre comenzó a reírse otra vez, pero esta vez era diferente, esta vez lo hizo de manera histérica, reflejando por primera vez la locura que iluminaba los ojos de todos los habitantes del pueblo. Nadie jodía con los habitantes de este pueblo por eso, porque esa noche Harry Potter fue capaz de infundir locura en una aldea llena de cuerdos. –Solo Harry Potter pudo arruinar un discurso tan inspirador con palabras tan banales, pero funciono. Solo hubo una respuesta a su pregunta, -Esta vez el hombre dejo de mirar al muchacho y se dirigió al pub, se dirigió a sus vecinos y amigos. – ¡NOW TELL ME PEOPLE OF HOGSMEADE! ¡TELL ME WHAT YOU ARE! ¡ARE YOU SHEEPS HIDING FROM DARKNESS OR WOLVES FIGHTING IT?! 

 

(N/A: Usualmente pienso en ingles, ese idioma se ha vuelto una segunda naturaleza para mí. Me resulta difícil decir algunas cosas en castellano, cosas que tienen mucho más sentido y suenan mucho más cool en ingles. Solo comparen las versiones en español y en Ingles de Braveheart, la versión en ingles tiene mucho más sentimiento.)

 

  Por un segundo hubo silencio, y luego todos los que no tenían túnicas escolares, e incluso algunos de estos, levantaron sus copas y contestaron como uno. – ¡WE ARE WOLVES!

 

  Tomo unos minutos para que todo se calmara, todos los que habían levantado las copas estaban aullando como si estuvieran locos poniendo nerviosos a algunos de los estudiantes. – ¿Qué paso después de eso?

 

   -Nada, solo entre a mi casa y me fui a dormir. –Se apresuro a agregar el hombre cuando recupero la calma.

 

  -¿Qué paso con Harry Potter quiero decir? –Pregunto el chico con impaciencia, sintiendo como le tomaban el pelo.

 

  -Hizo lo que un héroe siempre hace. –Ante la mirada de confusión del muchacho, respondió. – Continuó su camino por las solitarias murallas del destino, esperando el momento en que lo necesitemos.

 

  -Él está muerto, ni siquiera Harry Potter puede volver de la muerte. Además ya no necesitamos un héroe. –Dijo el adolescente con expresión distraída.

 

 -Harry Potter no ha caído, está ahí afuera. No puede perder todavía, porque el destino no le permitirá descanso, él es invencible, una fuerza imparable y no hay un poder inamovible que se le oponga.

 

 -¿Por qué estás tan seguro? –Insistió el muchacho, todavía aferrándose a la posibilidad de que el gran héroe estaba muerto.

 

  El hombre lo miro con rabia esta vez, -Solo lo sé. Él vendrá a cumplir su última profecía.

 

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   Jueves 30 de octubre.

 

 Por una de las ventanas de nuestra torre flotante veo la silueta del palacio de Beauxbatons, todo lo que Hogwarts proyecta en poder, la academia francesa lo proyecta en belleza. Aun con poca luz natural, el palacio brilla con un gran colorido debido a sus muchos ventanales. Sus amplios jardines son un deleite para los ojos, con sus formas simétricas y las gigantescas fuentes que hacen juego con el pequeño lago que esta en el centro. La torre comienza a descender a un lado del castillo, ensamblándose en su ala oeste. Es difícil decirlo, pero la torre tosca y achaparrada en la que viajamos debe generar un gran contraste junto a la esbelta Beauxbatons.

 

  Con Pansy a mi derecha y Su a mi izquierda, soy el primero en salir por el pequeño portón que da al patio. Incluso Slughorne camina tras de mí mientras yo ocupo su lugar, desde que enfrente a ese demonio en Hogsmeade ha estado bastante callado. Los estudiantes de Durmstrang ya están ahí, su barco es la figura dominante del pequeño lago en el centro de los jardines de Beauxbatons, aunque no se si llamarlo tranque o lago.

 

  Los alumnos de Durmstrang llegan desde el frente mientras que nosotros llegamos desde el oeste. Los estudiantes del instituto alemán dan saltos mortales y otras piruetas maricas, dos de ellos lanzan fuego por la boca dando forma a un respetable dragón, el cual permanece en el aire agitando las alas.

  

 Cuatro de nosotros sacamos la varita, para mostrar lo que traemos preparado. Estuvimos todo el día anterior ensayando para hacer que nuestra magia funcionara en armonía, yo, Zabini, Susan y Padma, generamos el animal que representa a cada una de nuestras casas, mientras los otros nos ayudan a alimentarlos con más magia. Yo y Neville nutrimos a nuestro león, con aún más magia, compensando el poder común de Ron y Demelza. Es una suerte por que el fuego es mucho más costoso de mantener que el agua que da forma a la figura de ravenclaw o la luz que da vida a la serpiente y el tejon. Los cuatro figuras se juntan para dar forma a un fénix, un homenaje a Dumbledore. Pequeñas gotas de sudor aparecen en la frente de Hermione, ella es la responsable de que el fuego no evapore el agua o interfiera con las energías luminosas de las otras casas. Con un último esfuerzo lo hago cargar contra el mucho más pequeño dragón.

 

  La lagartija es desvanecido y nuestro fénix comienza a dar vueltas por sobre Beauxbatons, los estudiantes de la academia miran maravillados lo que Hogwarts tiene que mostrar. Hago un último esfuerzo para producir mi patronus, este rodea y hacer resaltar al fénix aun más, haciendo explotar pequeñas chispas plateadas cada vez que la creación multicolor se mueve. Mi luminoso protector no tiene forma, es solo un mar de luz y magia. Me tomo enfrentar a un enjambre de dementores para darme cuenta de que ya no necesito a mi padre, mi último lazo para con el se rompió la noche en que castigue a esos bastardos chupa almas. No puedo darme el lujo de tener estupidas fantasías de niño pequeño.

 

  -Señor Potteg, espero que su viaje haya sido placentero. –Solo asiento como respuesta a la semi giganta que se acerca a nuestra delegación. –Ustedes, fueron los últimos en llegar. Lo mejor para él final, muy impresionante.

 

  Yo solo le sonrió de forma condescendiente mientras replico de manera conversacional, como si estuviéramos tomando unos tragos.  –Somos Hogwarts, obvio que somos lo más impresionante madam. No que cueste mucho sorprender a nuestros amigos en este lado del canal.

 

  -Pego que joven tan confiado, me pregunto lo que pensaga Monseur

Slugorne de eso.

 

  La bolsa de excremento gigante solo da una de esas risitas diplomáticas, que me hierven las pelotas en el escroto. –Harry puede sorprender a quien sea, incluso decidió no presentarse a la competencia para darles más posibilidades de ganar a los otros colegios. Una decisión que puede ser considerada más humilde que confiada.

 

  Los directores de las otras escuelas se acercan. Una mujer robusta y negra estira su mano hacia Slughorne, parece estar en sus cincuentas. Aunque la edad no tiene mucho que decir acerca de los fenómenos de la naturaleza que somos los magos. –Directora Aamori Yavar, mucho gusto conocerla en persona. He leído varios de sus tratados en el uso de Belladona y como contrarrestar sus efectos venenosos.

 

  Yo solo escucho con media oreja las conversaciones, dando la mano cuando debo darla, pero sin prestar atención a cualquier cumplido que es intercambiado; Yavar es la directora de Salem; un gigante suizo de barba rubia llamado Henry Brunner Es el director de la Scuola Vaticanista de Italia y una mujer alemana pelirroja de caderas anchas y rostro redondeado es la directora de Durmstrang, Katja Kassin creo haber escuchado.

 

  La semi-giganta se acerca a mi lado mientras los otros directores intercambian cumplidos y saludos hipócritas. –‘Arry, la familia Delacour me pidió que te llevaga a la enfegmeria. Al parecerg ha surgido un pequeño lío con su más joven.

 

  La Directora de la academia francesa le hace una seña a una de las jovenzuelas de su colegio y esta se acerca de inmediato. Después de unos murmullos en rápido francés se me indica que la siga, con una mirada hago que Pansy y Su se muevan conmigo. Los estudiantes se hacen a un lado para dejarme pasar, noto a unos cuantos muchachos que tienen báculos en lugar de varitas, esos deben ser los espaguetis santurrones de la scuola italiana. Deben dedicarse a darse por culo en su escuela, si es que los rumores que escuche en la tele acerca de sacerdotes católicos tienen algo de verdad.

 

   Mi guía parece rebosar entusiasmo, dice unas cosas incomprensibles dirigidas a mí. Mi pequeña Slytherin se acerca para traducirme. –Dice que esta encantada de conocerlo mi señor, se llama Dominique Blanchard, y también pregunta si le daría su autógrafo.

 

  Ni siquiera digo algo cuando la chica me pasa su lápiz labial y su finísimo sombrero para el autógrafo. La chica me mira con ojos tan esperanzados que decido darle algo para que me recuerde, unos cuantos rayones, y unos movimientos de varita para que la franchute no vea lo que realmente dibuje, y se lo entrego. Ella esta contentísima con lo que parece mi firma, solo espero que el resto de la gente no se burle tanto cuando vea la pija que hay dibujada en su sombrero.

 

  Ciertamente este palacio es estéticamente hermoso, con sus mosaicos, sus esculturas, sus pinturas abstractas y pisos de mármol. No hay estatuas de gente llamada Marcus el estupido, Iván el invisible (Aunque tampoco hay una estatua de él en Hogwarts, solo una plataforma vacía), o  Winfred el nostálgico. No hay escaleras móviles o tapices con representaciones históricas. En el fondo este edificio es una perra frígida, como esas mujeres hermosas que te congelan la polla cuando se la tienes adentro. No que me haya tocado una, pero Sirius hacía comentarios acerca de mujeres así.

 

   La enfermería es idéntica a la de Hogwarts, patológicamente blanca. Dejo a mi guía afuera y con un movimiento de varita le cierro la puerta en las narices. Seis personas levantan su mirada cuando entro junto a mis mujeres; Apolline, Jean, Fleur, Gabrielle, un sanardor y una mujer a la que no conozco, pero por sus facciones perfectas y el aura a su alrededor debe ser una Veela completa. La abuela de Fleur y Gabrielle.

 

  Jean de inmediato se acerca a mí como si fuera a golpearme en la cara. -¡¿Qué le hiciste a mi hija?!

 

  Una mala suerte para él que tenga a Su de mi lado, esta hace una especie de tai cong fu chi, o algo así, y golpea al patriarca Delacour en el cuello, haciéndolo caer al suelo sin respiración. –Tendrás que enseñarme como hacer ese kan fa o lo que sea, solo quiero patear traseros como tu lo haces, con estilo.

 

  -Es Nin jitsu mi señor, estilo koto ryu. Practicado por antiguos ninjas.

 

  -Apuesto a que debes ser muy flexible ¿Puedes poner tu tobillo tras la cabeza? –Su levanta una de sus piernas y fácilmente pone el tobillo tras la cabeza. –Santa cachucha mujer, luego pensaremos en algo.

 

  Fleur y Apolline ayudan a Jean a levantarse. Y yo fijo mi atención en Gabrielle, no creo que las otras mujeres de la familia Delacour me ataquen. -¿Qué paso contigo?

 

  Mi veela no responde, su abuela lo hace por ella. En un perfecto inglés, habla de manera más inglesa que yo. –Lo que paso fue que ¡Tú! Abusaste del lazo que tienes con ella. Eres una persona cruel ¿Cómo puedes dañarla así? Tú deberías haber sufrido las heridas que mi pequeña Elle tiene.

 

  Miro como Gaby esta tratando de controlarse, y con una expresión ceñuda me dirijo a ella. -¿Vas a dejar que esta mujer me hable así, Gabrielle?

 

   Eso es todo lo que toma, la menor de los Delacour comienza a lanzarle bolas de fuego a su abuela, pero el sanador reacciona a tiempo y la liga a la cama de inmediato. – ¿Cómo te atreves a volver a mi nieta contra mí Cerdo ingles?

 

  Yo solo respondo con un inteligente. –Oink, oink, oink.

 

  -¡No te burles de mí! –Una bola de fuego se dirige de inmediato hacia mí. Veamos lo que esta unión mágica puede hacer, yo pongo la mano frente al fuego y permito que mi palma sea quemada. Me concentro en el lazo que me une a Gaby y le envió el dolor y la herida a ella. La pequeña Veela de inmediato comienza a gemir en su cama, eso parece calmar a la señora.

 

  -¿Por qué no vuelves a tu burdel de puta vieja? Vete a ordeñar hombres con la boca.

  Apolline y Fleur dan un pequeño gritito de sorpresa, Jean gruñe de indignación, pero la veela pura retrocede como si le hubiera dado una bofetada. Sus facciones comienzan a cambiar y de su cuerpo comienzan a nacer plumas. –Vamos vieja, dame una razón. –Me doy vuelta hacia mis esclavas sexuales y veo que estas ya tienen la varita apuntando a la vieja. – ¿Quién quiere comer pollo frito?

  La esposa de Bill, con lágrimas en los ojos, arruina la diversión,       -Déjame hablar a mí con él abuela, para por favor, solo lastimaras a Gabrielle. –Ella me toma del brazo y me guía hacia la oficina del sanador. En su desesperación, su cargado acento francés vuelve a surgir. –‘Arry por favog detente, deja de lastimar a mi hergmana. Nada de este es su culpa.

 -Tampoco ha sido culpa mía. Además ¿Qué querían que hiciera? Dejar que un demonio golpeara la mierda fuera de mí, lo hice porque fue necesario, por eso tome su magia e hice que mi dolor se fuera a otra parte.

  La señora Weasley se arrodilla frente de mí y toma mi mano para besarla. –Por favog, no uses el lazo de esa forgma  ‘Arry. No le hagas daño a mi hergmanita. Te lo ruego.

  -Tendría que estar realmente contento para acceder Fleurrrrrrrrr. –De un tirón hago que suelte mi mano y comienzo a soltar mi correa y a bajar mi cierre. – ¿Por qué no me pones realmente contento Fleur? Vamos a ver que tanto quieres a tu hermanita, si haces esto te prometo que no abusare de mi lazo con Gaby.

  Ella me mira con extrañeza, sin ira, solo lastima. – ¿Quién eres?

 -Él mismo héroe de siempre, solo que nadie, ni siquiera yo sabía que debajo de todo héroe hay un monstruo acechando ¿Quién soy yo para negar mi propia naturaleza? –Pero cuando Fleur esta apunto de enfundarme en su boca la detengo. La expresión de lastima en su rostro me hizo recordar, lo que le debo a esta mujer. Ella me acepto en su casa cuando hubo problemas y ni siquiera ahora me odia, a pesar de que la estoy obligando a traicionar a su marido, solo por diversión. –No lo hagas Fleur, de ahora en adelante no usare mi lazo con Gabrielle a menos que sea completamente necesario. Lo que si, es que tus padres deben saber que Gabrielle me pertenece ahora y que su interferencia ya no es requerida. Le dirás a tu abuela que la próxima vez que me ataque no habrá piedad, creo que el ministerio francés consideraría como algo bueno matar a una veela loca. Ahora mi deuda contigo esta saldada, tu me escondiste en tu casa, eso salvo mi vida.

  Ella pone una de sus ligeras y suaves manos en mi hombro y me dice con extraña sabiduría. –‘Arry, se ve en tus ojos. Debes volveg del camino en el que estás entrampado, pronto no quedara nada de ese niño pequeño que salvo a la Inglaterra mágica. Debes volver antes de que sea demasiado tarde, el joven que yo solía conocer no sería cruel con mi hermana, ni con nadie. Vuelve por favor ‘Arry.

  Yo solo le doy la espalda y ella deja la habitación. Una lágrima recorre mi mejilla cuando murmuro. –Ya es muy tarde para mí, ya no hay vuelta atrás.

N/A: ahi lo tienen 11000 palabras, disculpen la demora es que estaba pensando en algun nombre sofisticado para el capitulo, pero supongo que no soy sofisticado, ningún heterosexual lo es, asi que me fui por lo simple.

9.- No pierdas la cabeza.

   Durante casi dos semanas he vivido sumida en el miedo, creyendo que él saltará de algún recoveco y me llevara a un lugar donde pueda forzarme sin que nadie escuche mis gritos. He pensado en denunciarlo, en decirle al comprensivo profesor Flitwick lo que Harry Potter quiso hacerme, pero no puedo. Yo use una imperdonable en él, el hecho de que él me atacara con legemerencia o que me maltratara físicamente no cuenta para nada si yo use la maldición cruciatus. 

  ¿Como puede alguien tan dulce volverse así? No puedo explicármelo, sé que le han pasado cosas malas pero a mí también me han pasado. Tengo un padre que no me ama y que es capaz de venderme como si fuera un animal, tres madrastras que me humillan, tres hermanos mayores a los que he visto tres o cuatro veces en toda mi vida y una madre que se suicido al no soportar su cautiverio en una jaula de oro. Pero todo eso no se compara con lo que le ha pasado a él, su cuerpo se ve como torturado, con los hombros bajos y una pesadumbre al moverse, pero sus ojos son lo peor. Brillan con una ira pura, con un odio hacia todo y aun así esos orbes brillantes son lo más hermoso que he visto en mi vida. Haría lo que fuera para verlos libre de rabia por solo un instante. 

  Pero el miedo que siento es como una especie de anticipación, el dijo que yo había perdido mi oportunidad, pero deseo con todas mis fuerzas que vuelva a darme una opción. No se si mi respuesta será afirmativa o no, pero solo quiero una opción. Mi padre me dijo que mi futuro esposo también asistirá a la fiesta de despedida para la delegación inglesa que participara en el torneo, no sé si pueda mirar a Kwan a la cara. Me da asco sentir sus ojos en mi, tener sus manos tocándome, incluso escucharlo. En cambio con Harry siento como una especie de vértigo en el estomago, una expectación para ver que puedo hacer bajo sus presiones. Él logro que yo lanzara una imperdonable ¡YO! La siempre tímida y sumisa Su Li lancé una cruciatus, yo nunca había golpeado o hechizado a un ser humano fuera de algún entrenamiento, ni siquiera los mortífagos me obligaban a maltratar a los que estaban castigados. Ellos no podían forzarme ni maltratarme debido al poder político que mi padre tiene en China. Solo Harry se atrevería a tocar a la hija del embajador Chino, uno de los países mágicos mas poderosos del globo. Ni siquiera titubeó para golpearme, amarrarme o tocarme. 

  Voy camino a la biblioteca mirando hacia todas direcciones para asegurarme que él no esta aquí, lo más probable es que este almorzando junto con casi toda la escuela. Aunque dudo que me ataque a la luz del día, es mejor estar alerta. Si me distraigo puede pasar algo, es como uno de los senseis que tuve decía ¡Ojos en la espalda! Era muy buen amigo del profesor Moddy, que ambos descan…

  Cuando estoy pasando por el pasillo de las armaduras en el ala de encantamientos un par de brazos invisibles me agarran por detrás, trato de mover los brazos pero están aprisionados con un apretón de hierro. Rápidamente comienza a arrastrarme, evitándome usar las piernas de manera efectiva. Aunque no tengo una explicación racional, no sé realmente porque no grito.

  Harry me lleva hacia un salón en desuso y me arrastra hasta el escritorio destinado para el profesor. De manera rápida me gira y me levanta para sentarme en el mueble de escritura. Aún sin brazos que me restrinjan me quedo quieta, paralizada. 

  De inmediato Harry aparece frente a mí y me mira con desprecio, sus manos de inmediato suben por mis rodillas y comienzan a acariciar mis muslos. Siento una especie de escalofrío placentero y el vértigo en mi estomago llega a niveles nunca antes alcanzados. Mi cuerpo comienza a responder como no lo hizo con Kwan, siento humedad en mi entrepierna. No puedo evitar enrojecerme y bajar la vista al sentir vergüenza porque mi cuerpo tiene reacciones placenteras. 

  Una de sus manos deja uno de mis muslos y bruscamente levanta mi mentón para hacerme mirar a mi asaltante a los ojos. – ¿Eso es todo, vas a quedarte y dejar que esto pase? –Una bofetada me hace girar la cara y la misma mano que la administro me obliga a mirarlo de nuevo. –No eres más que una estrecha, húmeda y placentera zorra. 

  Lagrimas comienzan a caer de mis ojos, fui una tonta, yo pensé que el todavía me quería, que me daría otra oportunidad. 

  -No eres tonta Su, -esas palabras me hacen sufrir aun mas, soy débil, ni siquiera puedo evitar que entre en mi mente ¿Por qué me querría? Estoy arruinada por dentro, ni siquiera mi madre me quería lo suficiente como para quedarse a mi lado. –Tienes que dejarla ir Su, solo dejándola ir puedes dejar de ser débil. Solo olvidándola puedes seguir adelante. 

  Esas palabras encienden algo dentro de mí, un odio no hacia Harry por golpearme o despreciarme sino hacia mi madre. Patéticamente comienzo a golpear su pecho, con golpes sin fuerzas. – ¡No puedo! No soy lo suficientemente fuerte.

  Él me abraza, me abraza con fuerza y no puedo evitar llorar en su hombro. -Uno de los miedos mas grandes qué solía tener era mirar a Luna, sabía que si no olvidaba a mis muertos podría volverme como ella. Esa chica es bastante dulce y hermosa pero ya no tiene vuelta atrás. –Harry pone sus manos a ambos lados de mi cabeza y me aleja para mirarme a los ojos. –Me recuerdas tanto a mí cuando era patético, aguantando que todos me lanzaran mierda, dejándome llevar por el destino que otros habían trazado para mí.

  -Pe…pero yo no soy como tú, no soy fuerte o valiente, no tengo fuerza suficientes para nadar contra la corriente. –Es cierto, cuando Kwan usó los derechos que mi padre le dio sobre mí, solo me quede quieta. No hice nada.

  -Claro que eres valiente Su, peleaste conmigo en el cuarto del requerimiento, lo hiciste a pesar de tener miedo. –Sus labios me dan una sonrisa que no llega a sus ojos, estos están fríos, pero al menos ya no demuestran desprecio por mí. –Ser valiente es tener miedo y hacer lo que tienes que hacer a pesar de eso, pero yo no soy valiente, porque yo ya no tengo miedo. Ya no siento nada más que ira, odio y no hay que olvidar a la lujuria ¿Te gustaría sentir lo mismo que yo siento Su? No temer nunca más, no huir nunca más, no dejar que nadie te pase por encima.

  -Quiero dejar de temer. –Respondo con una voz más fuerte, sus ojos transfieren a los míos algo de ese fuego oscuro y helado que habita en ellos.

  – ¿Quieres ser libre Su? –La mano que esta en mi muslo izquierdo comienza a enterrar las uñas en mi piel, pero evito que el dolor se muestre en mi rostro. Algo comienza a salir de mí, algo que había estado encerrado, algo que nunca había sentido. Una determinación de hierro.

  -Quiero ser libre.

 - No lloraras nunca más por tu madre, ella fue débil y tú eres fuerte. Ella te abandono y no merece tus lágrimas, es su culpa que sufras, es su culpa que tú hayas nacido.

  Mis cuerdas vocales parecen trabadas, no puedo hacer salir las palabras ¿Pero por qué debería sentir algo por mi madre? Es cierto, todo es culpa de ella, debería haberme matado antes de hacerlo con ella misma. O podría haber huido conmigo, habríamos vivido en la calle o bajo un puente, pero estaríamos juntas. -¡Todo es su culpa! No llorare por ella nunca más.

  Veo ese fuego oscuro en sus ojos y se que uno parecido arde en los míos, el profeta tiene razón. Harry Potter es un líder, pero están equivocados en algo, no es un líder para todo el mundo mágico. Es un líder para los que estamos desposeídos, para los que ya no tenemos nada que perder. Para gente como Pansy Parkinson, Neville Longbottom, Susan Bones y finalmente para gente como yo. Ahora dejare de ser una Li, ya no quiero nada de ese hombre que osa llamarse mi padre.

   El antihéroe me besa con fuerza, y sus brazos me atraen con fuerza hacia él. Torpemente respondo con besos carentes de técnica, pero llenos de fuego. Mi espalda se curva bajo instintos, que nunca he tenido, buscando profundizar mi contacto con él. En mi vida nunca me he sentido sexy o hermosa, pero en sus brazos me siento la mujer más hermosa y sexy del mundo. Con cualquier otro tendría miedo a sentir el dolor que sentí cuando Kwan me penetro, mas no lo siento cuando se que Harry es el que va a hacerlo.

   El hombre que hace mis entrañas arder con anticipación y deseo termina el beso y sus mano se dirigen hacia lo que esta bajo mi falda. Mi espalda se apoya en la madera y levanto mis caderas para permitirle  retirar mi ropa interior, mis ojos se cierran y la expectación se adueña de mi rostro, esperando la penetración. Pero no es eso lo que pasa, no es su pene el que ocupa mi entrepierna sino su cara. Cuando su lengua hace contacto con mi monte de Venus, mi espalda se curva, mis piernas se enroscan en su cabeza y de mi boca sale un. –OH MI DI…

  Cuando su lengua pasa por lo según he encontrado en los libros de anatomía que he leído se llama clítoris mi boca queda abierta en un grito mudo. Recupero parcialmente el habla cuando su lengua entra en mi feminidad y su nariz solo produce un cosquilleo placentero en mi clítoris. Quiero decirle ‘No tienes que hacer esto’, ‘Para Harry por favor’, ‘Se siente bien, pero quiero tenerte más adentro de mi, quiero que me hagas el amor’, pero de mi boca solo sale. -No…parar…Harry. Siente…bien…dentro…de…mi…amor…

  Harry se detiene y aun cuando siento curiosidad no puedo abrir mis ojos. Harry me endereza y pone mis manos en sus hombros, un golpecito suave en mi cara me hace abrir los ojos. De forma repentina soy levantada y de inmediato me aferro a sus hombros y mis piernas se amarran a su cintura. La languidez me abandona cuando sus ojos se encuentran con y me vuelven a contagiar ese fuego tan característico en los suyos, él se queda mirándome y una impaciencia se adueña de mí. Suelto una de mis manos y le doy una bofetada, su cara de inmediato vuelve a la misma posición y le doy otra con mas fuerza. Mis dedos quedan marcados en su cara, pero cuando me alisto para darle una tercera él me empala en su órgano sexual. Esta vez mi boca no se queda muda y comienzo a gruñir y gritar mi apreciación por Harry, cada vez que este me levanta para dejarme caer otra vez.

  Cuando su semen cubre mis paredes interiores, una onda eléctrica sube desde los dedos mis pies, recorriendo todo mi cuerpo hasta las raíces de mi cuero cabelludo para luego volver a bajar y explotar en mi entrepierna. Mis brazos se aferran con ahínco a su cuello porque mis piernas pierden todas sus fuerzas y quedan como muertas. Las piernas de Harry también ceden lentamente hasta que este está arrodillado en el suelo.

   Después de unos minutos él me libera, para dejarme yacer en el piso. –Estaré esperándote en el Gran Hall para el banquete de despedida del ministerio. Ve con túnicas escolares, no necesitas tu túnica de gala.

  Harry me da la espalda y se dirige hacia la puerta, trato de decirle algo pero mis cuerdas vocales ya no pueden producir sonido. Cuando toca la manilla, vuelve a hablar sin darse vuelta. –Hoy probaras si todo lo que dijiste es verdad. Hasta entonces esas solo son palabras.

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  Slughorne me da una mirada de reprensión cuando me presento junto a Pansy y Su en el Gran Hall, supongo que mis ropas abolsadas y mi roída túnica escolar no lo sorprendieron a pesar de que son el último grito de la moda según la revista corazón de bruja. What the hell, solo me encojo de hombros desinteresadamente y comienzo a mirar una de las estatuas con mucha atención. McGonagall y Flitwick ni siquiera me dan una segunda mirada, así de acostumbrados están al nuevo Harry.

   El marrano esconde su expresión y vuelve a sonreír después de unos segundos, -¿Están todos listos?

  Todos asienten y nos ponemos en camino, en las puertas hay media docena de aurores. Ellos protegerán el castillo mientras, en palabras de El Profeta, ‘El gran Harry Potter asiste a la fiesta del ministerio’. En el portón de entrada de los terrenos hay otros dos aurores y cuatro magos de choque (Hitwizards), esta guardia es permanente desde el ataque de los vampiros.

  El pueblo de Hogsmeade todavía esta en una especie de luto, aunque los pocos edificios que fueron dañados ya están reparados, no hay nadie en las calles. Como si todavía tuvieran miedo. Eso realmente me molesta, me molesta que sean débiles y cobardes ¿Qué podría haber pasado si yo no hubiera estado en el pueblo el día del ataque? Probablemente los vampiros se habrían llevado un buen botín a su cueva, casa, castillo o lo que sea. Pero principalmente ellos nos habrían considerado débiles, y el país estaría lleno de vampiros buscando una vida más fácil. Por mucho que me moleste Umbrigde con su política hacia los seres no-humanos, ella le hizo un favor a Gran Bretaña con respecto a los Vampiros. Lo único bueno de los vampiros es que no todos sobreviven a su mordida, lo malo es que su problema no tiene solución. No hay pociones para ellos excepto las que les dan a sus victimas para hacerlos durar más y sin importar que, la sed siempre ganara. Si un vampiro pudiera vivir de sangre de vaca, ciervo o cualquier otro animal, todos los que habitan esta tierra podrían ser vampiros inmortales y vivir felices para siempre. Pero no, ellos son un cáncer para la raza humana, nos necesitan, por eso en el noventa y nueve por ciento de los casos matan a aquellos que sobreviven a la mordida fuera de sus granjas de sangre. No les conviene que hayan muchas bocas hambrientas de sangre en el mundo. Son incluso peores que los dementores, estos al menos guardan lealtad hacia su único enjambre y nunca se han peleado por la comida.

  Una de las razones por las que vinimos al pueblo es para demostrarle a la gente que se puede vivir con normalidad, sin miedo a estar en las calles o al menos esa es la razón que me dio Slughorne. Deberíamos haber usado la chimenea del Gran Hall y ya.

  Entramos a las tres escobas y a Rosmerta se le ilumina el rostro por unos segundos pensando que son nuevos clientes, nunca he visto el pub tan decaído. Con suerte hay tres o cuatro clientes, esto casi parece el cabeza de cerdo, la única diferencia es que los clientes no huelen mal.

  -Son ustedes, sé que van a la celebración del ministerio, pero podrían tomar algo. Siempre es mejor enfrentar un viaje por la red Flu con la garganta bien aceitada. –Dice Rosmerta algo triste. –Ya saben como esa molesta ceniza puede entrar en la boca.

  Sé que vamos con el tiempo justo, pero nunca me ha preocupado el tiempo. Menos el fijado por algún pomposo burócrata del ministerio. Miro a Neville y este me da un ligero asentimiento. Ocupo una de las sillas y le indico a Pansy que se siente a mi lado mientras hago que una sorprendida Su se siente en mi rodilla. –El whisky de fuego no es lo mejor para estar hidratado, pero me ayuda a evitar los mareos Flu ¿Qué tal tú, Neville?

  Al parecer mi amigo también le ha tomado gusto a la potente bebida porque suelta una carcajada antes de responder. –Sí, esos son terribles, no sé porque cada vez que salgo de una chimenea aterrizo en mi trasero.

   -¿En serio? Y yo que pensé que eso me pasaba solo a mí. –Se nos une la voz de Michael Corner.

  De reojo veo como Slughorne se da una palmada en la cara, pero el viejo no puede evitar sonreír ante nuestra torpe Slytherinidad. –Está bien pero solo uno. Um…a mí tráeme un te de hierbas con solo un chorrito de Whisky. –Bajo la reprobatoria mirada de McGonagall se apresura a decir. –Los mareos…eh…yo también los sufro.

  El resto de perdedores pide una cerveza de manteca o un primavera mágica con sombrilla en el caso de Charles ‘gay con patente’ Baker. El rostro de Rosmerta se ilumina como si le hubieran regalado un dildo para su cumpleaños.

  Mientras esperamos los tragos, pasa más de lo mismo. Robins y Zabini me dan miradas asesinas de vez en cuando, Pansy le da miradas asesinas a todos menos a mí, Hermione y Ron me dan miradas sorprendidas por tener a Su en mi rodilla estando Pansy a mi lado, Greengrass esta sentada con su actitud ‘yo soy mejor que todos ustedes perdedores’, Neville le cuchichea secretos a Susan y esta se ríe de alguna broma privada entre ellos, Slughorne conversa con una tensa McGonagall y un alegre Flitwick, Baker le guiña el ojo a Zacharias Smith y este sonríe, Hannah Abb… rewind. ¡Zacharias Smith! Sonrió de vuelta, joder ese tipo es un gay incubierto. Con razón pone cara de asco cada vez que besa a esa Slytherin de quinto.

  -Mi prometido estará ahí. –Dice una pequeña voz en mi oído. 

  – ¿Uh? –Digo antes de girarme hacia Su. 

  -Mi prometido estará ahí. –Dice Su con más fuerza cuando mis ojos se fijan en los suyos. 

  Una sonrisa llega a mis labios. –Mucho mejor, así podré verle la cara cuando lo mandes a tomar por culo. 

  El rostro de la chinita adquiere determinación y sus ojos brillan con un fuego que habita en los míos, pero aun así veo un poco de duda en ella. Una duda que podría echar por tierra todos mis planes para con ella. –Pansy, -mi Slytherin deja de mandarle miradas asesinas a Greengrass y se inclina hacia mí. – ¿Qué se siente dejar de tener miedo, dejar de ser débil y despreocuparse de aquellos que los son?   

  Su rostro suaviza aunque no sonríe. –Nada, no se siente nada, Excepto placer y rabia. Es mejor dejar de sentir algo por los que son débiles y amar a los fuertes.

  En un movimiento fluido vació mi vaso de Whisky y mis ojos se humedecen un poco, pero las lágrimas no caen. Carraspeó un poco para aclarar la garganta y vuelvo a mirar a mi chinita. –Ves Su, debes dejar de sentir algo por ellos ¿Qué van a hacer, golpearte frente a todos? Y aunque lo hicieran, ellos no pueden dañarte si no te importan. Y si no puedes evitar que te importen, es mejor sentir odio que miedo.

   El marrano se levanta y nos hace formar frente a la chimenea, pero yo me acerco a la barra para hablar con Madam Rosmerta. -¿Qué tal dulzura? –Digo guiñándole el ojo, ella solo se ríe ante mi torpe intento de seducción. -¿Podrías darme una petaca de Whisky?

  -Tan parecido a su padre, una cosita linda y coqueta. –Mi quijada se aprieta ante la comparación con el débil de mi padre, pero logro mantener la sonrisa. Ella me entrega una petaca negra bastante hermosa y bien trabajada, con un perro en relieve. –Es tuya Harry, se le quedo a tu padrino en mi velador el día en que tus padres fueron atacados, y el licor va por cuenta de la casa.

  ¿Qué se le quedo en el velador? Sirius, perro viejo. Con razón Rosmerta no se ha casado, mi padrino la arruino para el resto de los hombres. Nah probablemente no sea verdad, pero me gusta pensar que así es.

   De camino a la chimenea un extraño me toma por el brazo, y me toma todo mi autocontrol para no sobresaltarme. Siempre he odiado que la gente me tome por sorpresa, quizá se debe a que Vernon y Dudley solían tomarme por sorpresa para golpearme. El primero por que le gustaba ver mi expresión de terror ante una golpiza repentina, el segundo porque estaba gordo y yo podía escapar si no era tomado por sorpresa.

  El hombre aparenta unos cincuenta y tantos, más cerca de sesenta que de cincuenta. Tiene una cicatriz sobre el ojo derecho, muy parecida a la que esa perra vampiresa me dio. Pero al parecer no tenía lentes mágicamente resistentes como los míos, el ojo es completamente blanco y tiene un pequeño bulto en donde debería estar su pupila. Su otro ojo, esta enrojecido por lo que puede ser una resaca ultra poderosa o por llorar mucho. –Ellos mataron a mi pequeña, quiero venganza. Aunque me cueste el otro ojo quiero venganza.

  Deben haber sido los vampiros ¿Venganza? Esa puta ciertamente me debe una, nadie puede patearme el trasero y esperar que nada les pase, lo malo es que no tengo tiempo para buscar ese nido de murciélagos. –Bratislava, cuando sepa donde están búsqueme señor…

  -Savage, Winston Savage. Cazador de ruinas.

  Saco unos pocos Galleons y los pongo en la mesa para que Rosmerta le de lo que pide. El viejo toma una botella de Whisky de fuego y va a sentarse con los otros tres clientes que había en el bar cuando llegamos. Todos parecen mayores de cuarenta y menores de sesenta, recibo tres asentimientos respetuosos de parte de ellos.

  Cuando me uno a la fila, Hermione y McGonagall me dan una mirada de desaprobación. –El alcohol es una forma muy lenta y dolorosa de morir Harry.

   -Gracias a las tetas de Circe que tengo tiempo Hermione. –Digo antes de tomar una pizca de polvos Flu y me meterme a la chimenea y desaparecer en un destello de fuego verde.

  Neville está rojo de vergüenza en una esquina sobándose el cóccix, Corner está flexionando la rodilla con una expresión de dolor y sorprendentemente yo no me caí. Bendito Whisky de fuego, el viejo Odgen tiene que haber estado pensando en mí cuando le echo salamandras de fuego a su formula.

  -No te preocupes Neville, -Escucho a Susan tratando de suavizar la vergüenza en Neville. –Compensas tus problemas de viaje con mucho encanto.

  Corner esta en otro rincón rumiando por lo bajo. –Debí haberme tomado otro.

  Pansy es la siguiente en aparecer y se pega de inmediato a mi lado, Su viene después y se queda ahí parada mirándome. Solo basta con estirar mi brazo y ella también se pega a mí como una fruta imán al refrigerador. Cuando todos estamos reunidos nos dirigimos hacia el atrio del ministerio. Las chimeneas solían estar en el atrio, pero por razones de seguridad ahora están en un anexo aparte. Los empleados tampoco pueden aparecerse directamente dentro del edificio ahora, el ministerio ha estado usando defensas parecidas a Hogwarts desde que Kingsley asumió como ministro interino, solo el puede crear trasladores al ministerio. Bagnold también aplicaba las mismas medidas de seguridad, pero cuando Fudge asumió levanto esas defensas anti-aparición. Supongo que era muy flojo para caminar o no podía crear trasladores. El problema fue que contagió al resto y cuando Scrimgeour trato de volver a ponerlas en práctica, el Wizengamot boto en contra casi en pleno. Idiotas, por eso Voldemort tomo el ministerio de forma tan fácil.

  Nos detenemos en la puerta donde un empleado ministerial con expresión seria y voz potente comienza a presentarnos, enumerando logros y honores familiares. Los profesores van primero y luego nos toca a los estudiantes. Escucho con indiferencia los logros académicos de Slughorne, McGonagall y Flitwick, los siete apellidos de Zabini, la falta de títulos y honores de Hermione y el resto de las presentaciones. Yo estoy al final de la fila junto a mis chicas, Pansy ni siquiera es nombrada, probablemente por el deshonor de sus padres, pero parece no importarle. –La Señorita Su Li, de la casa Li por parte de padre y señora de la casa guerrera Jiang por parte de su madre, casa de generales y consejeros imperiales de la gran nación China.

  Su apenas hace caso a la primera parte, pero levanta la cabeza orgullosamente durante la mención de su línea materna. Quizá no este muy contenta con su madre, pero se debe estar orgulloso de los logros familiares.

  Cuando llega el momento de nombrarme el presentador se yergue aún más y puedo notar la emoción en su voz. –Harry James Potter, señor de la ilustre casa Potter, de la noble casa Black y de la antigua casa Lenstrange, ganador del torneo de los tres magos, destructor del señor oscuro, batallador de Dementores, Basiliscos y Vampiros, paladín mágico de Gran Bretaña y portador de luz en tiempos de oscuridad.

  La figura de Kingsley se acerca y me pasa la mano por sobre los hombros, es tan alto y corpulento que su brazo también rodea los hombros de Pansy y Su. Su mano es gigantesca, este tipo haría un buen papel jugando en la NBA o la NFL en Norteamérica. –Propongo un brindis por mi amigo Harry Potter, -Los mozos se apresuran para surtir copas a aquellos que no las poseen o a volver a llenar las que están vacías. –Por Harry Potter, el mocoso más valiente  que he conocido. Por Harry.

  Se escuchan algunas risitas protocolares entre los asistentes y todos con excepción de un grupo de asiáticos levanta su copa. El rostro de los dos varones de ojos rasgados esta lívido y mirando fijamente a Su, supongo que esos deben ser el ex prometido y Padre de mi lindo juguete asiático. Por el color de sus rostros, me pregunto si los Dursley tienen una rama familiar perdida en China. Sonrió a mi público, tengo un par de favores que pedirle a Kingsley así que mejor soy un buen objeto de exhibición. Mi rostro sonriente se detiene burlonamente en ambos orientales y por primera vez en mucho tiempo la sonrisa alcanza mis ojos. Si yo fuera ellos me arrancaría los brazos y me golpearía con ellos hasta la muerte, pero ellos no harán nada.

  -¡Por Harry Potter! –Resuena la respuesta.

  Kingsley me mira como si yo fuera su primogénito, como si él me hubiera parido personalmente. –En esta ocasión también quiero hacer entrega de esta medalla, una orden de Merlín primera clase.

-Dice levantando un disco dorado, poco más grande que un galleon. Con una mirada hago que Pansy la reciba y la ponga en mi cuello. Mi sluty Slytherin incluso frota su nariz con la mía y me besa ligeramente en los labios, eso me da la idea de levantar la barbilla de mi tímida Ravenclaw y darle un besito frente a su padre. Ella pone un poco de resistencia, pero cuando fijo mis ojos sobre los suyos toda duda desaparece. El beso no llega a mis labios, sino a mis parpados. Esta chica tiene una especie de fetiche con mis ojos, he notado el poder hipnótico que estos tienen sobre ella.

- ¿Quieres decir unas cuantas palabras Harry?

  Miro hacia la multitud, reconozco pocos rostros. Muchos de ellos solo son gente frívola y arrogante, que solo compro su boleto de entrada. Muchas de estas personas siguieron trabajando bajo el yugo tiránico de Voldemort, ellos solo ignoraron la encarcelación y muertes de otros y en vez de luchar por lo correcto solo mantuvieron la cabeza gacha esperando vivir. Es cierto que el actual Harry no pelearía por hacer lo correcto, yo me gané ese derecho no ellos. Ahora peleó por la gloria, esta está llena de sangre pero es gloria al fin y al cabo. Yo busco otra clase de inmortalidad, no el vivir eternamente, sino el ser recordado eternamente. Es gracioso que conseguí la última, luchando contra alguien que buscaba la primera.

 Pero eso no es suficiente, quiero más, busco superar las memorias de Merlín, los fundadores, Eduardo el príncipe negro, William Wallace y otros.

  No puedo decirles que solo son un montón de cobardes, que al no sentir orgullo por ellos mismos buscan sentirlo por mí. Es mejor no tener tantos enemigos, porque si algo me dice el rostro del flamante embajador de China, ya me he hecho un enemigo por hoy ¿A quién le importa lo que China puede hacer si tengo al reino unido de mi parte?

  -Yo solo hice lo correcto, nada más, nada menos. Mi recompensa por liberarlos es que también me libere a mi mismo, pero la oscuridad sigue atacando nuestra isla y yo no puedo protegerla solo. Pude contra los Dementores, y a pesar de pisar la raya entre la vida y la muerte una vez más, también lo logre contra los vampiros que atacaron Hogsmeade. Pero la próxima vez, nadie sabe que desenlace le dará el destino a esta eterna lucha entre la luz y las sombras. Leí que muy pocos pueden generar un escudo con poder suficiente para detener maldiciones quiebra-huesos y otras parecidas, aun menos pueden lanzar ese tipo de maldiciones. Voldemort tenía razón en una cosa, nos estamos haciendo débiles, no por alguna porquería genética o la fusión con la cultura muggle, sino por pereza. Solo espero que mi ejemplo inspire a más gente a superarse, porque aun cuando la reserva de poder mágico es importante, la voluntad lo es aún más.

Muchas gracias.

   La gente se queda mirándome, como digiriendo mis palabras, pero el aplauso llega, atronador y lleno de aprobación. El hecho de que los llamé perezosos no parece haberlos molestado, mal que mal, ser perezoso es mucho mejor que ser cobarde.

   La multitud de estudiantes y profesores se dispersa y Kingsley me guía hacia grupos de gente para presentarme y charlar un rato antes de que se sirva la cena. Me presenta al dueño de la compañía Flyers, la empresa que fabrica la Saeta de Fuego y la serie Nimbus. El hombre tiene la piel un poco roída, como si se hubiera quemado parte del rostro. Nota mi curiosa mirada en las cicatrices de su rostro.

–Locuras de la juventud señor Potter, no es recomendable volar en las montañas más altas del mundo sin usar hechizos protectores. Los Himalayas, la Cordillera de los Andes, Los Urales y algunas otras. El viento es tan frío y poderoso que te hace sentir el poco poder que el hombre tiene comparado con la naturaleza. Me emocionaba tanto cada vez que lo hacía, que siempre olvidaba los hechizos protectores.

  El hombre es muy valiente o esta ligeramente tocado en la cabeza, pero me gusta su estilo. –El buscador más joven en de Hogwarts en los últimos cien años, creo que el anterior fue Javier Feather una pena que este haya sido un par de horas más joven que usted. He visto algunos de sus juegos, muchos cazatalentos han ido a observarlo y tiene talento, mucho talento según vi en mi pensadero. No tanto como Krum o algunos otros jugadores internacionales, pero de seguro tiene más corazón. Algunas de las jugadas arriesgadas que le he visto realizar hablan de mucho valor, dígame señor Potter ¿Qué escoba tiene?

   Este tipo es realmente bueno para estirar su lengua, aunque tiene un aspecto bonachón y alegre que me recuerda a Ludo Barman. En pocas palabras un hombre niño. –Solía tener una saeta de fuego, la perdí en una batalla aérea y nunca me he animado a comprar otra.

  La esposa del señor Flyers se introduce a la conversación. Su piel esta muy bronceada pero no quemada, al menos alguien recordó usar hechizos protectores. –No tiene que comprar una señor Potter, solo debería haber escrito a la compañía. Habríamos estado honrados de regalarle una escoba, ni siquiera tendría que ser una Saeta de Fuego. Mi marido ha construido escobas únicas, muy hermosas y rápidas.

  Realmente me pongo a pensar en ello, pero volar ya ha perdido algo de encanto para mí. –No lo sé señora Flyers…

  -Llámame Berta por favor.

  -No lo sé Berta, cuando has tenido oportunidad de experimentar el poder que se siente al montar un dragón, es difícil volver a querer usar una escoba.

  Kingsley se ríe educadamente, actuando conforme a su cargo.

–Charlie Weasley le dijo lo mismo a mi primo cuando este quería reclutarlo para jugar por los Tornados.

El hombre de negocios vuelve a unirse a la discusión. -Ah sí, el joven Weasley, ese chico tenía un gran potencial. Hace unos años vino a Inglaterra para ayudar a su hermano con un proyecto escolar o algo así. Me lo encontré en Hogsmeade y nos tomamos unas copas, al parecer es muy feliz haciendo eso.

  Podría pensar en algo, el hombre quiere regalarme algo, no debería desaprovechar la oportunidad. Una sola cosa se me viene a la mente, Sirius. –Algo que podría darme es una motocicleta adaptada para volar. Volé en una de esas, pero solo en el carrito de pasajero, algo humillante si me preguntan.

  -Tenemos unos cuantos prototipos de ese tipo, -me dice Berta prácticamente rebotando con entusiasmo. –Los magos nacidos de muggles las piden a veces. Y alguno que otro mago de linaje mágico que quiere seducir a alguna bruja nacida de muggles ¿Qué características le gustaría que tuviera la motocicleta?

  -Um… que pueda sentir el poder de mi magia al montarla, que haga mucho ruido, que se haga invisible, altas velocidades. –Dejo la descripción inconclusa para pellizcarle el trasero a Pansy. –Pero principalmente que tenga una buena parte posterior como mi amiga Pansy aquí a mi lado.

  Después de unas cuantas risas de Da…Da…Daniel, así me dijo que se llamaba, vamos a reunirnos con otras personas; directores de departamentos ministeriales, comerciantes de Diagon Alley, hombres de negocios, etc. Estoy posando para una fotografía junto a Pansy, Su, Kingsley y un tipo de aspecto enclenque cuyo nombre no recuerdo, cuando algo me llama. Es como un escalofrío placentero en mi espalda, pero sacudo mi cabeza y me concentro en defender mi mente y la sensación desaparece. –El delegado de relaciones internacionales del gobierno de Francia, -Escucho decir al presentador, es sorprendente que pueda hablar claramente después de toda la mierda que lamió de mi maquina cortadora de churros.

 –Monsieur Delacour, su esposa Madam Apolline y su hija Gabrielle.

   Miro hacia la entrada y mis ojos se fijan en la hermana menor de Fleur, el escalofrío vuelve a recorrer mi espalda. Ella entra en la habitación y de inmediato se dirige a mí, nuevamente desvió su torpe intento de usar sus habilidades de veela sobre mí. Suelto a Pansy y a Su y me dirijo hacia la pequeña veela con paso calmado.

(N/A he pensado en alterar un poco la edad de Gabrielle a 14 años, para darle cierta habilidad de usar sus poderes, pero no haré que tenga relaciones sexuales con Harry, hasta que tenga más edad. Soy un degenerado mente de cloaca, pero mi limite es el estupro y la pedofília)

   Ella se ve dispuesta a arrojarse en mis brazos y veo en sus ojos fantasías parecidas a las que tenía Ginny, ambos casados y marchando hacía el atardecer en alguna criatura mágica imaginaria. Mi mano la detiene y me acerco lentamente para susurrarle al oído, ignorando los sentimientos de lujuria y pasión que su aura incita en mi mente. –Deja de hacer eso pequeña, te aseguro que si juegas con fuego te quemaras.

  -No puedo evitarlo Harry. –Me dice con una vocecita avergonzada. –Es que estamos hechos el uno para el otro, no puedo contenerme ahora que estoy cerca de ti.

  Hago un sonido ahogado para evitar una carcajada, cuando su padre y madre se acercan a nosotros. El señor Delacour, Jean, creo que se llama toma la palabra. -¿Podemos hablag Monsieur Potter?

  Le doy una mirada de desconfianza pero la disimulo luego de un segundo. –Está bien.

  Me guían hacia uno de los pasillos que salen del atrio, cuando estamos alejados lo suficiente Jean comienza a mover su varita, dibujando runas en el aire y murmurando algunos hechizos.

Reconozco algunos de ellos, pero otros escapan a mi memoria y eso es decir mucho, pues desde que soy libre he olvidado más de lo que aprendí en los diecisiete años que viví antes de matar a Voldemort

 –Gabrielle esta atada a usted señor Potter. Casada según las leyes de mí pueblo. –Me lanza Apolline a la cara, me gusta eso de la mujer de Jean, sabe ir al grano.

  La noticia me parece una clase de broma de mal gusto, y creo haber escuchado mal. Estoy tentado a mirar a mí alrededor para ver si hay alguna cámara oculta. -¿Qué cosa?

  El franchute se une a la conversación. –Es un tema muy delicado para nosotros señog Potter. Verá, cuando usted saco a mi pequeña Gaby del lago en Hogwarts, esta se unió con usted. Como una especie de contrato mágico involuntaguio, sabemos que ella no estaba realmente en peligro, pero su magia si lo creyó.

  ¡JODER! Sabía que eso volvería para morderme el culo. No se porque el destino me hace esto, me ha lanzado mierda durante años y ahora quiere compensarme regalándome mujeres, me habría conformado con que me mandara una tarjeta de navidad o de felicitaciones para mi cumpleaños.

  La madre de Fleur y Gabrielle sigue la línea argumentativa de su marido. –Ya no podemos hacer nada para deshacer el contrato, la pubertad de Gaby ya comenzó y eso lo hace imposible.

  Miro a mí alrededor, esperando que alguien salga de alguna de las puertas y me grité, ‘Esto es una joda’. Nop, no ha salido nadie.

  Esta cría tuvo que habérselo ocultado a sus padres, ella no quería que deshicieran el contrato tal vez. – ¿Ella sabía que estada atada a mí?

  -Todas las veelas que pasan por esto lo saben, pero si lo creen conveniente se lo ocultaran a cualquiera. –Continua Apolline, su voz puede romperse en cualquier momento. Es realmente bonita, pero sus poderes no me afectan o ella los tiene controlados. –Es por eso que las veelas se crían en colonias hasta los 14 años, momento en que la pubertad mágica de nuestros poderes ocurre. A partir de ese momento la veela en cuestión no se atara a nadie, y será independiente. Creía que al tener solo un cuarto de veela, ella no sufriría esto, debido a que Fleur no la sufrió.

  Ruego nuevamente al destino para que alguien aparezca y me diga que esta es una broma y que sonría para la cámara. La jodida señora o señor del destino me decepciona una vez más.

  Es momento de dar mi opinión, todo eso es una buena clase de historia y cuidado de criaturas mágicas, pero no me importa una chiquilla que puede jugar con mi mente por un torpe enamoramiento.

-Todo eso está muy bien, pero nada de esto es mi culpa. Es solo culpa de ella y yo no tengo que hacer nada.

  Gabrielle de inmediato rompe a llorar, pero su padre no es una chiquilla llorona y me enfrenta con palabras. –Yo creía que usted era un Chevalier señor Potter, Fleur ha hablado muy bien de usted, pero solo veo a un niñato egoísta, un ser sin corazón…

  Voy a decir algo para defenderme cuando Gaby salta en mi defensa. Empujando a su padre contra el muro, – ¡No le hables así maldito viejo!

  El rostro de Jean esta desfigurado por la sorpresa y la tristeza, Apolline esta llorando y el rostro de Gabrielle esta cambiando mientras que pequeñas chispas saltan de sus manos. Mi mano en su hombro la calma y evita la transformación aviaria.

  Pero la calma demasiado por que enseguida se vuelve y me abraza, refregándose contra mi cuerpo, susurrándome palabras. –Por favor acéptame, yo puedo hacerte más fuerte. Tu dolor será mi dolor, tu hambre será la mía, tu cansancio será mío y mi magia nutrirá a la tuya. No me desprecies por favor, no es necesario que me ames, pero te ruego que no me lastimes, tu despreció duele mucho.

  Es tentador, pero no es práctico por ahora. Tal vez cuando este en Francia podamos conversar el tema con más profundidad. Solo conversar para ver que otro beneficio puedo obtener de este contrato, lo malo es que es una chiquilla que no me atrae en lo absoluto en la parte física, su cuerpo aún es algo infantil, quizá se convertirá en alguien más deseable en algunos años o meses. –Está bien, -Jean y Apolline dejan de llorar y abrazarse para mirarme.

–Solo que no por ahora, llegare a Francia en unos días y podremos conversarlo de mejor manera. Ve con tus padres Gabrielle.

  Los dejo a los tres en el pasillo para volver al atrio, diviso a Pansy con cara de angustia y de inmediato me dirijo hacia ella. Dando apretones de manos rápidamente y evitando entrar en conversaciones, navego el atrio ministerial, veo a Ron hablando con su padre, a Zabini conversando con una mujer hermosa y a varios alumnos conversando con los que asumo deben ser sus apoderados en el colegio. – ¿Dónde esta Su?

   Pansy se encoge ante mi enojada mirada. –Tratamos de quedarnos cerca del ministro, pero cuando nos separamos el viejo ese se la llevo del brazo y ella se dejo.

  – ¿Por dónde?

  -Por el pasillo de la derecha amo. –dice mi Slytherin con una débil vocecilla.

  Me pongo a pensar mis opciones, puede que Kingsley me apoye, el dio una vez que yo era importante. También puede ser que decida evitar un conflicto diplomático con el gobierno chino y no me apoye. A la mierda, apostare y ya veremos lo que pasa. No me importa que lado tome, Su ya es mía y de nadie más. –Ve a buscar a Kingsley y dile que necesito hablar con él. Sígueme por ese pasillo, dejare marcas para que me sigas. No me falles.

  De inmediato me pongo en camino y esta vez ni siquiera me molesto en saludar de vuelta o en apretar las manos que me ofrecen. Sigo el pasillo y mis instintos me dicen a la izquierda en la bifurcación, voy mirando las ventanillas sobre las puertas cuando los veo. El hombre más anciano, el que debe ser el padre de Su, esta como gritándole a la bonita Ravenclaw, mientras que el otro tiene una postura medio indignada con ambas manos en la cintura. Ambos están dándome la espalda.

  Resulta fácil abrir la puerta, le echaron encantamientos silenciadores, pero nada para cerrar la puerta. Un jodido diplomático debería ser más sabio. La discusión es en chino, porque al pasar por la puerta solo oigo guan chin chon tong y cosas parecidas. Cuando mis ojos se posan en Su, esta levanta la mirada y sus ojos se vuelven desafiantes. – ¡No padre! No dejare que sigas dictando mi vida. Mataste a mi madre, no dejare que me mates a mí también. –Dice Su interrumpiendo el monologo de su padre.

  El viejo levanta el brazo para golpearla y yo doy tres zancadas para tomar su brazo y evitar el ataque al rostro de Su. –Yo no haría eso señor embajador. –digo antes de girarlo con fuerza para que me de la cara.

  El viejo me mira con odio en su rostro, pero después de sobrevivir a Vernon y a Voldemort ningún rostro lleno de ira puede asustarme.

 - ¡TÚ!

 -Si yo. –Respondo de inmediato.

 - ¡Tú!

 -Si yo. –Respondo por segunda vez.

 -Tu t…

 -No sabes otra palabra que tú. Maldito amarillento.

  Veo al otro tipo llevarse la mano al bolsillo, pero yo soy más rápido y lo apuntó de inmediato.

  -Tsk tsk, no me hagas atacarte Ping Pong. Tú no tienes inmunidad diplomática como Chin-Chan aquí a mi lado.

  Por unos segundos todo queda en silencio, hasta que el padre de Su recupera el habla. –Tú tienes la culpa de todo esto. Abandonaras tus intentos de corromper a mi hija y nos darás a mí y a mi yerno una compensación económica por la vergüenza que nos has hecho pasar.

  -Déjame darte el único argumento que vale come-perros, yo soy Potter; no sigo a nadie y no acepto órdenes de nadie. Y Su es inglesa y por lo tanto libre de hacer lo que quiera, no esta obligada a casarse con cualquier imbecil que tú elijas. Y quien dijo que corrompí a tu hija, deberías haber visto como gemía de placer cuando estuvo hoy conmigo. Eso lo hizo ella solita.

  El viejo se acerca y me agarra mi túnica entre sus manos, buscando intimidarme. –Mira mocoso harás lo que te digo si no quieres tenerme por enemigo…

  Mi mano izquierda se cierra sobre una de sus muñecas con un apretón de hierro, interrumpiéndolo otra vez y haciéndolo caer de rodillas. –Olvidas donde estás maldito chink, quizá en China seas alguien, pero aquí solo eres un imbecil que me esta amenazando a mí. A Harry Potter.

  Por el rabillo del ojo veo al otro llevarse las manos al bolsillo y un Desmaius lo alcanza al instante, ni siquiera le dedico una segunda mirada. –Vamos Su, hemos terminado aquí.

  Mi bonita Ravenclaw ni siquiera mira a su padre, y decide pasar por sobre el cuerpo de su ‘ex-prometido’. Es bastante torpe esta chiquilla, porque de alguna manera lo patea en las bolas cinco veces, un accidente seguramente.

  Cuando vamos llegando a la puerta esta se abre inesperadamente y la figura del ministro interino nos apunta con su varita. La mía esta baja y se que cualquier movimiento causara un ataque por parte del antiguo auror, pero su mirada no está fija en mí. –Yo no atacaría a un héroe nacional en su propio país si fuera usted señor embajador y menos por la espalda. Y mucho menos con una maldición peligrosamente mortal.

  Me giro y veo al chino apuntándome con su varita. Por un instante estoy tentado a borrarlo del mapa, dejando un manchón de sangre como única evidencia de él. – ¿Quién más esta en la habitación, mis hechizos indican la presencia de cinco entidades además de yo?

  Miro a mí alrededor cuando noto una pequeña mesita de café en un rincón, ni siquiera la note hasta ahora, sobre esta hay un escarabajo que me resulta familiar. –Porque no te llevas al señor embajador y a su amigo a tu oficina Kingsley, yo revisare la habitación.

  Kingsley no dice nada y arroja una moneda sobre el que iba a ser el esposo de Su y comparte una con el padre de esta. Espero unos segundos antes de decir. –Muéstrate o no quedara nada que pruebe tu existencia.

   En donde había un escarabajo aparece una mujer sentada elegantemente,  -Rita.

  -Harry Potter, es usted un buen tópico para escribir. Aún más cuando hay enredos amorosos.

  -No escribirás nada acerca de esto, será mejor que olvides lo que has visto aquí. 

  Ella me da una sonrisa condescendiente. – ¿Está amenazándome con desmemoriarme señor Potter? Porque soy muy resistente a ese tipo de hechizos, uno de los beneficios de haber salido con Gilderoy durante dos años. Volviendo al tema anterior, creó que el público merece saber acerca de su vida. Merece saber que nadie es perfecto y totalmente honorable.

  Eso es todo, mi paciencia se acabo. Con un movimiento de mi varita apunto a Rita y una mano invisible parece tomarla del cuello, asfixiándola y levantándola de la mesa. –Sabes Rita, he tratado de ser como Dumbledore, porque si hubo alguien que estaba relativamente cerca de ser perfecto ha sido él. Pero no puedo, creo que nunca seré parecido a él. Supongo que Voldemort dejo algo de él en mi después de todo. –Hago que la mano mágica la suelte un poco, para permitirle tomar el aliento. –Así que cuando te digo que lo olvides, lo olvidaras. No me quedare como un idiota mientras escribes mierda de mí ¿Entendido?

  No recibo respuesta y esta vez me acerco para que sienta el apretón de mi propia mano en su cuello. Cuando le agarro el cogote la estrello contra la pared. –Mírame bien a los ojos Rita y dime lo que ves, -ella no responde debido a mi apretón, pero yo respondo por ella. –Ves a alguien que ya no vive de acuerdo a las reglas, porque esa es la única forma de vivir realmente. Y te prometo que si algo de lo que paso aquí sale en el periódico, no solo voy a matarte, sino que también voy a jugar contigo un rato y te juro que no será placentero.

  La suelto y la dejo caer sentada en la mesita, ella está respirando agitadamente noto el miedo y me regocijo en él. – ¿Me entendiste ahora, Rita?

  -No…no te saldrás con la tuya. –Me dice con la cara congestionada por la falta de aire.

  Mi mano vuelve a asirla por el cuello y esta ves entierro mis uñas para sacar un poco de sangre. –Estás agotando mi paciencia Rita, me temo que tendré que pedirte un voto inquebrantable. A menos que quieras morir en esta habitación. Nadie encontrara el cadáver, nadie se preguntara por ti, pero lo mejor es que nadie pensara que yo te hice desaparecer.

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   El resto de la cena pasa de forma despreocupada, el embajador de China no regresa, aun cuando Kingsley ocupa su lugar en palco ministerial junto a Jean Delacour y otras personalidades importantes dentro del mundo político internacional.

    El cadáver decapitado de la periodista esta transformado en una pieza de ajedrez en el bolsillo interior de mi túnica. Desmemorie a Su, limpie la maldición laceradota de mi varita y revise la habitación para ver si habían runas recordadores, no encontré ninguna. Son poco usuales y costosas, pero aunque estaba seguro de que una oficina sin importancia no las tendría, revisé de todas formas.

   No siento ningún remordimiento, esa perra lo veía venir hace mucho tiempo. Fue divertido ver su cuerpo sin cabeza sacudirse un poco,  no impresionante como ver un pato decapitado correr durante unos segundos, pero me causo gracia. Aplaste un batallón de Goblins como si fueran cucarachas y al matarla sentí lo mismo, ella solo era un bicho molesto al que saque de su miseria. Pude sentir algo dentro de mí, la parte pura que queda en mi alma trato de detenerme, pero esa parte esta cansada, muy cansada. Esa parte de mi alma ha tenido una vida difícil y se mantuvo incorruptible hasta ahora, hasta el momento en que fui capaz de matar a una persona indefensa a sangre fría. Mi varita también amenazó con romperse pero la maldición luchaba por escaparse y lo logro al final. No, nada, ningún remordimiento. Solo sé que acabo de dar otro paso en el sendero que va sumiéndose en la oscuridad.

 

  Disculpen por la demora, es que no se me acababa la inspiración, este capitulo tiene cerca de 8500 palabras. Habria tenido 12000, pero decidi cortarlo para tener algo de material para postear el siguiente capitulo de forma mas rapida. Cualquier duda comentenla.

LLORA POR MI.

Momento: Orden del fénix, justo después de la pelea de Harry y Cho por la traición de Marieta Edgecombe al ejercito de dumbledore.

Advertencia:Sexo sin consentimiento, Angst, Dark!Harry.

Autor: SoftObsidian74.

Traductor: Arcturus.  (Es un regalo mientras sigo escribiendo el siguiente capitulo de mi historia principal)                       

                                LLORA POR MI.

 

-¡Así es como me siento Harry! –Dijo ella con una voz temblorosa.

Ella estaba llorando otra vez.

El ya estaba acostumbrado a eso ahora, pero todavía podía retorcer sus entrañas. Por supuesto que el tenía razón, no había excusa posible para Marieta por delatarlos a todos, incluso si fue acorralada por Umbrigde. Ella lo sabía, pero aun así estaba defendiendo a Marieta con una lealtad ciega. Y eso no era bueno, no por algo tan importante.

El apreto su puño y se estremeció, maldiciendose así mismo por olvidar la frescura de su herida. Sus manos se veían envejecidas, el nuevo tejido cicatrizado formandose por sobre el viejo, como una pizarra vieja que todavía tenía muestras de las lecciones de la semana pasada.

Ella lo noto, mirando a la sangre que se estaba escurriendo entre las palabras ‘Nodebo decir mentiras’. Nuevas ñlagrimas surgieron en sus ojos, lo que solo enojo a Harry aun más.

-Ella jodió todo lo por lo que habiamos trabajado ¿Cómo puedes defender a alguien que hizo eso?

-¡Ella es mi amiga! –Dijo ella llevandose las manos a las mejillas para secar las lagrimas.

-¿Todavía la defenderas cuando haya un ataque y no podamos defendernos?

-Si eso pasa no será su culpa, su madre trabaja para el ministerio ¡Ella no tenía opción!

-¿Sabes lo que esto significa? ¿Comprendes lo que esta en riesgo? Todo este tiempo no fue nada pero un desperdicio. –Dijo él mirandola arrepentidamente.

-¿No estas hablando solo del ED cierto? Estas hablando acerca… ¿De nosotros? Bueno si asi es como te sientes, ya no tienes que preocuparte de desperdiciar tiempo conmigo. –Dijo ella, su voz quebrandose en un ultimo y cansado llanto, antes de volverle la espalda. Ella se dirigio lentamente hacia la torre de Ravenclaw.

Él se quedo parado ahí, mirando su espalda mientras esta se alejaba ¿Por qué se sentía tan culpable? El era quien debía estar enojado, casi un año de entrenamiento fue por nada, debido a la amiga de Cho, ellos estaban indefensos ahora al jugo de la tirana sadista que gobernaba el colegio armada con decretos ministeriales y un infinito numero de plumas de sangre ¡El era el que tenía una maldita mano sangrando y la promesa de mucha más sangre por el resto del año!

¿Entonces por qué era ella la que lloraba?

El se tomo su tiempo para llegar a la sala común y se metió a la cama después de que todos estaban dormidos, para caer en un sueño sin descanso. Esa noche tuvo el mismo. El corría por ese extraño Hall otra vez, solo para encontrarse frente a la misma puerta otra vez, la que nunca se abría, al menos no para él. Solo que esta vez, en vez de frustración, el sintió irá…no, esta era furia. La oscuridad estaba reclamandolo, amenazando con tragarlo entero. Había dolor, lamentos y despreció por cualquier cosa o persona. El despreció se esparcía por todo su cuerpo como fuego devorando hierba seca.

El sabía que no era su ira, pero aun así la acepto en su cuerpo.

Era él. Él estaba en su cabeza otra vez, en sus sueños, derramandose en sus pensamientos y sentimientos como desecho en un basural, pero cuando él estaba en su cabeza así, Harry no podía determinar que partes eran las suyas propias y cuales pertenecían al otro.

 Hubo un alto CRACK y Harry despertó repentinamente, sin aiento y con su cuerpo mojado en sudor. Miro a los otros y vio que Ron estaba durmiendo pacíficamente como indicaban sus ruidosos ronquidos. La suave respiración de Seamus y Dean podía ser oida a través de las cortinas, y Neville yacía quieto y silenciosos en su sueño, como siempre.

 El era único que había sido despertado por el sonido de vidrio quebrandose. O tal vez es mi mente que esta quebrandose. Pensé él.

 Salió de la cama y tomo su capa de invisibilidad antes de salir a caminar a los pasillos. El no sabía a donde iba, o porque necesitaba la necesidad de caminar, pero ayudaba mucho. La rabia, desprecio y odio que no pertenecían a él estaba lentamente desapareciendo. Volviendose silencioso y latiendo como un dolor de cabeza desapareciendo.

  Caminó y caminó, recorriendo diferentes escaleras y nuevos pasajes antes de detenerse en una ventana para mirar hacia los amplios terrenos que terminaban en el bosque prohibido. En el borde vió la gran roca memorial de Cedric, él nunca la había visitado.

No necesitaba hacerlo: Cedric lo visitaba cada noche, en sus sueños.

Miro hacia otros lado, sin poder soportar contemplarlo más, y entonces la vió. Ella tampoco estaba dormida y caminaba hacia el bosque, dirigiéndose hacia el memorial. Algo dentro de él se quebro, como una presa finalmente cediendo a la presión del agua contenida en ella. La ira que se había ido apagando volvio a surgir, el podía sentir el odio esparciendose, desprecio que nunca antes había sentido pulsaba bajo su piel.

Tenía que purgarlo.

Antes de que supiera lo que estaba haciendo o pensar porque estaba haciéndolo, se encontró caminando hacia el memorial bajo la capa. Camino cuidadosamente para que el sonido de sus pies en el pasto recién cortado no pudiera ser oído. 

 Finalmente llego llego hasta ella y se paro a observarla silenciosamente. Ella susurraba cosas mientras miraba la pieza central del memorial. Había una fotografía de Cedric sonriendo y saludando a una multitud. Había sido tomada de haber sacado a Cho del agua durante la segunda prueba del torneo de los tres magos.

La memoria de ese momento parecía antiquísima. Había un tiempo mejor, antes de la muerte de Cedric, antes de que Harry fuera torturado con la maldición Cruciatus, antes de que Voldemort volviera y le recordara a Harry que estaba maldito al igual que cualquiera que estuviera cerca de él.

  Ella estaba llorando otra vez.

  Solo que esta vez, cuando la oyó, él no sintió simpatía, ni piedad, ni frustración, ni siquiera estaba confundido. La única cosa que Harry sintió fu el odio de él, su desprecio, y algo más…resolución.

-El esta muerto sabes, no volverá y no hay nada que puedas hacer al respecto. –Dijo Harry en una voz mecánica y carente de vida.

Ella se volvió, sorprendida, ojos mirando hacia la nada. Ella escaneó el aire ante ella, buscando por señales de él incluso cuando comenzó a retroceder hacia la piedra erecta tras ella. El la siguió, disminuyendo la distancia entre ellos. cuando la espalda de Cho toco la piedra, ella comenzó a respirar mas rápido, sus ojos mirando hacia todas direcciones buscando una vía de escape. Repentinamente, ella se movió hacia un lado para tratar de correr cuando el alargo la mano y la capturó por la garganta. Un grito amenazaba con salir de sus temblorosos labios así que el tapo su boca con la otra otra mano.

La capa fue cayendose lentamente. Su mano se cerró con mas fuerza y él la empujo todavía mas contra el monumento de roca tras ella, cubriendo el rostro de Cedric.

Las lagrimas de Cho caían en las manos de Harry, y este hundió las uñas en sus mejillas. Las manos de ella estaban rasguñando las muñecas que alrededor de su cuello, sacando sangre fresca, pero él no parecía darse cuenta. Sus ojos verdes carecían de brillo, ahora había oscuridad en ellos junto a algo que ella nunca había visto en él.

-Si destapo tu boca, debes prometerme que no gritaras. Si lo haces, me asegurare de darte algo por lo que realmente gritar ¿Entendido?

Ella asintió vigorosamente y lentamente Harry retiró las manos de su boca, ella respiró profundamente, recuperando su aliento antes de dar un suspiro tembloroso.

-Harry por favor detente ¿Qué pasa contigo? Dejame ir. –Ella grito  antes de continuar rasguñando la mano alrededor de su cuello.

Usando la mano alrededor de su garganta el la atrajo hasta que sus narices se tocaron. Ella se encogió como si el fuera a gritar en su cara, pero cuando Harry habló lo hizo en un tierno susurro, la clase de susurro que usas para decirle un secreto o un cumplido a una amante.

-Tú no estuviste ahí. No tuviste que verlo morir. Tú no tienes con la culpa de haberlo llevado a su muerte. No tienes que revivir su muerte una y otra vez tratando de convencerte a ti mismo que no fue tu culpa.

-Harry, lo siento, lo siento tanto. –Dijo ella sacudiendo su cabeza tanto como pudo.

Y ella todavía lloraba.

El apretó su garganta aun más, empujándola nuevamente contra la piedra.

-Harry, déjame ir, por favor. –Dijo ella ahogándose.

Ella temblaba mientras el la apretaba contra la pared, tratando de respirar. El presionó su cuerpo contra ella, su aliento caliente la golpeaba en la cara, sus labios recorriendo los de ella y el miro en sus ojos llorosos.

Dejando ir su garganta, el acarició sus mejillas tiernamente. Ella suspiro suavemente, mirando a su rostro con la esperanza de que el Harry que ella había llegado a amar hubiera vuelto a sus cinco sentidos.

Y entonces llego fuerte y repentinamente, cegandola.

El la había abofeteado, fuerte. Ella dio un pequeño chillido y estaba apunto de decir algo en protesta cuando el le puso unos de sus dedos en los labios indicandole que guardara silencio. El fuego ardiente en sus ojos añadía peso a una amenaza mucho peor que flotaba en el aire.

Ella se quedo quieta, observando, esperando a ver que haría el ahora, sus humedos ojos rogandole a que terminará asi ella estaría libre de él.

El se dio cuendta de que su cuerpe estaba tenso y listo para una pelea. Pero ella no estaba peleando, y en vez de alivio, sintió su ira crecer debido a eso. Su ira, incapaz de encontrar alivio a través de una lucha, se unió a su lujuria por ella, provocando que su pene se sacudiera en su dirección. Ella respiró profundamente cuando lo sintió contra su muslo, y lo observo con nuevo terror en sus ojos. Él le tomo las muñecas y las empujó rudamente contra la piedra, raspandolas sin cuidado, e invocándo nuevas lagrimas.

-Harry no, por favor no…no lo hagas. –Se quejé ella.

-Actuas como si fueras la única que ha sufrido. –él dijo mientras agarraba bruscamente uno de sus senos, pellizcando y tirando a través de la tela antes de meter la mano bajo su falda y hacer lo mismo con la piel de esa zona.

  Ella mitad suspiro, mitad se quejo mientras luchaba contra su aprisionamiento. El torció bruscamente un pezon mientras estudio su rostro, antes de inclinarse a susurrarle algo. –Tu no sabes lo que es sufrir ¿Debería mostrarte?

Ella negó con la cabezay trato de besarlo como si con eso puediera calmarlo y devolverlo a sus sentidos. Él la dejó, abriendo su boca para aceptar su lengua, dejandolá acariciar su lengua con la suya, antes de regresar las caricias y probar el sabor de su boca. Fue como antes; humedo, descordinado, y salado debido a sus lagrimas. Él se alejo con asco, al despreció que antes sintió se había encendido de nuevo, sus ojos ya no eran las suyos, él la vió claramente ahora.

 Sus lagrimas, eran su rogar por apreció, eran su culpa y su confusión; estas eran las señales de la debilidad que habitaba en Cho. Y la debilidad de ella le recordaba a Harry su propia debilidad, y de pronto él se odio a así mismo y a ella mucho.

 Él introdujo la mano en sus calzones, rudamente buscando la entrada a la feminidad de Cho, la cual estaba seca. Él sintió como ella temblaba cuando el introdujó dos dedos en su ajustado y resistente centro. Ella grito fuerte y comenzó a resistirse, tratando de patearlo y rasguñar la piel de su rostro.

Finalmente ella estaba ofreciendo algo para saciar su deseo de pelear, algo que pudo liberar la ira que él estaba buscando purgar.

Con sus dedos profundamente dentro de ella, el usó su mano libre para abofetearla antes de volver a asirla por la garganta y empujarla rudamente contra la pared otra vez, esta vez de manera mucho más brusca. 

Su cabeza se golpeo contra la piedra con un THUD audible, causando que sus ojos se desenfocaran mientras un pequeño quejido escapaba de sus labios.

Lentamente Harry comenzo a deslizar sus ledos saliendo y entrando con suavidad, observando su rostro mientras lo hacia. Ella se rindió y el no pudo evitar sonreir diabólicamente debido a la respuesta del cuerpo de Cho. Ella ya no estaba seca, pero ella todavía lloraba.

-Solía pensar que tus lagrimas significaban algo, pero no lo hacen. Tu lloras por ti misma, -Dijo él, mientras aunmentaba la velicidad de las estocadas de sus dedos, encontrando su entrada cada vez mas humeda y dilatada con cada movimiento.

-Tu lloras por todo, -Dijo Harry, finalmente retirando sus dedos, cubiertos con los jugos femeninos de Cho, bajandole los calzones hasta las rodillas y torpemente maniobrando con el cierre de sus pantalones, Harry finalmente libero su erección. Él la precionó contra ella, sobandola contra su humeda abertura.

-Tu lloras por nada, -susurro bruscamente él, su mandibula rigida, sus ojos encendidos peligrosamente con nuevo despreció.

-Harry, por favor.  No hagas esto por favor… no así, -Dijo ella con una voz temblorosa, buscando algún rastro de bondad en su rostro.

-No, Cho, estoy cansado. Cansado de verte por llorar por todo y por nada. –Dijo él presionando mas bruscamente a su entrada, posicionandose así mismo para su violación.

 Ella se puso rigida con anticipación, esperando. –No puedo evitarlo, un puedo detenerlo, -Ella dijo disculpandose, como si estuviera razonando con ella.

-Yo sé que no puedes. Pero solo por esta vez… -Dijo él, deteniendose en medio de la oración antes de penetrarla bruscamente, provocando que Cho gritara y tratara de acomodarse contra él. El se apoyo contra Cho, moviendo su lengua por el lóbulo de su oreja antes de susurrar en su oido.

-Quiero que llores por mi.

 El se retiró casi completamente antes de volver a entrar rapidamente. Solatando sus muñecas, el le agarró el trasero, enterrando sus uñas en la piel se sus nalgas, él la levanto y comenzó a violarla. Sin piedad y claro en su objetivo de alcanzar su alivió. Harry sentía las lagrimas calientes de Cho en sus hombrosmientras el mordía su cuello hasta sacar sangre. Ella soltó un jadeo lleno de dolor y entonces un suave quejido, agarrandose de sus hombros no sabiendo si alejarlo o acercarlo. Ella hizo chocar inconcientemente sus caderas contra él, alentandolo a terminar, y el titubeó, mirándola a los ojos.

  Esta vez Cho lo estaba mirando directamente mientras gritaba sin vergüenza, como para decirle que estas lagrimas eran por él. Eso fue su condena, su cuerpo se pusó tenso y comenzó a temblar cuando eyaculo dentro de ella, empujandola contra la piedra. El descanso contra ella por unos pocos momentos antes de soltarla y retroceder

 Ella lo abofeteó con fuerza y lo miró con reproche, ira y decepción.

 -No tendras que preocuparte acerca de ver mis lagrimas nunca más, -dijó ella antes de subirse los calzones y correr hacia el castillo.

 Harry se quedo paralizado mirando los terrenos por un largo tiempo antes de caer contra el memorial, y entonces se deslizó hasta alcanzar el suelo. Miró hacia el castillo, y después sus ojos se volvieron hacia un cielo sin estrellas.

 El había venido a purgarlos; la rabia, la aversión y el desppreció. Pero en vez de aliviarse de ellos, ahora se sentían peor.

  Y entonces Harry comenzó a llorar.

  Lloró por todos los que habían sufrido por conocerlo. Lloró por Cho, y lo que le había hecho. Lloró por los miembros del ejército de Dumbledore, quienes ahora llevaban cicatrices en sus manos por apotarlo. Lloró por Cedric y su desafortunada suerte al llegar a la copa que estaba hechizada para él. Lloró por sus padres quienes fueron maldecidos a cargar con un hijo que podía llevar muerte a su puerta.

  Y entonces, finalmente, Harry lloró por si mismo.

 

 

Este one-shot es de softobsidian, este es el link de su pagina en FF.net.

 

http://www.fanfiction.net/u/1409106/SoftObsidian74

 

 No es el ambito de sexo el que me gusta aquí sino la angustía, no me considero Emo ni nada pero me gusta leer Angst. Lo traducí como un regalo hacia ustedes. Si alguien tiene cuenta en FF.net podrian decirle que lo traducí.

8.-De hipogrifos y viejas feas.

 

Lunes 27 de Octubre.

  -Vamos maldito squib, no seas un débil llorica ¡Más rápido! Estas maldito al igual que yo, si eres débil ella morirá. Todo aquello que tocas puede morir, si algo le pasa será solo tu culpa. ¡Escudo, esquiva y ataque!

   Neville comienza a bombardearme con maldiciones y hechizos, nada difícil pero esta usando el principio de cantidad sobre calidad. La maldición de acné, el hechizo depilador (si te alcanza en las pestañas puedes perder la vista por un rato), y en la entrepierna es bastante doloroso), el hechizo piernas de jalea, la famosa vomita-babosas y de manera sorprendente un quiebra-huesos. Que bueno que la dominó, pero el bastardo me la lanzo a la altura de la cabeza no a las piernas. Cancelo algunas de las maldiciones y conjuro escudos para protegerme, no es necesario molestarse en esquivar con cosas como estas. Mi siguiente ofensiva lo hace retroceder y lo pone contra la pared, mi varita parece una ametralladora con la rapidez que puedo encadenar los hechizos. Neville no se rinde sigue conjurando escudos y esquivando.

Luego de varios minutos jugando al gato y al ratón con Neville me detengo.  -Ríndete Neville, nadie te culpara. Susan morirá por tu debilidad, pero nadie te culpara.

  El muchacho esta extenuado, veo su rostro cubierto de sudor y sangre, su sien derecha tiene un feo corte, ya casi no le quedan energías. Espanto su último ataque desesperado como si fuera un insecto molesto y mi oponente cae de rodillas.

  -Lo siento Neville, no quería decirte todas esas cosas pero necesitas comprender.

  -No importa Harry, tienes razón. Todo lo que toco muere o se marchita irremediablemente, mis padres torturados hasta la locura. Mi abuela muerta bajo agudos dolores por una maldición que recibió en la batalla, el dolor duro tres meses. Mi tío Algie era un bastardo, me colgó de ventanas, me lanzo al tranque de mi casa innumerables veces, hizo que perros me persiguieran, pero yo lo quería. –Lagrimas comienzan a correr por la cara de Neville, esta exhausto. –Has…Hasta Trevor maldita sea, el nun…nunca mato a nadie. Como puede existir alguien tan cruel como para…para matar a mí maldita rana, Trevor nunca le hizo daño a nadie, lo crié desde que era un renacuajo.

  -Mi lechuza también murió Neville, es nuestro destino estar unidos Neville. Nosotros somos los muchachos de la profecía, el destino nos maldijo, pero nos dio gran poder mágico. –El piensa lo mismo que yo respecto a nuestra amistad pero no tiene confianza en su poder mágico, Neville no lo sabe, pero el es muy fuerte. Todos esos años de forzar poder por una varita que no era la suya lo hicieron más fuerte. –Solo yo puedo ayudarte a cuidar a Susan, con mi ayuda serás fuerte Neville.

  El me mira con adoración, la adoración que necesito de la gente con la que me rodeare de ahora en adelante. –Gracias Harry, con tu ayuda nunca más fallare. No quiero ser un chiste nunca más, quiero ser como tú.

  -No eres un chiste Neville, me salvaste de la puta vampiresa que quería destrozarme el cuello. Ahora iremos a terminar uno de tus retos Neville, no puedes dejar nada inconcluso.

  Me levanto, pero Neville no me sigue. -¿Qué pasa?

  -Estoy muy cansado Harry, lo haremos mañana. Son las dos de la mañana por el gran Merlín.

  -Cuando te enfrentes a alguien veras la diferencia, mientras el dormía en su cómoda cama, tu estabas entrenando. Haciéndote más fuerte.

  -Está bien. –El hecho de que lo haya dicho como si se estuviera quejando me enoja un poco, solo debo dedicarle mas trabajo para que deje de ser un llorica y parezca un hombre.

  El viaje desde el cuarto del requerimiento a las puertas del castillo nos toma un rato, por suerte Vector estaba patrullando el Gran Hall y solo asiente cuando paso por su lado. La cabaña de Hagrid esta cada vez más cerca y con ello uno de los retos que Neville nunca pudo realizar.  

  -Buckbeak.

 Solo me toma cinco segundos conseguir la reverencia del hipogrifo, el equino-pollo parece un poco nervioso. Con un gesto de la mano indico a Neville que lo intente. –Sin miedo, piensa en Susan, ella te dará fuerzas.

  Mi compañero se adelanta y flexiona las rodillas, esta así por casi un minuto cuando el hipogrifo hace su movida. Neville se da vuelta para huir y yo preparo un hechizo para hacer retrocedes a Buckbeak. Pero el ataque no se produce, en su lugar el hipogrifo se levanta en dos patas y comienza a jinetear a Neville. Tantos años sin reproducirse lo tienen bastante cachondo ¿Qué cerdería habrá estado pensando Neville con Susan?

  Mi carcajada y los asustados grititos de Neville hacen que la puerta se habrá y Hagrid sale con su ballesta, la flecha cae entre mis pies, ¡Entre mis jodidos pies! –Hagrid, demonios. Soy yo.

–¿Harry? ¿Qué demonios están haciendo? –El semi-gigante mira a Neville con los ojos desorbitados antes de soltar un rugido, sip definitivamente escandaloso para reírse.

  -Deberías conseguir…le una avecilla a…a tu pájaro Hagrid. –Digo de forma apenas entendible debido a mis carcajadas.

  El tamaño de la verga del hipogrifo me hace sentir bastante inadecuado. Es una suerte que Neville ande con pantalones, sino se le habrían salido los ojos y habría escupido leche por la boca.   

  Hagrid no se acerca. –Debemos esperar a que termine, puede atacarme si trato de quitarle a su nueva novia.

  Eso me arranca una nueva carcajada. Veinte segundos después y una gran mancha en la espalda de la túnica de Neville, todos estamos riéndonos. Incluso Neville, aunque su rostro esta rojo como un tomate.

  -Ese hipogrifo te ama, me pregunto que pensara Susan de tu abierta infidelidad.

  Nuevamente me da un ataque de risa y me tambaleo como un borracho, tristemente una estupida piedra me hace tropezar y caer de cara sobre un fresco charco de mierda de hipogrifo que estaba perfectamente camuflado debido a la tenue luz una luna decreciente. Coño.

  Ya no me estoy riendo, porque si lo hago el pupu de Buckbeak puede entrarme a la boca. Ciegamente saco mi varita y realizo un hechizo no-verbal. Mierda evanesco digo en mi mente, mierda no es una palabra en latín, pero gracias a Circe que funciona.

  Hagrid y Neville me miran con ojos brillantes y sendas sonrisas, levanto un dedo para detenerlos. –Ni una palabra, ni una palabra Neville. Y tu tampoco Hagrid.

  Los miserables esconden la cabeza, para ocultar sus risa.

  Jodete karma lamepollas.

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 Tercera persona, aunque no es un flash back.

  Era una suerte que Harry estuviera distraído, ella no tenía planeado encontrarse con su amado fuera del castillo. La chica le había lanzado un Confundus a Vector segundos antes de que Harry pasara por el Gran Hall.

La sombra llego a la cabaña de Hagrid y siguió de largo, hacia el bosque prohibido. Cuando estuvo unos cien metros dentro de los árboles, comenzó a agitar sobre su cabeza un objeto, pequeño y brillante. Cinco minutos después llego un vehiculo, modelo Ford Anglia.

   Ginny nunca creyó que funcionaria, su padre había sido un idiota. Usando la llave de repuesto podría haber recuperado su automóvil. El auto abrió de inmediato la puerta cuando la pelirroja le dio unos golpecitos en el capo. Ella se había imaginado un paseo nocturno con su Harry, donde el le habría quitado su virginidad, pero por culpa de su madre eso podría no ser posible. Ella le había rogado a su madre que le permitiera usar amortencia, incluso de rodillas. Fue una suerte que Ron expulsara a Harry antes de que este hubiera visto ese recuerdo, el estaba tan enojado que incluso Ginny tuvo miedo de que el amor de su vida iba a matarla. Pero no pudo evitar notar su poder, el era realmente el único digno de su amor.

  La pelirroja tomo el volante y dirigió el auto hacia el este, hacia las orcadas. Según una vieja leyenda una bruja que vivía en una de las islas, podía cumplir un deseo si estabas dispuesta a pagar el precio.  

  Así que la más pequeña de los Weasley había sacado todos sus ahorros, cincuenta galleons y había ideado el plan. La llave la había tomado antes de volver al colegio.

Le tomo dos horas llegar, pero la búsqueda de la isla correcta podría llevarle un tiempo. De pronto noto algo como un faro, su luz era demasiado mágica para ser ignorada, siguió la luz sin dudarlo. Le tomo unos cinco minutos llegar al origen de esa luz que la llamaba como si fuera una polilla. La magia provenía de una cabaña que hacía parecer a la madriguera como una mansión, el techo estaba lleno de musgo, la madera estaba podrida y por su ubicación entre los riscos parecía que nunca llegaba luz del sol a sus ventanas.

  Ginny bajo del auto con la varita firmemente apretada, no estaba segura si esta era la casa que estaba buscando. La única hija de Molly y Arthur Weasley miro por la ventana y vio decenas de puntitos brillantes, debían ser velas. Se acerco titubeante a la puerta y levanto su mano para golpear, pero no alcanzo a hacer contacto con la puerta cuando esta se abrió. La pelirroja se quedo helada, tratando de penetrar la penumbra con sus ojos.

 -No tengas miedo querida, te estaba esperando. –La voz era horriblemente rasposa un sonido apenas comprensible.

  Ginny se sintió extrañamente atraída, aun con lo fea que era la voz esta la llamaba a acceder. Había un sillón frente al hogar de una derruida chimenea, las brazas en esta apenas estaban vivas. Por los brazos del sillón caían cabellos grises, estos se veían sedosos y brillantes realmente hermosos. -¿Es usted la bruja de las orcadas, aquella que puede cumplir cualquier deseo? –La voz de la chica salió como solo un susurro tembloroso, tanto por el frió como por el miedo.

 -Hace años que no lo hago, la última visita que recibí fue hace mucho tiempo. Un muchacho muy hermoso, no había visto a alguien que me atrajera tanto desde que Godric vino aquí. Donde Godric era alto, rudo, varonil y fuerte, este muchacho era de facciones finas y delicadas, con un poder que me ha mantenido viva desde su visita.

  Ginny se relajo por el tono conversacional que tenía la bruja, pero no era solo eso, había algo en el ambiente que la relajaba. La bruja continuó hablando. –Nunca ha venido una chica a visitarme, veras mi pequeña. Yo solía ser la reina de las veelas, la más hermosa y poderosa de todas, pero nunca pude soportar compartir a mi amado esposo con otras. El era tan poderoso, su sola presencia hacia temblar mis rodillas. Cuando lo traicione las otras veelas se volvieron contra mí y me hicieron perder mi belleza. Aun podía seducir a los hombres con mi aura, pero cuando ellos miraban mi rostro se espantaban. Entonces debía ofrecerles algo, para que me hicieran el amor y me permitieran seguir viviendo. –La bruja de las orcadas dio un suspiro, como alegrándose al recordar lo bien que sus pasados amantes la jodieron. –Basta de cháchara, porque no tocas mi cabello querida.

  Ginny no pudo evitarlo y se acerco para tocar su cabello, pero lo hizo desde la parte posterior del sillón. Sin atreverse a mirar a la vieja Veela de frente. De inmediato vio la imagen de Harry en su mente. -¿Es él a quien amas?

  La pequeña pelirroja estaba ciega, frente a sus ojos veía la imagen de su amado. En toda su gloria, con su rostro congestionado por la ira y su aura llenando el aire de una fuerza casi electrizante, lo vio enfrentando a Voldemort en la batalla de Hogwarts, vio la cicatriz que era la prueba de su amor por ella, la mordida del basilisco. –Si.

  -No es muy atractivo, pero su poder lo compensa. La sola fuerza de su ira humedece lo que esta entre mis piernas, como solo mi querido esposo podía hacerlo. Se ve que este joven ha superado muchos retos, ha logrado más de lo que muchos soñarían y todavía es joven. Todavía puede alcanzar más gloria. Y sus ojos, parece que el puede ver hasta lo mas profundo de tu alma. Dime Ginevra Weasley ¿Estás dispuesta a pagar un alto precio por el?

  Ginny en su inocencia no noto la avaricia en el tono de la antigua reina de las veelas. –Traigo conmigo todo lo que tengo, todo el dinero que he ahorrado.

  La veela dio una pequeña risita, carente de humor. –No es dinero lo que quiero mi pequeña, quiero que me lleves contigo.

  -Tengo un auto afuera, podemos ir a donde usted quiera.

  -No querida, me refiero a que me lleves dentro de ti.

 Esto realmente asusto a la pequeña Weasley, ya había tenido a alguien dentro de su mente. El solo hecho de pensar en como Tom había violado su mente, como la había poseído. Recordaba como se había visto impotente, no lo había podido evitar. Todavía tenía pesadillas con eso.

  -¡No! –Grito Ginny tratando de aparentar valentía. Por alguna razón no podía soltar las hebras de cabello que sostenía, sus manos no respondían.

  -Ya veo, ya ha habido alguien dentro de tu mente, pero te aseguro que no puedo hacer esto a menos que tu lo quieras. –La bruja de las orcadas se levanto y la pequeña Weasley admiro su cuerpo antes cubierto por el sillón. Ginny nunca había visto algo tan hermoso, su Harry era algo que ella ambicionaba y amaba por sobre todas las cosas, pero ni siquiera él podía competir con la belleza de la veela que estaba observando ahora. –Yo no te poseeré como Tom Riddle lo hizo, donde antes habían dos, habrá solo una. Seremos hermosas Ginevra, nadie podrá competir con nosotras. Pero tendremos que pagar un preció a la vez. 

  -¿Qué pre…pre-precio? –Tartamudeó la pelirroja.

  -Solo podremos estar con el, nadie más que él. Por eso debes estar segura de que el legendario y poderoso Harry James Potter es el indicado. –Susurro la antigua mujer.

  Ginny estaba más calmada por las palabras de la bruja de las orcadas, acaso no quería competir con esa vaca de Parkinson. Ciertamente el rostro de la maldita Slytherin no era hermoso, pero Ginevra tenía un cuerpo de una niña de 12 años comparado con esa perra. Y desde que Harry, su amado y querido Harry, estaba con Pansy su cuerpo se había vuelto mas provocativo, su trasero estaba mucho mas levantado y su busto era bastante más notorio ahora que estaba más delgada.

  La vieja veela, observo Ginny a través de la conexión, no le daba importancia al hecho de que perdería su inmortalidad. Sino que prefería vivir una larga vida mortal amando a Harry junto a Ginny.

  -¿Estas dispuesta ahora Ginevra?

  Ginny quería decir que si con todas sus fuerzas, pero en un último momento de lucidez se detuvo. –No todavía, necesito pruebas de que eres poderosa. No puedo arriesgarme a compartir mi alma contigo sin estar segura.

  La veela se quedo en silencio, durante un largo tiempo para ginny, pero en realidad fueron un par de minutos. –Tengo una mascota. –La pelirroja quedo sin habla por la bizarra declaración. –Esa mascota lastimara a Pansy Prunela Parkinson y cuando eso pase tu vendrás a mi y cumplirás tu parte del trato, solo habrá una en donde antes hubieron dos.

  -Ok, -dijo una Ginny mucho mas tranquila, quería que Pansy fuera lastimada. Eso parecía un buen trato.

  La pelirroja nuevamente trato de soltar el bello cabello plateado, pero no pudo hacerlo. –Debes echar sangre en mi cabello para sellar el trato. –Aclaro la vieja y alargo su mano con un pequeño cuchillo de plata. La joven Gryffindor trato de observar el rostro pero la vieja Veela lo volvió para que no pudiera hacerlo. Ginny levanto la mano y maniobrando de una forma algo incomoda logro cortarse la punta del índice.

  Cuando la sangre cayo en el cabello, la bruja comenzó a recitar palabras en lenguajes largamente olvidados para la mayoría de la humanidad. En algunos intervalos hablaba en ingles. -… ¿Prometes volver y acogerme en tu cuerpo, siempre y cuando Pansy Prunela Parkinson sea lastimada por mi mascota?

  Ginny no titubeó, el momento para acobardarse ya había pasado. Este era el único camino para recuperar a Harry, las pociones de amor ya no eran una opción y la maldición Imperio nunca lograría dominar a Harry, ni siquiera la de Voldemort podía. –Prometo volver a ti y acogerte en mi cuerpo, siempre y cuando Pansy Prunela Parkinson sea lastimada por tu mascota. –La joven Weasley decidió hacer mas seguro el trato. -¿Prometes ayudarme a conquistar a Harry una vez que ambas seamos una?

-Prometo ayudarte a conquistar a Harry una vez que ambas seamos una.

  La bruja recito unas pocas palabras incomprensibles otra vez y la sangre desapareció del cabello. –Ahora Ginny, si no cumples tu palabra no solo morirás, sino que tú alma desaparecerá. –La bruja le pasó un anillo a la pequeña pelirroja. –Para asegurarnos de que nada te pasara, esto te traerá a mí cuando mi parte del trato este cumplida. Las defensas de Hogwarts no permitirán trabajar a esta magia, el libro de encantamientos, runas y hechizos protectores que le di a mi querido Godric hace tanto tiempo guardaba ese conocimiento. Si no sales del castillo cuando sea el momento indicado, tu magia comenzara a causarte terribles dolores. Sobrevivirás algunos días, pero morirás si no haces lo que prometiste.

  Ginny solo asintió, pero una duda surgió en su mente. -¿Crees que tu monstruo sea capaz de pasar por sobre Harry? –Eso le causo una preocupación aun mayor. -¿Qué pasaría si matara a Harry por accidente?

  -Mi criatura es inmortal Ginny, su cuerpo puede ser destruido, pero cada vez que sea derrotada volverá a surgir después de dos ciclos lunares más fuerte que antes. No descansara, no comerá, no se detendrá, será implacable. Tarde o temprano el gran Harry Potter no podrá hacerle frente y cuando eso pase, Pansy recibirá lo que merece por quitarte a Harry, los poderes del mismísimo infierno se aseguraran de eso. En cuanto a Harry la criatura no lo dañara, no seriamente al menos, no cometerá ese error.

  Con eso la bruja se giro y mostró su rostro, ginny vació lo poco que tenía en su estomago. Era muy fácil que vomitara, su bulimia le hacía sufrir de nauseas con facilidad. La veela tenía los ojos agusanados,  la piel de su rostro estaba podrida y agangrenada, su lengua y encías estaban moradas y sus dientes eran una mezcla de negro y amarillo.

Pero su cuerpo no había sido afectado y brillaba con una luminosidad increíble. 

  Con una velocidad increíble la veela maldecida se acerco a la arrodillada Ginny y puso su rostro a milímetros del rostro de la pelirroja. -¡¿Ves en lo que me he convertido?! ¡Seduciremos a Harry Potter y con su ayuda haremos que esas veelas paguen por lo que me hicieron!

 La ancestral bruja tomo a Ginny del brazo y la levanto con fuerza para guiarla hacia afuera, desde la puerta grito, -¡PUMPKIMHEAD!

  La pequeña Weasley miro horrorizada como a solo unos pies de distancia el suelo comenzó a agrietarse, del agujero que se estaba formando surgió una cabeza gigantesca, luego comenzó a salir el resto. La criatura era terrible, poderosa e implacable. Solo por un segundo Ginevra Weasley se arrepintió al ver lo que Harry tendría que enfrentar, pero si el realmente era digno de ella entonces no moriría. Después de eso una sonrisa se formo en sus labios, ‘Esa perra por fin recibirá lo que se merece’.

  Comenzó a llover torrencialmente y la criatura dio un rugido desgarrador mientras que la vieja comenzó a reírse a carcajadas, Ginny tuvo que taparse los oídos pero aun así podía oírlos por sobre los truenos, el rugido del viento y el quejido de las aguas. Después de unos minutos de risas y gritos de ira que harían sentir vergüenza a cualquier súper villano, Pumpkinhead comenzó a correr hacia la costa y la veela de antaño le hizo una señal para que se fuera. 

  La bruja se dirigió hacia el interior de su cabaña mientras ginny agito la llave para llamar a su auto. Cuando el rugido del motor se perdió en la tormenta la bruja, se dio vuelta y miro hacia el rincón menos iluminado de su cabaña de una sola habitación. Para alguien distraído parecería que no había nadie, pero para la penetrante y experta vista de alguien que tiene mas de mil años incluso las pequeñas anomalías visibles con la poca luz disponible delataban al intruso. –Hola mi querido y antiguo amante, uno de los mejores que he tenido. Aunque incapaz de superar al Valiente Godric y al inescrupuloso Tom. Una vez tu también viniste a mi ¿Qué era lo que me pediste? A si el corazón del mago mas poderoso del mundo en ese tiempo, no contabas con que te amara tanto que finalmente decidió impedir que siguieras dañando tu alma.

  El intruso no quito el hechizo desilusionador, no quería que la vieja arpía viera que tenía los ojos cerrados para no mirar su rostro.

  -¿Crees que esa pobre excusa de demonio será suficiente para sellar tu parte del trato? –El hombre se limito a hacer esa acotación entre gruñidos, queriendo cambiar de tema. 

  La vieja Veela comenzó a reírse. -¿Por qué no invocas uno tu entonces? Que tonta soy, se me olvido que todavía estas un poco débil, pasaran meses antes de que seas capaz de estar en las mismas condiciones mágicas que solías estar. Pero prefiero que me contestes la misma pregunta que acabas de hacerme.

  -Si lo que mi querido Albus me contaba en su visita anual, nada podrá detener a Harry Potter. Pues en sus propias palabras, aunque un poco poéticas, siempre me excito eso de el. Lastima que estuviéramos muy viejos para probar que todavía podíamos…

  -Ve al grano, estupido invertido.

  Viendo más posibilidades de hacerla enojar, pues la maldecida no podía lastimarlo o al menos no por ahora. –No me dijiste invertido cuando te lo di por atrás  ¿Además que tanto me apuras? Has estado cientos de años con el culo sentado en esa silla o sobre el pito de alguien, aunque esos han sido solo minutos.

  La bruja realmente no estaba enojada, le gustaba insultarse con su antiguo semental alemán. Si bien no había sido un buen amante, por lo menos podía subirle el animó. –Bueno al menos yo tengo un sillón y no un camastro de piedra en Nummergard, definitivamente eso fue lo que deterioro tu trasero más rápido. De ninguna manera pudo haber sido el pequeño pito de Albus Percival Dumbledore. Ahora contesta.

  -Según Albus, la nobleza y bondad de Potter serán suficientes para iluminar el mundo. Dijo que después de que el chico derrotara a Voldemort, sería invencible. Dijo que Harry siempre fue su mayor orgullo, pero su mayor pesar. El se sentía culpable por lo que tuvo que hacerle pasar para criarlo como su verdadero heredero, porque el también sabía lo que estas planeando, sabía que Tommy y yo éramos solo intentos fallidos. Esa Trelawny de la que me hablo, parece ser muy poderosa.

  -Entonces le tomara a Pumpkinhead un par de intentos antes de lograr su cometido. Entonces podremos remover al chico Potter del tablero, porque he visto en su destino que solo por amor será derrotado. Y yo lo haré amarme como nunca ha amado a nadie, entonces podremos a traer a mis señores a este plano, a aquellos que me regalaron la inmortalidad.

  Grindelwald carraspeo para aguantarse la carcajada. –Te aseguro que le tomara más de un par de intentos, se que Albus debió tener algo de razón en lo que dijo. El fue después de todo uno de los mas grandes magos de la historia, mas grande que todos los que hemos caminado por este mundo después de la muerte de los cuatro fundadores de Hogwarts. Si Albus dijo lo que yo acabo de decirte entonces deberías tener cuidado.

  -Por lo que pude ver Gellert, su alma ya no es tan pura como solía ser. Quizá la predicción que hice hace años al hacer que Pumpkinhead entregará esas reliquias a los hermanos Peverell, por fin se este cumpliendo. Ahora vete Gellert estoy cansada. 

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Harry POV

  Las puertas de la sala común de Slytherin se abren fácilmente, la contraseña. Tolerancia, jajajaja.

  Las escaleras hacia las habitaciones de las mujeres no se transforman en un resbalín debido a mi insignia de delegado estudiantil, mi padre debe haber hecho muchas visitas como esta cuando recibió la suya en séptimo año. Me dirijo a la habitación de las chicas de séptimo. Silencio mis zapatos y utilizo mi varita para abrir un poco las cortinas de la primera cama.

   Uuggghh, el ministerio debería prohibirle a Millicent dormir desnuda, puaj ¡¿Acaso no ha escuchado de la depilación de axilas?!

  La segunda cama ofrece una mejor vista, Tracy tiene bonito rostro.    La tercera cama esta ocupada por la perra de hielo, Daphne Greengrass en persona. No me ha dirigido la palabra, pero su deuda aún esta pendiente. Aunque solo tengo sueño, nada más. Veremos su reacción solo por el placer de ver la sorpresa en su rostro.

  Creo una campana de silencio alrededor de la cama y me meto entre las cortinas, delicadamente tomo una de las almohadas que esta a su lado y se la pongo en la cara con fuerza. Greengrass comienza a revolcarse y a tratar de luchar, sus brazos describen trayectorias inútiles que ni siquiera rozan mi rostro.

  Saco la almohada de su rostro y comienzo a reírme como un imbecil, -Joder Daphne, deb…deberías haberte visto.

  La Slytherin me abofetea con una fuerza tal que da vuelta mi cara. Muevo un poco mi mandíbula para colocarla en su lugar, estoy tan contento que ni siquiera me enojo. –No puedes tomar una broma, donde esta tu humor mujer.

  -Probablemente tirándose a tu sentido común.

  -Hey hey, no estabas tan enojada cuando mande a mi sentido común a freír pollos para salvar a tu hermana.

  Ella me mira evaluadoramente. –Vienes a reclamar lo que te prometí.

  No es una pregunta, es una afirmación. Pero después de los entrenamientos que tuve durante el fin de semana, ni siquiera pienso en sexo. –No Daphne, solo vine a recordártelo. Ya eres mía, pero no te tocare, ni te enseñare lo que es verdadero poder. Ha no ser que aprendas tu lugar y deseches ese estupido orgullo, la gente débil como tu no debería tener orgullo.

  -¿Quieres que te adore como a un dios o alguna mierda enfermiza? ¿Qué sea como tu estupida concubina Pansy? Vete a que te den por culo Potter, yo no soy una sumisa, haz lo que quieras y déjame en paz.

  Mi buen humor aún sigue, la reacción de Buckbeak es demasiado graciosa, pero Daphne me debe respeto. Mi mano toma su cabello con una fuerza y rapidez sorprendentes, con firmeza la obligo a levantar la cabeza y acerco su cara peligrosamente a la mía. Un solo mordisco y podría quedar sin nariz, seria jodidamente vergonzoso. Ojo loco al menos perdió la suya combatiendo, sería desafortunado perder la mía porque una mujer enojada me la arranco con los dientes.

  -Lo serás con el tiempo Daphne, si no es así algo puede pasarle a tu padre o a tu madre. No sentiría ningún cargo de consciencia por hacerle daño a alguien que coopero con Voldemort, aún cuando no estén marcados.

  Ella me escupe en la cara, eso ni siquiera me inmuta. Después de haber sido lastimado por una vampiresa, esto es insignificante. –No te atreverías, no tocaras a mi familia.

  -¿No lo haría? Por cierto, eres toda una señorita. Nunca lastimaría a alguien inocente como tu hermana, no seriamente ni de forma permanente al menos, pero tus padres son harina de otro costal. No te atrevas a avisarles, sabré si lo has hecho.

  Ella me mira con odio de proporciones épicas, el fuego en sus ojos no le hace honor a su sobrenombre. Aclaro mi garganta con una tos y le lanzo un escupitajo en la cara. Ojo por ojo, bitch. Ella me mira a los ojos, con una mirada llena de asco e impotencia. Estás princecitas de sangre pura, como algunos las llaman, son bastente débiles. No hay lucha en ellas, no como las damas de antaño de las que he leido en la biblioteca de los Black. Porque no pueden ser como las fundadores femeninas de Howgarts, como la inteligente Nimue, la aguerrida Joan do Arc o la encantadora Cleopatra.

  Después de mi conversación con Greengrass me dirijo hacia la cama de Pansy, comienzo a desvestirme y abro las sabanas. Mi esclava despierta de inmediato, pero ve mi rostro iluminado por la luz de mi varita y se tranquiliza de inmediato. Ella de inmediato se retira el camisón de segunda mano que usa para dormir y yo me tiendo a su lado. Pansy comienza a besar el cuello pero la detengo. –Después, estoy cansado. Duerme.

 

  Tomo la mano de Parkinson y me cruzo su brazo sobre el pecho, ella de inmediato apoya su cabeza en mi hombro. Con un movimiento de mi varita creo una defensa de alerta, si a Daphne se le pasa alguna idea loca por la cabeza estaré prevenido.

 

 

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  Harry POV

 

    Martes 28 de Octubre.

 

  Es gracioso como he empezado a dormir aquí en vez de usar mis aposentos de delegado estudiantil o mi cama en la habitación de séptimo año en la torre de Gryffindor. Tal vez será el hecho de que me acostumbre a despertar con un cuerpo abrazado a mi, o que solo soy perezoso y no quiero subir todas esas escaleras hasta la torre de los leones.

 

  Hoy seré exhibido como un caballo de carreras en la ceremonia de despedida en el atrio del ministerio, mal por ellos porque no siquiera tengo una jodida túnica de gala. Tampoco me pienso poner una, me mantendré fiel a mi estilo rotoso.

 

  -¿Iremos a la fiesta de gala?

 

  La voz de Pansy me retira de mis pensamientos para responder con un simple. –Si.

 

  -N…n…no tengo una vestimenta adecuada mi señor.

 

  Eso me saca una pequeña sonrisa. –No la necesitamos mi querida mascota.

 

  Ella comienza a balbucear de manera mas pronunciada aún,

-Pe…pe…pero habrá gente muy im…importante.

 

 -Poco me importan Pansy, la luz de mi gloria brilla más que cualquier cosa querida. –giro mi cabeza y me encuentro mirándola a los ojos y la beso. Ni siquiera me molesta el hecho de que mi aliento y el suyo no tengan demasiada frescura, es más natural con toda la gloria del aliento mañanero. –Y esa luz también se refleja en ti Pansy, esa luz se refleja en todo lo que yo poseo. Todas esas personas en costosas ropas solo tratan de sobre compensar su incomodidad consigo mismos, y tu nunca debes sentirte incomoda, no cuando estas conmigo.

 

  Ella me mira a los ojos y veo su adoración por mí, se que ella haría cualquier cosa por mi. Desde que tengo memoria nadie me ha amado como ella lo hace, excepto tal vez mis padres pero eso no esta en mis memorias. James fue un idiota, si el hubiera tenido su varita cuando Voldemort ataco quizá las cosas hubieran sido diferentes, pero eso no hace su sacrificio menos noble y valiente. Una muerte digna de un jodido Gryffindor, dando la cara y bien erguido, Hermoso. Ya no vale pensar en supuestos, es algo que ya esta fuera de mi control, pero no puedo evitarlo. Si ellos no hubieran sido débiles, yo no sería un monstruo, solo mira lo que le he hecho a esta chica. Y lo peor de todo es que no me arrepiento sino que me regocijo en su adoración.

    Lo único que amo ahora es mi magia, el amor por otros no salva a la gente o gana peleas, pero el amor por la magia si lo hace. Si la amas ella nunca te fallara, te mantendrá consiente cuando estés apunto de desfallecer, te advertirá del peligro, pero sobre todo te dirá que todavía estas vivo.

 

  -Haga brillar su luz en mi amo, lo necesito ahora, por favor.

 

   Mi aura rodea la suya, mientras mi cuerpo la estrecha entre mis brazos. Y lo hacemos sin vergüenza, sin hechizo silenciador, sin cubrirnos con las cortinas, ni siquiera nos importa que hayan otras personas durmiendo en las camas adyacentes.

 

   Nuestros gemidos despiertan a Davies y Greengrass, ni siquiera una guerra despertaría a Millicent. Las miro directo a los ojos, con una expresión retadora, digan algo perras Slytherin y algo malo les pasara. Pansy ni siquiera se preocupa y sigue cabalgándome, creo que se tomo bastante a conciencia el ‘tu nunca debes sentirte incomoda, no cuando estas conmigo’, que dije hace unos momentos. Las dos chicas toman sus toallas y huyen hacia las duchas como si el mismísimo Voldemort estuviera corriendo tras ellas.

 

  En el calor de mi orgasmo los ojos se me van hacia atrás y veo algo, me observo a mi mismo enfrentando a una criatura y escucho mi voz llena de locura y rabia.

-¡I’M POTTER YOU LITTLE SHIT! ¡COME AND FACE ME UGLY MOTHER FUCKER, I WILL PRESENT YOU TO YOUR MAKER!

  Despierto de inmediato, solo para sentir los lánguidos besos que Pansy me da en el cuello ¿Qué mierda fue eso? Estoy totalmente de acuerdo con la visión, eso era un horrible hijo de puta. Miro hacia un lado luego hacia el otro, no hay un demonio aquí. Bueno, después me preocupare por eso, por ahora el placer por sobre los negocios.

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N/A Les pido todo el perdón del mundo por la demora, es que la parte de Ginny la había escrito en primera persona pero no me convencía, así que la volví a escribir en tercera persona.

-Las islas orcadas son reales, están en la costa norte de Escocia.    —-Para todos aquellos que dirán bla bla blabla Grindelwald murió, después voy a contar la historia de porque esta vivo. No voy a hacer alguna invocación necromántica o algo tan fantástico, pero recuerden que Dumbledore lo encerró en Nummergard y cuando este murió las medidas que tomó para mantenerlo encerrado se debilitaron considerablemente. O al menos eso pienso yo.

-En cuanto al origen de esta mujer, este será explicado en algún capitulo posterior.

La traición

Disclaimer: Los personajes pertenecen a JK, Warner Bros, Salamandra, a alguna jodida fabrica que produzca figurillas de acción,etc. No ganan nada si me demandan, solo tengo un perro (ni siquiera es de raza), una billetera con 5000 pesos chilenos y una tira de condones de esos que te regalan en el consultorio. A y dos vales por un roncola en un club de strippers (y estan medias excedidas de peso). Lo otro sería esperar a que mis sanos y jóvenes padres mueran y me dejen su herencia, y luego demandarme, pero espero que se pudran esperando.

 

 

La traición

-Nunca pensé que fueras capas de hacer esto Ginny.

Harry acababa de llegar a su casa, cansado y estresado de su trabajo como  auror, se dirigió a su recamara y al llegar a la puerta escucho unos gemidos. Tamaña sorpresa se encontro al abrir la puerta, su queridisima y fiel esposa Ginny en la cama con otro hombre.

Su cara se sentia caliente y lo mas problable era que si no se desahogaba pronto sufriria una embolia o un ataque al corazon. Apenas sintio dolor, pues este rapidamente se convirtió en una ira ciega.

Escuchaba un zumbido molesto en los oidos y los gemidos de Ginny se escuchaban en camara lenta.

-¡Cinco años! ¡Cinco años! Y me cagas con Neville. –Su voz era poderosa y su ira se transformaba en poder que irradiaba de su persona. El Dumbledore que lucho en el departamento de misterios parecia un lindo gatito al lado del poderoso auror.

Las dos figuras en la cama se separaron tan repentinamente que Ginny cayo de la cama.

-Harry no es lo que parece. Puedo explicarlo-dijo Ginny

A Harry en toda su ira, casi le saca una sonrisa y la magia en el aire disminuyo un poco. Siempre se habia reido de que la gente usara esa excusa en las comedias romanticas que veia Petunia. Que tan estupido puede llegar a ser alguien cuando esta sorprendido.

-Que me vas a explicar- Harry se sorprendio que su voz fuera tan calmada- Que eres una perra que me engaña con el primero que se le atraviesa-dijo Harry- Y tu Neville como pudiste acostarte con mi esposa se supone que eras mi amigo. Dime, ¿el sombrero sintio lastima de ti y te dejo ir a Gryffindor? Bueno no eres astuto o valiente, ni inteligente o leal. Y eres casi un squib, Dumbledore debe haber sentido lastima tambien para dejarte ir a Hogwarts. –Harry se pregunto de donde salia tanto veneno en sus palabras, era como si su boca se moviera sola.

Neville se puso nervioso por que sabia que Harry tenia razón el había traicionado a su amigo uno de los pocos que le daba apoyo en Howarts cuando tantos creían que era un mediocre en la magia, pero también lo había hecho Ginny y eso había hecho que se enamorara de ella y no podía evitarlo. Todo había empezado con el baile de cuarto año, ella había sido la única de las veintitrés chicas que había invitado en aceptar.

-Harry perdóname, pero yo me enamore de Ginny en cuarto año y cuando tu, Ron y Hermione viajaron para derrotar a Voldemort nuestro amor se reforzo.- dijo de pronto Neville que había guardado silencio hasta el momento- No pudimos evitarlo.

Ginny soltó una carcajada cruel, sus facciones se desfiguraron un poco debido a las expresiones de su dueña.

-Que idiota eres, en verdad crees que me puedo enamorar de ti- dijo Ginny con tono de burla mezclada con ira- crees que me puedo enamorar de un ser tan patético como tu.

Harry no se sorprendió, ya no sabia que esperar de Ginny. Neville no podía dar crédito a esas palabras y fue como si lo hubieran abofeteado en el rostro, después de unos segundos Neville dijo:

-Pero todos estos años de placer y amor que hemos tenido siempre  susurrabas mi nombre y decías que me amabas, que te ibas a divorciar de Harry…

‘Neville Longbottom’ pensó harry ‘Siempre metiendo las patas, es imposible que alguien sea tan estupidamente estupido’.

-Tu mismo lo has dicho era puro placer, en serio creíste que me divorciaría de Harry-dijo Ginny

De repente Harry sintió una furia incontrolable, esa otra presencia que tenia en la cabeza se desvaneció y avanzo rápidamente hacia Ginny y la agarro de su cabellera tirando fuertemente. Ginny comenzó a gritar y aferro las manos de Harry tratando de soltarse.

-Vete de mi casa, no puedo ni mirarte me das asco-grito Harry mientras Ginny luchaba para liberarse

-Suéltala, Harry- Salto Neville sacando su varita, pero seamos honestos, Neville no tenia nada en contra de harry en cuanto a poder y rapidez. Harry fue mas rápido que el y le lanzo un Desmauis con un poco mas de magia de la correspondiente provocando que Neville se impactara con el armario que estaba atrás de el haciéndolo añicos. Neville quedo inconsciente de inmediato y una linea de sangre comenzo a fluir desde su sien.

Harry se sorprendio a si mismo pensando que hechizo seria mas efectivo para cortarle las pelotas al patetico Colagusano 2.0. Un sectusempra para simplemente cortarlas o usar un reducto y aplastarselas, eso lo distrajo un poco. ‘¿Qué me esta pasando?’ Penso el de inmediato.

Ginny aprovechando de que Harry había relajado la mano cuando le lanzo el hechizo a su amante se libero y agarro su varita que estaba en la mesa de noche y punto a Harry a la cara.

-¿Qué vas a hacer? ¿Lanzarme una maldición moco-murcielagos? Solo vete antes de que haga algo grave. ¡SAL DE MI VISTA AHORA!

-Harry yo te amo, esto no es nada. Puedo obliviarte y no recordaras nada, podemos volver a ser felices. –Harry creia que la pequeña pelirroja estaba bromeando, que descaro. Pero en la cabeza de Ginny esta era una idea seria –Todo sera como antes Harry; tendremos hijos, tu seras ministro de la magia, seras el mago mas rico de Inglaterra y el mas famoso del mundo y yo sere tu esposa, siempre a tu lado.

Una vocecilla hablo dentro de la mente de Harry ’Te dije que dijeras que no, yo reconozco una perra cuando la veo.’ La voz le hablaba de forma seductora, como una serpiente. ’Recuerdas la boda’.

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-Usted Harold James Potter-Black, Señor de la noble casa de los Black y del ilustre linaje de los Potter ¿Aceptas a Ginny Weasley del clan de los Weasleys como tu legitima esposa? (Para amarla, respetarla…blabla…)

Solo faltaba una palabra, una silaba, dos letras para que fuera oficial. Pero una vocecita le decia ‘Di que no, di que no, di que no, di que no, di que no, no lo hagas, no digas si…’ el oficial ministerial le toco el hombro y lo saco de su corto trance.

Harry miro a Ginny, se veia hermosa y olia a flores silvestres. Ginny era demasiado perfecta y la bestia que tenia en su pecho ronroneo felizmente. El debia decir que si, el amaba a Ginny, Ginny se veia tan hermosa, el la queria tanto, Ginny se veia tan hermosa, la bestia volvio a ronronear con mas potencia esta vez.

-Si.

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‘Esa bestia en tu pecho ¿Se sentia bien no? A que no adivinas que era’, la cabeza debia tener razon, ¿quien iba a sentir una bestia ronroneando en tu pecho? Lo normal seria sentir que la tela de los pantalones se estaba haciendo muy estrecha en la entrepierna. O verla hermosa, pero ¿Una bestia que te hace hacer cosas? Era raro.

‘Vamos Potter dos mas dos son cuatro, el cielo es azul y la mierda no se come. Piensa, Piensa.’

Ginny se quedo mirando mientras Harry parecia pensar, al parecer Harry dejaria que le borrara la memoria. Todo seria perfecto nuevamente, necesitaba que el dijera que si. Solo alguien cerca del nivel magico de Harry o un experto del equipo de obliviadores del ministerio podria borrar la memoria de Harry en contra de su voluntad. Lastima que Lockart estaba dibujando y pintando con crayones de colores en San Mungo. Pero Harry abrio la boca para decir algo y atrajo la atención de la Weasley nuevamente.

-¿Hace cuanto me estas dando pociones de amor? –Las palabras le salieron frias como el hielo, la temperatura del ambiente disminuyo diez grados Celsius. No era su ira usual, su rostro no estaba congestionado y la vena en su cuello no estaba latiendo. Era ironico que Harry se pareciera a su tio Vernon durante sus ataques de ira. Pero en esta ira no habia nada parecido a Vernon.

Ginny abrio bien los ojos y rapidamente bajo la mirada, repentinamente interesada en el piso alfombrado de la habitación. Se suponia que era imposible. Se supone que alguien bajo pociones de amor debe ser dócil, amoroso y tranquilo. Tal y como su padre Arthur que llebaba mas de treinta años de casado y nunca se habia dado cuenta de que fue victima de una pocion de amor durante la primera decada de matrimonio. Su madre solo se lo habia dicho a ella, ni siquiera a Bill o a Percival.   

BAM… BAM

Harry sintio los hechizos defensivos comenzando a activarse y corrio hacia la ventana que daba al patio delantero de la casa del valle de Godric. Habian siete figuras en tunicas oscuras y al menos tres docenas de cadáveres reanimados, comúnmente llamados Inferis. Los cadáveres caminaban hacia la casa recibiendo descargas electricas o hechizos que los desmembraban en decenas de pedazos. Pero carentes de voluntad los cuerpos solo seguian dirigiendose hacia su destrucción.

Pero los hechizos y runas no estaban preparados para un asalto prolongado. Harry en seguida trato de desaparecerse, aunque sabia que seria inútil siempre se debe probar la solucion mas logica primero.

-Terminaremos esto luego Ginny, y si quieres salir con la cabeza sobre tus hombros vas a tener que ayudarme. Ve a proteger la puerta trasera, yo ire a observar la chimenea.

Harry corrio hacia la chimenea para recibir una llamarada verde que le chamusco las cejas. La red estaba bloqueada, estos tipos venian en serio.

-Mierda, mierda, mierda. Aparicion, red flu, traslador. –Harry metio la mano entre sus tunicas y aferro la cadenita con el pendiente del Winzengamot que tenia en el cuello, pero no paso nada.

Las alarmas estaban conectadas al cuartel de los aurores, pero no se lo tomarian tan en serio y el equipo llegaria en un minimo de quince minutos. Sinceramente ¿Quién atacaria a Harry Jodido Potter? El conquistador de voldemort, el azote de los dementores, el elegido, el chico que vivio (tres malditas veces) a la maldición asesina y el brujo mas sexy del reino unido durante cinco años seguidos según la revista corazon de bruja.

Harry de inmediato se preparo a luchar, el ya no era un niño. El era un hombre, un hombre que ya no tenia un gigantesco pedazo del alma de voldemort que viviera como parasito de su magia. Las huellas de Voldemort nunca se desvanecerian, pero su poder habia aumentado mucho desde la batalla final contra Voldemort en Hogwarts. El iba a patear el trasero de los siete mortifagos y se veria genial haciendolo, haria que odiaran a su padre por no dejar escurrir su asqueroso jugo por la pierna de su madre en vez de echarlo adentro y engendrarlos. 

Nadie, repito ¡NADIE! Jode con Harry Potter. Y menos cuando este descubre que su esposa le pone los cuernos con Longbottom, maldición maldición porque no otra persona. Incluso habria podido ser Snape si este estuviera vivo, ¡¡PERO LONGBOTTOM!!. Control de ira y estrés, ¡A la mierda! Harry Potter no necesita un maldito medimago con postgrado en psicología. Solo necesita un puñado de mortifagos para botar su rabia. 

Habían pasado dos minutos, la ayuda llegaría pronto por si había algún problema. Calmadamente Harry se saco la túnica, la corbata y su antiguo reloj. Soltó una tabla del piso y los puso ahí sellando la tabla en el mismo instante en que la puerta saltaba de sus bisagras, por unos segundos solo hubo un poco de polvo y Harry aguanto el aliento. 

Un mortifago entro saltando a través de la puerta principal lanzando hechizos como si fuera un mono con una ametralladora, a tontas y locas. Harry anulo un rompe-huesos de una variedad turca, y esquivo un cortador mientras lanzaba una pequeña sorpresa.

-Telum conicio! –un gigantesco clavo salio disparado de la varita e impacto en el hombro del mortifago, lanzándolo por los aires y pegandolo a la pared.

‘al suelo’ le indico la voz de su mente y Harry obedeció sin rechistar. Una maldición de un color naranja turbio paso sobre la cabeza de Harry, este la reconoció como una maldición de origen ruso. Rasputin había sido castrado con esa maldición. ‘Dolohov’ dijo la vocecilla. 

Harry corrió hacia la cocina lanzando una columna de fuego hacia la dirección general de Dolohov. No se preocupo si había acertado y corrió hacia la cocina. Refugiándose tras el mesón central en el cual comían cuando no habían visitas. Comenzó a transformar el refrigerador en un oso y cuando tres inferís entraron el oso los demolió con sus zarpas, para luego ser reventado por uno de los mortifagos que comenzaron a lanzar hechizos a traves de la puerta.

‘Giro horario, diagonal hacia arriba. Lacero’ las instrucciones de la vocecilla eran claras y Harry las siguió al instante de forma no verbal. El hechizo salio a una velocidad increíble y de inmediato se escucho un grito y los hechizos se detuvieron. El mesón todavía resistía y Harry agradeció a la perra de Molly Weasley por haber elegido madera resistente a la magia.

‘La puta Prewett debe haberle dado la poción a la pequeña puta Weasley, Potter.  Tu que creías que ella te quería como una madre, pobre pipi pote’. 

-Potter voy a cortarte las pelotas y a usarlas de collar, me has costado tres dedos. –La voz era grave y cruel. ‘Rodolphus’ dijo la vocecilla en la cabeza de Harry.

El fuego estaba detenido y Harry sabia que estaban tratando de rodear el vestíbulo, la cocina tenia dos puertas. Pero ya habían pasado dos minutos mas, la ayuda ya no estaba muy lejos.

Harry dejo que la vocecilla tomara el control. –Corta las tuyas Lenstrange, no te sirven de nada. Impotente de mierda.

En seguida se escucho un grito de ira y una maldición rojiza como la cruciatas vino volando hacia Harry, pero este volvió a esconderse bajo el mesón. Harry se volvió en el momento justo para ver a un mortifago altísimo entrando por la otra puerta.

La voz en la cabeza de Harry sabia que  esto iba en serio. ‘Esto va en serio Potter, a matar’ 

-Avada Kedavra, ¡chupapollas de mierda! –El mortifago cayo para no levantarse jamas. La expresión triunfante de Harry desaparecio al escuchar un grito femenino.

-La escuchas Potter, sino sales la mataremos. –‘No salgas Potter, no lo hagas’, Harry ignoro la voz de su cabeza y considero las opciones. Aun cuando ella era Ginny, una mujer a la que el ya no amaba desde hace cinco minutos y a la cual no se sentia capaz de salvar. Ella tambien era una ciudadana inglesa y el habia dado su palabra cuando ingreso al cuerpo de aurores de ayudar a todo el que lo necesitara. 

Los recuerdos con Ginny lo asaltaron, la felicidad que habia vivido durante su sexto año en Hogwarts. Sus besos con sabor a frambuesa, el placer que le producia que Ginny susurrara su nombre, la felicidad de ser realmente uno mas de la familia Weasley y si era sincero consigo mismo el sexo era absolutamente genial aunque el solo lo habia hecho con Ginny.

Pero no todo es perfecto Potter ¿O si?’ No realmente perfecto, los ataques de celos. Bastaba que una mujer tocara a Harry o lo saludara y Ginny prácticamente explotaba. Las ansias de controlar cada aspecto de la vida de Harry; que comia, que se ponia para vestir, a que hora debia llegar a casa y hasta cuanto dinero gastaba.

Pero aun asi, no habia sid… ‘Tic tac, tic tac, decidete de una maldita vez Potter. El tiempo se acaba cornudo’ la vocecilla tenia una malicia especial al decirle la ultima palabra.

El momento de la verdad, pero Harry sabia que se arrepentiria de lo que iba a salir de su boca. Maldición el se arrepentiria eligiera lo que eligiera.

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  N/A  ¿Harry con personalidades multiples? Quien sabe, pero esa voz es un maldito saco de plomo.

  otro regalo mas, si alguien quiere escribir una historia siguiendo esta trama me avisa y me lo pide.

El final del final feliz.

 

¡¡¡¡¡¡BANG!!!! 

La onda expansiva cogio a Harry y lo mando volando cinco metros. Aterrizo dolorosamente sobre su espalda, golpeandose la cabeza en los adoquines del callejón Diagon.

Su vista estaba borrosa, a traves de la niebla y las chispas que enturbiaban su mirada pudo ver los restos de la heladeria flortescum. Se levanto y dio unos pasos inseguros, buscando al pequeño James y a Hannah que hace unos segundos lo saludaban desde una de las mesas.

Miro a su alrededor y vio una multitud corriendo y gritando. La gente no habia olvidado al señor oscuro, aun cuando el lo habia derrotado hace cinco años. Aun cinco años después todos tenian terror de decir su hombre y vivian con miedo. Todavía después de cinco años, nadie habia recuperado su valor. Nadie se detuvo a ayudar a algunos heridos, nadie se detuvo a tratar de apagar las llamas en la heladeria.

Miro hacia la heladeria pero no habia nada, nada reconocible. Habian trozos de personas por todos lados, y el fuego engullia la madera sin piedad. Los pelos de su nuca se erizaron y un escalofrio en su espalda le anuncio peligro.

-¡Avada Kedabra!

El campeon de la luz se lanzo al suelo, esquivando la maldición por unos pocos centímetros, la niebla presente en sus ojos se despejo en seguida debido a la adrenalina provocada por su magia. Saco su varita y miro hacia la direccion de donde provino la maldicion.

En ese momento algo se quebro dentro de el, donde antes siempre hubo comprensión, amor y tolerancia por los demas solo habia odio, furia y sadismo.

El hombre que habia lanzado la maldicion vestia tunicas negras y tenia una mascara de mortifago.

Harry se levanto de inmediato y lanzo un reducto cargado de magia pura, donde segundos antes habia un hombre ahora solo habia un gran manchon de sangre, entrañas y huesos.

Harry sintió la magia y dio un paso hacia la derecha esquivando otra maldicion, varias maldiciones siguieron llegando hacia donde el estaba. Pero conjuro un escudo para 3 cortadores y un reducto y esquivo dos maldiciones asesinas.

- Pryrus Impactus!     

Uno de los individuos quedo en llamas y salio expulsado 12 metros cayendo estrepitosamente y muriendo de inmediato.

-¡Mierda! ¡Retirada!

La voz era la de Rodolphus Lenstrange, pero Harry ni siquiera la reconocio. Los individuos comenzaron a desaparecer pero Harry alcanzo a mirar a los ojos a uno de los individuos, rompiendo sus escudos mentales y dañando su mente. En seguida supo a donde se dirigian.

Después todos se preguntarian, como Harry Potter logro violar un poderoso hechizo fidelio y aterrizar en el patio de una mansion en Gloucestershire. La respuesta es solo suerte, pues saco el conocimiento del guardian a traves de legemerancia una tecnica que habia usado voldemort para terminar con muchas familias. Todo dependía del poder del guardián del secreto, la ubicación no podía ser sacada bajo tortura y debía darse voluntariamente, con la excepción de Legemerancia. Por eso era recomendable tener a un mago poderosisimo para aplicar el encantamiento fidelio.

Los individuos notaron de inmediato su prescencia, pero ya no importaba. Todos ellos sabian que estaban muertos. Trataron de desaparecerse pero no pudieron, algunos apretaron los trasladores de emergencia que tenian en el bolsillo pero no paso nada. Sabian que habian despertado a un mounstruo. Dos de ellos comenzaron a lanzarle hechizos mientras los otros huian hacia la casa, pero calleron aturdidos tras intercambiar unos cuantos hechizos.

-Tengo otros planes para ustedes- Harry les dijo aunque sabia que no podian escuchar una mierda de lo que el decia por que estaban aturdidos.

Harry los petrifico y se dirigio hacia la casa, maldiciones comenzaron a volar hacia el desde las ventanas. El solo levantaba escudos o conjuraba bloques de granito para las maldiciones asesinas o algun crucio.

Harry se detuvo a 10 metros de la casa, giro la varita sobre su cabeza dos veces y luego apunto su varita empuñada con ambas manos hacia la puerta de la casa.

-Tero atque Contrucido’!- El hechizo servia para atacar fotificaciones. Lo habia aprendido hace un par de semanas, durante las vacaciones con Hannah y el pequeño James en Sicilia. El sobrenombre del hechizo era ‘La demoledora de Dionisio’.

La puerta se desintegro y toda la casa se estremecio junto con el terreno a 50 metros a la redonda. Habia quedado un agujero en medio de la casa, si no hubiera habido magia antigua protegiendo la estructura esta se hubiera derrumbado.

Harry entro en la casa y observo a su alrededor, varios magos estaban votados en el suelo algunos aturdidos y otros gritando de dolor por haber perdido alguna parte de su cuerpo. Los inmobilizo, para que no escaparan ya que tenia grandes planes para ellos, y continuo avanzando buscando escaleras pero no encontro ninguna. Hizo un agujero en el techo rompiendo el piso de los 3 niveles. Se levito asi mismo hacia el segundo piso donde habia un par de mujeres aturdidas y un niño escondido bajo la mesa.

Un cuerpo que salio desde una puerta a su derecha se estrello contra el y trato de cortarlo con una katana. Èl  solo movio su varita y la mujer recibio un latigazo de magia pura y salio expulsada de vuelta hacia la habitación, al chocar con la muralla se escucharon varios sonidos cuando sus huesos que quebraron. La mujer expulso sangre por su boca y sus entrañas comenzaron a salirse por el corte que el hechizo le había hecho en el estomago.

- A… a M…m…. A Michael no, por… favor.

La mujer expiro y parte de Harry escucho lo que ella dijo, pero la parte de el que estaba en control hizo oídos sordos.

Harry se volvió hacia el niño que tenia una mirada llena de miedo y lagrimas, no debía tener mas de cinco años.

-Hola pequeñín, también tengo planes para ti.

-El Mago malo no dañara al amito Michael. –Grito un pequeño elfo domestico que apareció repentinamente entre Harry y el pequeño.

-Así que yo soy el malo ahora, te daré una razón para que no te equivoques criatura estupida. Acidus Lampas!. –Un chorro de acido surgió de su varita y callo sobre el elfo. Harry observo los diez segundos en los cuales el elfo grito y se revolcó en el suelo antes de morir.

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Ronald Weasley era un auror novato recién salido de la academia, al principio solo quería ser auror por Harry. Pero cuando Harry declino la oferta de entrar a la academia sin tomar ningún Éxtasis, el siguió con su plan y como la invitación se extendía a el y Hermione, el acepto.

Hermione también había entrado al ministerio, pero no a los aurores sino a los inefables. Le encantaba hacer investigaciones y desarrollar nuevos hechizos, aunque no le gustaba que la mayoria de sus descubrimientos permanecieran en secreto o no le dieran el credito a ella cuando alguno que otro salia  la luz.

Ambos estaban en el cubículo de Ron conversando acerca del regreso de Harry. Recién eran las diez de la mañana, pero Ron ya estaba preguntando.

-¿Vamos a ir a cenar a casa de Harry hoy? –Pregunto Ron.

-Si, hace tiempo que no lo vemos. Sus vacaciones fueron larguisimas.

-Deberíamos tomarnos unas vacaciones nosotros también, imagínate haciendo el amor conmigo en una playa del caribe. Salemos a ver la luna, yo digo que es fea tu dices que es bonita, empezamos a discutir. Tu me tiras un par de hechizos, yo a ti y luego nos reconciliamos. Es como en quidditch cuando los bateadores se lanzan bludgers como locos pero después de terminado el partido se abrazan como si nada hubiera pasado.

‘Ron y sus analogías’ pensó Hermione. Para el todo tiene que ver con comida o Quidditch. Ron relacionaba hasta las dificultades para ir al baño como algo que tenia que ver con el quidditch. ‘Fue solo una Snitch difícil de atrapar, y sabes que si no la atrapan el partido no termina’. Ella solo le había contestado contesto que con razón los buscadores no encontraban la snitch ya que estaba metida en su trasero. Comúnmente ella no hablaba así pero se enojo al descubrir el arsenal de dulces que Ron escondía en la casa, demonios con razón siempre anda estitico.

-¡AURORES A LA CHIMENEA AHORA!

El grito la saco de sus recuerdos y observo a Ron correr hacia el cuarto donde estaba la red flu. Solo escucho algunas palabras como explosión, heladería y callejón.

Debe haber sido una broma de sortilegios Weasley, hace cinco años que no pasa nada importante. Los mortifagos se autoexiliaron después de una año aguantando la cacería de Harry y los aurores, los dementores fueron masacrados por Harry y salieron varias leyes para apoyar a los hombres lobo y a los vampiros.

Hermione solo volvió al sótano del departamento de misterios despreocupada y pensando que regalo le llevaría a su ahijado ahora que había vuelto de vacaciones junto con Harry.

Media docena de aurores salieron de la chimenea del caldero chorreante, esquivaron el río de gente tratando de salir al Londres Muggle o a algunos que trataban de usar las otras dos chimeneas del bar para escapar.

-¿Qué paso? –Ron le pregunto a una mujer que tenia la cara contorsionada por el miedo.

-ha… ¡Explosión! ¡sangre!

-¿Quién fue?- pregunto firmemente Jones, un auror mas experimentado que Ron.

La mujer comenzó a sollozar y a sacudirse. Les costo unos segundos calmarla.

-No lo se, pero él estaba ahí y los alejo. El ma…ma…mato a dos de ellos, y los otros escaparon.

-¿Quién es el?- Pregunto Davies, el jefe de la unidad.

-El conquistador del innombrable.

-Y ¿Por qué tan asustada entonces?- Pregunto Ron un poco mas nervioso, Harry podía cuidarse solo eso lo sabia mejor que nadie. Pero aun así se preocupo por su amigo, aunque seguramente cuando ya tenia al resto de los culpables inmovilizado.

-Por que no era el mismo, siempre he visto sus fotografias y tiene unos ojos bondadosos y amigables. Había algo en el, algo que daba miedo, como si estuviera loco. Sus ojos relampagueaban y el no solo los mato, sino que los masacro. –La mujer vomito sobre una mesa y ellos dejaron a Tom a cargo de la mujer y salieron corriendo hacia la heladería de Megan flortescue.

Ron comprendió en seguida que algo muy malo había pasado, algo muy malo debía haber pasado para que Harry matara a dos personas. Por el miedo en la mirada de la mujer solo había una cosa que podría haber hecho a Harry actuar así, Ron palideció al instante. ‘Mierda, Hannah’.

Ron entro al piso de los aurores en el ministerio, cansado y pálido. Sus ojos estaban rojos por la falta de sueño y las lagrimas. Lo habían tenido que amarrar y traerlo a la casa via traslador luego de pasar dos horas buscando los pedazos de hanah y el pequeño James y tratando de reconstruir los cadaveres, pero no habia nada. Solo pedazos de carne, pelo y ropa chamuscada por todas partes, no sabia como iba a decirle a Harry que ni siquiera habia un cadáver de su esposa y su hijo.

Paso toda la noche llorando junto a Hermione, ni siquiera pudo dar la cara e ir a  la casa de los Abbott asi que envio a alguien mas. Alguien del ministerio habia ido, y el solo sentia culpa de  no haber estado ahí para ayudar a su amigo. Harry siempre habia estado ahí para ayudarlo y ayudar a su familia y aun cuando Harry termino con Ginny y esta salio del pais y habia estado viajando desde entonces sin siquiera enviar una lechuza, nadie lo culpaba y seguian considerandolo parte de la familia.

Se Habria quedado en su cama, pero Dean le aviso temprano que Habian detectado grandes niveles de Magia en un pequeña mansion de Gloucesershire. Eran hechizos nivel cinco y en los ultimos años solo habian habido tres personas capaces de eso. Dumbledore, Voldemort y Harry. Asi que se levanto, no comio nada, ni siquiera se lavo la cara.

Apenas llego se reunio con cinco compañeros para tomar el traslador hacia ese lugar. Nunca olvidaria lo que vio esa mañana.

Habian 3 mujeres crucificadas, con sus tripas expuestas y sus cabezas cercenadas. Habian 8 hombres empalados a la  moda otomana, incluso uno todavía estaba gimiendo. Pero lo que le revolvio el estomago fue el niño pequeño que estaba colgado en un arbol cercano a la casa, el niño no estaba muerto. Pero casi no podia respirar y tenia los ojos fijos en los ejecutados.

-¿Qué has hecho Harry? –susurro para si mismo.

En ese momento todos los que lo rodeaban dieron un paso hacia atrás, el pelirrojo miro hacia el agujero que tenia la casa. Habia una densa oscuridad y solo 2 puntos verde oscuro brillaban sobrenaturalmente.

-Bajen esas varitas. –Siseo una voz, cargada de poder e ira.

Dos de los seis aurores tiraron sus varitas al suelo, y soltaron un gritito bastante femenino. todos los otros bajaron sus varitas excepto Ron.

-Har…Harry ¿eres tu? –Se maldijo asi mismo por el inevitable miedo que se percibio en su voz.

No hubo ninguna respuesta, y el pelirrojo comenzo a ponerse nervioso.

-Harry, tienes que acompañarme. Todavía podemos arreglar esto, no te va a pasar nada. Te lo juro.

Todavía, ninguna respuesta. Ron sabia como debia sentirse Harry, el mismo se habia imaginado su venganza por Hannah y su ahijado como algo parecido. Pero se dio cuenta que esto no le causaba ningun placer.

-Harry, voy a dejar mi varita aquí y voy a caminar hacia ti. Tomaremos un traslador al cuartel de los aurores y luego iremos a la madriguera, nosotros cuidaremos de ti. –Las manos de ron estaban sudando y sentia las orejas calientes, el esfuerzo de esconder el miedo era grande. Pero el era un perfecto Gryffindor, leal y valiente hasta la muerte.

-No te acerques mas, no se que puedo hacer en este momento.

-Entonces matame Harry, no me importa. Pero debo llevarte a casa o al cuartel, mama necesita saber que estas bien. –Ron comenzo a caminar hacia la casa y comenzo a sentir el frio, como si hubieran cien dementotes dentro de la casa, se detuvo a cinco o seis metro de la casa. Enfrentando la mirada de su mejor amigo.

-¿para que?- Ahora la voz habia perdido el tono siseante y el frio en el ambiente comenzo a decaer. –Para que me digan cuanto me odian.

-Nadie te odia Harry.

-¡MIRA LO QUE HICE MALDITA SEA! Hasta yo odio el monstruo en el que me he convertido.

Ron se acerco al agujero y la oscuridad se disipo, ahí estaba Harry con lagrimas en los ojos y varias heridas al parecer los magos habian puesto alguna resistencia. Pero a parte de eso nada demostraba su pena. El pelirrojo estiro una mano para tomar la varita de su amigo, y para su sorpresa el se la permitio.

-No quiero ir al cuartel de aurores, vamos a beber algo. –Ron dudo un momento, pero si Harry se emborrachaba iba a ser mas facil controlarlo si habia algun problema.

Ron miro hacia sus compañeros y vio que dos de ellos estaban de rodillas vaciando sus estomagos, mientras que el resto estaba descolgando al niño. Ron utilizo la varita de Harry para convocar su propia varita y luego creo un traslador al cabeza de chancho.

A Aberforth solo le basto mirar a Harry, ya habia escuchado la noticia y no queria enojarlo. Asi que les dio un par de botellas whisky de fuego, añejado de 23 años. La misma edad de Harry.

Durante un largo rato bebieron en silencio, Ron solo estaba esperando hasta que a Harry se le soltara la lengua. Siempre era asi, por eso a su amigo no le gustaba beber. Tenia la lengua muy suelta durante una borrachera.

-Voy al baño Harry. –Le dijo Ron levantandose. Pero Harry ni siquiera se inmuto.

Ron se acerco a la barra con las piernas levemente inestables y le susurro a Aberforth que llamara a Hagrid por si habia problemas.

Cuando volvio a sentarse Harry estaba llorando y babeandose. Y a juzgar por la posa bajo su silla, el pobre hombre se habia orinado en los pantalones.

-Igamos a llamarlo Albus. Albus Severus Potterrr, mis dos orrrrrguños. El y el pequeñin de James. –Se detuvo un momento para limpiarse las babas y lagrimas con el mantel de la mesa antes de seguir. –Taba tan emocionado por tener un germanito.

Trato de levantarse pero con una botella de whisky en el cuerpo solo consiguió caerse de la silla, lo cual solo lo entristecio mas. Harry comenzo a llorar con mas fuerza y a gritar.

-¡¿Pooqué Ron?! ¡¿Pooqué?!

-¿Qué cosa Harry? –Dijo Ron arrodillanse a su lado.

-¿Pooque puedo salvar a otos y no a mi familia? ¿quee hecho? ¿Pooque no puedo solo morir? ¿poque a la tenteque amo le pajan cosass malas?

En ese momento Hagrid llego y aunque tambien tenia lagrimas en los ojos y sufria una pequeñas convulsiones, trato de levantar al hombre en que se habia transformado ese bebe que habia cargado hacia mas de 20 años.

-Te tengo Harry, dejame llevarte a la casa de Molly.

-¡NOOOOOO!

Harry comenzo a forcejear y a convulsionarse, y se volvio difícil de manejar incluso para Hagrid. Ron trato de afirmar sus piernas, solo para recibir una patada en el lado derecho de su cabeza. Aberforth tambien se habia unido a la lucha, pero recibio un manotazo que lo mando volando contra una pared.

Ron corrio hacia la chimenea y lanzo un poco de polvos flu. Arrodillandose metio la cabeza en el fuego, y se encontro mirando a Bill.

-Bill debes venir, rapido necesito ayuda. Trae a los otros.

Hagrid parecia tener problemas, las explosiones de magia en Harry parecian tenerlo un poco aturdido. Pero el valiente semigigante no lo soltaba.

Ron se vio casi atropellado por sus cuatro hermanos, que saltaron sobre Harry tratando de dominarlo. Pero era imposible, Ron le lanzo un aturdidor luego de que Charlie saliera volando cayendo tras el mostrador, pero eso no lo detuvo. Ron volvio a disparar pero le dio a George, volvio a disparar solo para ver que Harry seguia moviendose. Solo tras el tercero Harry dejo de moverse.

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 N/A: Se que solo escribo de un Harry que esta loco, pero a diferencia de mi historia principal ‘Sumiendose en  la oscuridad’ este Harry aunque loco, es bueno. Como yo no tengo mucho tiempo debido a mi historia, me gustaria regalar este primer capitulo a alguien que quiera escribir su propio fic, pero le falte un buen comienzo o carezca de ideas buenas.

Espero que estas 3000 palabras me den algo mas de tiempo para postear el capitulo 8 de ‘Sumien…’

7.- Ámame.

 

  Flash-back (22 de mayo)

 

  La celebración por la caída de Voldemort había durado hasta las cinco de la madrugada y ya todos estaban marchándose a su casa, pero Harry no tenía un hogar al que ir. 

 -¿Por qué no vienes con nosotros Harry? –Le pregunto el patriarca de los Weasley. Todo el clan de pelirrojos lo miraba expectante.

  Pero había algo mas importante que ir con ellos, si bien era cierto ellos habían perdido a Fred, pero aun se tenían unos a otros. Había alguien, un nuevo huérfano, alguien que lo necesitaba más que a nadie y que lo necesitaba ahora. –Teddy.

 -¿Qué dices Harry? –Intercedió Bill,- ¿Qué sucede con Teddy?

  El joven héroe lo miro tristemente, -El me necesita, Andrómeda también me necesita. Alguien debe decirle lo que ha pasado.

  La pequeña de los Weasley, Ginny se acerco y tomo su mano. Las manos de Ginny se sentían extremadamente suaves y le costaba mucho tener que dejarlas, pero el tenía una responsabilidad ahora, debía cuidar del que era el ultimo cachorro de los merodeadores además de el. –Alguien del ministerio ira a avisarle Harry, tu tienes que descansar. Déjame lavar tus heridas Harry, ven a casa conmigo amor.

  El ultimo de los Potter le dedico una sonrisa, -No Ginny, hay cosas que debo hacer por mi mismo. El honor me lo exige, alguien debe estar ahí para Teddy porque Andrómeda no esta en condiciones de mirar por el. Además quiero estar solo, necesito pensar en que haré ahora.

  Nuevas lagrimas comenzaron a caer por el rostro de Ginny y sus abrazos se aferraron a Harry, -¡Yo también te necesito Harry! Mi hermano murió, necesito que alguien me diga que todo estará bien.

  La bestia en el pecho de Harry estaba furiosa, pero mucho más débil que en sexto año.

‘No puedes abandonar a tu amada, ella te necesita.’

  Pero había otra voz en su cabeza, una voz piadosa y preocupada.

‘NO, ella tiene cinco hermanos mas, un par de padres que la aman, un hogar ¿Qué tiene Teddy?’

  -Tu padre te lo dirá Ginny, ahora tengo otras responsabilidades. Nos veremos cuando el destino lo tenga escrito Ginny.

   Una seña de Harry y Arthur se acerco para llevar a su única hija a la madriguera, fue una lucha bastante ardua. La pequeña Weasley no quería soltarse y lloraba como una condenada al beso del dementor.

  -Adiós Ginny. –Fue lo último que dijo Harry antes desaparecerse a la casa donde Hagrid lo había llevado el año pasado.

  El joven Gryffindor recorrió el jardín, en el que se había estrellado junto a Hagrid, con lentitud. Pensando en que le diría a la señora Tonks que no solo era esposa de un hombre asesinado, sino que también suegra de un cadáver y lo peor de todo, madre de una hija muerta. Ningún padre debería vivir para enterrar a sus hijos, solo que Andrómeda no tenía acción, era su deber vivir. Vivir para cuidar al último varón de los Tonks y los Lupin.

  Harry tuvo que hacer una cosa que siempre recordaría como una de las acciones más difíciles de su vida, golpear la puerta.

  La primera cosa que Harry escucho al abrirse la puerta fue. -¿Dora?

  Pero solo el triste rostro de Harry respondió la llamada de la desesperada madre, su rostro y la terrible frase. –Lo siento.

  La mujer callo de rodillas y un grito desgarrador, que clavo una aguja en el corazón de Harry, surgió de su garganta. Una de sus manos comenzó a arrancar mechones de su largo cabello mientras la otra desgarraba la carne de su aristocrático rostro. La mujer se parecía mas que nunca a su hermana Bellatrix, la expresión de locura en su rostro se mezclaba con su sangre Black para darle más similitud a la loca mortifaga.

  El último de los Potter se lanzo de inmediato sobre ella, para evitar que se siguiera lastimando. Habría podido usar magia para aturdir a la mujer y luego amarrarla, pero de algún modo sentía que esto debía hacerse de forma física, sin recurrir a las trampas de la magia.

 -¡¿POR QUÉ?! ¡DORA! ¡¿POR QUÉ NO LOS SALVASTE?! ¡SUELTAME! ¡DEJAME IR! 

  El muchacho no la soltó y las únicas palabras que Harry decía eran. –Lo siento, lo siento, lo siento.

  Pero pronto la ira de la mujer comenzó a enfocarse en el salvador del mundo mágico, la viuda trataba de morder, golpear y rasguñar cualquier parte de Harry que tuviera a su alcance.

  Harry nunca recordaría cuanto tiempo estuvo luchando con la triste mujer, cuanto tiempo tomo para que esta se calmara. Al final, la segunda de las hermanas Black se rindió y descanso en los brazos del Gryffindor, la mujer soltó tantas lagrimas durante el indeterminado tiempo en que estuvieron tendidos  que la camiseta de joven héroe estaba empapada.

  -Sé como se siente Andrómeda. Lo sé. –Harry decía la verdad.

 La mujer ni siquiera lo miro para contestar. –No lo haces, tu no sabes nada.

  -Crees que lo has perdido todo, y el dolor es tan intenso que desearías correr y correr. Hasta el final del mundo y de los tiempos, pero no puedes hacerlo Andrómeda. Debes cuidar de Teddy.

  La mujer comenzó a sollozar y a temblar nuevamente, -No puedo, ya… ya… no me siento… con fuerzas.

  Harry le dio un beso en el cuero cabelludo y la abrazo con más fuerzas. –Las encontraras Andrómeda, lo criaras para que sea alguien de quien estaremos orgullosos.

   Andrómeda pareció tomar fuerzas del abrazo de Harry y su voz ya no era vacilante. –Necesitara una figura paterna, alguien a quien mirar como ejemplo. Tiene que haber un hombre en la casa, sola no podré hacerlo Harry.

 -Yo te ayudare Andrómeda, juntos lo haremos crecer fuerte. Tan fuerte que nunca te dejara, tan fuerte que será alguien digno de ser tu nieto y mi ahijado. El será el nuevo señor de tu casa cuando sea un adulto.

  El joven héroe sentía un poco de dudas acerca de criar a un niño, pero Andrómeda sería la experiencia y el sería la fuerza que alimentaría al hogar. No con dinero, sino con energía, una energía que se veía tan escasa en la viuda.

  La luz ya entraba por las cortinas, debían ser cerca de las siete de la mañana. Extrañamente Harry no sentía cansancio, se sentía más despierto de lo que nunca se había sentido, más poderoso de lo que nunca había estado y el sentimiento de ser necesitado para soportar este nuevo hogar le daba un nuevo propósito, algo que no tenía hace un par de horas.

  La viuda comenzó a besar la línea de la mandíbula de Harry, lo que sorprendió al muchacho. Harry trato de alejarla un poco, para ver que le sucedía.

  La mujer lo miro con ojos suplicantes, llenos de necesidad. –Ámame.

  Andrómeda se levanto y dejo caer su túnica, para comenzar a desabrochar los botones de su vestido. –Ámame Harry, por favor. Lo necesito.

  El muchacho estaba anonadado, prácticamente congelado. La mujer termino de desnudarse y dejo a Harry admirar su esbelto cuerpo, sus senos hermosos y firmes (los cuales habían engañado a la gravedad de alguna manera), y su piel pálida y tersa.

  Andrómeda hizo que Harry se incorporara y comenzó a desvestirlo lentamente, besando su cuello y cabeza. No parecía molestarla el hecho de que Harry estuviera sucio con sangre y barro.

  Cuando el muchacho estuvo finalmente desnudo lo guío hacia el baño de la casa, y comenzó a lavarlo. Como una esposa lavaría al marido que ha vuelto de la guerra. 

  Andrómeda estaba sentada con la espalda de Harry entre sus piernas, lavándole el cabello. El niño que vivió sentía solo un poco de timidez, la mayor parte ya la había perdido. Este acto lo sentía como algo natural, el ahora era el hombre de la casa y no tenía porque sentir vergüenza al estar desnudo con Andrómeda.

  Cuando finalmente estuvo limpió, la mujer lo guío hacia la habitación principal. Andrómeda se tendió sobre la cama y puso a Harry sobre ella, el joven no sabía que hacer. Había escuchado a Seamus hablar de sexo, de cómo un hombre tenía que meter su pene en la mujer. Pero nunca había recibido ‘La Charla’, no era como si Vernon fuera una figura paterna ejemplar.

   La mujer al parecer no había detectado la extrema inexperiencia de Harry y solo susurraba palabras, que no eran de ayuda. –Ámame Harry, necesito sentirme mujer otra vez. –Le decía mientras lo besaba en el cuello y acariciaba su espalda exhortándolo. –Necesito un hombre Harry, por favor.

  El Gryffindor trato de forzar la primera entrada que la punta de su miembro encontró, pero eso al parecer fue un error. -¡No por ahí! –Andrómeda lo alejo un poco para mirarlo a la cara. -¿Eres virgen?

   Harry asintió avergonzado. –Tranquilo, apunta mas arriba. –Harry subió un poco su puntería. –Ahí, eso es.

  Harry quedo sorprendido por el calor que había en el interior de una mujer, por un instante quedo sin respiración. Instintivamente Harry comenzó a moverse, funcionando en piloto automático. Su respiración era agitada y su cabeza estaba escondida en el cuello de Andrómeda. El muchacho sintió la explosión que iba a ocurrir en unos cuantos segundos más y busco detenerse, para que este momento durara un poco más. Pero ese no era el plan de la señora Tonks, esta lo abrazo con fuerza, para acercarlo más a ella y puso la otra mano en el trasero del muchacho y empujo con fuerza. -No pares, Harry, por favor. –Le rogó al oído antes de comenzar a devorar se sudoroso cuello.

   Harry comenzó a temblar unos cuantos segundos después tratando de contenerse, tratando de que esto durara la mayor cantidad de tiempo posible. Pero el orgasmo de Andrómeda arruino sus planes, las paredes vaginales de la mujer apretaron su miembro con fuerza, destrozando la voluntad de Harry y haciéndolo eyacular.

  -Oh… oh… MERLÍN. –Dijo un Harry que parecía hecho de jalea.

  Permanecieron en la misma posición durante largo rato, con el pene medio flácido de Harry todavía dentro de Andrómeda.

 Finalmente la mujer se levanto para alimentar al pequeño Teddy, Harry la vio volver con el niño pequeño. Este tenía el cabello morado, pero al abrir sus ojitos anaranjados y observar a Harry desde los brazos de su abuela, sus ojos se volvieron verdes y su cabello negro. El salvador del mundo mágico sonrió e indico a Andrómeda que volviera a tenderse junto a él.

  -Tan hermoso y valiente. –Dijo al tomar al pequeño en sus brazos, el niño ni siquiera lloro al estar entre los brazos de un desconocido.

-Mi ahijado, mi heredero. –Pronunció con orgullo mientras miraba a Andrómeda.

  Después de alimentarlo Harry puso al niño sobre su pecho, y abrazo a Andrómeda. Sin decir nada más, todos se fueron a dormir.

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Miércoles 21 de octubre. 

 

 Comúnmente tengo sueños bastante jodidos, con la criatura que una vez habitó mi mente, mortifagos, dementores o simplemente soñando con alguna de las palizas que Vernon solía darme para extraer la fenomenolidad, o como sea que el la llamaba, de mi inútil cuerpo. Estas son las que más dañan mi ánimo, debido a que son las únicas en las que me siento realmente impotente e indefenso. Como puede un niño de cuatro o cinco años oponerse a un hombre adulto que pesa seis o siete veces más, sin embargo, fueron esas golpizas las que me hicieron más fuerte. Me costo todo un verano darme cuenta de ello, y lo hice sin un maldito sicomago que me ayudara.

  Nunca había soñado con la noche en la que tuve sexo por primera vez y en la que también conocí a Teddy. Ojala nadie me hubiera despertado.

  -Hola Andrómeda. –La viuda Tonks se ve muy cansada, sus ojeras indican las dificultades ha pasado estos últimos días al cuidar a Teddy. El niño en cambio no se ve tan débil como Lupin cuando este salía de una de sus transformaciones. Quizás su juventud y su don en metamorfomagia lo ayudan a sanar mejor.

  La mujer se acerca y me da un piquito en la boca, aun cuando nunca volvimos a tener sexo, no hay incomodidad entre nosotros y siempre nos saludamos así. –Hola Harry, -Ella me mira severamente. -¿Qué demonios estabas pensando?

 -Estaba pensando en lo que hago mejor Andrómeda, matar.

 Ella me entrega al pequeño Teddy, he tratado de no encariñarme tanto con él para no mancharlo con mi toque de mala suerte, pero es imposible. No puedo evitarlo, con solo mirarlo vuelvo a ser un poco mas como el antiguo Harry, como ese marica que estaba desesperado por recibir y dar amor. Ojala nunca le pase nada malo, porque si algo le pasara mataría no solo al culpable sino a su mujer e hijos, incluso a su maldita lechuza. Los crucificaría a todos y quemaría su jodida casa, mientras cago en el jardín.

  -No digas eso Harry, además estas equivocado, ser padrino es lo que mejor haces. –Ella se sienta al borde de la cama y toma mi mano, -¿Qué haríamos si algo te pasara Harry?

 Debería ser un mejor padrino, no he hecho ningún testamento y tampoco lo voy a hacer, pero estaría bien crear una bóveda para el pequeño. Una como la que mis padres me dejaron para pagar por mis cosas del colegio no estaría mal, aunque ni siquiera alcance a gastar una décima parte de eso. Tal vez debería haber comprado un caldero de oro puro o esa pequeña galaxia que me hubiera hecho astronomía muy fácil, podía haber pasado quinto y sexto año rodeado de putas, alcohol y pociones para el dolor. Eso habría sido genial, Dumbledore debería haberme dicho que hiciera eso, definitivamente hubiera clasificado como una buena ‘infancia’,

  -Tomare pasos para asegurar el futuro de Teddy. Si algo me pasara, no le faltara nada.

 -Solo tienes que mantenerte vivo Harry, tú eres lo único que me queda aparte de Teddy.

  -No debes preocuparte por eso Andrómeda, le creare una bobeda solo por precaución. Yo soy inmortal ahora, solo yo tenía el poder para derrotar a Voldemort y solo él tenía lo necesario para matarme.

  ¿Será Verdad lo que dije? No habra problemas, tengo toda una vida para comprobar esto y los problemas nunca faltaran.

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Sábado 25 de Octubre.

 

   Es sábado cuando por fin salgo de la enfermería, los cuidados de Pansy resultaron eficientes. Esa crema es bastante efectiva, por algo vale cerca de cien galleons la onza. Su ingrediente principal es sangre de Veela y puedo decir que ellas no la venden barata.   

   Me dirijo a la oficina de Slughorne, a una de mis clases de artes mentales. Me toma un par de minutos descifrar la contraseña, amortencia. Debo golpear la puerta para dejar notar mi presencia, al parecer Dumbledore nunca le enseño el truco para saber cuando hay alguien al otro lado de la puerta sin que sea necesario tocar.

 -Hola Horace, vengo a una de nuestras lecciones.

 El solo me mira con tristeza antes de contestarme. –Ya no tengo mucho que enseñarte Harry, lo único que había dejado afuera es como hacer que las mentes de otros sufran dolor, pero eso lo descubriste por ti mismo.

 -Hay otras cosas que no se Horace, como alterar mis propias memorias, o implantar memorias consecuentes para no solo desmemorizar a alguien y como poner bloqueos en la mente de otros.

 Su ceño se va frunciendo poco a poco con cada uno de los tópicos que propongo. – ¿Para que necesitarías eso Harry?

 Lo pienso durante unos segundos, casi ninguna de las razones que llenan mi mente es muy noble. Solo una puede ser medianamente plausible, aunque no creo que lo suficiente. –Para poder detectar si alguien a mi alrededor ha sido victima de eso profesor.

  -Puedo enseñarle como detectarlo, pero en cuanto a enseñárselo, mi respuesta sigue siendo no. –El marrano da un largo suspiro, como tomando fuerzas para seguir negándome el conocimiento. –Ya me has fallado una vez Harry, usaste los artes de la mente en una niña pequeña solo para hacerla sentir dolor.

  Por un segundo la ira me hace querer gritarle para exigirle que me enseñe, solo la repetición de mi nuevo mantra me ayuda a controlarme. -¿Qué tal encadenar hechizos? Esa técnica no la he aprendido profesor y pienso que si lo hubiera sabido, podría haber salvado a mas gente en Hogsmeade. Se que solo habíamos hablado de lecciones para mejorar mi manejo de las artes mentales, pero le pido esto como favor.

  Slughorne parece relajarse un poco, me pregunto cual habría sido su reacción si yo hubiera exigido ser enseñado a manipular la mente de la gente aun más de lo que ya soy capaz. -Eso es bastante simple Harry, no es difícil de aprender, pero debes practicarlo mucho para hacer que sea algo natural. La técnica consiste en ligar hechizos con movimientos de varitas que terminen en cierta secuencia para ser enlazados con el comienzo de los movimientos de otro hechizo. La debilidad de la técnica es la dificultad para hacer escudos, cuando alguien esta realizando una cadena de maldiciones o hechizos, es mejor esquivar. Otra debilidad es el cansancio que provoca, tus hechizos son mas poderosos y rápidos por lo que toman mas poder.

  Todo lo que me ha dicho hasta ahora es inútil, eso es fácil de encontrar en un libro. Lo que se puede aprender de ellos es limitado, quizá por eso Hermione no es tan buena como bruja.

 – ¿Podrías mostrármelo Horace?

 El marrano mira el cuarto evaluadoramente. Antes de decir de forma pensativa. –Usaremos mi pensadero Harry, me gusta mucho mi oficina como para arriesgarme a dañarla.

 No estaría mal que Slughorne me enseñara una memoria con hechizos ofensivos, me importa un rabano ver una cadena que incluya la maldición piernas de jalea, el hechizo de cosquillas y el encantamiento de levitación.

  -Aquí vamos mi muchacho, -Dice Slughorne sumergiendo la cabeza sin esperarme.

  De inmediato lo sigo y veo una plataforma de duelo, una versión más joven de Slughorne esta en la platea. Por la gran cantidad de concurrencia este encuentro debe ser algo importante, una de las figuras es diminuta, ya se quien se trata.

  Flitwick hace una pequeña reverencia que no es imitada por su rival y el duelo comienza. El pequeño duelista se mueve sin parar, usando a su favor la estatura y ligero peso de su cuerpo. La velocidad con que se intercambian hechizos es impresionante. Veo en cámara lenta como el rival de Flitwick realiza un encadenamiento de hechizos; el ocho vertical de un Pello hostis (empujador o derribador), aprovechando la ultima noción circular y realizando una cruz lanza Percutio (perforador), aprovechando la línea vertical y dando una puñalada dispara una lanza de metal o una especie de clavo no se bien el conjuro me parece que es Telum conicio.

  El último hechizo me sorprendió, es peligrosamente mortal lanzar clavos gigantes. El referi ni siquiera detiene el encuentro para amonestar al contrincante.

  Miro a Slughorne y este detiene la memoria, dejando a todos congelados. -¿Por qué el arbitro no advierte al contrincante del profesor Flitwick?

  -Buena observación mi muchacho, sabría que te darías cuenta. Ese hombre fue insultado y humillado en un duelo anterior por el profesor Flitwick, así que cuando ambos llegaron a esta final el hombre desafió a Filius a un duelo sin reglas. Es totalmente contra las reglas tratar de matar a un contrincante en una competencia normal, pero como Flitwick no puso objeciones se realizo de todos modos.

  ¿Flitwick insulto a alguien? JA el pequeño profesor no insultaria a una mosca, ahí tipos jodidamente calmados y alegres y el profesor es uno de ellos. Lo he visto recibir chorros de agua, fuego en las cejas, golpes de almohadas, ataques de canarios lunáticos, perros cachondos, descargas eléctricas e incluso una vez Neville se sentó sobre el y nunca se enojo.

  Solo me toma un segundo verlo, Flitwick mira el clavo empalado con sorpresa en su rostro. Amor, bah. Eso es una mierda, el mejor momento de un mago es cuando este esta lleno de ira. Lo he sentido, es precioso enfocarte en algo y soltar todo tu poder sobre lo que te hace enojar. Sin medir consecuencias ni limitaciones.

  No creo que Flitwick haya previsto la ley de Murphy para la termodinámica, las cosas se ponen peores bajo presión, y su rival lo ha presionado bastante. En ese momento el pequeño profesor elige lo que considero mi mejor estrategia, ataca fuerte, ataca rapido y deja caos en tu camino.

  Una lluvia de hechizos sale de la varita del diminuto duelista y me es posible reconocer algunos de los hechizos y como se encadenan con otros, veo como el patrón va repitiéndose y que va agregando un hechizo nuevo con cada cadena. Desarmador-golpeador, desarmador-golpeador-quiebra huesos, desarmador-golpeador-quiebra huesos-desgarrador…

  Cuando la cadena tiene seis eslabones el otro tipo cae, el ultimo hechizo es un rayo oscuro cargado con una especie de electricidad en su exterior. El otro duelista tiene una gran quemadura en su pecho y su cuerpo es presa de repetidas convulsiones, es como la reacción que tienen los tipos con esas pistolas eléctricas muggles. El tipo debe haberse cagado y meado encima.

   La memoria termina con eso y de inmediato me entra la curiosidad. –Ese último hechizo ¿Cómo se llama?

  -Ese es el shockeador Harry, esta en el límite. Es gris tirando a oscuro.

  Joder, Flitwick usando ese tipo de magia. Definitivamente seria algo glorioso pelear contra el, aunque debo agregarlo a la lista de tipos que pueden patearme el trasero. Además tendría que hacer algo terrible para hacerlo enojar. Violarme a su lechuza o cagarme sobre su escritorio cuando tenga clases de encantamientos, aunque no creo que funcione ya que ni siquiera cuando estaba luchando en la batalla de Hogwarts se veía enojado.

  -Espero que hayas comprendido Harry que la ira nunca es buena cuando se lucha, si no mides las consecuencias puedes lastimar seriamente a alguien.

  ¡MEDIR CONSECUENCIAS! ¡Medir consecuencias! Medir consecuencias. Si estoy vivo es porque nunca he medido las consecuencias, todo lo que soy y seré se debe a que soy un idiota que nunca mide las consecuencias. La gloria no se alcanza siendo un marica prudente, gloria personal eso es todo lo que busco. No me importa como me mira el resto del mundo mágico, solo como yo me veo a mi mismo.

  Decido ir por el camino del hipócrita y asiento con la cabeza, fingiendo estar de acuerdo con el. -¿Qué tan lastimado quedo el otro duelista?

  -Ivan Dolohov murió luego de ese encuentro.

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  Me siento frente a Neville en el gran comedor, Ron y Hermione están cerca pero solo los ignoro. Fueron a visitarme, algo acerca de pedirme disculpas por no haber estado ahí para luchar junto a mí. Al parecer se quedaron para acompañar a Ginny, no puedo evitar sentirme orgulloso por haberla hecho llorar todo ese día. El hecho es que solo les conteste en mono-silabos y cuando Hermione me reprocho lo del incidente con Marissa comencé a ignorarlos. La señorita perfecta siempre ha sido una especie de conciencia para mi, ahora se que ella fue la que me atraso. Ella ha sido como un par de zapatos de concreto, diciéndome que hacer, que estudiar y prácticamente que pensar.

  Veo a Pansy en la mesa de las serpientes y le hago señales para que se acerque, aun cuando ha estado cuidándome no le he hablado en estos últimos días como castigo por hacerse daño. Ese no es su cuerpo, es mió ahora y solo yo puedo dañarlo si me da la gana, no ella.

  De inmediato una sonrisa ilumina su rostro y parece como si un gran peso ha sido levantado de sus hombros. Feliz de la vida se sienta en una de mis rodillas y me abraza, ella es la mayor prueba de que no soy perfecto. La prueba de que yo también puedo hacer cosas malas.

 -Nunca más.

 Ella se inclina para susurrarme. –Nunca más amo.

 Dejo que ella comience a alimentarme y fijo mi atención en Neville,

-¿Y Susan?

 -Le gusta almorzar con sus amigas, cenamos y desayunamos juntos. Gracias por haberme dado el valor Harry, gracias a ti y al Whisky de fuego.

 Yo solo le hago un guiño y le dedico una sonrisa. –Te puedo golpear en las bolas cuando quieras amigo, -Decido poner una clausula a esa declaración. -Siempre y cuando tengas los pantalones puestos.

  -Te deseo bolas resentidas Harry, me dolieron todo el día después del ataque.

  Siento que la tela de mis pantalones esta mojándose, mi cerebro tarda un segundo en procesar eso y mis ojos se mueven a Pansy. Eso me recuerda ha sido una semana desde que hicimos cositas sucias.

  -Lo siento Neville, nos vemos después.

  Hago que Pansy se levante y hecho a correr con ella de la mano. Menos mal que hoy use calzoncillos y no boxers, sino estaria haciendo el saludo nazi con mi pito frente a todo el colegio.

 ‘Podrá ponerla donde usted quiera amo, donde usted quiera’.

 Te cobrare la palabra Pansy.

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   Uf, el sexo post-almuerzo es realmente intenso. Quizas es por eso que estoy cojeando cuando entro a la oficina de McGonagall. La fuerza con la que Pansy estaba rebotando sobre mi me va a dejar las bolas moradas, Neville maldito bastardo. Y el jodido problema es que todavía tengo una jodida erección. 

  -Buenas tardes profesora McGonagall.

  La profesora de transfiguraciones tarda un par de segundos en levantar la vista de lo que parece un montón de ensayos de segundo año. –Buenas tardes Harry. Creo que para comenzar deberiamos hacer un regreso a los principios de transfiguración enseñados en años anteriores. –La mujer saca una pila de papeles de una de las gavetas de su escritorio. –Revíselos señor Potter.

  Mierda, ahora soy su jodido asistente. Me muerdo la lengua y recibo los papeles con la boca cerrada, al menos son exámenes de tercer año. Si fueran de los malditos pergenios de primero estoy seguro que vomitaría.

  Se casi todas las preguntas, pero hay dos que no se. Que vergüenza no se una pregunta de un examen de tercero. ¿Qué hago? ¿Qué hago?

  Al final decido separar los ensayos de algunos Ravenclaws y ver las respuestas que más se repiten. Los principios de Prescott para transfigurar sólidos en líquidos o gaseosos, violando las leyes de la termodinámica son algo que se vació de mi cabeza hace tiempo. Además el año sabático que me tome para matar a Voldy, no hizo muy bien a mi memoria.

  Cuando termino la mayoría de las notas son aceptables y excede las expectativas, con pocos excelentes y reprobados. La próxima vez seré más duro, sobretodo con los Gryffindors y Hufflepuffs.

  -Bien señor Potter, podemos comenzar ahora. Para transfiguraciones, las palabras o los movimientos de varitas no son el aspecto difícil. Hay dos partes en las que los alumnos fallan. La primera es que no tienen una foto clara de lo que quieren. Por ejemplo sus conjuraciones señor Potter, estas no son perfectas. Conjure alguna criatura para mí.

  Por un momento estoy tentado a bajarme los pantalones y presentarle la criatura que habita en ellos, pero me controlo y conjuro un perro. Un Bulldog, de inmediato le mando una compulsión para que se este tranquilo.

  -Casi perfecto señor Potter, pero las orejas no estan bien muy definidas, las patas traseras no tienen garras y no tiene cola. El segundo punto es que se debe tener confianza en que la transfiguración es posible, usted tiene esta confianza para conjuraciones pero carece de ella para transfiguraciones.

  -Nunca fui un alumno brillante para transfiguraciones, no tenía el poder suficiente para serlo. Ahora tengo poder y solo falta fe ¿A eso se refiere?

  -Eso es el problema, además comenzaste a creer que como puedes realizar conjuraciones de forma casi perfectas no necesitas transfiguraciones. Eso es un error porque usando transfiguraciones ahorras mucho poder y puedes generar criaturas más grandes.

  McGonagall se levanta y me indica que también lo haga, de inmediato comienza a trabajar. Le toma unos veinte segundos transfigurar su escritorio en un caballo, un grácil y elegante pura sangre árabe.

   Realmente asombroso, los leones que yo conjuro no son de tamaño real sino que del porte de un puma y nunca más allá de unas doscientas libras. Si conjurara un caballo no seria tan grande como el que ha conjurado McGonagall, ¿Qué podría hacer si me aplicara en transfiguraciones? Quizá un rinoceronte o un elefante.

  Paso dos horas siguiendo las instrucciones para hacer un caballo como el de McGonagall, debo hacerlo lentamente y parte por parte. Después de un tiempo seré capaz de hacerlo de forma mejor, pero por ahora es realmente gracioso ver un escritorio con cabeza de caballo, y no la que va sobre los hombros. Mi sentido del humor me lleva a diez minutos de regaños por parte de McGonagall.

   Este es el primer paso para hacerme más fuerte, poder puede llevarme hasta cierto punto, la suerte puede ayudarme en ocasiones y casi nunca tengo el beneficio de la sorpresa. Para suplir las carencias del poder, suerte y sorpresa, debo poseer habilidad.

   Más tarde cuando tomo lo último de mis pociones para el dolor, mi cabeza vuelve a relajarse y a pensar en cosas banales.

  ¿Qué habría pasado si el destino no hubiera estado de mi parte? Por un momento considero como habria matado a Voldy, quizá hubiera jugado a ser Mark David Chapman. Me veo a mi mismo disparándole cinco veces y veo a Tommy morir en los brazos de Bellabitch. Jodidos Yankees, ¿Por qué tuvieron que matar a Lenon?

  Otro estreno mental me enfoca vestido con capa y sombrero de Frac, merodeando por un Londres oscuro, el smook arremolinándose en antiguos faroles de petróleo. Un Voldemort con vestido y labios pintados no tarda en entrar escena, el destripamiento del infeliz me tiene riendo un buen rato.

   Me imagino a Voldemort paseando en una limosina, una multitud de gente vestida en túnicas oscuras aclamándolo. Me veo a mí mismo sacar un rifle y volarle la cabeza al bastardo hijo puta.    

  Definitivamente debo conseguir mas de esta cosa.

Capitulo 6: La charla.

 

 20 Octubre (Martes)

  

  Murieron ocho alumnos; tres de los alumnos de séptimo año que lucharon junto a mí, otros tres fueron asesinados en la calle antes de que yo saliera y los otros dos estudiantes fueron secuestrados por las criaturas de la noche.

 Es reconfortante el saber que no tuve la culpa, que a diferencia de Voldemort esos vampiros no eran mi responsabilidad. Hice todo lo que pude, casi muero por salvarlos a todos. Pero los muertos no me importan, tal vez haya sido una lastima para sus familias pero no para mi. Anthony goldstein, Megan Jones y Dean Thomas murieron, es cierto que Dean había sido mi compañero de cuarto por mas de seis años, pero el era alguien ya crecido por lo que murió por su propia debilidad. Ya tengo suficiente con el peso de los quinientos treinta y dos muertos que el ultimo régimen de Voldemort provoco. No necesito más de esa mierda en mi vida ahora.

  Mi pelea duro menos de tres minutos y aunque mate a cuatro vampiros, no puedo evitar sentirme impotente. Yo debería ser lo suficientemente fuerte como para matarlos a todos sufriendo pocos daños, creo que tendré que esforzarme más en entrenar.

  El sanador me deja el diario todos los días, luego de que me repararan el pulmón y me despertaran el director de San Mungo se sorprendió de que solicitara los servicios del sanador de Gringotts. El doctor Wentworth se preocupa mas que nada en ver la salud de los solicitantes para alguno de los seguros que los goblin proveen, pero es bueno curando gente también. Ragnok al parecer no había puesto ningún problema, a pesar de mis restringidas relaciones con su raza.

  El Profeta me alaba por sobre todos, pero parte del crédito también va hacia los otros alumnos de ultimo año que lucharon. Mis compañeros mataron a cuatro de los vampiros. También mencionan como Aberforth mato a tres vampiros y ayudo a un gran numero de alumnos a entrar a su bar para protegerse. Los aurores mataron tres de los vampiros que estaban protegiendo las piedras rúnicas para mantener el escudo. El mayor golpe lo recibieron los aldeanos, aun cuando sufrieron poco durante el régimen de Voldemort, en esta ocasión perdieron quince personas. En una población de alrededor de cuatrocientos, la muerte de quince personas es un fuerte golpe.

  Según el diario las visitas a Hogsmeade están canceladas por todo el año, el ministerio pagara por los edificios destruidos y pondrá mas defensas en estos y Hogwarts tendrá una guardia permanente de cinco aurores y una unidad de trolles entrenados por Gringotts patrullara el exterior.

  La puerta de mi habitación se abre y Wentworth entra en el cuarto, mis acomodaciones son de primer nivel. He pasado tres días aquí, mi petición fue la de no recibir visitas y ni siquiera Kingsley ha venido. El único visitante que autorice fue Andrómeda, pero Teddy sufrió su primera transformación el día después del ataque así que no ha venido. Mi sanador reparo mi antebrazo y a disminuido un poco las moraduras de mi pecho, solo el rasguño en mi cara ha sido difícil de curar. Wentworth me cosió con seda de acromantula, es poco común pero el prefirió no arriesgarse a probar pociones como loco y empeorar la herida. La maldita puta tenía una sustancia anti-cicatrizante en las garras.

  -¿Listo para sacar la gasa y ver los resultados Sr. Potter?

  Yo solo asiento y lo dejo hacer, una de las cualidades que más aprecio de este hombre es que no hace muchas preguntas. A diferencia de los otros sanadores que quieren meterte alguna mierda de psicología para disminuir ‘Los riesgos de estrés post-traumático’.

  El otro punto alto de mi estadía es la ayuda que recibo de una bella enfermera para orinar. Al parecer fue asignada por Fudge cuando yo estaba en cuarto y aunque el hombre perdió su cargo ella sigue con el trabajo.

  Después de quitarme los lentes el sanador saca el parche, de forma rápida y precisa Wentworth extrae las suturas. -Las propiedades de la seda han hecho un buen trabajo señor Potter, pero aun así el tejido cicatrizado esta un poco enrojecido.

  -Dame un espejo. –Me vuelvo a colocar los lentes antes de tomar el espejo que Wentworth me ofrece.

   La cicatriz comienza empieza a mitad de la frente, luego se salta mi cuenca ocular y corre por mi mejilla. Es cierto que la cicatriz esta enrojecida pero no es tan malo, un poco de pociones para evitar que se infecte y estará bien. Es una suerte que le hiciera caso a Andrómeda y comprara lentes con protecciones y hechizos extras. Sino el lente se hubiera roto y hubiera tenido el ojo lleno de vidrios, otro paso mas cerca en el camino a tener facciones como las de Ojo loco. 

  -¿Puedo irme? tanto blanco me esta comenzando a enojar. Preferiría mear vidrio que seguir aquí otro día.

  -Enojara un poco a la encargada de esta sección del hospital, pero yo soy su sanador en esta ocasión y no veo porque no. Solo debe prometerme que no realizara ninguna actividad que requiera mucho esfuerzo por lo menos por una semana. También deberá…

  Eso puede ser un problema con mi nuevo estilo de vida, no pierdo nada con preguntar. -¿Una mamada es un esfuerzo extremo?

  Por primera vez desde que lo conozco el serio profesional se ríe, y me da una palmada en el hombro. –Mientras este sentado y no llegue mas lejos creo que puedo permitirlo.

   Después de vestirme, el hombre me da un bastón bastante cómodo y salemos caminando de la habitación. Cuando vamos a mitad de pasillo una vieja nos sale a interceptar. -¡Señor Potter! ¿Qué esta haciendo?

  Ni siquiera la miro para decirle. –Me voy.

  La bruja respira de forma repentina y nerviosa, -Pero usted no puede hacer eso. Vuelva a su habitación ahora mismo. Y usted señor Wentworth, no puedo creer que permita esto.

   Debo darle crédito a mi sanador, el solo la mira como si fuera una especie de pintura en la pared y no le dice nada. Al parecer se le han pegado algunas de las actitudes de los Goblins, las mas útiles por lo menos. No creo que sea útil comer carne cruda o afilarse los dientes.

   Cuando la bruja hace ademán de tomarme del brazo para guiarme de vuelta a mi habitación, es mi turno de reaccionar. Es lamentable para la bruja que ya no este de animo para ignorarla, antes solía estar intimidado por los sanadores. Principalmente debido a Madam Pomfrey, pero ya he superado ese miedo. Y si ni siquiera Pomfrey puede decirme que hacer, mucho menos se lo permitiré a una puta vieja que ni siquiera conozco.

  -El señor Wentworth podría realizar la operación para extraer el conducto bucal-anal en usted Madam. Así tal vez no saldría tanta mierda de su boca cada vez que habla, vieja bastarda.

   La mano que iba a tomar mi brazo se retira de inmediato y va hacia el pecho de la bruja. –O por dios, esos modales.

 Me vuelvo hacia el sanador y le pregunto. -¿Tiene tiempo ahora señor Wentworth? Al parecer la operación es urgente.

  Wentworth comienza a guiarme hacia el ascensor otra vez. El viejo zorro no soltó una carcajada esta vez, pero tiene una sonrisa en los labios. Que se le va a hacer, si alguna vez necesito a esa bruja de nuevo me disculpare y culpare al dolor. Debo bajar al Hall para usar la conexión a la red Flu. Ojala y no me parta el culo en el aterrizaje, porque estoy seguro que va a doler como el demonio.

  Cuando salgo del ascensor hay unas veinte personas en el Hall además del personal del hospital presente. De inmediato comienzan a aplaudirme y una bruja se acerca. –Sarah Caruthers, señor Potter. Muchas gracias por haber ayudado a mi hijo a llegar al castillo, habría retirado a mi retoño de Hogwarts sino hubiera sido porque usted esta en Hogwarts para proteger a los niños.

  La bruja representa unos cuarenta años y tiene un aire maternal parecido al de Molly pero menos extremo. Usualmente ignoraría a alguien groseramente, sin embargo veo real agradecimiento en sus ojos. Solo le doy la mano sin decir nada, mi buen humor por salir de aquí no llega a tanto.

   Dos minutos y un montón de apretones de mano más tarde, estoy tendido en el suelo del Hall de entrada de la escuela. Elegí esa chimenea por ser la más amplia, pero al parecer mi facilidad para tropezar sobre mi mismo después de salir de la red flu es incurable. Tal vez sea una buena razón para ser ministro, así podría prohibirlo como forma de viaje. Si yo no puedo hacerlo entonces nadie podrá.

   Nah, estoy bien sin tener que meterme a la política. Esta en el fondo consiste en tratar de ganar una competición de medirse el pito, usando la mayor cantidad de trampas posibles. Definitivamente no quiero hacerlo con Fudge en el mismo cuarto y menos con Kingsley, el tipo tiene un pie gigantesco, mide 1,90 y es negro. Definitivamente llevo las de perder.

  Me toma un minuto levantarme, por suerte todos deben estar almorzando y nadie estuvo aquí para ver mi triste espectáculo. Me pregunto si Wentworth me hubiera dejado ir si supiera mi ineptitud para salir de una chimenea.

  Cuando abro las puertas del Gran Comedor me encuentro con toda la escuela en sesión, de inmediato todos comienzan a aplaudir. Incluso muchos de los Slytherins. Hay gritos de felicitaciones, pero todos me respetan y nadie se acerca a tocarme. Yo camino con la frente en alto a ocupar un puesto en la mesa de los leones, el bastón y un poco de dolor en mi cuerpo me hacen ir con paso lento pero seguro. Me siento con los de primer año, realmente no me siento con ganas de llegar al otro extremo de la mesa para sentarme con el resto de mi curso.

  Los vítores y aplausos duran un par de minutos pero después de eso todos se calman y se sientan. Hay banderas negras en el techo del Hall y luego de la inicial alegría del cuerpo estudiantil todos se callan para comer en silencio. Incluso los alumnos de primer año a mi alrededor están silenciosos.

  Los niños no generan en mi el mismo rechazo que la mayoría de la gente de mi edad o los adultos generan, realmente no se porque. Mientras los otros me irritan continuamente los niños solo me provocan indiferencia. Tal vez será su inocencia.

  Son sorprendentemente pequeños, yo tengo que haber sido mas pequeño aun. Mal que mal soy el uno de los mas bajos de mi clase y alimentarse de las sobras de los Dursley por diez años no hizo mucho por ayudarme.

  No se que me impulsa a preguntar, quizás sea la necesidad de conversar. -¿Cómo han estado?

  Un chico de pelo negro y rostro delgado es el que responde, con una voz de ratoncito. –Cuesta dormir.

  -¿Por qué? –Me sonrió, siempre me irrito cuando me hacen preguntas estupidas y aquí estoy yo preguntando estupideces.

  -Por las historias de los vampiros. Muchos de los grandes estaban llorando y contaron cosas terribles. –El niño había bajado tanto la voz que solo los mas cercanos podíamos escucharlo. –Tengo miedo de que vengan a llevarme a mi también.

   Una niñita rubia de rostro valiente lo reprende. –No seas tonto Bromfield, nada puede atacarnos aquí. Menos ahora que Harry esta aquí. No viste en el diario como le dio una lección a esos tontos vampiros –La niñita me mira con grandes ojos llenos de admiración. –Me gustaría ser como usted, valiente como un Gryffindor, inteligente como un Claw, leal como Puff y astuto como un Slytherin.

   En el fondo no fue como darles una lección, el dolor en mi pecho es una indicación de que ellos también me enseñaron un par de cosas. No entiendo como alguien quisiera ser como yo, en el fondo no lo hice porque fuera valiente. He enfrentado a la muerte demasiadas veces como para que necesite valor para hacerlo, debería haber muerto tantas veces que ya no recuerdo el numero. Solo lo hice para probarme, para probar que un grupo de vampiros no eran una amenaza para mi. Pero sin embargo lo fueron.

   La niña no debería pensar así, ella es estupida. Ve las cosas que yo hago de forma equivocada. –No deberías desear eso.

   -Pe… pe… pero usted es un héroe, ¿Por qué no debería desearlo?

   Uso un poco de legemerencia en ella y descubro su nombre.

-¿Quieres ver como es ser yo Marissa? ¿Quieres ver la razón por la cual no deberías ser como yo?

   Ella solo me mira con ojos llenos de curiosidad, -Si.

  Saco mi varita sin vacilaciones y le apunto antes de susurrar, –Legimilens.

  Entro en su mente y jalo su conciencia hacia la mía. Su mente trata de poner una resistencia instintiva, pero es como si un insecto se violara a un elefante, no sirve de nada.

La hago sentir el dolor de una mordedura de basilisco.

La desesperación al ser atacado por un enjambre de dementores.

El sufrimiento al estar bajo una Cruciatus de Voldemort.

Mi aceptación de la muerte cuando Voldemort me lanzo un AK en el DoM.

Miedo al ser rodeado por cientos de inferis.

 -Protego!

  Soy expulsado de su mente en forma repentina, por… ¿Demelza Robins?

 -¿Qué demonios le estas haciendo a mi hermana Potter? –Es oficial, debería tener un doctorado en hace que hermanos o hermanas sobre-protectores, quieran cortarme los cojones y dármelos de comer. – ¡Respóndeme!

 Ira otra vez, no solo me expulso de la mente de Marissa, sino que todavía mantiene su varita apuntada contra mí. Justo cuando empezaba a sentir que me sentía mucho mejor sin estar enojado todo el tiempo, tal vez hayan sido todas esas pociones que me hicieron muy feliz cuando estaba en el hospital pero eso no es importante, viene una perra Gryffindor y me hace esto.

  Y ahí vienen los profesores, me levanto antes de que lleguen a mi puesto. Mientras camino hacia la puerta siento los ojos de todos quemando un agujero en mi espalda, cuando abro las puertas veo que los profesores están siguiéndome fuera del gran comedor.

   Slughorne es el primero en hablar, y lo hace sin sus modales despreocupados y joviales. –Señor Potter, usted me prometió que no usaría lo que yo le he enseñado a me…

  -A menos que fuera necesario, -Completo su frase, interrumpiéndolo. –Créame que lo era.

  -Me puede decir que hace necesario atacar a una niña pequeña señor Potter. –Ahora Sprout entra en mi contra también. Ella siempre ha sido la más maternal del staff, del tipo perra Weasley.

  -Tenía que enseñarle, ella necesita aprender.

  -¿Aprender Que? –McGonagall esta lívida y prácticamente gritando.

  -Aprender que nadie debe ser como yo, que ser yo es como estar en una bañera llena de carne podrida.

  Ellos se miran extrañados, intercambiando expresiones de incertidumbre. Ahora es el turno de Flitwick, el pequeño profesor es al que mas admiro del grupo. –Pero necesitamos más gente como tu Harry, todos los alumnos de este colegio te admiran.

  Mi voz escapa antes de que pueda contenerla, llena de ira y a varios decibeles más alto de lo normal. –ES PORQUE SON IDIOTAS.

  Por fin puedo bajar el volumen de mi voz, respiro antes de decir de forma forzada. –Los pobres desgraciados ven gloria donde yo solo veo sangre y muerte, creen que soy valiente cuando solo soy alguien a quien su propia vida no le importa una mierda.

  -No deberías decir eso Harry, tú no eres así, claro que tu vida te importa.  –Pomfrey también entra a… ¿defenderme de mi mismo?

  -¿Cómo va a importarme? Yo soy un animal, alguien que debe hacer cosas horribles por otros. Solo soy un arma lista para abalanzarse sobre aquellos que abusan de su poder.

  -No eres un animal Harry, eres alguien que haría lo que fuera por proteger a la gente más débil. -Es el turno de Vector, no se porque todos creen que tienen razones para contradecirme. No es como si tuvieran un jodido magíster en ‘Harry Potter’.

  -Ustedes tampoco entienden, nadie debería hacer o pasar por las cosas que yo he pasado. Todos ven al héroe, al gran Harry Potter, todos ven lo fuerte que soy ahora. Pero ninguno de ustedes vio lo que solía ser. Nunca vieron al niño que tenia que dormir en una alacena bajo las escaleras, acostado sobre su propio meado. Nunca se preocuparon por el niño que era golpeado y maltratado, y tampoco por el jodido huérfano que nunca ha tenido a nadie. Solo se preocuparon por vivir en la paz que yo había traído. –Los miro desafiante, retándolos a decir algo. –Si pudiera cambiar las cosas y haber nacido muggle, lo haría aunque significara que Voldemort nunca hubiera sido detenido. Cambiaria las vidas de todos ustedes por no ser quien soy, o mejor aún, no haber nacido.

  -Me apena que pienses así Harry, pero lo que mas tristeza me da es que tienes razón en muchas cosas. Deberías ir a reposar. –Flitwick es uno de los pocos que comprende, eso me alegra. El diminuto profesor a veces me cuenta historias de mi madre y se que ella era una de sus alumnas favoritas, eso siempre me calma un poco en clases.

  Ellos solo me miran preocupados, como si fuera a explotar en cualquier momento.

  -Muy bien Harry, ve a descansar en la enfermería. Acompáñalo Rubeus.

  El semi-gigante me sigue en silencio por un minuto o dos antes de hablar. Al parecer no quiere que los profesores nos oigan.

 –Discúlpame Harry, debería haber ido al pueblo. Sabía que quizás algo podría pasar y no seguí mis instintos.

 -No deberías preocuparte Hagrid, no es que tampoco seas un adivino. Además todo salio bien. –He vuelto a mi típica maña de siempre decir que todo esta bien, lo que ha pasado un par de minutos fue un error. No debería haber explotado.

  ‘Un mago que no puede controlarse a si mismo no tiene esperanzas de controlar a otros.’

 -No Harry, siempre me he prometido que te cuidaría. Cuando tu entraste a quinto año, Olimpe me ofreció el puesto de profesor de Cuidados de Criaturas Mágicas. Yo lo rechace, porque desde que te saque de esa casa derruida prometí que te cuidaría. –La cara del grandulón demuestra tristeza, -Yo solo volví por ti y te he fallado, no pude evitar que te lastimaran.

  Lagrimas comienzan a caer en la barba de Hagrid y el profesor saca un pañuelo rosa con lunares blancos. Nunca podré entender su fijación por el color rosa, aunque es una suerte que por fin se deshiciera del paraguas y realizara un intensivo durante el verano para tomar algunos de sus TIMOS. Puedo imaginármelo con su horroroso traje marrón, sentado frente  a la comisión examinadora (al menos los que sobrevivieron) en un gigantesco escritorio, haciendo esfuerzos con sus manasas para redactar las respuestas en un hoja pequeña.

  Creo que ya no puedo soportar la depresión mucho mas, así que extraigo una de los frascos que Wentworth me dio, lo desencojo y lo vació de un trago. De inmediato me siento más feliz, esta mierda es bastante buena.

  -Bueno Hagrid, puedes hacerme un favor. –Mi corpulento profesor me mira con ojos esperanzados. -¿Podrías conseguirme testículos de unicornio y un ojo de calamar gigante? Los necesito para un ritual oscuro que leí en la biblioteca de los Black.

  Hagrid me observa horrorizado, como si creyera que por fin me volví loco. Bueno, estoy loco, pero Hagrid no lo sabe. Lo dejo en suspenso varios segundos antes de que una carcajada salga de mi boca, aun con la poción mis costillas duelen como una bastarda, pero valió la pena.

  -Realmente te lo creíste. No… no… puedo creerlo.

  El gentil semi-gigante por fin esta respirando otra vez. Comienza con una sonrisa que desencadena en una estruendosa carcajada. Es una suerte que no me de una palmada en la espalda, si lo hiciera realmente le pediría que me consiga lo que acabo de pedirle. 

  Cuando por fin estoy en la enfermería todavía estamos riéndonos como idiotas. –Realmente me hiciste caer Harry, casi me da un ataque al corazón.

  -No era mi intención Hagrid, pero si quieres disculparte, un buen par de botas y guantes de conejo o de hurón no me vendrían nada mal.

  Cuando me despido finalmente de el, Hagrid todavía murmura ‘cojones de unicornio’ por lo bajo.

  La alegría por fin me abandona y me acuesto a mirar la pared sin pensar en nada.

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  Pansy Parkinson era muy infeliz, había abandonado a su maestro y este casi muere. Eso la había llevado a pasar los últimos tres días en uno de los sofás de su sala común, casi sin comer ni beber, la Slytherin había perdido su voluntad. Incluso había vuelto a cortarse, aunque luego de la primera laceración había dejado el pequeño cuchillo asqueada consigo misma por violar una orden de su amo.

Ella sabia que no debería haberlo hecho, su amo le había dicho y su amo solo quería lo mejor para ella.

  Su mal humor era tanto que las pocas veces que había abandonado su puesto, había tenido discusiones con casi todo el que se le cruzara. En su mayoría eran Gryffindors, le había resultado fácil ganar los duelos verbales utilizando los más rebuscados insultos. Que se podía esperar en un duelo de palabras entre alguien de la casa de las serpientes contra alguien de la casa de los leones. Excepto con su maestro, ‘El es diferente, solo mi amo puede dominarme, hacerme temblar con solo un susurro, una señal o un ligero toque. El es perfecto, mejor que cualquiera de esos lame-pollas de Gryffindor.’ Además Pansy les había dicho lo que se le viniera en gana y los gatitos no hicieron nada ¿Quién se atrevería a dañar la propiedad o ‘NOVIA’ de Harry Potter?

   La bruja estaba perdida en sus pensamientos y depresión cuando las puertas de la madriguera de las serpientes se abrieron, aceptando a tres chicos y una muchacha de un curso menor al de Pansy.

 -¿Por qué crees que se enojaron tanto los profesores? Potter no estaba haciendo nada como para que esa niña aullara como una Banshe. –Pregunto uno de los muchachos.

  El cuello de Pansy crujió debido a la rapidez con la que su cabeza se giro hacia los recién llegados.

 La chica fue la que contesto. –Creo que el estaba en la mente de la cría.

  La esclava de inmediato se levanto y avanzo hacia los otros Slytherins. -¡¿Qué has dicho?!

  La expresión de Pansy bordeaba la locura y los otros alumnos la miraban con un poco de miedo. –Te lo preguntare solo una vez más ¿Qué has dicho?

  El chico que había hablado primero, Caradus Burke se llamaba,

contestó. –Es que Potter esta de vuelta y al parecer estaba haciéndole algo a una Gryffindor de primero.

  -¿Dónde esta el ahora? –Pregunto la Slytherin de séptimo, mucho mas calmada ahora. Aun así su voz todavía contenía un tono amenazante.

  Otro de los Slytherins menores, Marius Cole de cuarto, si es que la memoria de Pansy no le fallaba. -¿Cómo vamos a saberlo?

  Pansy de inmediato lo tomo del pelo y apunto su varita contra el lado derecho de su cuello. –Haz una suposición, pero mas vale que sea acertada.

  -Puede que este en la enfermería.

  La ex-princesa Slytherin salio disparada hacia el lugar, sin siquiera prestar atención a Cole diciendo. –Maldita loca.

  Pansy solo quería llegar al lado de lo que era todo para ella, del único que podía protegerla, salvarla, hacerla sentir placer. El hecho de que seria castigada no le preocupaba en lo mas mínimo, si aquí y ahora ella podía tener a su maestro nada mas importaba.  

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   Hay un par de camas tras los biombos, a lo mejor son heridos del incidente en Hogsmeade. No me importa así que sigo mirando hacia la pared, es mejor no pensar en nada, demonios estas pociones me hacen me lo hacen muy fácil. Deberían venderlas en la calle.

  No se cuanto tiempo pasa, pero estoy pensando en, SORPRESA nada. Creo que veo un dragón rosa persiguiendo a un viejo desnudo en escoba, el viejo se da vuelta y me mira. O genial es Dumbledore, le hago señas con la mano para saludarlo y el abuelo manipulador me saluda de vuelta. Ouch el dragón respira fuego y… y creo que el culo de Dumbledore nunca volverá a ser el mismo. Y mas arriba esta Voldemort jugando con conejo gigante de color ¿amarillo con lunares morados? Mira que tierno de su parte, Voldemort esta acariciándolo, pero ¿Por qué esta sacando un cuchillo de su tu… What the fuck! O noooo, no puedes degollar a un conejo amarillo con lunares morados gigante. Estoy seguro que debe haber una ley cont… ¡C’mon! Definitivamente hay una ley contra ejercer necrofilia con el cadáver de un conejo amarillo con lunares morados gigante. Por lo menos debe ser una especie en extinción, los conejos gigantes definitivamente no crecen en los árboles.

  Uuummmmmm, hay algo raro. Dumbledore y Voldemort están muertos ¿o no? De repente mi visión vuelve a la normalidad y dejo de ver al Dragón rosa, al conejo gigante y también a los muertos.

  No pasa siquiera un minuto y Pansy entra en la habitación, esta pálida y tiene ojeras profundas. – ¿Amo? 

 -Si Pansy.

  Ella recorre la distancia que nos separa, pero no se abalanza sobre mi. Toda mi mano con delicadeza y comienza a besarla. –Tuve tanto miedo, no por esas asquerosas criaturas sino por usted.

  Con mi varita aplico un par de hechizos anti fisgones y dedico toda mi atención a mi esclava. –Nunca temas por mí Pansy, además serias libre si yo muero. Esa es la única manera en la que puedes zafarte de mí.

  Ella comienza a sollozar y evita mirarme. –Yo… yo no quiero ser libre, solo lo quiero a usted amo. No podría vivir sin usted, lo necesito para decirme cuando soy una chica mala. No me haga dejarlo nunca más por favor, se que soy débil y no lo ayudaría mucho, pero no querría estar en ninguna otra parte. Tuve tanto… miedo por usted.

  -Me alegra que no me decepcionaras, que trajeras a todos al castillo.

 La mano que antes era besada por Pansy la obliga a levantar la mirada. –Trataron de detenernos, pero una lluvia de hechizos los alejaba. Solo una mujer estuvo cerca, pero mi hechizo la golpeo en la cara y la hizo huir gritando. –Ella me da una sonrisa llena de orgullo y por fin veo algo de alegría en ella.

  -¿Por qué no vas a buscar esa maravillosa crema? Tengo un par de moratones que no se han desvanecido. Hasta te dejare aplicarla ¿Qué te parece?

   Su única respuesta es salir corriendo. Quizás no la ame, pero últimamente ella es una de las pocas fuentes de estabilidad en el pedazo de mierda que es mi vida. Solo con ella puedo ser el animal que soy, con ella no necesito ser el héroe que todos quieren que sea. Ella me conoce, mejor que cualquiera ahora y me adora como ha un jodido dios. Para ella soy mas grande que Merlín, que Dumbledore o Gryffindor. La prensa siempre hace esas comparaciones entre el Gran Harry Potter y el resto de los grandes de las Islas, de una cosa estoy seguro. De todos ellos yo soy el mas joven que ha logrado la gloria, Godric pudo haber matado un dragón salvaje a la edad de diecisiete, mala suerte Gryffindor yo mate un basilisco a los doce. Chupate esa maldito afeminado perdedor.

   En eso también entra Neville, con Susan de la mano. Su rostro tiene una expresión solemne, el se acerca lentamente nunca rompiendo el contacto visual. Le ofrezco la mano, pero el Gryffindor me abraza. –Maldito bastardo del demonio, me diste un susto terrible. Si hubiera llegado un segundo mas tarde, esa perra te hubiera partido el jodido cuello.

Me duele un poco, pero me aguanto. Neville maldiciendo y diciendo malas palabras es una sorpresa, nunca de su boca había salido una palabra ofensiva. Eso es lo que necesito, un hermano. Ciertamente es un hermano menor, aun cuando sea un día mas viejo que yo, que me saque por lo menos ocho pulgadas y pese cuarenta libras más. Mi gemelo de la profecía, alguien leal en extremo, dispuesto a meterse en el camino de los vampiros para evitar que me  rompan el pellejo.

 -No puedes negar que fue divertido, y que fue malditamente genial verte cargar contra esos vampiros para ir en mi ayuda. Una imagen de poder y gloria, una historia que permanecerá en la memoria de nuestros descendientes por siempre. –Lo alejo para mirarlo a los ojos, pongo mi frente contra la suya y le digo. -¿Lo ves Neville? Somos casi iguales, eres un jodido héroe. –Miro por sobre su hombro y le sonrió a Susan, -Mataste a los malos, ayudaste a un hermano y conseguiste a la chica ¿Qué mas puedes pedir?

 Ambos se ponen rojos, pero sonrientes. Sonrió de forma maliciosa y le pregunto. -¿Te han dado la charla Neville?

 Longbottom me mira con curiosidad, -¿Qué charla?

 -¿Sabes de donde venimos todos Neville? –Mi tono esta lleno de travesura e ironía.

 -¡¿QUÉ?!

 -Hace mucho tiempo, tu papi y tu mami se amaban mucho. Entonces ellos se casaron, no se si fue antes o después pero a todos les resulta mas fácil pensar que fue después del casamiento, -Neville me mira con los ojos como platos y Susan tiene la cara escondida entre las manos. -En la noche de bodas tu padre llevo a tu madre a la habitación y comienzo a desvestirla, pero antes debo aclarar un punto. Los hombres tenemos algo que las mujeres no tienen, la ciencia nunca se ha puesto de acuerdo en su nombre pene, pito, miembro, manguera, chino tuerto, el niño, pistola de quaker, cabeza partida, polla…

  Neville esta comatoso, su mandíbula prácticamente toca el suelo, pero Susan parece haber alcanzado su punto de ebullición. -¡Ya es suficiente! Deja de torturar a Neville, -la bonita Hufflepuff toma a Neville por el brazo y comienza a arrastrarlo hacia la puerta. –Te visitaremos en otra ocasión Lord Black-Potter.

  Le hago un guiño con el ojo. –Hasta luego Lady Bones.

  Madam Pomfrey entra cuando los tortolitos salen, de inmediato se dirige hacia mí. –Vamos a comenzar a tratarlo de inmediato señor Potter, desabroche su camisa por favor.

  -Disculpe Madam Pomfrey, pero yo tengo una enfermera privada.

  Ella me mira con un aire de superioridad maternal, como si ella supiera lo que es mejor para mí. En realidad sabe lo que es mejor para mí, médicamente hablando. Me importa un par de tetas de goblina, además ya soy mayor de edad y puedo decidir mi tratamiento.

  -¿Se puede saber quien es? Sobretodo en su caso señor Potter, yo lo he tratado durante años. No quiero dejarlo en manos inexpertas.

  En ese momento entra Pansy con el pote de Crema, -Y aquí esta.

  Pomfrey parece un pescado fuera del agua, -¡SEÑORITA PARKINSON!

  -Se ella no esta aprobada como sanadora y nunca lo estará, si es que yo tengo algo que decir al respecto, pero seria mejor para mi salud mental que ella me trate. Ya he tenido suficiente con los sanadores que me han tratado durante los últimos días.

  Ojala que no me contradiga, la poción que tome ya ha perdido casi todo su efecto, pero me dejo un poco de alegría. La sanadora se queda en silencio durante varios segundos antes de dar su autorización. –Esta bien señor Potter, usted ya esta crecidito como para decidir por usted mismo.

  -Gracias.

  Con eso la matrona de Hogwarts nos deja solos. Lentamente comienzo a desabrochar los botones de mi camisa, mi esclava deja de respirar cuando ve el estado de mi pecho y estomago. Tomo una de sus manos y la guío hacia la zona afectada.

  Mi leal Slytherin acaricia mis abolladuras con suavidad, incluso recorre las peores partes con los labios., besando con extremo cuidado y delicadeza.

  Cuando comienza a aplicar la crema siento alivio de inmediato cuando comienza a aplicar la pomada en mis heridas de batalla, en mociones circulares y lentas. Estoy tan relajado que me sorprendo al escuchar, un gritito lleno de sorpresa y lujuria.

-¡Amo!

  Abro mis ojos y de inmediato noto la tienda de campaña que he levantado con las sabanas de mi sección media. –Solo espera una semana Pansy, no podrás caminar derecha cuando termine contigo.

  Ella me da una sonrisa juguetona que me hace gruñir, -Estaré ansiosa maestro. –Se inclina para susurrarme. –Podrá ponerla donde usted quiera amo, donde usted quiera.

  Mi mas leal esta horas a mi lado, contándome todo lo que ha pasado en mi ausencia. El distanciamiento de Daphne de Zabini, la nueva relación de Neville con Susan, los funerales de los estudiantes y lo preocupada que estaba Su por mi salud, entre otras cosas.

 Al parecer mi plan con Su no fallo, solo esta tardando un poco en funcionar. La bonita chinita necesitaba un poco de tiempo, para que la idea se asentara en su cabeza. Quizás haga mi movida durante ese baile al que Slughorne esta prácticamente obligado a asistir, lo mas seguro es que el patriarca de los Li este ahí. Esa podría ser una buena prueba, hacer que la linda asiática se enfrente a su padre frente a toda la comunidad mágica. Durante el baile de despedida a la delegación inglesa del torneo.

  La decisión entre Daphne o Su es complicada, solo quiero una mujer más. Definitivamente no me veo como un jeque árabe con siete u ocho mujeres, dos es un número perfecto para mí. Producto nacional o importado, he ahí el dilema. Ya tengo a una mujer inglesa, podría ser interesante una asiática. Dudley tenía un montón de DVDs con mujeres asiáticas v/s hombres blancos, y las películas no eran de karate sino de algo más.

  Finalmente Pansy debe marcharse, son casi las nueve y no quiero que Pomfrey la eche. Se inclina a besarme y mi mano comienza a subir por su pierna, Pansy se sobresalta de repente. Apenas perceptible pero hay algo aquí.

  La tomo por uno de sus hombros y la alejo un poco de mí, -¿Tienes algo que decirme mi querida Pansy?

  Pansy sabe que no necesita hablar, solo me mira a los ojos de forma transparente sin esconder nada. Mi mente recorre la suya rápidamente y me encuentro con la memoria de Pansy cortándose, pero también veo su arrepentimiento y el temor de que yo me enterara. Un castigo físico no seria apropiado, tal vez seria mejor algo igual de terrible para Pansy.

  -Me has decepcionado Pansy. No te castigare, de hecho no te haré nada. Esto me ha demostrado que no puedo confiar en ti para hacer lo que yo te pido.

  Ella solo se mantiene en silencio, mirándose los zapatos. Una expresión de profunda tristeza cubre su rostro. –Hasta mañana Pansy, ven a visitarme cuando no tengas clases.

  Después de que Pansy se marcha, el sueño no tarda en reclamarme. Nunca me ha gustado soñar, los sueños me han quitado demasiado. Pero como ya he perdido todo, no les temo por lo que me puedan quitar, sino por lo que me hacen recordar.